sábado, 11 de octubre de 2008

PISO ROTO

CIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24). El boom argentino ocurrió gracias a los mercados internacionales. El denominado viento de cola soplaba desde la economía global hacia la Argentina. Los Kirchner se beneficiaron de esa coyuntura y nunca construyeron un esquema que le permita a la economía argentina mantener su expansión sin viento de cola.

Para ello, por ejemplo, la economía argentina tendría que tener un mercado de capitales propio, pero los Kirchner especularon con dilatar la recreación del mercado bancario porque así provocaban que los ahorristas volcaran su dinero básicamente a la industria de la construcción o a la industria automotriz o a otros consumos en vez de concurrir a los bancos u otras colocaciones financieras.

Pero, básicamente, el mercado argentino sigue resultando pequeño, sin escala suficiente, para numerosas industrias manufactureras. El fenómeno más interesante de los años del boom fue la participación de la soja argentina en el comercio global de granos.

Ahora, ese piso en el que se apoyaba la economía local, fue dinamitado. Desapareció. Ya no existe. Por supuesto que es una situación dramática y ameritaría una reacción inmediata y planificada. Sin embargo, los Kirchner siguen en babia, tal como la mayoría de los políticos oficialistas: Hugo Moyano habla de la candidatura de Néstor Kirchner en las elecciones 2009, Alberto Balestrini explica que Néstor Kirchner podría ser candidato a diputado nacional o bien a senador nacional si renunciara Eric Calcagno, etc.
Millones de ciudadanos no pueden creerlo y se desesperan por la falta de comprensión de los gobernantes sobre la gravedad de lo que vendrá como consecuencia de todo lo que está ocurriendo hoy día.

Para muchos, hay un vacío de gobierno en la Argentina, y una ratificación cotidiana de que Cristina de Kirchner no es la persona adecuada para dirigir al país en la emergencia. El cargo de Presidente de la Nación le queda grande. No entiende o no desea comprender de qué tratan los acontecimientos. Siempre esperando que su marido Néstor vaya al rescate con alguna idea, pero tampoco él resulta creativo en la crisis porque es refractario a escuchar, a reflexionar y a trabajar en equipo.

La Argentina se está paralizando y el matrimonio parece encantado con su visión de los acontecimientos.

Desde Santa Cruz, Cristina habló del derrumbe de "tantos paradigmas" y la caída de "verdades sacrosantas. En medio de este tembladeral, encuentra a la Argentina en mejores condiciones para hacer frente al temporal" (?).

A esa hora, miles de argentinos pugnaban, esperando frente a las casas de cambio, para comprar dólares estadounidenses o, los más sofisticados, euros, huyendo del peso argentino.
El Banco Central de la República Argentina inyectó más de US$ 500 millones al mercado para frenar una brusca demanda de divisas extranjeras, en la que fue, dijeron los operadores, una de las mayores intervenciones en años.

El dólar cerró a $3,22 / $3,22, pero llegó a estar a $ 3,25 / $ 3,28.

"El Banco Central estuvo muy activo desde la apertura, cuando ofreció vender los primeros dólares (...) realizando luego otras 10 intervenciones que sumaron en total US$ 539 millones a diferentes precios", dijo José Nogueira, analista de ABC Mercado de Cambios, a la agencia Reuters.

El peso se ubica en los valores más bajos desde la fuerte devaluación de enero de 2002.

El Banco Central "hizo un desastre en los últimos minutos de la rueda (cambiaria)", sostuvo otro operador, haciendo referencia a la fuerte inyección oficial de dólares para sostener al peso y dibujar la cotización de cierre. Pero esa no fue la realidad del mercado.

Él agregó que el volumen operador entre entidades bancarias y cambiarias sumó US$ 940 millones, casi 30% más que lo negociado el jueves 9/10.
En la plaza informal de cambios, donde no interviene el Banco Central, la moneda doméstica cerró con una caída del 1,20% a $3,36 / $3,37, acumulando una pérdida de valor del peso del 6,81%o en octubre.
La Bolsa de Buenos Aires se derrumbó -5,54% en la volátil sesión del viernes 10/10, presionada por una ola global de ventas de acciones ante el creciente nerviosismo que genera la crisis financiera mundial.
Los altibajos de Wall Street hicieron que el índice Merval de Buenos Aires cerrara en 1.215,99 puntos, niveles similares a los anotados en diciembre de 2004.
Fue la 7ma. caída consecutiva de la Bolsa local, lapso en el que acumula una pérdida de -24,27%. En octubre, ha retrocedido -23,91%. Pero para los Kirchner no es un dato relevante porque dicen que es una Bolsa de volumen pequeño y que la culpa la tienen las acciones que también cotizan en New York.
Pero en New York, el promedio industrial Dow Jones perdió -1,49%, con una fuerte volatilidad en los últimos minutos de negocios a la espera de decisiones del Grupo de los G7.

Y, luego, es muy grave lo que está ocurriendo con los bonos soberanos argentinos: se derrumbaron -3,6% promedio.

El mercado local extrabursátil llegó a promediar pérdidas de hasta -5% en la rueda, para seguir acumulando profundas pérdidas de las últimas 2 semanas, que superan al -20%, pese a que el Gobierno no cesó formalmente sus intenciones de cancelar la deuda con el Club de París ni se notificó del aparente fracaso de la reapertura del canje de bonos a los acreedores hold-out.

El índice EMBI+ Argentina -realizado por la banca JP Morgan, que mide la diferencia de tasa entre bonos del país con sus similares de USA-, o sea el riesgo-país llegó a 1.263 puntos básicos aunque llegó a superó las 1.400 unidades, semejantes a lo ocurrido en el año 2000, un año antes de una gigantesca crisis política, económica y social que terminó en la crisis institucional, el default y la megadevaluación con pesificación asimétrica.

Pero los Kirchner insisten en que no hay que entrar en pánico, que para la Argentina son tiempos de posibilidades. Probablemente resulte verdad pero hay que tener un plan y comenzar a ejecutarlo.

Ni siquiera los conmovió la información de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires acerca de que la producción argentina de trigo 2008/09 sería de apenas 10,9 millones de toneladas, 28% menos que la del ciclo previo.

La entidad aseguró que las recientes lluvias llegaron tarde para gran parte del cereal. La Argentina es 1 de los 5 mayores proveedores mundiales de trigo, y sus exportaciones serían afectadas por la merma productiva, lo que afectará la recaudación de impuestos (Derechos de Exportación) y de divisas (balanza comercial), además de la microeconomía de vastas regiones rurales.

Sin embargo, para los Kirchner tampoco es importante.

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