viernes, 2 de mayo de 2008

NUEVO MINISTRO................

Nuevo ministro para viejos problemas


La renuncia del anterior ministro de Economía y la asunción de su reemplazante se llevaron el gran flash de la semana que pasó. Después que su partida –y no antes– el ex ministro ingresó a las cuestiones políticas y dio a conocer propuestas económicas que, según el renunciado, el Gobierno debería tener en cuenta. Por su parte, al igual que su antecesor, el recién llegado no detalló públicamente qué piensa hacer pero sí se sabe que deberá firmar un nuevo bono por valor de mil millones de dólares. Otro más. Lo distinto es igual.

A la zaga del nuevo juramento alfombrado quedaron olvidados la intervención del “maestro” DElía en su extraño ataque contra el Grupo CLARÍN, el control de la prensa a través del Observatorio de Medios, el secuestro de un joven por el que se pedían en un primer momento tres millones de dólares, y el incendio de los pastizales del Delta que después de casi un mes de iniciados aún no han sido sofocados. Por tal motivo, la ascensión de Néstor Kirchner a la conducción del Partido Justicialista y sus irracionales ataques desde Ezeiza y Mendoza a los agropecuarios, llevaron el humo de los incendios hasta lejanas páginas interiores.

Al parecer, a la secretaria de Medio Ambiente, a quien algunos sectores acusan de servir a intereses británicos, la cuestión de los incendios le tiene sin cuidado, motivo por el cual numerosos particulares le han iniciado causas penales. Pero la funcionaria no es María Julia Alsogaray, ni se le parece físicamente ni suele usar tapado de piel. Tampoco el periodismo “progresista” la hace centro de sus frustraciones intelectuales y la despedaza como otrora lo hiciera con Marijú, uno de los colaboradores preferidos de Carlos Menem. Por algo será. ¿Por qué será?

Está cercano el final del plazo que dieron los hombres de campo al Gobierno para que éste anule las retenciones móviles a las exportaciones de los productos que cultivan.. Sin embargo, las negociaciones que mantienen los dirigentes de las entidades que los agrupan con los funcionarios son otra cosa. Es indudable que la Casa Rosada y Puerto Madero han ganado mucho tiempo y pospusieron en todo lo posible la solución a los reclamos de los ruralistas. Espera ahora que comiencen nuevos encuentros con nuevas propuestas con nuevos interlocutores de un lado. Sólo de un lado.

Del otro, si nos vamos a guiar por los dichos del dúo presidencial, están los golpistas, acopiadores de armas, añorantes de la dictadura militar, incendiarios y promotores del desabastecimiento alimenticio de las mesas de los argentinos, y agregamos, a título de inigualable oferta: revoltosos, amotinados y subversivos. Porque si vamos a adjetivar, hagámoslo con potencia que todavía es gratis.

Los chacareros han sido acusados de muchas cosas. Incluso el Gobierno ha efectuado presentaciones ante la Justicia a raíz del paro que duró veintiún días. Pero no se puede negar que durante la medida de fuerza y en estas cruciales semanas de espera, los representantes del campo instruyeron a la sociedad a través de todos los medios de comunicación acerca de la importancia que tiene el sector en la producción nacional. Algo que debió comenzar muchas décadas atrás. A raíz de ello comenzó a ser demolida la falsa antinomia “campo vs. Ciudad de Buenos Aires”, levantada por los populistas que en realidad sirven a intereses antinacionales. Las horas que se avecinan son inciertas. Es de esperar que los Kirchner entiendan que si a ellos les va bien, a los demás puede irles mal; que a todos les puede ir mal o que, si a los demás les va bien, a ellos puede irles mal.

El Gobierno sólo recapacita bajo la presión de los hechos y cuando lo hace es tarde y de malas maneras: las únicas que conoce. No admite que pueda equivocarse o que sea incapaz en la gestión. Eso nunca. Del otro lado han admitido que cortar rutas está mal. Es para alegrarse. Y que se buscarán métodos alternativos de protesta. Eso está mejor. Es posible que la dirigencia agropecuaria sea desbordada otra vez. Eso no estará ni bien ni mal. Sería, como marchan los acontecimientos, inevitable. Para eso se prepara el avituallamiento: el visible y el otro.

Mientras, los referentes de la oposición se preocupan por la inflación. Más vale tarde que nunca. Pero creen que es la enfermedad y no el síntoma. Quieren enfriar la economía y no se dan cuenta que hay mucha gente que está recaliente. Deberían explicar qué habría que enfriar para calentarlo dónde.

La Presidente inaugura hoy en Santiago del Estero un hospital y viviendas. Eso es tarea de gobernadores, intendentes y concejales. Inaugurar nuevas barreras en pasos a niveles de ferrocarril no debería ser tarea del ejecutivo nacional. No debe serlo. Ser más eficiente, sí. Hablar menos, acusar nada, ausentarse lo menos posible de su país, corregir a sus colaboradores hasta la renuncia, demostrar energía más no derroche de ímpetu. Eso podría ser un buen comienzo para este 25 de mayo con el que tanto sueña.

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