martes, 17 de junio de 2008

COMPROBACIONES

DEMOCRACIA: CUATRO COMPROBACIONES







Las grandes crisis sirven para ubicar los grandes problemas. La actual pone al descubierto que todas las decisiones del estado las toma una persona – no importa si es la Presidente o su marido – cuando conforme a la Constitución que sigue siendo la ley fundamental para imponer o aumentar un impuesto tienen que intervenir un Congreso y sus dos Cámaras. Esto que ya sabíamos ahora es inocultable.

La segunda comprobación es que más de la mitad del país que llamamos genéricamente “el campo” está sin representació n en el Congreso Nacional. Al menos no aparece un diputado o un senador que lo represente, y eso que nuestro sistema de gobierno es representativo, democrático y federal.

La tercera comprobación es que se gobierna sin el Congreso. Mas claramente que el Congreso no participa de los actos de gobierno ni cuando la Constitución lo requiere

La cuarta comprobación es que estas falencias no pueden remediarse apelando al tercer Poder, el Judicial., que ni participa de las decisiones públicas ni puede enderezarlas cuan advierte que contrarían la ley fundamental.

Sin embargo recuperamos la democracia hace un cuarto de siglo, al menos así decimos y así pensamos.

¿Qué entendemos por recuperar la democracia? Obviamente por recuperar un gobierno con tres poderes independientes que gobiernan conforme a la Constitución.

Para lograr que esto ocurra hay que empezar por admitir que no está ocurriendo. Gobierno democrático es algo mas que un gobierno elegido por el pueblo y acompañado por un Congreso. Hitler, por dar un ejemplo, fue nombrado Canciller porque su Partido Nazi había obtenido una aplastante mayoría electoral y gobernó con el Rechstag que periódicamente ratificaba los decretos de necesidad y urgencia con fuerzo de ley que sancionaba. Un caso similar al nuestro.

Para llegar a la democracia hay que empezar por admitir que no la tenemos, después de lo cual se pueden por dar los pasos para conseguirla.

¿Por dónde se empieza? Por lo más sencillo: por permitir que los ciudadanos elijan a sus representantes.

Entre nosotros la elección por lista asegura que el jefe del partido decide los candidatos que van a integrarla. Si no cumplen órdenes no vuelven a integrar una lista y. sufren la muerte política No importa si el partido se llama radical o peronista, comunista o pro y el jefe Perón, Alfonsín, Irigoyen, Kirschner, Alsogaray, Macroi o Carrió. En todos y con cualquier jefe ocurrirá exactamente lo mismo, porque la misma estructura política produce el mismo resultado.

Con su rebaño manso de diputados y senadores el jefe puede hacer exactamente lo que quiere sin el menos temor a que aparezca una resistencia. Puede robar o dejar robar, quemar iglesias, trasladar la Capital, construir un tren bala, echar obispos, destruir las fuerzas armadas, inventar delitos, perdonar delincuentes. El mundo está a sus pies.

¿Se podrá algún día cambiar esto?

Roberto Roth

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