sábado, 13 de marzo de 2010

COBARDES


Castellanos - 14-Mar-10 - Opinión

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EDITORIAL
Nuevas amenazas

Es fácil hacer especulaciones sobre las amenazas cuando el amenazado es otro. Es fácil decir que a las amenazas no hay que llevarles el apunte porque no son más que palabras. Pero la realidad es que las amenazas son atentados en sí mismas aunque no se cumplan.

Consiguen su objetivo cuando el amenazado, por la seguridad de su entorno, decide hacer o dejar de hacer algo.

El Rabino Sergio Bergman, no asistió a la presentación de un libro acerca de las víctimas del terrorismo de la década del 70 por intimidaciones que le hicieran a él y a su familia.

Sergio Bergman se ha ganado un lugar en la sociedad argentina. Su irrupción en la misma como hombre político ha permitido a muchos descubrir el verdadero sentido del civismo. Sin una posición partidista que muchos querrían que tuviera para poder encasillarlo. Con una amplitud de ideas que ha entusiasmado a otros crónicamente desencantados de la idea de participar en la vida pública, ha hecho suyas palabras de San Juan "Veritas liberabit vos - la verdad os hará libres", y no en forma declamativa, sino asumiendo su verdadera responsabilidad.

Victoria Villarruel escribió Los llaman... jóvenes idealistas un libro que recopila la historia de víctimas de la guerrilla en la década de 1970, el cual se presentaba en la sala Astor Piazzolla del Centro Cultural Borges. Una realidad que pretende ser borrada de la historia argentina. Una cita de la que Bergman desistiría con sobrados motivos.

Victoria Villarruel y María Victoria Paz, integrantes del Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas, tras presentar el libro, refirieron sus experiencias en el VI Congreso Internacional de Víctimas del Terrorismo realizado en Salamanca, el pasado mes de febrero. Allí en España, donde hace pocos días se homenajeara a las víctimas de Atocha en un nuevo aniversario de aquel atentado.

Muchos, con suspicacias, podrán dudar de los dichos de Bergman alegando que ésa es una forma de darle mayor trascendencia a la presentación del libro y hacerse "auto bombo" para ganar prensa. Pero, volviendo a las líneas iniciales, las amenazas - aunque sean difícilmente realizables - no dejan de ser un mensaje. Un mensaje de los peores. Un mensaje que se traduce en: "Cuando dejemos de amenazar, iremos por vos".

Víctimas y familiares de muertos por el terrorismo en los '70, estuvieron en la presentación del libro. También quienes entonces eran funcionarios públicos. No sólo para el rabino fue el mensaje, también para ellos y para quienes no aceptamos una verdad falseada que pretende avalar una justicia tuerta.

En un país donde las principales amenazas nacen del gobierno, tal lo decíamos ayer, es bastante probable que otros se den a imitarlo. Sergio Bergman es un obstáculo para muchos por haberse transformado en un ejemplo para otros. Duelen las amenazas que le hicieran. Hubiera sido preferible que estuviera. Tal vez hasta más seguro. Pero eso lo decimos nosotros, no él, el amenazado.

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