martes, 14 de octubre de 2008

NOS QUIEREN ALQUILAR LOS BOTES

(Por el Lic. Gustavo Adolfo Bunse). 14/10/2008

“En el verdadero mediocre, la cabeza es un simple adorno. Constreñidos a vegetar en horizontes estrechos, llegan hasta a desdeñar todo lo ideal y lo agradable, en nombre de lo inmediatamente provechoso”.
José Ingenieros

Están asustadísimos y no saben muy bien que hacer.
Quieren mostrarle a todos que observan la realidad circundante con infinito desprecio y tratan además, por ahora, de pavonearse de un verdadero desacople satelital, como si fueran los habitantes de la luna. Como verdaderos mediocres… venden subestimación.

La euforia de las últimas horas, no garantiza el fin de la crisis.

El daño ya está hecho y el impacto nadie lo va a esquivar gratis.

Acaso tengan que borrar una parte importante de su soberbia, si se les empieza a complicar el país.

Y hacer un pronóstico de complicación del país no es un ejercicio demasiado arriesgado, teniendo a la vista todo lo que ellos dejaron de hacer y todo lo que se nos viene encima aún antes de que se apague el último incendio.
Es que, con muy poco, ya se pueden prefigurar con bastante sencillez, las consecuencias más pequeñas.

Frente a esa posibilidad, ni siquiera es admisible que alguien diga hoy esa famosa frase mediocre :
“Ojalá que esto no ocurra”.

Las complicaciones ya habían empezado a asomar aquí antes del desastre bancario y no son de ningún modo unicausales.

No es la pobreza ó la indigencia, cuyos índices fabricados por ellos mismos, mejoraban mentirosamente cada día.

No es la intranquilidad social de las clases bajas que pueda ampliar su perímetro por esta nueva contaminación recesiva internacional o el rebrote de la protesta social en los piquetes y en los paros que se conjuran cada media hora.


El problema es otro : Es toda la estructura del Estado.
La estructura de un holograma que ellos diseñaron como Estado.

Es un “todo” que falta hacer en el país y es la nada que yace impávida por lo erróneo, lo mediocre, lo efímero y lo improvisado que se ha hecho.

Es la base del Estado que nadie ve y que tambalea todavía sin que nadie atine a conmoverse por la carcoma sutil de todas las instituciones republicanas.

Es la vergüenza metafísica irradiada desde el poder a través de su repugnancia ideológica por el capital, por la inversión y por la rentabilidad empresaria honesta.
Fue su gran apuesta:
Haber mantenido la incertidumbre a toda costa.

Es la catalepsia increíble en la que se halla la seguridad jurídica y es también la extinción del estado de derecho propiciada desde el seno Gobierno en largos cinco años.

El estancamiento y la parálisis de una terrible cantidad de reformas estructurales pendientes e imprescindibles que no supo hacer esta yunta de mediocres, embelesados ambos como narcisistas en el espejo y anestesiados por los vapores de un poder acumulado que les permitió someter a propios y extraños.

La educación pública subsumida y postrada, la vergüenza por el mérito propio y el horror por la sospecha de pensar diferente.
La cultura de la dádiva… en lugar del esfuerzo y el mérito.

Es algo esencial, “de fondo”, que no puede quedarse enmascarado eternamente. Ahora viene una gran ola y saldrá a flote todo.

Una especie de septicemia que a veces se dispara y se propaga cuando aparecen estos escenarios de sinceramiento internacional.

Ni siquiera la puja preelectoral para el 2009 debería ser responsable de ningún sobresalto si acaso estuviésemos aquí en condiciones normales.



Esa puja sería totalmente inocua en un Estado sano.
Aquí no.
Aquí pone al desnudo el desquicio del sistema que les brindó espacio y andamiento, convirtiéndose en una danza obscena que lo único que logra es profundizar la repugnancia de la sociedad por la dirigencia política.

Resulta entonces, que todas las condiciones objetivas para que el escenario de corto plazo se complique muchísimo, están dadas en todos los órdenes del Estado.

Y la velocidad con que eso tenga lugar, no depende en absoluto de nada que pueda hacer la ciudadanía, toda vez que se han puesto a andar las cosas hacia direcciones impredecibles que van a resultar sólo del rumbo de la mediocridad que nos imponen.

¿ De donde van a salir las inversiones ahora ?

Ellos dijeron siempre de manera admonitoria que necesitaban las inversiones extranjeras, mientras, al mismo tiempo, apretaban a los empresarios inversores que ya estaban instalados en el país.
Fue un ejemplo tan ingenuo de hipocresía que dejó a todos en estado de perplejidad.
Y no les creyeron un bledo… ni les creen tampoco ahora.

La caja se venía llenando con superávit y esa alegría no alcanzó para convocarlos jamás a la menor prudencia del ahorro.

El caso es que había y sigue habiendo muchas bocas que tapar, algunas con comida , otras con la caja, para que no opinen, y otras para esclavizarlas, razón por la cual era preciso hacer cheques… a diestra y siniestra.

El gasto público no mereció el más mínimo recorte y la imprenta de billetes funcionó bastante bien para tener el dólar en los niveles de utilidad para seguir cobrando retenciones a las exportaciones de soja, trigo y siderurgia.

Ahora se cayeron todos los precios internacionales.
Van a tener que pensar mucho en seguir gastando las reservas en parar el dólar porque puede ser desastroso.


El oxígeno artificial para llegar a las elecciones de 2009 no es muy difícil de lograr para este gobierno farsante, frente a una ciudadanía que está completamente ajena e ignorante de todo el escenario de improvisaciones, con lo cual, seguramente enmascarados en las encuestas de su propia cosecha, no han de temer en absoluto seguir andando así … a los tumbos y sin plan.

La irresponsabilidad colectiva es, sin ninguna duda, la esencia para que florezca el totalitarismo.

Acaso deberemos seguir viviendo así… durante muchos años… como al acecho, como si siempre fuese posible que algo llegue. Revolcándonos una y mil veces en sucesivos desencantos, mirando con perplejidad el burdel de los políticos y de los aventureros que llegan en oleadas al poder … sin la menor noción de respeto por su propia dignidad. Y como si ninguno de nosotros existiese.

Acaso jamás llegaremos a vernos a nosotros mismos con alguna virtud ó con la mas pequeña gallardía.

Somos quizás, expertos en el arte suicida de la resignada pasividad. Y en la manía de preferir, primero que nada, borrar culpas que dar batalla. Y así veremos como “él” se postula de nuevo.
Sabe que nosotros somos los mismos papamoscas de siempre

Y así habremos de ver … encallados en otro nuevo desencanto, que… estos tipos estaban esperando nuestro grito de “a los botes”
Porque ellos… y sólo ellos … nos van a alquilar los botes

Lic Gustavo Adolfo Bunse
gabunse@yahoo.com.ar

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