
08.03.2010 | Política | Por: Guillermo Cherashny
Inminente bomba política después de la reclusión K en El Calafate
Por Guillermo Cherashny
El fin de semana pasado, cuando todos esperaban el anuncio de ley para el uso de reservas, CFK anunció el DNU 298, un mellizo del derogado 2010. Esto motivó que en la sesión preparatoria del senado la oposición se quedara con más votos que en la de la semana anterior. Y no pocos sostienen que fue un acto jacobino de la Comisión de Acuerdos del Senado negarle la aprobación del pliego a Mercedes Marcó del Pont antes de escucharla. Pero el problema fue que ella realizó un giro de fondos clandestinos habiendo fallos de cámara que impedían ese procedimiento. Así es que, en favor de los senadores que no respetaron las 48 horas de anticipación para citar que exige el reglamento se puede decir que Marcó del Pont fue sorprendida en un delito in fraganti. Por lo cual tendría que haber concurrido de inmediato y no podía alegar ninguna defensa por una evidente desobediencia a la justicia.
El viernes pasado, el senador José Pampuro, un conciliador nato, intentó con la media palabra de los Kirchner negociar una ley para el uso de reservas, pero a cambio de que el Congreso no rechazara el DNU 298 antes que lo derogara el ejecutivo. Además, se debía aprobar el pliego de Marcó del Pont para no desautorizar a la presidente. La oposición contestó con un no terminante.
Ayer Agustín Rossi también probó suerte y dijo que el oficialismo está dispuesto a negociar una reforma de la Ley de Presupuesto si la oposición vuelve para atrás con sus cuestionamientos y reformula la comisión de control de los DNU.
En estos términos es imposible que haya una negociación, porque se partiría de una rendición incondicional de la oposición. Esto es justamente lo que Rossi cree que la oposición le quiere hacer al kirchnerismo. Así las cosas, la negociación es imposible. Además, el gobierno amenaza con el veto si sale una ley que coparticipe por mitades el impuesto al cheque, pero en ese caso podría haber un desbande de los bloques oficialistas en ambas cámaras.
¿Y AHORA QUÉ?
Fuentes bien informadas sostienen que los Kirchner redoblarán la apuesta y que habrían sondeado a las fuerzas de seguridad para que desobedezcan las órdenes judiciales tal como lo hará el gobierno. Esta escalada llevaría a que el Congreso quede dibujado y el Ejecutivo en la más absoluta ilegalidad. No se sabe cuál fue la respuesta de los jefes de la Policía Federal, la Gendarmería y la Prefectura ante la idea de desobedecer a los jueces. Aníbal Fernández fue, por supuesto, el operador del tema y el pionero en la materia, porque le ordenó dos meses atrás a la policía que ignorara las órdenes de la jueza Luisa Sureda en el conflicto del gremio de Aeronavegantes.
En otro aspecto -y delicado- Néstor Kirchner está pensando en renunciar a su banca, sobre todo ahora que se difundió que cobraba una pensión de Presidente más la dieta de diputado. Esto motivó una declaración tardía de que la donaba a Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, que en realidad son fuerzas políticas que integran el FPV y no entidades de bien público. Pero el verdadero temor del ex presidente es que, como no piensa concurrir en principio nunca a ninguna sesión, en poco tiempo le pidan la renuncia por no cumplir con sus obligaciones de diputado nacional y aparte lo denuncien penalmente por incumplimiento de sus deberes. Con este panorama, del encierro de cuatro días de los K en su santuario de El Calafate saldría una nueva ofensiva y las posibilidades de negociación son remotas.
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