miércoles, 12 de noviembre de 2008

DESPIDO POR DISENSO

Senadora, Senadores, Diputadas y Diputados de la Nación, representantes de la CABA deberíamos recordarles que:

Los medios nos informan que una funcionaria, de la provincia de Buenos Aires, Subsecretaria de Niñez y Adolescencia del Ministerio de Desarrollo Social bonaerense.fue despedida por cuestionar el proyecto oficial para bajar la edad de imputabilidad de los menores y la falta de recursos del área donde se desempeñaba, cuya situación calificó de “catástrofe social”.

Podríamos decir que fue despedida:

a) Por decir la verdad en el área de la provincia de Buenos Aires.

b) Por ser mujer, ante la irresoluble perversión no sublimada y la ambigüedad sexual del varón que posee la decisión final en éste esquema, donde el macho sigue siendo la ley.

En realidad se encubriría, con éste “despido” de la CPPP (Corporación Política en el Poder Publico), una situación de “catástrofe social”.

Para quienes asumimos el rol participativo, desde una posición no partidaria, quedaría claro que la CPPP habría demostrado poseer dos características; corrupción e ineptitud.

Esas características de la CPPP se sostienen, paradójicamente, por sobre el elevado grado ético y moral de la Sociedad Argentina.

Sociedad Argentina, expuesta a la manipulación gubernamental de turno que utiliza los medios y sus políticas “sociales prebendarías y populistas” para que el individuo sea integrado en lo amorfo de una “masa”, experimentando bajo la influencia de la misma, una modificación, muy profunda, de su actividad anímica.

Es así, como en éste caso de bajar la edad de imputabilidad de los menores, que la efectividad de la manipulación de la CPPP queda extraordinariamente intensificada al incidir sobre la afectividad de la Sociedad Argentina y, en cambio, notablemente limitada su actividad intelectual.

Ambos procesos tienden a igualar al individuo con los integrantes de la amorfa “masa”, fin que sólo puede ser conseguido por la supresión de las inhibiciones peculiares a cada uno y la renuncia a las modalidades individuales y personales.

Estos efectos, indeseables, quedarían neutralizados, en parte, por una “organización” superior de las masas y que son los partidos políticos “representativos” que se turnan en el ejercicio de la gestión gubernamental.

La “habilidad” de la CPPP es relajar la función de la justicia y la protección de los menores en la indigencia, utilizando las propias notas periodísticas, sobre la inseguridad urbana con una descripción de los hechos, y sus consecuencias destructivas, entrevistas a familiares de las victimas, y relatos de fuerzas de seguridad, con el agregado de que los delincuentes entran por una puerta y salen por la otra.

Sin embargo se omitiría sobre las denuncias de los presuntos delincuentes de la CPPP, y se podría deducir que no salen por otra puerta atento que directamente no entran por la puerta de la Justicia para investigar los presuntos enriquecimientos ilícitos, incumplimientos a los deberes de funcionario publico, etc. y que serían los culpables, victimarios, de que (según se calcula) más de 450.000 jóvenes, no trabajan ni estudian en el gran Buenos Aires, donde las barriadas más pobres, son atravesadas por la desocupación estructural y la falta de horizonte laboral.

A un joven se le hace imposible poder trascender más allá de la sobrevivencia cotidiana, la rutina de la indiferencia y la desesperación.

Ésta CPPP, estaría montada con su discurso “social prebendario y populista” sobre los miles de trayectorias vivénciales de niños y adolescentes de las periferias urbanas, que mamarón al nacer la desigualdad extrema, la exclusión y la indiferencia social en su propia carne, con déficit alimentario, viviendas inhabitables, educación inaccesible y familias disueltas por el hondo pozo vivencial donde los arrojan las recurrentes crisis.

Muchos de ellos encontraran el camino de la autodestrucció n de algún narcótico para implosionar en silencio, o serán aparcados en algún loquero.

La CPPP, “induciría” a que hay muchos seres humanos que a pesar de sus penurias, no pierden las esperanzas y batallan contra las adversidades pero disimulan, mientras tanto, que en la gestión gubernamental impondrían la corrupción y la ineptitud.

Es por eso que en éste paisaje de inseguridad e intolerable, no podríamos ocultarnos que serían pocos los hechos de violencia que ocurren ante tanta inmisericordia social.

No es necesario alejarse mucho del microcentro porteño; el drama golpea nuestras miradas y debería comprenderse que debemos hacer surgir de las significaciones autoritarias nuevas significaciones, implicando obviamente, la puesta en cuestionamiento de la conceptualizació n que se impuso en el articulado inconstitucional de la ley 24588.

Ref.

*Sigmund Freud

**Jorge Muracciole (Sociólogo y docente universitario)



El objetivo es afirmar la autonomía y la organización de las instituciones en una democracia participativa fundada en la libertad, la igualdad, la solidaridad, la Justicia y los derechos humanos.

Representantes de la CABA ¿seguiremos mirando para otro lado?



11 de Noviembre de 2008

Buenos Aires

Argentina

Ing. Osvaldo Buscaya

Ciudadanos Grupo Uno

CGU

ciudadanosgrupouno@ yahoo.com. ar

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