PRESENTA DENUNCIA POR CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD. SOLICITA REACTIVACIÓN DE CAUSAS
Era sabido que mas tarde o mas temprano...les caería todo el peso de la LEY....la "Operacion Dominó" ha comenzado....y uno tras otro deberán PAGAR.....SERÁ JUSTICIA....POR LA INJUSTICIA
5.- PRESENTA DENUNCIA POR CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD. SOLICITA REACTIVACIÓN DE CAUSAS
Señor Juez:
ANA MARIA CAROLINA LUCIONI, por mi propio derecho, con domicilio real en ----------- y constituyéndolo legal en Esmeralda 1376, piso 4 (Estudio del Dr. Bernardo Menéndez) con el patrocinio letrado del Dr. Edgardo Frola – T 34 F. 672 – a V. S. me presento y digo:
I. OBJETO DE ESTA PRESENTACIÓN
Que vengo a presentar formal denuncia contra todas aquellas personas que hayan estado vinculadas con la organización terrorista “Montoneros”, y que serán mencionadas a lo largo de esta presentación por asociación ilícita y por la participación que hubieran tenido directa o indirectamente en la serie de asesinatos, secuestros, toma de rehenes y otros hechos cometidos por ese grupo, a partir del 25 de mayo de 1973, de acuerdo con las constancias y fundamentos que se enuncian a continuación.
Asimismo, solicito la reactivación de todas las causas en las que se hubiere decretado sobreseimiento o, simplemente, hubieren finalizado merced a indultos, habida cuenta que los delitos cometidos por la citada organización constituyen crímenes de lesa humanidad, como seguidamente se demostrará.
También solicito la reapertura de todas las causas en las que se hubieren decretado indultos en favor de la organización “Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP)” y “Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT)”, requiriendo sean imputados los miembros de esas organizaciones que no hubieren sido sometidos a juicio, por la comisión de delitos que también deben considerarse de lesa humanidad, conforme los argumentos que se exponen seguidamente.
Que esta presentación la efectúo a pesar de mi opinión personal acerca del valor absoluto de la irretroactividad de la ley penal. habida cuenta que la Corte Suprema de Justicia y otros tribunales han violentado ese principio para los casos de juzgamiento de militares, en orden a la lucha contra la subversión en la década del ’70, por una cuestión de elemental igualdad ante la ley, que demanda el artículo 16 de la Constitución Nacional, se impone el juzgamiento de quienes han sido nada menos que los agresores en esa contienda. De lo contrario, llegaríamos al absurdo de contemplar que la ley penal puede o no ser aplicada de manera retroactiva, según la ideología o posición política de aquellos a quienes se pretende imputar.
Si la retroactividad de la ley penal es injusta, más injusto resulta que se aplique exclusivamente contra una sola de las partes de una contienda y la otra quede preservada para siempre.
II. EVIDENCIAS DE LA RELACIÓN “MONTONEROS” – ESTADO NACIONAL Y PROVINCIAL
La jurisprudencia de nuestros tribunales demanda, hasta ahora, para que un delito sea considerado en la categoría de crimen de lesa humanidad y tenga carácter imprescriptible, la relación con un Estado Nacional o extranjero que haya de algún modo intervenido o ayudado en su comisión. No compartimos esa limitación, como más adelante lo expondremos brevemente; pero aun si aceptamos ese estrecho criterio, existen pruebas que vinculan a la organización Montoneros con el Estado nacional argentino y con el gobierno de la Provincia de Buenos Aires, entre 1973 y 1974.
Evidencia Nº 1
En su libro “Diario de un clandestino”, el señor Miguel Bonasso reconoce expresamente que hacía inteligencia para la organización Montoneros, mientras trabajaba para la Presidencia de la República, en 1973 [1],. Los párrafos correspondientes a tal admisión dicen textualmente:
“(Fines de mayo y primeros días de junio de 1973)
“Ya está: por primera vez en mi vida soy oficialista y trabajo en la Presidencia de la República. Mario Cámpora me convocó y me dijo que su tío quería tenerme cerca porque venían momentos complicados. Me muevo como asesor libre, aunque reviste formalmente en la Secretaría de Prensa que ocupa el veterano José María Castiñeira de Dios. Allí, uno de sus segundos, el periodista profesional Oscar García Rey (que nunca fue peronista y está allí respondiendo a José Gelbard) me pide que organice un grupo de ‘inteligencia’. Le digo que sí, por supuesto y me cago de risa. O el tipo es un cabrón y me está gastando porque sabe algo o es un gil a la acuarela. Porque yo ya realizo tareas de inteligencia pero para la Organización Montoneros.
(…)
“En la Organización Montoneros, hay un nuevo ámbito ‘de gobierno’, para atender a los compañeros que nos movemos en esta difícil ‘superestructura’. No debería ni pensarlo, pero me dio en los huevos encontrarme allí a un oportunista que hace seis meses era del PRT-ERP y se burlaba de Dardo y de mí, diciendo que no sabía si defendíamos al socialismo nacional o al nacional socialismo y ahora –que es tan cómodo y vistoso- ha decidido ‘encuadrarse’ en Montoneros. O, mejor dicho, en el funcionariado montonero”.[2]
Ese “funcionariado montonero”, del que habla Bonasso, llegó hasta tal nivel de poder que incluso los montoneros expulsaron del Ministerio de Educación a sus propios compañeros que adhirieron al grupo “JP Lealtad” o “Montoneros Lealtad”, como lo relatan Eduardo Anguita y Martín Caparrós en su libro: “La Voluntad”. Según esa descripción, la orden llegó desde la cúpula misma de Montoneros y los funcionarios que ejercían la autoridad formal no podían resistir la directiva.[3]
Como V.S. puede fácilmente observar, del reconocimiento de Bonasso y demás bibliografía citada, se desprenden las siguientes conclusiones:
a) El señor Miguel Bonasso trabajaba para la Presidencia de la República, a partir de mayo de 1973.
b) Desde ese cargo, hacía inteligencia para “Montoneros”
c) Había un funcionario del E.R.P. trabajando para la presidencia.
d) Había ya no un funcionario, sino un “funcionariado montonero”, como expresamente lo admite el autor.
e) La coordinación entre ese “funcionariado” y la organización terrorista era tan estrecha que “Montoneros” había creado un ámbito para atender a “sus hombres” en el gobierno y, además, la organización terrorista tenía verdadero poder sobre áreas de la administración.
Por si existiera alguna duda, el capítulo citado se titula “EL GABINETE DE LOS MONTONEROS”.
Evidencia Nº 2
Esas tareas de inteligencia involucraban –entre otras cosas- escuchas telefónicas realizadas por el grupo, como surge de la conjunción de párrafos de dos libros de Bonasso.
En el mismo capítulo del libro “Diario de un clandestino” citado en la “Evidencia Nº 1”, precisamente en un párrafo situado entre los dos que fueron transcriptos, y separado aquí por razones metodológicas, el señor Bonasso dice:
“Al mismo tiempo, ando cerca de otro grupo interesante que se reúne en el Ministerio del Interior, en torno de dos subsecretarios muy piolas: Domingo Mercante, hijo del mitológico coronel Mercante a quien en los cuarenta llamaban ‘el corazón de Perón’, y el excelente jurista Leopoldo ‘Polo’ Schiffrin. Por allí andan también tres destacados colegas: el Perro Verbitsky, Luis Guagnini y Pablo Piacentini, que es secretario de prensa del ministro del Interior, Esteban Righi, para quien escribe un excelente discurso dirigido a los jefes de la Policía Federal, condenando la tortura.” [4]
Por otro lado, en su libro “El presidente que no fue”, al describir la confrontación de Ezeiza, durante el arribo de Perón, y un diálogo con la viuda de John William Cooke, Bonasso escribe:
“…Walsh opinaba exactamente lo mismo. Ayudado por el ‘Perro’, había hecho ‘escuchas’ antes, durante y después de Ezeiza, para tratar de hacer entender a la conducción de FAR y Montoneros lo que se estaba cocinando a nivel de contrainsurgencia y que no se detenía así nomás, sólo exhibiendo capacidad de movilización”.[5]
Por tanto, de las citas transcriptas de los libros “Diario de un clandestino” y “El presidente que no fue”, ambas referidas al período “mayo-junio” de 1973, surge:
a) Que las tareas de inteligencia eran compartidas con Rodolfo Walsh y Horacio Verbitsky (“el Perro”)
b) Que, como mínimo, Verbitsky pertenecía a un grupo centrado en el Ministerio del Interior, al que se integraba también Bonasso
c) Que Walsh y Verbitsky hacían escuchas telefónicas para esa época
Por otro lado, no constituye un secreto que Walsh y Verbitsky pertenecían al área de “inteligencia” de Montoneros.
Además de esto, está claro que los miembros de Montoneros colaboraban con dinero obtenido de sus sueldos en el Estado en favor de las arcas de esa organización terrorista, como surge –entre otros elementos- del libro La Voluntad, de Eduardo Anguita y Martín Caparrós, al referirse a tres “guerrilleros notorios”, asesores de Mario Kestelboin en la facultad de Derecho, durante la presidencia de Cámpora; lo cual implica –además- financiamiento del terrorismo y es contrario a la convención internacional que pide reprimir esa actividad.[6]
Evidencia Nº 3
Juan Gasparini, primero militante de las FAR y después de Montoneros, escribió –entre otras obras- el libro: “Montoneros: final de cuentas”. Al tiempo de la publicación, según la portada del libro, el autor trabajaba como periodista independiente desde Suiza y estaba acreditado como corresponsal de las Naciones Unidas en Ginebra.
En la obra citada, transcribe una autocrítica de Enrique Gorriarán Merlo, realizada en un reportaje para la Agencia Latinoamericana de Información, en Cali, Colombia, 1984, en la que el terrorista del ERP sostiene que la lucha armada de esa organización, durante el gobierno democrático nacido en 1973, “fue utilizada por parte de los derechistas para adelantar el desplazamiento de sectores positivos del aparato del Estado como fue el caso de Oscar Bidegain (obligado a renunciar a la gobernación de Buenos Aires después del copamiento de la Unidad Militar de Azul) y el de Julio Troxler, en aquel momento subjefe de la Policía de Buenos Aires”.[7]
Como V.S. puede ver, Gorriarán Merlo se lamenta de haber contribuido al desplazamiento de Bidegain y Troxler del “aparato del Estado”. Tal vinculación entre las acciones del ERP y la renuncia de Bidegain y Troxler fue incluso consignada por el propio Gorriarán Merlo en su libro “Memorias de Enrique Gorriarán Merlo – De los setenta a La Tablada”, donde el guerrillero del ERP señala que el ataque al regimiento de Azul “fue el argumento que utilizó el gobierno para pedirle la renuncia a Oscar Bidegain, el gobernador de la provincia de Buenos Aires. En ese momento, Julio Troxler –que era uno de los sobrevivientes de los fusilamientos de José León Suárez- era subjefe de la policía de la Provincia de Buenos Aires”.
Y agrega:
“Directamente Perón habló después de lo de Azul y acusó a Bidegain de haber favorecido la acción”[8]
Los diarios de la época indican que efectivamente Perón culpó a Bidegain –quien además tenía su casa en Azul- por lo ocurrido.
Los hechos y las propias palabras de Bonasso en el ya citado libro: “Diario de un clandestino”, parecen mostrar que las sospechas de Perón no estaban centradas en una mera negligencia del entonces gobernador de Buenos Aires. En efecto, Bonasso relata en esa obra que Bidegain participó activamente de una reunión del Consejo Superior de Montoneros, realizada en Managua, durante la revolución sandinista (abril de 1980), y que propuso incluso pasar ciertas cuestiones a votación, como efectivamente se hizo.[9] Además, él mismo era miembro del Consejo Superior de Montoneros.
Por otro lado, Eduardo Zamorano, en su libro: “Peronistas revolucionarios”, revela que Troxler impartía entrenamiento militar a los Montoneros:
“Pero seguramente lo que más molestó a Perón, aquello que activó sus alarmas de viejo militar, fue el proyecto de las ‘milicias populares’.
“Es sabido que el Delegado de la Juventud, Rodolfo Galimberti, se desdijo rápidamente de su exabrupto y, para mayor humillación, fue destituido de su cargo.
“Menos conocido es que el proyecto no por eso fue desactivado.
“Montoneros comenzó a brindar instrucción militar masiva a todos sus cuadros. Ello se extendió incluso a los ‘aspirantes’.
“En las agrupaciones políticas la formación militar abarcaba el ‘orden cerrado’ y la organización por pelotones de cinco personas.
“El manual militar tenía como guía la instrucción que recibían las tropas de infantería de las fuerzas armadas regulares, incorporándose los elementos acordes con la especificidad de la situación.
“Los campamentos y las actividades desarrolladas en ellos, si bien procuraban una cierta discreción, no eran clandestinos; en la provincia de Buenos Aires, el Sub-Jefe de la Policía –Troxler- conocía y facilitaba estos emprendimientos”.[10]
Más aún, José Amorín, otro ex montonero, en su libro: “Montoneros: La buena historia”, revela que las armas que utilizó la organización para asesinar a José Ignacio Rucci fueron transportadas por Gustavo Lafleur, por orden de Roqué, “en un auto oficial del gobierno de la provincia de Buenos Aires”[11]. Este dato, que ya de por sí es indicio suficiente de complicidad de ese gobierno con el asesinato, podría indicar también que las propias armas fueron proporcionadas por el Estado bonaerense.
Pero además, también Bonasso publicó que “en 1973 Juan Carlos ocupó un cargo formal en el gobierno de la provincia de Buenos Aires que conducía Oscar Bidegain. El puesto era sólo una tapadera de su real actividad: la conducción de la columna La Plata de Montoneros”.[12]
Son varias las pruebas de este género que ofrece Bonasso. En otra parte del mismo libro revela:
“En una reunión con mi ‘respo’ [es decir: el responsable, el superior de Bonasso], el Cabezón Habegger, y con el Pinguli, trasmito alborozado la buena nueva. Pinguli, en su estilo parco e introvertido, se muestra complacido y establece que el Cabezón va a supervisar los preparativos. Tiene credenciales para hacerlo: ha sido el responsable del Operativo Dorrego donde la Juventud Peronista desarrolló una tarea de asistencia a la comunidad junto con el Ejército, ha conducido detrás de las bambalinas a los cuadros que trabajaron en la gobernación de Oscar Bidegain y tiene muy buenas relaciones con el empresario Miguel Nazar, que conduce la CGE bonaerense”.[13] (el subrayado es mío).
En conclusión:
a) Entre 1973 y 1974, hubo un gobernador de la Provincia de Buenos Aires –Oscar Bidegain- que pertenecía a la organización Montoneros, integraba su Consejo Superior, participó de sus decisiones y, como mínimo, resultaba confiable para otras organizaciones terroristas; además de la acusación elíptica de Perón sobre su complicidad en acciones como el ataque al Regimiento de Azul.
b) Simultáneamente, hubo un Sub-Jefe de la Policía de la Provincia de Buenos Aires –Julio Troxler- designado por el propio Bidegain, quien no sólo era confiable para las organizaciones terroristas sino que les facilitaba campos de entrenamiento e instrucción militar.
c) Esa instrucción militar se impartía a todos los miembros de Montoneros, sin excepción.
d) El apoyo logístico bonaerense se extendía incluso a los atentados, como el asesinato de José Ignacio Rucci, para el cual el gobierno de la provincia de Buenos Aires proveyó, como mínimo, un auto oficial.
e) El gobierno de la Provincia de Buenos Aires funcionaba como cobertura y apoyo de las actividades terroristas, muchos de sus cuadros estaban insertados en el escalafón bonaerense.
III. EVIDENCIAS DE LA RELACIÓN “MONTONEROS” – ESTADOS EXTRANJEROS
Aun en el estrecho contexto limitado por la jurisprudencia argentina hasta el momento, para considerar a un delito entre los crímenes de lesa humanidad, la participación de un Estado extranjero resulta determinante. Así se ha decidido en el caso de Arancibia Clavel y también en la reciente resolución sobre el atentado contra la AMIA.
En orden a ese criterio, abundan pruebas que demuestran la relación de la organización terrorista Montoneros con Estados extranjeros, como el Líbano y Cuba, y con la Organización para la Liberación Palestina, la cual estaba estrechamente vinculada con el estado libanés y era poseedora de status propio en las Naciones Unidas.
Evidencia Nº 4
En el profusamente difundido libro de Marcelo Larraquy: “Fuimos soldados – Historia secreta de la contraofensiva montonera”, hay decenas de citas que demuestran la estrecha cooperación entre Montoneros, el Líbano y la OLP, en ambas direcciones; es decir, tanto para la comisión de actos terroristas en la Argentina como contra blancos israelíes.
La colaboración llegaba a tal punto que los Montoneros recibían instrucción militar y contaban con campos de entrenamiento en el Líbano y, por su lado, montaron allí –con tecnología y asistencia tecnológica propia- una fábrica de explosivos plásticos (que, naturalmente, estaban destinados a cometer atentados en Israel y contra blancos judíos en el mundo).
Así, el libro citado describe que “Mendizábal [miembro de la conducción montonera] acababa de hacer pública la alianza entre Montoneros y la OLP en una conferencia de prensa en Beirut. La revista Cambio/16 había recogido el tema en un artículo. Allí Mendizábal revelaba que había instalado una fábrica de explosivos plásticos al servicio de la OLP y los árabes pusieron sus instructores militares para los montoneros que comenzaban a entrenarse en El Líbano”.[14]
Más adelante, se confirma este acuerdo con algunos detalles más:
“Montoneros se estableció en Beirut en el año 1977, después de cuatro años de relaciones con la Organización de Liberación Palestina (OLP). Al principio fueron contactos políticos con un delegado palestino en Europa, luego se firmaron acuerdos de logística, documentación y transporte de armas. Finalmente la cooperación mutua se hizo pública en mayo de 1977 cuando el líder árabe Yasser Arafat recibió en Beirut a los comandantes Mario Firmenich y Fernando Vaca Narvaja. Montoneros, que sumaba el apoyo internacional de partidos y organizaciones socialdemócratas y de izquierda, presentó la foto como una victoria política.
“El acuerdo con los árabes tenía una cláusula secreta: su aspecto militar. La OLP, a través de su fracción interna Al Fatah, ofrecía campos de entrenamiento, instructores militares y misiles RPG7, entre otros armamentos. Montoneros, por su parte, instalaría en el sur del Líbano una fábrica de explosivos plásticos cuya producción quedaría bajo el mando de un técnico argentino, un ingeniero químico que contaba con un doctorado en explosivos en el exterior. A un año y medio de la firma, en septiembre de 1978, los acuerdos se estaban cumpliendo…” [15]
Esto significa que los miembros de la organización Montoneros son responsables no sólo por los crímenes cometidos en la Argentina sino también por muchos de los crímenes que las organizaciones terroristas islámicas hubieran cometido en el exterior contra objetivos israelíes o estadounidenses, con explosivos fabricados por ellos y con conocimiento expreso de los fines a los que esos explosivos estarían destinados.
Abundan las referencias al apoyo de Estados extranjeros de Oriente Medio:
“Las tropas de Infantería vivieron en forma clandestina durante tres meses en Buenos Aires diseñando las acciones militares que luego llevarían a cabo, pero antes se habían instruido durante otros tres meses en Medio Oriente. Había tres bases de entrenamiento, dos en El Líbano y otra en Siria, para la preparación de tres pelotones. Una de las bases estaba ubicada en Damour, una aldea a 24 kilómetros al sur de Beirut, situado sobre una costa rocosa del mar Mediterráneo, que había sido ocupada por los palestinos en 1976, después de desalojar a los cristianos.
(…)
“Después, en la casa o fuera de ella, dos instructores árabes que hablaban inglés –y un montonero que con la ayuda de un diccionario traducía sus palabras al español- los interiorizaban sobre el armado, uso y manipulación de explosivos, les enseñaban a proteger las posiciones y a ensayar los desplazamientos adecuados para tomar un territorio…”[16]
En otras partes del mismo libro:
“Durante 1979, el Departamento de Logística y Personal [de Montoneros] había continuado con el reclutamiento de combatientes en México y Madrid para enviarlos hacia El Líbano”.[17]
(…)
“…Su hijo Gustavo, de 18, que se había entrenado en El Líbano, era correo internacional de la Conducción. Viajaba por Europa llevando documentos y pasaportes.” [18]
(…)
“…Laura viajaría al Líbano para hacer la instrucción militar y luego volvería a la Argentina con las Tropas Especiales de Infantería (TEI).”[19]
Evidencia Nº 5
Tantas o más referencias a la cooperación de El Líbano y Siria pueden encontrarse sobre la cooperación e, incluso, instigación del Estado cubano. La guerrilla montonera no sólo tenía en Cuba bases de entrenamiento sino también el propio comando de operaciones y la cooperación estrecha del Estado gobernado por el mayor instigador y organizador de acciones terroristas en América latina.
Sin perjuicio de la profusión de datos que puede hallarse en casi toda la literatura sobre la época, el propio libro de Larraquy contiene numerosas referencias que demuestran, como ya es sabido, que la comandancia montonera funcionaba desde Cuba:
“…Una noche, incluso, cuando todos estaban pensando cómo irse del país, le pidió a Julia que hiciera una interferencia desde la losa abandonada del edificio de enfrente del Regimiento 1 de Infantería de Patricios, de Palermo. Era un pedido que provenía de la Conducción en Cuba”.[20]
(…)
“A juicio de la Conducción, el salto cualitativo de los conflictos era de tal dimensión que el mismo Firmenich había reproducido la localización geográfica de cada uno de ellos en la mesa de arena de la sede de la Comandancia en Cuba”.[21]
(…)
“Los pasaportes y cédulas de identidad de cada miembro serían preparados por la Secretaría Técnica, establecida en Cuba, bajo la responsabilidad de Firmenich”.[22]
¿Podía una organización de este tipo instalarse en Cuba, que no es precisamente un país libre, sin una coordinación de sus actividades con los intereses del gobierno de la isla?
Más aún, Cristina Zuker, en su libro: “El tren de la victoria – Una saga familiar”, relata a propósito de las vicisitudes de algunos militantes de Montoneros y sus familiares:
“…Los padres de Marta, Keco y Luisa Libenson, fueron alertados por una carta de la propia organización sobre la presencia de su nieta en la guardería cubana. Que llegaron a México y de ahí se trasladaron a la isla. ‘Era normal, por un mecanismo de seguridad, una suerte de cobertura para ellos. Llegaron a La Habana en un avión cubano, y los recogieron en la pista para que no quedara constancia de la entrada en el pasaporte’, me había explicado Susana, responsable de la guardería La Casita de Carmelo, en la Habana”.[23]
Nadie, que no fuera el gobierno de Cuba podría disponer de un avión de esa nacionalidad para recoger personas de otros países y hacerlas ingresar desde la pista, sin el pase obligado por las oficinas de migraciones; lo cual demuestra la estrecha cooperación existente con Montoneros.
Por su lado, Juan Gasparini, en su ya citado libro: “Montoneros: final de cuentas”, ofrece una larga lista de militantes montoneros que recibieron instrucción en Cuba. Por los nombres, podemos deducir que esto ocurrió desde los mismos comienzos:
“…Entre otros, el ‘Zapa’ Piotti, Miguel Angel Bustos, Héctor Bruno, el ‘chino’ Prol, Luis Rodeiro, César Córdoba, el ´Gringo’ Elvio Alberione, Mariano Pujadas, Héctor Díaz, el `Churio’ Jorge Escribano, los hermanos Suárez, Fernando Vaca Narvaja, Alberto ‘Chacho’ Molinas, Cecilio ‘Cheche’ Salguero, el ‘pelado’ Baretta, el exseminarista Orlando `Negro’ Montero, el ‘Chichilo’ Lujàn, Humberto Orlando ‘Hilo’ Anone, Leticia Jordán, Claudio Ehrenfeld, Susana Lesgart, Jorge Raúl Mendé, María Leonor Papaterra y los primos Cofre procedían en gran parte de la Agrupación de Estudios Sociales de la Universidad Católica, de la Federación de Agrupaciones Integralistas de la Universidad Nacional y la Agrupación barrial ‘Eva Perón’. Raúl Clemente Yagger, Fred Mario ‘Freddy’ Ernst, Roberto ‘Palometa’ Pirles, María Graciela de los Milagros Roldán, Osvaldo Cambiaos, ‘La Vieja’ Ezpeleta, Roberto Cirilo Perdía, Hugo Medina, el ‘Cara de Lápiz’ D’Ángelo, los hermanos del ‘Chacho’ Molinas, Oscar Boero, Raúl Burzaco, Ulises Amatti, René Haidar y los hermanos Oberlín, casi todos originarios del ‘Ateneo’ universitario o de la Acción Sindical Argentina, de Santa Fé. Varios de todos ellos obtuvieron instrucción militar en Cuba, como Norma Arrostito, Gustavo Lafleur y Fernando Abal Medina. He nombrado sólo a quienes ya no viven (la mayoría), muchos de los cuales murieron heroicamente”.[24]
En otro capítulo de la misma obra, Gasparini habla incluso de una relación financiera con el Estado cubano:
“Por cierto, es imprescindible refrescar que la primera prueba tangible de la inversión de los Montoneros en Cuba apareció recién al promediar 1996, con las confesiones de Filiberto Castiñeiras Giabanes, un agente de inteligencia de la revolución de Fidel Castro, que defeccionó a los Estados Unidos…”[25]
En el reciente libro sobre el ERP, titulado: “Los Perros – Memorias de un combatiente revolucionario”, de Luis Mattini, que es el seudónimo de Arnol Kremer –uno de los jefes del Ejército Revolucionario del Pueblo-, el autor señala:
“Un día del año 1970 un contingente de veinte miembros del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y combatientes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) partimos para un curso de dos meses en Cuba, entre ellos Hugo Alfredo Irurzún (Santiago), Carlos Germán (Mauro), Carlos Ferreira (Lucas), Nëlida Augier (Pola)”.[26]
Esto indica el interés de Cuba, que por otro lado es público, por involucrarse con la guerrilla argentina e impulsarla, desde sus mismos comienzos.
En un reciente número de Le Monde Diplomatique, edición para el Cono Sur, el director para el área, Carlos Gabetta, reconoce que “Cuba recibió de los países socialistas [es decir; de la URSS] 80.000 millones de dólares de ayuda en sus primeros 30 años de revolución, sin incluir la ayuda militar.” Y en algo que parece una extraña disculpa, agrega:
“En honor de la Revolución Cubana y de sus dirigentes, debe insistirse en que todo ese dinero no fue a parar, como ha ocurrido sistemáticamente en las `democracias’ latinoamericanas, a manos de una burguesía corrupta y expoliadora. En Cuba se utilizó para construir hospitales y escuelas, y para mejorar el nivel de vida de la gran mayoría de la población. También para un generoso esfuerzo internacionalista –no sólo en dinero, sino en todo tipo de solidaridad, hasta el sacrificio de vidas humanas- dirigido a los movimientos progresistas y revolucionarios de América Latina y el Tercer Mundo”.[27] (El subrayado es nuestro).
IV. EVIDENCIAS DE LA COBERTURA Y COLABORACIÓN RECIBIDA POR EL E.R.P.
Los miembros de la organización terrorista “Ejército Revolucionario del Pueblo”, si bien no estaban en el gobierno de Cámpora, ni en el de Bidegain y otros gobernadores afines a la guerrilla, en la medida en la que sí lo estaban los “Montoneros”, gozaban de cobertura y colaboración pública, así como de la cooperación de “Montoneros”. También ese grupo terrorista recibió apoyo de Estados extranjeros, fundamentalmente de Cuba.
Por tanto, por las acciones del ERP son responsables no sólo los miembros de esa organización terrorista, sino también los funcionarios de gobierno que, a su tiempo, les hubieren dado cobertura, y los miembros de la organización Montoneros, por la colaboración que hubieren prestado.
Evidencia Nº 6
En la sección II, Evidencia Nº 1, c), se ha aludido, de acuerdo con citas de Bonasso, a un funcionario del ERP trabajando para la presidencia de Cámpora, en mayo de 1973.
Evidencia Nº 7
También Bonasso reconoce que Montoneros tenía un destacamento en el monte tucumano, “donde la principal guerrilla ha sido siempre la del ERP”.[28]
Evidencia Nº 8
Como una evidencia más de la cooperación entre ERP y Montoneros, debe citarse la cobertura que, según el propio general Juan Domingo Perón, habría dado el gobernador Bidegain a los terroristas del ERP que asaltaron el regimiento de Azul, donde cometieron varios asesinatos y secuestraron al teniente coronel Jorge Ibarzábal, a quien llevaron a “una cárcel del pueblo”[29]. Tiempo después, como es de público conocimiento, Ibarzábal fue asesinado por sus captores, lo cual encuadra la acción en las prescripciones del Estatuto de Roma y de los Convenios de Ginebra y lo convierte en un crimen de lesa humanidad.
IV. HECHOS
Ha quedado demostrada la relación de Montoneros con el Estado nacional, durante 1973, y con el Estado provincial bonaerense, durante 1973 y 1974. Asimismo, quedó también probada la relación de esa organización terrorista con Estados extranjeros, como el Líbano, Siria, Cuba y la Organización para la Liberación Palestina, con status similar a un Estado; en el caso de Cuba, durante prácticamente toda la existencia de Montoneros, y en el caso de los países de Medio Oriente, fundamentalmente desde 1975.
Tales relaciones no resultan imprescindibles, conforme al Derecho Internacional, para considerar un crimen en el carácter de lesa humanidad, pero la jurisprudencia de nuestra Corte Suprema se orienta en el sentido de exigir esa vinculación.
Por tanto, solicito a V.S. la investigación de todos los hechos que haya producido la organización Montoneros durante las etapas señaladas. Algunos de esos hechos, por su carácter emblemático, son citados a continuación, pero ellos no agotan la larga lista de actos terroristas llevados a cabo por el grupo y con apoyo estatal.
También solicito se reabra, por donde corresponda, la investigación por el asesinato del teniente coronel Ibarzábal y se indague también la colaboración que los terroristas del Ejército Revolucionario del Pueblo hubieran recibido de la organización Montoneros y del entonces gobernador Bidegain.
1) Asesinato de José Ignacio Rucci
No existe duda sobre la autoría de Montoneros respecto del asesinato del secretario general de la CGT, José Ignacio Rucci, en septiembre de 1973, dos días después de las elecciones que otorgaron el triunfo a Juan Domingo Perón, pero mientras todavía estaba en la presidencia Héctor J. Cámpora.
Lo reconoce el ex montonero Miguel Bonasso, en su ya citado libro “Diario de un clandestino”[30] y, aunque ahí se desliga de la preparación del atentado, tal aseveración debería compatibilizarse con sus confesadas funciones de inteligencia, dentro de Montoneros e incluso mientras revistaba en la Presidencia de la República.
Mucho tiempo después, Bonasso dijo que ellos –los Montoneros- se equivocaron, pues debieron haber matado a López Rega, en lugar de Rucci.[31]
José Amorín revela –como ya se dijo en este escrito- que las armas con las que mataron a Rucci fueron transportadas en un auto oficial del gobierno de la provincia de Buenos Aires, donde gobernaba Oscar Bidegain, miembro de la organización Montoneros, como también se demostró porque participaba de sus asambleas con voz y voto, incluso en el exterior, como ocurrió en Nicaragua. Más aún, como lo señala Gasparini, Bidegain era miembro del Consejo Superior de Montoneros, junto con Obregón Cano.[32]
La militancia montonera, en las calles, coreaba: “Rucci, traidor, saludos a Vandor”[33]
Por otro lado, Rucci venía siendo criticado ácidamente por la revista Militancia, dirigida por el actual Secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, a punto tal que el primer número de esa publicación, en junio de 1973, ya aparece con una foto de Rucci en la tapa.
En el capítulo correspondiente al asesinato de Rucci, José Amorín, citando a Roberto Perdía, atribuye gran importancia a la influencia de esa revista.[34]
2) Asesinato del padre Carlos Mujica
Juan Gasparini, también en su momento miembro de Montoneros, reconoce que esa organización fue la que asesinó al padre Carlos Mujica, fundador del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo:
“El mayor montonero Antonio Nelson Latorre, que se jactó en la ESMA de haber sido qien abatió al capitán Roberto Máximo Chavarri en Ezeiza (y no Horacio ‘Beto’ Simona), afirmaba muy suelto de cuerpo que fueron montoneras las balas que desplomaron al padre Mujica en la noche del sábado 10 de mayo de 1974 a la salida de la capilla de San Francisco Solano. Según él, el hecho se había justificado por la conducta que tuvo en el último tiempo quien fuera fundador del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo en la Argentina; evaluándola como próxima a López Rega, lo que podía despertar ilusiones contrarias a la política de ruptura con el justicialismo”.[35]
Este reconocimiento es coherente con las críticas que, otra vez, la revista Militancia hizo contra el sacerdote, a quien llegó a situar en su sección “Cárcel del Pueblo”; un lugar donde aparecían personajes que después solían ser asesinados, como ocurrió con Mujica, una semana después.[36]
3) Asesinato de Arturo Mor Roig y David Kraiselburd
Producido el 15 de julio de 1974, también por Montoneros, a la salida de un restaurante en la localidad bonaerense de San Justo.
“El día 15, un escopetaza del ‘Gallego Guillermo’ (Eduardo Molinete), jefe de la columna montonera del oeste del Gran Buenos Aires, fulminó a Arturo Mor Roig, personero de la Standard Oil y ex ministro del Interior de Lanusse. El 17, Carlos Alberto Starita, a quemarropa, abatió a David Kraiselburd, director del diario El Día, de La Plata…” [37]
4) Ataque al Regimiento de Infantería de Monte 29, de Formosa
Hecho producido el 5 de octubre de 1975, por la organización Montoneros.[38]
5) Asesinato del general Cesáreo Cardozo, jefe de la Policía Federal
Cometido por una militante de la organización Montoneros que se acercó y trabó amistad con la hija del general Cardozo, al solo efecto de tener acceso a la vivienda familiar y colocar una bomba bajo la cama matrimonial. El atentado ocurrió el 16 de junio de 1976.[39]
6) Asesinato del Teniente Primero oscar Abel Lucioni.
No puedo dejar de mencionar aquí el asesinato por de mi padre, el Teniente Primero Lucioni, que fuera abatido por la banda Montoneros en un alevoso ataque perpetrado el 21 de octubre de 1976 a las 07.20 de la mañana. El grupo atacante - denominado por ellos GEC (Grupo Especial de Combate)- lo integraban seis terroristas armados comandados por el Oficial Segundo Montonero Ignacio Pedro Ojea Quintana, que lo acribillaron por la espalda impactándolo con mas de nueve disparos. Mi padre agonizó nueve días falleciendo en el Hospital Militar el 30 del mismo mes.
7) Todos los hechos producidos en la “Contraofensiva montonera”, incluyendo los ejecutados en el Líbano
Se denominó de tal forma al período en el cual los montoneros en el exilio, tanto desde Cuba como desde Oriente Medio, pergeñaron múltiples operaciones terroristas en la Argentina, con apoyo de los Estados que los cobijaban; fundamentalmente entre 1977 y 1980 y, a la vez, contribuyeron a los objetivos terroristas de la OLP
8) Asociación ilícita
Además de los delitos específicos que deberán investigarse, corresponde la reapertura de las causas tramitadas por asociación ilícita contra miembros de la organización Montoneros.
V. LESA HUMANIDAD, IMPRESCRIPTIBILIDAD Y NULIDAD DE LOS INDULTOS
Los atentados terroristas señalados como ejemplo y todos los que hubieren sido cometidos por Montoneros durante los períodos indicados constituyen crímenes de lesa humanidad y son, por tanto, imprescriptibles. Asimismo, debe decretarse la nulidad de los indultos que hubieren beneficiado a miembros de la citada organización terrorista.
En el caso específico de Miguel Bonasso, fue beneficiado con el indulto dispuesto por decreto 1003/89, en la causa 5148, tramitada ante el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Criminal y Correccional Federal, por asociación ilícita. Ese indulto fue declarado nulo por el juez federal Daniel Rafecas, el 25 de julio pasado. Si bien el magistrado tuvo en vista a otros beneficiarios de ese indulto, que eran militares acusados de violaciones a los derechos humanos, parece difícil sostener que un decreto pueda resultar nulo para algunos y no para otros. De cualquier modo, si así se entendiera, solicito la nulidad en cuanto respecta a Miguel Bonasso y demás miembros de la organización Montoneros alcanzados por el beneficio.
También deberá decretarse la nulidad de todos los indultos que involucren a miembros de la organización Montoneros.
Este pedido tiene los siguientes fundamentos jurídicos:
1) Crímenes de lesa humanidad
El Estatuto de Roma incluye, entre los crímenes de lesa humanidad, la “persecución de un grupo o colectividad con identidad propia fundada en motivos políticos, raciales, nacionales, étnicos, culturales, religiosos, de género…”
Los militares, los empresarios extranjeros, los miembros de la policía, etc., constituyen cada uno de ellos, un grupo con identidad propia, muchas veces objetivo de atentados por su mera pertenencia al grupo.
Las proclamas y manifiestos de Montoneros y ERP están colmadas de referencias a: “militares asesinos”, “burocracia sindical”, “empresarios explotadores”, etc.
Los empresarios Salustro o Samuelson no fueron secuestrados por un problema personal entre ellos y ciertos terroristas, sino por su pertenencia, respectivamente, a Fiat y Esso, ambas empresas multinacionales.
El asesinato, la encarcelación, la tortura, la ya citada persecución de un grupo con identidad propia, etc. son todas conductas con las que el artículo 7 del Estatuto de Roma define a los crímenes de lesa humanidad, siempre que esos actos se cometan “como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque”.
Inmediatamente, el mismo artículo se ocupa de aclarar que “por ‘ataque contra una población civil’ se entenderá una línea de conducta que implique la comisión múltiple de actos mencionados en el párrafo 1 contra una población civil, de conformidad con la política de un Estado o de una organización de cometer ese ataque o para promover esa política”.
No cabe duda de que el conjunto de acciones del grupo terrorista Montoneros, a lo largo de toda su existencia, implicó:
a) Una línea de conducta
b) La comisión de múltiples actos de los mencionados, tales como asesinatos, torturas, encarcelamientos, persecución, etc.
c) La conformidad con la política de una organización, que era Montoneros, grupo al cual ellos mismos llamaban, y aun denominan, la “Organización Montoneros” (véanse múltiples citas en los nombrados libros de Bonasso).
Esta definición hace innecesaria la intervención de un Estado para que un delito sea considerado “de lesa humanidad”. Sin embargo, vemos que también se cumple esta condición.
2) Crímenes de guerra
El Estatuto de Roma no sólo define los crímenes de lesa humanidad sino también, en su artículo 8, los crímenes de guerra y, dentro de esa categoría, los que se cometieren en conflictos armados de carácter no internacional.
El citado artículo 8 ofrece una lista de ejemplos de crímenes de guerra, casi todos los cuales encuadran en acciones cometidas por Montoneros:
“En caso de conflicto armado que no sea de índole internacional, las violaciones graves del artículo 3 común a los cuatro Convenios de Ginebra de 12 de agosto de 1949, a saber, cualquiera de los siguientes actos cometidos contra personas que no participen directamente en las hostilidades, incluidos los miembros de las fuerzas armadas que hayan depuesto las armas y las personas puestas fuera de combate por enfermedad, herida, detención o por cualquier otra causa:
i) Los atentados contra la vida y la integridad corporal, especialmente el homicidio en todas sus formas, las mutilaciones, los tratos crueles y la tortura;
ii) Los ultrajes contra la dignidad personal, especialmente los tratos humillantes y degradantes;
iii) La toma de rehenes;
iv) Las condenas dictadas y las ejecuciones sin previo juicio ante un tribunal regularmente constituido, con todas las garantías judiciales generalmente reconocidas como indispensables.”
Una lista similar contienen los Convenios de Ginebra, de 1949, que definen los crímenes de guerra, pero en el “Protocolo Adicional Relativo a la Protección de Víctimas de Conflictos Armados Sin Carácter Internacional”, en su artículo 4, inciso 2, menciona expresamente los actos de terrorismo.
3) Actos de terrorismo
Como ya hemos visto, la Convención de Ginebra incluye, entre los crímenes de guerra, los actos de terrorismo. Debemos saber, entonces, qué se entiende por actos de terrorismo.
El “Convenio Internacional para la Represión de la Financiación del Terrorismo” define al terrorismo como: “cualquier otro acto destinado a causar la muerte o lesiones corporales graves a un civil o a cualquier otra persona que no participe directamente de las hostilidades en una situación de conflicto armado, cuando el propósito de dicho acto, por su naturaleza o contexto, sea intimidar a una población u obligar a un gobierno o a una organización internacional a realizar un acto o a abstenerse de hacerlo”.
Como reconocen algunos de los ex miembros de Montoneros, citados en sus respectivos libros, el asesinato de Rucci y el asesinato de Mor Roig –por citar sólo dos de los tantos ejemplos- tuvieron como propósito, respectivamente, forzar al gobierno peronista a una negociación y, en el caso de Mor Roig, ese objetivo estaba dirigido a la UCR.
Por otro lado, existe una variedad de convenciones que definen tipos específicos de terrorismo, como la Convención sobre Actos Terroristas Cometidos con Bombas, por ejemplo.
De cualquier modo, y más allá de toda definición de terrorismo, las acciones descriptas por el Estatuto de Roma al describir los crímenes de lesa humanidad, y las acciones enunciadas por el Estatuto de Roma y los Convenios de Ginebra, para catalogar los crímenes de guerra, coinciden con las acciones llevadas a cabo por la organización Montoneros; sean o no tales acciones definidas como actos terroristas.
4) Imprescriptibilidad
Resta ahora analizar si los delitos cometidos por Montoneros son imprescriptibles. La conclusión es muy sencilla, porque toda vez que esos actos constituyen crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, se aplica, como su propio título lo indica, la “Convención sobre Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de los Crímenes de Lesa Humanidad”.
Dicha convención, en artículo 1, establece que tales actos son imprescriptibles, cualquiera sea la fecha en la que se hubieren cometido.
Además, sobre la retroactividad, ya se ha expedido nuestra Corte Suprema, en los casos Priebke, Arancibia Clavel, Julián y Lariz Iriondo (a contrario sensu).
Se trata, entonces, de un mero silogismo:
- Las acciones de Montoneros corresponden a la descripción de delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra (Estatuto de Roma y Convenios de Ginebra), como demostramos en los apartados 1 y 2 de esta sección.
- Los crímenes de lesa humanidad y los crímenes de guerra son imprescriptibles (Convención sobre Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de los Crímenes de Lesa Humanidad)
- Los delitos cometidos por los miembros de la organización Montoneros son imprescriptibles
5) El papel del Estado
Aunque no están claros los motivos y, en cualquier caso, no compartimos el razonamiento, la Corte Suprema exige, para considerar un delito como crimen de lesa humanidad y, por tanto, imprescriptible, que haya existido intervención del Estado. Así se expidió en los casos Arancibia Clavel, Priebke, Julián y, de la misma manera, pero deducida a contrario sensu, en Lariz Iriondo.
También el juez Canicoba Corral incluyó al Estado iraní en su resolución por la que se pide la captura de diplomáticos de la República de Irán en la causa AMIA.
Como se ve, no se ha hecho distinción entre el Estado en la Argentina (Estado Nacional, Estado provincial, etc.) y un Estado extranjero.
En el caso Lariz Iriondo, se habla incluso de “eliminación de opositores”; tal como ocurrió durante el gobierno de Cámpora en el Estado Nacional y Bidegain en la Provincia de Buenos Aires, con el asesinato de Rucci, por ejemplo.
Durante la contraofensiva montonera, en cambio, el apoyo fue externo: el Líbano, Cuba y la Organización para la Liberación Palestina.
La imprescriptibilidad alcanza, incluso, al delito de asociación ilícita (Cfr. Arancibia Clavel).
Adicionalmente, y habida cuenta del reconocimiento del montaje y operación de una fábrica de explosivos plásticos en el Líbano, en el curso de la confrontación de la Organización para la Liberación Palestina contra Israel, deberá investigarse también qué tipo de atentados pudieron haber sido cometidos con esos explosivos por el terrorismo islámico, ya que también se trata de delitos de lesa humanidad para los que la organización Montoneros ha prestado una cooperación activa y fundamental.
Por tanto, se cumple aun –en el caso de Montoneros- con el requisito exigido en exceso por la Corte Suprema; es decir, la cobertura o colaboración de un Estado.
Adviértase, por ejemplo, en orden a la colaboración que pudieron haber obtenido del gobierno nacional (inteligencia) y del gobierno de la provincia de Buenos Aires (inteligencia, logística, entrenamiento, etc.), hasta qué punto son aplicables a la asociación ilícita Montoneros las prescripciones, por ejemplo, del caso Arancibia Clavel, en el que la Corte habla incluso de la imprescriptibilidad en los actos cometidos por los particulares y de la imprescriptibilidad de la asociación ilícita.
En tal sentido, y a propósito de la asociación ilícita, el Dr. Petracchi, al tiempo que citó un fallo de la jurisprudencia de los Estados Unidos, se expresó en favor de la necesidad de “proceder en contra de aquellos que ya han manifestado suficientemente su disposición al delito, y al mismo tiempo, para actuar frente a ‘los peligros particulares y constantes que derivan de la actividad grupal’.
Y en otra parte, en el numeral 56 del voto del Dr. Maqueda, claramente se señala que: “las disposiciones de la Convención sobre la Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de los Crímenes de Lesa Humanidad se aplicarán a los representantes de la autoridad del Estado y a los particulares que participen como autores o cómplices o que inciten directamente a la perpetración de alguno de esos crímenes, o que conspiren para cometerlos, cualquiera que sea su grado de desarrollo, así como a los representantes de la autoridad del Estado que toleren su perpetración”
Esta tolerancia debe incluir el encubrimiento de los actos cometidos por las bandas terroristas, toda vez que miembros de la organización Montoneros participaban del aparato del Estado, durante el gobierno del Dr. Cámpora (incluyendo tareas de inteligencia) y del Dr. Bidegain y, no obstante no haber podido ignorar la identidad de los autores de los atentados cometidos en esa época, faltaron a su obligación de denunciar.
En consecuencia, deben ser declarados nulos la totalidad de los indultos que hayan beneficiado a miembros de la organización Montoneros, incluido el indulto al señor Miguel Bonasso, si se considerara que no le resulta aplicable la nulidad ya decretada por el señor juez Daniel Rafecas respecto del decreto 1003/89.
VI. CALIDAD DE QUERELLANTE
Como mas arriba lo expreso, mi padre fue asesinado por la banda terrorista Montoneros, que me dejó huérfana cuando contaba solamente con un año y medio de edad. Soy por ende también una víctima de los actos ilícitos de esa banda terrorista, lo que creo es suficiente argumento como para que se me considere como persona con capacidad civil particularmente ofendida por un delito de acción pública y, como tal, se me tenga en esta causa como querellante particular con las facultades que determina el art. 82 y s.s. del Código Procesal Penal de la Nación. Simplemente agrego, como ejemplo, V.S., las diversas causas que se llevan en la Justicia Federal contra militares o policías por la actuación de estos durante la represión al terrorismo. En las mismas se tiene por querellante a cualquier ONG o particular que lo peticiona, sin que los fiscales, en muchos de los casos, hayan dicho “esta boca es mía”. Por ende, peticiono que se acepte el carácter de particular damnificado que invoco.
VII. PETITORIO
Por tanto, a V.S. pido:
a) Tenga por presentada la denuncia;
b) Ordene la verificación del material bibliográfico citado;
c) Se me reconozca el papel de querellante particular
d) Se dé vista al Sr. Fiscal a fin de que realice el correspondiente requerimiento de instrucción peticionando la reapertura de las diversas causas que en su momento se originaron por los ilícitos cometidos por la banda Montoneros y/o ERP-PRT, disponiendo la reconstrucción de las que no puedan ser halladas, a los fines de que se afecte a las mismas a los autores, cómplices, instigadores y encubridores que puedan ser identificados y detenidos.
e) Se libre oficio a la Embajada de Israel a fin de ponerla en conocimiento de la circunstancia relatada en la “Evidencia Nº 4º”, a fin de permitir el ejercicio de la jurisdicción de ese país, si hubiere lugar.
Proveer de conformidad:
SERÁ JUSTICIA
Ana M.C. Lucioni
Edgardo Frola – Abogado - T. 34 F. 672
miércoles, 13 de agosto de 2014
DENUNCIA A LOS MONTOS
PRESENTA DENUNCIA POR CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD. SOLICITA REACTIVACIÓN DE CAUSAS
Era sabido que mas tarde o mas temprano...les caería todo el peso de la LEY....la "Operacion Dominó" ha comenzado....y uno tras otro deberán PAGAR.....SERÁ JUSTICIA....POR LA INJUSTICIA
5.- PRESENTA DENUNCIA POR CRÍMENES DE LESA HUMANIDAD. SOLICITA REACTIVACIÓN DE CAUSAS
Señor Juez:
ANA MARIA CAROLINA LUCIONI, por mi propio derecho, con domicilio real en ----------- y constituyéndolo legal en Esmeralda 1376, piso 4 (Estudio del Dr. Bernardo Menéndez) con el patrocinio letrado del Dr. Edgardo Frola – T 34 F. 672 – a V. S. me presento y digo:
I. OBJETO DE ESTA PRESENTACIÓN
Que vengo a presentar formal denuncia contra todas aquellas personas que hayan estado vinculadas con la organización terrorista “Montoneros”, y que serán mencionadas a lo largo de esta presentación por asociación ilícita y por la participación que hubieran tenido directa o indirectamente en la serie de asesinatos, secuestros, toma de rehenes y otros hechos cometidos por ese grupo, a partir del 25 de mayo de 1973, de acuerdo con las constancias y fundamentos que se enuncian a continuación.
Asimismo, solicito la reactivación de todas las causas en las que se hubiere decretado sobreseimiento o, simplemente, hubieren finalizado merced a indultos, habida cuenta que los delitos cometidos por la citada organización constituyen crímenes de lesa humanidad, como seguidamente se demostrará.
También solicito la reapertura de todas las causas en las que se hubieren decretado indultos en favor de la organización “Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP)” y “Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT)”, requiriendo sean imputados los miembros de esas organizaciones que no hubieren sido sometidos a juicio, por la comisión de delitos que también deben considerarse de lesa humanidad, conforme los argumentos que se exponen seguidamente.
Que esta presentación la efectúo a pesar de mi opinión personal acerca del valor absoluto de la irretroactividad de la ley penal. habida cuenta que la Corte Suprema de Justicia y otros tribunales han violentado ese principio para los casos de juzgamiento de militares, en orden a la lucha contra la subversión en la década del ’70, por una cuestión de elemental igualdad ante la ley, que demanda el artículo 16 de la Constitución Nacional, se impone el juzgamiento de quienes han sido nada menos que los agresores en esa contienda. De lo contrario, llegaríamos al absurdo de contemplar que la ley penal puede o no ser aplicada de manera retroactiva, según la ideología o posición política de aquellos a quienes se pretende imputar.
Si la retroactividad de la ley penal es injusta, más injusto resulta que se aplique exclusivamente contra una sola de las partes de una contienda y la otra quede preservada para siempre.
II. EVIDENCIAS DE LA RELACIÓN “MONTONEROS” – ESTADO NACIONAL Y PROVINCIAL
La jurisprudencia de nuestros tribunales demanda, hasta ahora, para que un delito sea considerado en la categoría de crimen de lesa humanidad y tenga carácter imprescriptible, la relación con un Estado Nacional o extranjero que haya de algún modo intervenido o ayudado en su comisión. No compartimos esa limitación, como más adelante lo expondremos brevemente; pero aun si aceptamos ese estrecho criterio, existen pruebas que vinculan a la organización Montoneros con el Estado nacional argentino y con el gobierno de la Provincia de Buenos Aires, entre 1973 y 1974.
Evidencia Nº 1
En su libro “Diario de un clandestino”, el señor Miguel Bonasso reconoce expresamente que hacía inteligencia para la organización Montoneros, mientras trabajaba para la Presidencia de la República, en 1973 [1],. Los párrafos correspondientes a tal admisión dicen textualmente:
“(Fines de mayo y primeros días de junio de 1973)
“Ya está: por primera vez en mi vida soy oficialista y trabajo en la Presidencia de la República. Mario Cámpora me convocó y me dijo que su tío quería tenerme cerca porque venían momentos complicados. Me muevo como asesor libre, aunque reviste formalmente en la Secretaría de Prensa que ocupa el veterano José María Castiñeira de Dios. Allí, uno de sus segundos, el periodista profesional Oscar García Rey (que nunca fue peronista y está allí respondiendo a José Gelbard) me pide que organice un grupo de ‘inteligencia’. Le digo que sí, por supuesto y me cago de risa. O el tipo es un cabrón y me está gastando porque sabe algo o es un gil a la acuarela. Porque yo ya realizo tareas de inteligencia pero para la Organización Montoneros.
(…)
“En la Organización Montoneros, hay un nuevo ámbito ‘de gobierno’, para atender a los compañeros que nos movemos en esta difícil ‘superestructura’. No debería ni pensarlo, pero me dio en los huevos encontrarme allí a un oportunista que hace seis meses era del PRT-ERP y se burlaba de Dardo y de mí, diciendo que no sabía si defendíamos al socialismo nacional o al nacional socialismo y ahora –que es tan cómodo y vistoso- ha decidido ‘encuadrarse’ en Montoneros. O, mejor dicho, en el funcionariado montonero”.[2]
Ese “funcionariado montonero”, del que habla Bonasso, llegó hasta tal nivel de poder que incluso los montoneros expulsaron del Ministerio de Educación a sus propios compañeros que adhirieron al grupo “JP Lealtad” o “Montoneros Lealtad”, como lo relatan Eduardo Anguita y Martín Caparrós en su libro: “La Voluntad”. Según esa descripción, la orden llegó desde la cúpula misma de Montoneros y los funcionarios que ejercían la autoridad formal no podían resistir la directiva.[3]
Como V.S. puede fácilmente observar, del reconocimiento de Bonasso y demás bibliografía citada, se desprenden las siguientes conclusiones:
a) El señor Miguel Bonasso trabajaba para la Presidencia de la República, a partir de mayo de 1973.
b) Desde ese cargo, hacía inteligencia para “Montoneros”
c) Había un funcionario del E.R.P. trabajando para la presidencia.
d) Había ya no un funcionario, sino un “funcionariado montonero”, como expresamente lo admite el autor.
e) La coordinación entre ese “funcionariado” y la organización terrorista era tan estrecha que “Montoneros” había creado un ámbito para atender a “sus hombres” en el gobierno y, además, la organización terrorista tenía verdadero poder sobre áreas de la administración.
Por si existiera alguna duda, el capítulo citado se titula “EL GABINETE DE LOS MONTONEROS”.
Evidencia Nº 2
Esas tareas de inteligencia involucraban –entre otras cosas- escuchas telefónicas realizadas por el grupo, como surge de la conjunción de párrafos de dos libros de Bonasso.
En el mismo capítulo del libro “Diario de un clandestino” citado en la “Evidencia Nº 1”, precisamente en un párrafo situado entre los dos que fueron transcriptos, y separado aquí por razones metodológicas, el señor Bonasso dice:
“Al mismo tiempo, ando cerca de otro grupo interesante que se reúne en el Ministerio del Interior, en torno de dos subsecretarios muy piolas: Domingo Mercante, hijo del mitológico coronel Mercante a quien en los cuarenta llamaban ‘el corazón de Perón’, y el excelente jurista Leopoldo ‘Polo’ Schiffrin. Por allí andan también tres destacados colegas: el Perro Verbitsky, Luis Guagnini y Pablo Piacentini, que es secretario de prensa del ministro del Interior, Esteban Righi, para quien escribe un excelente discurso dirigido a los jefes de la Policía Federal, condenando la tortura.” [4]
Por otro lado, en su libro “El presidente que no fue”, al describir la confrontación de Ezeiza, durante el arribo de Perón, y un diálogo con la viuda de John William Cooke, Bonasso escribe:
“…Walsh opinaba exactamente lo mismo. Ayudado por el ‘Perro’, había hecho ‘escuchas’ antes, durante y después de Ezeiza, para tratar de hacer entender a la conducción de FAR y Montoneros lo que se estaba cocinando a nivel de contrainsurgencia y que no se detenía así nomás, sólo exhibiendo capacidad de movilización”.[5]
Por tanto, de las citas transcriptas de los libros “Diario de un clandestino” y “El presidente que no fue”, ambas referidas al período “mayo-junio” de 1973, surge:
a) Que las tareas de inteligencia eran compartidas con Rodolfo Walsh y Horacio Verbitsky (“el Perro”)
b) Que, como mínimo, Verbitsky pertenecía a un grupo centrado en el Ministerio del Interior, al que se integraba también Bonasso
c) Que Walsh y Verbitsky hacían escuchas telefónicas para esa época
Por otro lado, no constituye un secreto que Walsh y Verbitsky pertenecían al área de “inteligencia” de Montoneros.
Además de esto, está claro que los miembros de Montoneros colaboraban con dinero obtenido de sus sueldos en el Estado en favor de las arcas de esa organización terrorista, como surge –entre otros elementos- del libro La Voluntad, de Eduardo Anguita y Martín Caparrós, al referirse a tres “guerrilleros notorios”, asesores de Mario Kestelboin en la facultad de Derecho, durante la presidencia de Cámpora; lo cual implica –además- financiamiento del terrorismo y es contrario a la convención internacional que pide reprimir esa actividad.[6]
Evidencia Nº 3
Juan Gasparini, primero militante de las FAR y después de Montoneros, escribió –entre otras obras- el libro: “Montoneros: final de cuentas”. Al tiempo de la publicación, según la portada del libro, el autor trabajaba como periodista independiente desde Suiza y estaba acreditado como corresponsal de las Naciones Unidas en Ginebra.
En la obra citada, transcribe una autocrítica de Enrique Gorriarán Merlo, realizada en un reportaje para la Agencia Latinoamericana de Información, en Cali, Colombia, 1984, en la que el terrorista del ERP sostiene que la lucha armada de esa organización, durante el gobierno democrático nacido en 1973, “fue utilizada por parte de los derechistas para adelantar el desplazamiento de sectores positivos del aparato del Estado como fue el caso de Oscar Bidegain (obligado a renunciar a la gobernación de Buenos Aires después del copamiento de la Unidad Militar de Azul) y el de Julio Troxler, en aquel momento subjefe de la Policía de Buenos Aires”.[7]
Como V.S. puede ver, Gorriarán Merlo se lamenta de haber contribuido al desplazamiento de Bidegain y Troxler del “aparato del Estado”. Tal vinculación entre las acciones del ERP y la renuncia de Bidegain y Troxler fue incluso consignada por el propio Gorriarán Merlo en su libro “Memorias de Enrique Gorriarán Merlo – De los setenta a La Tablada”, donde el guerrillero del ERP señala que el ataque al regimiento de Azul “fue el argumento que utilizó el gobierno para pedirle la renuncia a Oscar Bidegain, el gobernador de la provincia de Buenos Aires. En ese momento, Julio Troxler –que era uno de los sobrevivientes de los fusilamientos de José León Suárez- era subjefe de la policía de la Provincia de Buenos Aires”.
Y agrega:
“Directamente Perón habló después de lo de Azul y acusó a Bidegain de haber favorecido la acción”[8]
Los diarios de la época indican que efectivamente Perón culpó a Bidegain –quien además tenía su casa en Azul- por lo ocurrido.
Los hechos y las propias palabras de Bonasso en el ya citado libro: “Diario de un clandestino”, parecen mostrar que las sospechas de Perón no estaban centradas en una mera negligencia del entonces gobernador de Buenos Aires. En efecto, Bonasso relata en esa obra que Bidegain participó activamente de una reunión del Consejo Superior de Montoneros, realizada en Managua, durante la revolución sandinista (abril de 1980), y que propuso incluso pasar ciertas cuestiones a votación, como efectivamente se hizo.[9] Además, él mismo era miembro del Consejo Superior de Montoneros.
Por otro lado, Eduardo Zamorano, en su libro: “Peronistas revolucionarios”, revela que Troxler impartía entrenamiento militar a los Montoneros:
“Pero seguramente lo que más molestó a Perón, aquello que activó sus alarmas de viejo militar, fue el proyecto de las ‘milicias populares’.
“Es sabido que el Delegado de la Juventud, Rodolfo Galimberti, se desdijo rápidamente de su exabrupto y, para mayor humillación, fue destituido de su cargo.
“Menos conocido es que el proyecto no por eso fue desactivado.
“Montoneros comenzó a brindar instrucción militar masiva a todos sus cuadros. Ello se extendió incluso a los ‘aspirantes’.
“En las agrupaciones políticas la formación militar abarcaba el ‘orden cerrado’ y la organización por pelotones de cinco personas.
“El manual militar tenía como guía la instrucción que recibían las tropas de infantería de las fuerzas armadas regulares, incorporándose los elementos acordes con la especificidad de la situación.
“Los campamentos y las actividades desarrolladas en ellos, si bien procuraban una cierta discreción, no eran clandestinos; en la provincia de Buenos Aires, el Sub-Jefe de la Policía –Troxler- conocía y facilitaba estos emprendimientos”.[10]
Más aún, José Amorín, otro ex montonero, en su libro: “Montoneros: La buena historia”, revela que las armas que utilizó la organización para asesinar a José Ignacio Rucci fueron transportadas por Gustavo Lafleur, por orden de Roqué, “en un auto oficial del gobierno de la provincia de Buenos Aires”[11]. Este dato, que ya de por sí es indicio suficiente de complicidad de ese gobierno con el asesinato, podría indicar también que las propias armas fueron proporcionadas por el Estado bonaerense.
Pero además, también Bonasso publicó que “en 1973 Juan Carlos ocupó un cargo formal en el gobierno de la provincia de Buenos Aires que conducía Oscar Bidegain. El puesto era sólo una tapadera de su real actividad: la conducción de la columna La Plata de Montoneros”.[12]
Son varias las pruebas de este género que ofrece Bonasso. En otra parte del mismo libro revela:
“En una reunión con mi ‘respo’ [es decir: el responsable, el superior de Bonasso], el Cabezón Habegger, y con el Pinguli, trasmito alborozado la buena nueva. Pinguli, en su estilo parco e introvertido, se muestra complacido y establece que el Cabezón va a supervisar los preparativos. Tiene credenciales para hacerlo: ha sido el responsable del Operativo Dorrego donde la Juventud Peronista desarrolló una tarea de asistencia a la comunidad junto con el Ejército, ha conducido detrás de las bambalinas a los cuadros que trabajaron en la gobernación de Oscar Bidegain y tiene muy buenas relaciones con el empresario Miguel Nazar, que conduce la CGE bonaerense”.[13] (el subrayado es mío).
En conclusión:
a) Entre 1973 y 1974, hubo un gobernador de la Provincia de Buenos Aires –Oscar Bidegain- que pertenecía a la organización Montoneros, integraba su Consejo Superior, participó de sus decisiones y, como mínimo, resultaba confiable para otras organizaciones terroristas; además de la acusación elíptica de Perón sobre su complicidad en acciones como el ataque al Regimiento de Azul.
b) Simultáneamente, hubo un Sub-Jefe de la Policía de la Provincia de Buenos Aires –Julio Troxler- designado por el propio Bidegain, quien no sólo era confiable para las organizaciones terroristas sino que les facilitaba campos de entrenamiento e instrucción militar.
c) Esa instrucción militar se impartía a todos los miembros de Montoneros, sin excepción.
d) El apoyo logístico bonaerense se extendía incluso a los atentados, como el asesinato de José Ignacio Rucci, para el cual el gobierno de la provincia de Buenos Aires proveyó, como mínimo, un auto oficial.
e) El gobierno de la Provincia de Buenos Aires funcionaba como cobertura y apoyo de las actividades terroristas, muchos de sus cuadros estaban insertados en el escalafón bonaerense.
III. EVIDENCIAS DE LA RELACIÓN “MONTONEROS” – ESTADOS EXTRANJEROS
Aun en el estrecho contexto limitado por la jurisprudencia argentina hasta el momento, para considerar a un delito entre los crímenes de lesa humanidad, la participación de un Estado extranjero resulta determinante. Así se ha decidido en el caso de Arancibia Clavel y también en la reciente resolución sobre el atentado contra la AMIA.
En orden a ese criterio, abundan pruebas que demuestran la relación de la organización terrorista Montoneros con Estados extranjeros, como el Líbano y Cuba, y con la Organización para la Liberación Palestina, la cual estaba estrechamente vinculada con el estado libanés y era poseedora de status propio en las Naciones Unidas.
Evidencia Nº 4
En el profusamente difundido libro de Marcelo Larraquy: “Fuimos soldados – Historia secreta de la contraofensiva montonera”, hay decenas de citas que demuestran la estrecha cooperación entre Montoneros, el Líbano y la OLP, en ambas direcciones; es decir, tanto para la comisión de actos terroristas en la Argentina como contra blancos israelíes.
La colaboración llegaba a tal punto que los Montoneros recibían instrucción militar y contaban con campos de entrenamiento en el Líbano y, por su lado, montaron allí –con tecnología y asistencia tecnológica propia- una fábrica de explosivos plásticos (que, naturalmente, estaban destinados a cometer atentados en Israel y contra blancos judíos en el mundo).
Así, el libro citado describe que “Mendizábal [miembro de la conducción montonera] acababa de hacer pública la alianza entre Montoneros y la OLP en una conferencia de prensa en Beirut. La revista Cambio/16 había recogido el tema en un artículo. Allí Mendizábal revelaba que había instalado una fábrica de explosivos plásticos al servicio de la OLP y los árabes pusieron sus instructores militares para los montoneros que comenzaban a entrenarse en El Líbano”.[14]
Más adelante, se confirma este acuerdo con algunos detalles más:
“Montoneros se estableció en Beirut en el año 1977, después de cuatro años de relaciones con la Organización de Liberación Palestina (OLP). Al principio fueron contactos políticos con un delegado palestino en Europa, luego se firmaron acuerdos de logística, documentación y transporte de armas. Finalmente la cooperación mutua se hizo pública en mayo de 1977 cuando el líder árabe Yasser Arafat recibió en Beirut a los comandantes Mario Firmenich y Fernando Vaca Narvaja. Montoneros, que sumaba el apoyo internacional de partidos y organizaciones socialdemócratas y de izquierda, presentó la foto como una victoria política.
“El acuerdo con los árabes tenía una cláusula secreta: su aspecto militar. La OLP, a través de su fracción interna Al Fatah, ofrecía campos de entrenamiento, instructores militares y misiles RPG7, entre otros armamentos. Montoneros, por su parte, instalaría en el sur del Líbano una fábrica de explosivos plásticos cuya producción quedaría bajo el mando de un técnico argentino, un ingeniero químico que contaba con un doctorado en explosivos en el exterior. A un año y medio de la firma, en septiembre de 1978, los acuerdos se estaban cumpliendo…” [15]
Esto significa que los miembros de la organización Montoneros son responsables no sólo por los crímenes cometidos en la Argentina sino también por muchos de los crímenes que las organizaciones terroristas islámicas hubieran cometido en el exterior contra objetivos israelíes o estadounidenses, con explosivos fabricados por ellos y con conocimiento expreso de los fines a los que esos explosivos estarían destinados.
Abundan las referencias al apoyo de Estados extranjeros de Oriente Medio:
“Las tropas de Infantería vivieron en forma clandestina durante tres meses en Buenos Aires diseñando las acciones militares que luego llevarían a cabo, pero antes se habían instruido durante otros tres meses en Medio Oriente. Había tres bases de entrenamiento, dos en El Líbano y otra en Siria, para la preparación de tres pelotones. Una de las bases estaba ubicada en Damour, una aldea a 24 kilómetros al sur de Beirut, situado sobre una costa rocosa del mar Mediterráneo, que había sido ocupada por los palestinos en 1976, después de desalojar a los cristianos.
(…)
“Después, en la casa o fuera de ella, dos instructores árabes que hablaban inglés –y un montonero que con la ayuda de un diccionario traducía sus palabras al español- los interiorizaban sobre el armado, uso y manipulación de explosivos, les enseñaban a proteger las posiciones y a ensayar los desplazamientos adecuados para tomar un territorio…”[16]
En otras partes del mismo libro:
“Durante 1979, el Departamento de Logística y Personal [de Montoneros] había continuado con el reclutamiento de combatientes en México y Madrid para enviarlos hacia El Líbano”.[17]
(…)
“…Su hijo Gustavo, de 18, que se había entrenado en El Líbano, era correo internacional de la Conducción. Viajaba por Europa llevando documentos y pasaportes.” [18]
(…)
“…Laura viajaría al Líbano para hacer la instrucción militar y luego volvería a la Argentina con las Tropas Especiales de Infantería (TEI).”[19]
Evidencia Nº 5
Tantas o más referencias a la cooperación de El Líbano y Siria pueden encontrarse sobre la cooperación e, incluso, instigación del Estado cubano. La guerrilla montonera no sólo tenía en Cuba bases de entrenamiento sino también el propio comando de operaciones y la cooperación estrecha del Estado gobernado por el mayor instigador y organizador de acciones terroristas en América latina.
Sin perjuicio de la profusión de datos que puede hallarse en casi toda la literatura sobre la época, el propio libro de Larraquy contiene numerosas referencias que demuestran, como ya es sabido, que la comandancia montonera funcionaba desde Cuba:
“…Una noche, incluso, cuando todos estaban pensando cómo irse del país, le pidió a Julia que hiciera una interferencia desde la losa abandonada del edificio de enfrente del Regimiento 1 de Infantería de Patricios, de Palermo. Era un pedido que provenía de la Conducción en Cuba”.[20]
(…)
“A juicio de la Conducción, el salto cualitativo de los conflictos era de tal dimensión que el mismo Firmenich había reproducido la localización geográfica de cada uno de ellos en la mesa de arena de la sede de la Comandancia en Cuba”.[21]
(…)
“Los pasaportes y cédulas de identidad de cada miembro serían preparados por la Secretaría Técnica, establecida en Cuba, bajo la responsabilidad de Firmenich”.[22]
¿Podía una organización de este tipo instalarse en Cuba, que no es precisamente un país libre, sin una coordinación de sus actividades con los intereses del gobierno de la isla?
Más aún, Cristina Zuker, en su libro: “El tren de la victoria – Una saga familiar”, relata a propósito de las vicisitudes de algunos militantes de Montoneros y sus familiares:
“…Los padres de Marta, Keco y Luisa Libenson, fueron alertados por una carta de la propia organización sobre la presencia de su nieta en la guardería cubana. Que llegaron a México y de ahí se trasladaron a la isla. ‘Era normal, por un mecanismo de seguridad, una suerte de cobertura para ellos. Llegaron a La Habana en un avión cubano, y los recogieron en la pista para que no quedara constancia de la entrada en el pasaporte’, me había explicado Susana, responsable de la guardería La Casita de Carmelo, en la Habana”.[23]
Nadie, que no fuera el gobierno de Cuba podría disponer de un avión de esa nacionalidad para recoger personas de otros países y hacerlas ingresar desde la pista, sin el pase obligado por las oficinas de migraciones; lo cual demuestra la estrecha cooperación existente con Montoneros.
Por su lado, Juan Gasparini, en su ya citado libro: “Montoneros: final de cuentas”, ofrece una larga lista de militantes montoneros que recibieron instrucción en Cuba. Por los nombres, podemos deducir que esto ocurrió desde los mismos comienzos:
“…Entre otros, el ‘Zapa’ Piotti, Miguel Angel Bustos, Héctor Bruno, el ‘chino’ Prol, Luis Rodeiro, César Córdoba, el ´Gringo’ Elvio Alberione, Mariano Pujadas, Héctor Díaz, el `Churio’ Jorge Escribano, los hermanos Suárez, Fernando Vaca Narvaja, Alberto ‘Chacho’ Molinas, Cecilio ‘Cheche’ Salguero, el ‘pelado’ Baretta, el exseminarista Orlando `Negro’ Montero, el ‘Chichilo’ Lujàn, Humberto Orlando ‘Hilo’ Anone, Leticia Jordán, Claudio Ehrenfeld, Susana Lesgart, Jorge Raúl Mendé, María Leonor Papaterra y los primos Cofre procedían en gran parte de la Agrupación de Estudios Sociales de la Universidad Católica, de la Federación de Agrupaciones Integralistas de la Universidad Nacional y la Agrupación barrial ‘Eva Perón’. Raúl Clemente Yagger, Fred Mario ‘Freddy’ Ernst, Roberto ‘Palometa’ Pirles, María Graciela de los Milagros Roldán, Osvaldo Cambiaos, ‘La Vieja’ Ezpeleta, Roberto Cirilo Perdía, Hugo Medina, el ‘Cara de Lápiz’ D’Ángelo, los hermanos del ‘Chacho’ Molinas, Oscar Boero, Raúl Burzaco, Ulises Amatti, René Haidar y los hermanos Oberlín, casi todos originarios del ‘Ateneo’ universitario o de la Acción Sindical Argentina, de Santa Fé. Varios de todos ellos obtuvieron instrucción militar en Cuba, como Norma Arrostito, Gustavo Lafleur y Fernando Abal Medina. He nombrado sólo a quienes ya no viven (la mayoría), muchos de los cuales murieron heroicamente”.[24]
En otro capítulo de la misma obra, Gasparini habla incluso de una relación financiera con el Estado cubano:
“Por cierto, es imprescindible refrescar que la primera prueba tangible de la inversión de los Montoneros en Cuba apareció recién al promediar 1996, con las confesiones de Filiberto Castiñeiras Giabanes, un agente de inteligencia de la revolución de Fidel Castro, que defeccionó a los Estados Unidos…”[25]
En el reciente libro sobre el ERP, titulado: “Los Perros – Memorias de un combatiente revolucionario”, de Luis Mattini, que es el seudónimo de Arnol Kremer –uno de los jefes del Ejército Revolucionario del Pueblo-, el autor señala:
“Un día del año 1970 un contingente de veinte miembros del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y combatientes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) partimos para un curso de dos meses en Cuba, entre ellos Hugo Alfredo Irurzún (Santiago), Carlos Germán (Mauro), Carlos Ferreira (Lucas), Nëlida Augier (Pola)”.[26]
Esto indica el interés de Cuba, que por otro lado es público, por involucrarse con la guerrilla argentina e impulsarla, desde sus mismos comienzos.
En un reciente número de Le Monde Diplomatique, edición para el Cono Sur, el director para el área, Carlos Gabetta, reconoce que “Cuba recibió de los países socialistas [es decir; de la URSS] 80.000 millones de dólares de ayuda en sus primeros 30 años de revolución, sin incluir la ayuda militar.” Y en algo que parece una extraña disculpa, agrega:
“En honor de la Revolución Cubana y de sus dirigentes, debe insistirse en que todo ese dinero no fue a parar, como ha ocurrido sistemáticamente en las `democracias’ latinoamericanas, a manos de una burguesía corrupta y expoliadora. En Cuba se utilizó para construir hospitales y escuelas, y para mejorar el nivel de vida de la gran mayoría de la población. También para un generoso esfuerzo internacionalista –no sólo en dinero, sino en todo tipo de solidaridad, hasta el sacrificio de vidas humanas- dirigido a los movimientos progresistas y revolucionarios de América Latina y el Tercer Mundo”.[27] (El subrayado es nuestro).
IV. EVIDENCIAS DE LA COBERTURA Y COLABORACIÓN RECIBIDA POR EL E.R.P.
Los miembros de la organización terrorista “Ejército Revolucionario del Pueblo”, si bien no estaban en el gobierno de Cámpora, ni en el de Bidegain y otros gobernadores afines a la guerrilla, en la medida en la que sí lo estaban los “Montoneros”, gozaban de cobertura y colaboración pública, así como de la cooperación de “Montoneros”. También ese grupo terrorista recibió apoyo de Estados extranjeros, fundamentalmente de Cuba.
Por tanto, por las acciones del ERP son responsables no sólo los miembros de esa organización terrorista, sino también los funcionarios de gobierno que, a su tiempo, les hubieren dado cobertura, y los miembros de la organización Montoneros, por la colaboración que hubieren prestado.
Evidencia Nº 6
En la sección II, Evidencia Nº 1, c), se ha aludido, de acuerdo con citas de Bonasso, a un funcionario del ERP trabajando para la presidencia de Cámpora, en mayo de 1973.
Evidencia Nº 7
También Bonasso reconoce que Montoneros tenía un destacamento en el monte tucumano, “donde la principal guerrilla ha sido siempre la del ERP”.[28]
Evidencia Nº 8
Como una evidencia más de la cooperación entre ERP y Montoneros, debe citarse la cobertura que, según el propio general Juan Domingo Perón, habría dado el gobernador Bidegain a los terroristas del ERP que asaltaron el regimiento de Azul, donde cometieron varios asesinatos y secuestraron al teniente coronel Jorge Ibarzábal, a quien llevaron a “una cárcel del pueblo”[29]. Tiempo después, como es de público conocimiento, Ibarzábal fue asesinado por sus captores, lo cual encuadra la acción en las prescripciones del Estatuto de Roma y de los Convenios de Ginebra y lo convierte en un crimen de lesa humanidad.
IV. HECHOS
Ha quedado demostrada la relación de Montoneros con el Estado nacional, durante 1973, y con el Estado provincial bonaerense, durante 1973 y 1974. Asimismo, quedó también probada la relación de esa organización terrorista con Estados extranjeros, como el Líbano, Siria, Cuba y la Organización para la Liberación Palestina, con status similar a un Estado; en el caso de Cuba, durante prácticamente toda la existencia de Montoneros, y en el caso de los países de Medio Oriente, fundamentalmente desde 1975.
Tales relaciones no resultan imprescindibles, conforme al Derecho Internacional, para considerar un crimen en el carácter de lesa humanidad, pero la jurisprudencia de nuestra Corte Suprema se orienta en el sentido de exigir esa vinculación.
Por tanto, solicito a V.S. la investigación de todos los hechos que haya producido la organización Montoneros durante las etapas señaladas. Algunos de esos hechos, por su carácter emblemático, son citados a continuación, pero ellos no agotan la larga lista de actos terroristas llevados a cabo por el grupo y con apoyo estatal.
También solicito se reabra, por donde corresponda, la investigación por el asesinato del teniente coronel Ibarzábal y se indague también la colaboración que los terroristas del Ejército Revolucionario del Pueblo hubieran recibido de la organización Montoneros y del entonces gobernador Bidegain.
1) Asesinato de José Ignacio Rucci
No existe duda sobre la autoría de Montoneros respecto del asesinato del secretario general de la CGT, José Ignacio Rucci, en septiembre de 1973, dos días después de las elecciones que otorgaron el triunfo a Juan Domingo Perón, pero mientras todavía estaba en la presidencia Héctor J. Cámpora.
Lo reconoce el ex montonero Miguel Bonasso, en su ya citado libro “Diario de un clandestino”[30] y, aunque ahí se desliga de la preparación del atentado, tal aseveración debería compatibilizarse con sus confesadas funciones de inteligencia, dentro de Montoneros e incluso mientras revistaba en la Presidencia de la República.
Mucho tiempo después, Bonasso dijo que ellos –los Montoneros- se equivocaron, pues debieron haber matado a López Rega, en lugar de Rucci.[31]
José Amorín revela –como ya se dijo en este escrito- que las armas con las que mataron a Rucci fueron transportadas en un auto oficial del gobierno de la provincia de Buenos Aires, donde gobernaba Oscar Bidegain, miembro de la organización Montoneros, como también se demostró porque participaba de sus asambleas con voz y voto, incluso en el exterior, como ocurrió en Nicaragua. Más aún, como lo señala Gasparini, Bidegain era miembro del Consejo Superior de Montoneros, junto con Obregón Cano.[32]
La militancia montonera, en las calles, coreaba: “Rucci, traidor, saludos a Vandor”[33]
Por otro lado, Rucci venía siendo criticado ácidamente por la revista Militancia, dirigida por el actual Secretario de Derechos Humanos, Eduardo Luis Duhalde, a punto tal que el primer número de esa publicación, en junio de 1973, ya aparece con una foto de Rucci en la tapa.
En el capítulo correspondiente al asesinato de Rucci, José Amorín, citando a Roberto Perdía, atribuye gran importancia a la influencia de esa revista.[34]
2) Asesinato del padre Carlos Mujica
Juan Gasparini, también en su momento miembro de Montoneros, reconoce que esa organización fue la que asesinó al padre Carlos Mujica, fundador del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo:
“El mayor montonero Antonio Nelson Latorre, que se jactó en la ESMA de haber sido qien abatió al capitán Roberto Máximo Chavarri en Ezeiza (y no Horacio ‘Beto’ Simona), afirmaba muy suelto de cuerpo que fueron montoneras las balas que desplomaron al padre Mujica en la noche del sábado 10 de mayo de 1974 a la salida de la capilla de San Francisco Solano. Según él, el hecho se había justificado por la conducta que tuvo en el último tiempo quien fuera fundador del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo en la Argentina; evaluándola como próxima a López Rega, lo que podía despertar ilusiones contrarias a la política de ruptura con el justicialismo”.[35]
Este reconocimiento es coherente con las críticas que, otra vez, la revista Militancia hizo contra el sacerdote, a quien llegó a situar en su sección “Cárcel del Pueblo”; un lugar donde aparecían personajes que después solían ser asesinados, como ocurrió con Mujica, una semana después.[36]
3) Asesinato de Arturo Mor Roig y David Kraiselburd
Producido el 15 de julio de 1974, también por Montoneros, a la salida de un restaurante en la localidad bonaerense de San Justo.
“El día 15, un escopetaza del ‘Gallego Guillermo’ (Eduardo Molinete), jefe de la columna montonera del oeste del Gran Buenos Aires, fulminó a Arturo Mor Roig, personero de la Standard Oil y ex ministro del Interior de Lanusse. El 17, Carlos Alberto Starita, a quemarropa, abatió a David Kraiselburd, director del diario El Día, de La Plata…” [37]
4) Ataque al Regimiento de Infantería de Monte 29, de Formosa
Hecho producido el 5 de octubre de 1975, por la organización Montoneros.[38]
5) Asesinato del general Cesáreo Cardozo, jefe de la Policía Federal
Cometido por una militante de la organización Montoneros que se acercó y trabó amistad con la hija del general Cardozo, al solo efecto de tener acceso a la vivienda familiar y colocar una bomba bajo la cama matrimonial. El atentado ocurrió el 16 de junio de 1976.[39]
6) Asesinato del Teniente Primero oscar Abel Lucioni.
No puedo dejar de mencionar aquí el asesinato por de mi padre, el Teniente Primero Lucioni, que fuera abatido por la banda Montoneros en un alevoso ataque perpetrado el 21 de octubre de 1976 a las 07.20 de la mañana. El grupo atacante - denominado por ellos GEC (Grupo Especial de Combate)- lo integraban seis terroristas armados comandados por el Oficial Segundo Montonero Ignacio Pedro Ojea Quintana, que lo acribillaron por la espalda impactándolo con mas de nueve disparos. Mi padre agonizó nueve días falleciendo en el Hospital Militar el 30 del mismo mes.
7) Todos los hechos producidos en la “Contraofensiva montonera”, incluyendo los ejecutados en el Líbano
Se denominó de tal forma al período en el cual los montoneros en el exilio, tanto desde Cuba como desde Oriente Medio, pergeñaron múltiples operaciones terroristas en la Argentina, con apoyo de los Estados que los cobijaban; fundamentalmente entre 1977 y 1980 y, a la vez, contribuyeron a los objetivos terroristas de la OLP
8) Asociación ilícita
Además de los delitos específicos que deberán investigarse, corresponde la reapertura de las causas tramitadas por asociación ilícita contra miembros de la organización Montoneros.
V. LESA HUMANIDAD, IMPRESCRIPTIBILIDAD Y NULIDAD DE LOS INDULTOS
Los atentados terroristas señalados como ejemplo y todos los que hubieren sido cometidos por Montoneros durante los períodos indicados constituyen crímenes de lesa humanidad y son, por tanto, imprescriptibles. Asimismo, debe decretarse la nulidad de los indultos que hubieren beneficiado a miembros de la citada organización terrorista.
En el caso específico de Miguel Bonasso, fue beneficiado con el indulto dispuesto por decreto 1003/89, en la causa 5148, tramitada ante el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Criminal y Correccional Federal, por asociación ilícita. Ese indulto fue declarado nulo por el juez federal Daniel Rafecas, el 25 de julio pasado. Si bien el magistrado tuvo en vista a otros beneficiarios de ese indulto, que eran militares acusados de violaciones a los derechos humanos, parece difícil sostener que un decreto pueda resultar nulo para algunos y no para otros. De cualquier modo, si así se entendiera, solicito la nulidad en cuanto respecta a Miguel Bonasso y demás miembros de la organización Montoneros alcanzados por el beneficio.
También deberá decretarse la nulidad de todos los indultos que involucren a miembros de la organización Montoneros.
Este pedido tiene los siguientes fundamentos jurídicos:
1) Crímenes de lesa humanidad
El Estatuto de Roma incluye, entre los crímenes de lesa humanidad, la “persecución de un grupo o colectividad con identidad propia fundada en motivos políticos, raciales, nacionales, étnicos, culturales, religiosos, de género…”
Los militares, los empresarios extranjeros, los miembros de la policía, etc., constituyen cada uno de ellos, un grupo con identidad propia, muchas veces objetivo de atentados por su mera pertenencia al grupo.
Las proclamas y manifiestos de Montoneros y ERP están colmadas de referencias a: “militares asesinos”, “burocracia sindical”, “empresarios explotadores”, etc.
Los empresarios Salustro o Samuelson no fueron secuestrados por un problema personal entre ellos y ciertos terroristas, sino por su pertenencia, respectivamente, a Fiat y Esso, ambas empresas multinacionales.
El asesinato, la encarcelación, la tortura, la ya citada persecución de un grupo con identidad propia, etc. son todas conductas con las que el artículo 7 del Estatuto de Roma define a los crímenes de lesa humanidad, siempre que esos actos se cometan “como parte de un ataque generalizado o sistemático contra una población civil y con conocimiento de dicho ataque”.
Inmediatamente, el mismo artículo se ocupa de aclarar que “por ‘ataque contra una población civil’ se entenderá una línea de conducta que implique la comisión múltiple de actos mencionados en el párrafo 1 contra una población civil, de conformidad con la política de un Estado o de una organización de cometer ese ataque o para promover esa política”.
No cabe duda de que el conjunto de acciones del grupo terrorista Montoneros, a lo largo de toda su existencia, implicó:
a) Una línea de conducta
b) La comisión de múltiples actos de los mencionados, tales como asesinatos, torturas, encarcelamientos, persecución, etc.
c) La conformidad con la política de una organización, que era Montoneros, grupo al cual ellos mismos llamaban, y aun denominan, la “Organización Montoneros” (véanse múltiples citas en los nombrados libros de Bonasso).
Esta definición hace innecesaria la intervención de un Estado para que un delito sea considerado “de lesa humanidad”. Sin embargo, vemos que también se cumple esta condición.
2) Crímenes de guerra
El Estatuto de Roma no sólo define los crímenes de lesa humanidad sino también, en su artículo 8, los crímenes de guerra y, dentro de esa categoría, los que se cometieren en conflictos armados de carácter no internacional.
El citado artículo 8 ofrece una lista de ejemplos de crímenes de guerra, casi todos los cuales encuadran en acciones cometidas por Montoneros:
“En caso de conflicto armado que no sea de índole internacional, las violaciones graves del artículo 3 común a los cuatro Convenios de Ginebra de 12 de agosto de 1949, a saber, cualquiera de los siguientes actos cometidos contra personas que no participen directamente en las hostilidades, incluidos los miembros de las fuerzas armadas que hayan depuesto las armas y las personas puestas fuera de combate por enfermedad, herida, detención o por cualquier otra causa:
i) Los atentados contra la vida y la integridad corporal, especialmente el homicidio en todas sus formas, las mutilaciones, los tratos crueles y la tortura;
ii) Los ultrajes contra la dignidad personal, especialmente los tratos humillantes y degradantes;
iii) La toma de rehenes;
iv) Las condenas dictadas y las ejecuciones sin previo juicio ante un tribunal regularmente constituido, con todas las garantías judiciales generalmente reconocidas como indispensables.”
Una lista similar contienen los Convenios de Ginebra, de 1949, que definen los crímenes de guerra, pero en el “Protocolo Adicional Relativo a la Protección de Víctimas de Conflictos Armados Sin Carácter Internacional”, en su artículo 4, inciso 2, menciona expresamente los actos de terrorismo.
3) Actos de terrorismo
Como ya hemos visto, la Convención de Ginebra incluye, entre los crímenes de guerra, los actos de terrorismo. Debemos saber, entonces, qué se entiende por actos de terrorismo.
El “Convenio Internacional para la Represión de la Financiación del Terrorismo” define al terrorismo como: “cualquier otro acto destinado a causar la muerte o lesiones corporales graves a un civil o a cualquier otra persona que no participe directamente de las hostilidades en una situación de conflicto armado, cuando el propósito de dicho acto, por su naturaleza o contexto, sea intimidar a una población u obligar a un gobierno o a una organización internacional a realizar un acto o a abstenerse de hacerlo”.
Como reconocen algunos de los ex miembros de Montoneros, citados en sus respectivos libros, el asesinato de Rucci y el asesinato de Mor Roig –por citar sólo dos de los tantos ejemplos- tuvieron como propósito, respectivamente, forzar al gobierno peronista a una negociación y, en el caso de Mor Roig, ese objetivo estaba dirigido a la UCR.
Por otro lado, existe una variedad de convenciones que definen tipos específicos de terrorismo, como la Convención sobre Actos Terroristas Cometidos con Bombas, por ejemplo.
De cualquier modo, y más allá de toda definición de terrorismo, las acciones descriptas por el Estatuto de Roma al describir los crímenes de lesa humanidad, y las acciones enunciadas por el Estatuto de Roma y los Convenios de Ginebra, para catalogar los crímenes de guerra, coinciden con las acciones llevadas a cabo por la organización Montoneros; sean o no tales acciones definidas como actos terroristas.
4) Imprescriptibilidad
Resta ahora analizar si los delitos cometidos por Montoneros son imprescriptibles. La conclusión es muy sencilla, porque toda vez que esos actos constituyen crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad, se aplica, como su propio título lo indica, la “Convención sobre Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de los Crímenes de Lesa Humanidad”.
Dicha convención, en artículo 1, establece que tales actos son imprescriptibles, cualquiera sea la fecha en la que se hubieren cometido.
Además, sobre la retroactividad, ya se ha expedido nuestra Corte Suprema, en los casos Priebke, Arancibia Clavel, Julián y Lariz Iriondo (a contrario sensu).
Se trata, entonces, de un mero silogismo:
- Las acciones de Montoneros corresponden a la descripción de delitos de lesa humanidad y crímenes de guerra (Estatuto de Roma y Convenios de Ginebra), como demostramos en los apartados 1 y 2 de esta sección.
- Los crímenes de lesa humanidad y los crímenes de guerra son imprescriptibles (Convención sobre Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de los Crímenes de Lesa Humanidad)
- Los delitos cometidos por los miembros de la organización Montoneros son imprescriptibles
5) El papel del Estado
Aunque no están claros los motivos y, en cualquier caso, no compartimos el razonamiento, la Corte Suprema exige, para considerar un delito como crimen de lesa humanidad y, por tanto, imprescriptible, que haya existido intervención del Estado. Así se expidió en los casos Arancibia Clavel, Priebke, Julián y, de la misma manera, pero deducida a contrario sensu, en Lariz Iriondo.
También el juez Canicoba Corral incluyó al Estado iraní en su resolución por la que se pide la captura de diplomáticos de la República de Irán en la causa AMIA.
Como se ve, no se ha hecho distinción entre el Estado en la Argentina (Estado Nacional, Estado provincial, etc.) y un Estado extranjero.
En el caso Lariz Iriondo, se habla incluso de “eliminación de opositores”; tal como ocurrió durante el gobierno de Cámpora en el Estado Nacional y Bidegain en la Provincia de Buenos Aires, con el asesinato de Rucci, por ejemplo.
Durante la contraofensiva montonera, en cambio, el apoyo fue externo: el Líbano, Cuba y la Organización para la Liberación Palestina.
La imprescriptibilidad alcanza, incluso, al delito de asociación ilícita (Cfr. Arancibia Clavel).
Adicionalmente, y habida cuenta del reconocimiento del montaje y operación de una fábrica de explosivos plásticos en el Líbano, en el curso de la confrontación de la Organización para la Liberación Palestina contra Israel, deberá investigarse también qué tipo de atentados pudieron haber sido cometidos con esos explosivos por el terrorismo islámico, ya que también se trata de delitos de lesa humanidad para los que la organización Montoneros ha prestado una cooperación activa y fundamental.
Por tanto, se cumple aun –en el caso de Montoneros- con el requisito exigido en exceso por la Corte Suprema; es decir, la cobertura o colaboración de un Estado.
Adviértase, por ejemplo, en orden a la colaboración que pudieron haber obtenido del gobierno nacional (inteligencia) y del gobierno de la provincia de Buenos Aires (inteligencia, logística, entrenamiento, etc.), hasta qué punto son aplicables a la asociación ilícita Montoneros las prescripciones, por ejemplo, del caso Arancibia Clavel, en el que la Corte habla incluso de la imprescriptibilidad en los actos cometidos por los particulares y de la imprescriptibilidad de la asociación ilícita.
En tal sentido, y a propósito de la asociación ilícita, el Dr. Petracchi, al tiempo que citó un fallo de la jurisprudencia de los Estados Unidos, se expresó en favor de la necesidad de “proceder en contra de aquellos que ya han manifestado suficientemente su disposición al delito, y al mismo tiempo, para actuar frente a ‘los peligros particulares y constantes que derivan de la actividad grupal’.
Y en otra parte, en el numeral 56 del voto del Dr. Maqueda, claramente se señala que: “las disposiciones de la Convención sobre la Imprescriptibilidad de los Crímenes de Guerra y de los Crímenes de Lesa Humanidad se aplicarán a los representantes de la autoridad del Estado y a los particulares que participen como autores o cómplices o que inciten directamente a la perpetración de alguno de esos crímenes, o que conspiren para cometerlos, cualquiera que sea su grado de desarrollo, así como a los representantes de la autoridad del Estado que toleren su perpetración”
Esta tolerancia debe incluir el encubrimiento de los actos cometidos por las bandas terroristas, toda vez que miembros de la organización Montoneros participaban del aparato del Estado, durante el gobierno del Dr. Cámpora (incluyendo tareas de inteligencia) y del Dr. Bidegain y, no obstante no haber podido ignorar la identidad de los autores de los atentados cometidos en esa época, faltaron a su obligación de denunciar.
En consecuencia, deben ser declarados nulos la totalidad de los indultos que hayan beneficiado a miembros de la organización Montoneros, incluido el indulto al señor Miguel Bonasso, si se considerara que no le resulta aplicable la nulidad ya decretada por el señor juez Daniel Rafecas respecto del decreto 1003/89.
VI. CALIDAD DE QUERELLANTE
Como mas arriba lo expreso, mi padre fue asesinado por la banda terrorista Montoneros, que me dejó huérfana cuando contaba solamente con un año y medio de edad. Soy por ende también una víctima de los actos ilícitos de esa banda terrorista, lo que creo es suficiente argumento como para que se me considere como persona con capacidad civil particularmente ofendida por un delito de acción pública y, como tal, se me tenga en esta causa como querellante particular con las facultades que determina el art. 82 y s.s. del Código Procesal Penal de la Nación. Simplemente agrego, como ejemplo, V.S., las diversas causas que se llevan en la Justicia Federal contra militares o policías por la actuación de estos durante la represión al terrorismo. En las mismas se tiene por querellante a cualquier ONG o particular que lo peticiona, sin que los fiscales, en muchos de los casos, hayan dicho “esta boca es mía”. Por ende, peticiono que se acepte el carácter de particular damnificado que invoco.
VII. PETITORIO
Por tanto, a V.S. pido:
a) Tenga por presentada la denuncia;
b) Ordene la verificación del material bibliográfico citado;
c) Se me reconozca el papel de querellante particular
d) Se dé vista al Sr. Fiscal a fin de que realice el correspondiente requerimiento de instrucción peticionando la reapertura de las diversas causas que en su momento se originaron por los ilícitos cometidos por la banda Montoneros y/o ERP-PRT, disponiendo la reconstrucción de las que no puedan ser halladas, a los fines de que se afecte a las mismas a los autores, cómplices, instigadores y encubridores que puedan ser identificados y detenidos.
e) Se libre oficio a la Embajada de Israel a fin de ponerla en conocimiento de la circunstancia relatada en la “Evidencia Nº 4º”, a fin de permitir el ejercicio de la jurisdicción de ese país, si hubiere lugar.
Proveer de conformidad:
SERÁ JUSTICIA
Ana M.C. Lucioni
Edgardo Frola – Abogado - T. 34 F. 672
domingo, 10 de agosto de 2014
CORAJE
El Coraje como Materia Prima
“Vení, che; no te hagas rogar. ¿O te vas a achicar ahora?” Cristina Fernández de Kirchner
Más allá de la tormenta autogenerada en relación con los holdouts, producto de la necedad, la ignorancia y la torpeza de nuestros funcionarios, que resolvieron ignorar las consecuencias de un fallo que ya tiene más de dos años de antigüedad, el panorama de la economía argentina y, consecuentemente, de las consecuencias sociales que acarrea, no podría ser peor.
La escasez de los dólares imprescindibles para pagar la deuda e importar la esencial energía, el cepo cambiario, la desfinanciación del Banco Central y de la Anses, la descontrolada emisión de pesos para paliar el incontenido déficit fiscal, la creciente inflación que destruye el poder adquisitivo de los salarios, la cerrada negativa a actualizar las alícuotas del impuesto a las ganancias, la insoportable presión tributaria, la caída en las inversiones, los generalizados despidos y suspensiones, la inocultable recesión, el cierre provisorio o definitivo de industrias y comercios, son todos graves expresiones de un sistema enfermo, próximo a caer en coma.
Todos esos síntomas, como es obvio a partir de la guerra que hemos declarado al mundo todo, tenderán a profundizarse en los próximos meses, porque cualquier plan económico que pretendiera tener éxito, si es que el Gobierno pudiera sacar uno de la galera, requeriría de la confianza de la población, una virtud de cuya posesión el kirchnerismo en retirada no puede, precisamente, vanagloriarse.
Ese somero diagnóstico me lleva a preguntarme si los pre-candidatos “presidenciables” –es decir, aquéllos que, a priori, pueden aspirar a ganar las elecciones- son conscientes de la magnitud de los problemas que deberán enfrentar cuando lleguen a la meta y, sobre todo, cuánto peor será el cuadro si la Presidente llega al final de su mandato en la fecha prevista. En una palabra, si se dan cuenta del costo sideral que tendremos que pagar los argentinos si los políticos deciden ‘hacer la plancha’ hasta diciembre de 2015.
Es claro que, para construir cualquier proyecto, resulta imprescindible contar con la materia prima del caso, y que casi ningún estamento de nuestra sociedad la tiene. Los pre-candidatos mejor posicionados, porque sólo aspiran a llegar sin importar el precio y sin arriesgarse a decir qué cosas concretas harían si triunfan; los políticos, porque sólo quieren conservar sus canonjías y acomodar a sus allegados; los empresarios, porque dependen tanto del Estado para tener éxito en los negocios que están dispuestos a sacrificar en ese altar a todas las instituciones republicanas; los jueces, porque son incapaces de recurrir a los mecanismos constitucionales para imponer el cumplimiento de sus fallos; los militares, porque han desaparecido como factor de poder y sus aspiraciones se reducen ya a mejorar sus magrísimos salarios y su pobre equipamiento; los maestros –ahora, “trabajadores de la educación”-, porque han perdido la vocación por enseñar; las clases acomodadas, porque su individualismo las ha llevado a abdicar de sus derechos y de sus obligaciones con la sociedad.
Después de ese triste inventario, quedan pocas organizaciones sociales susceptibles de encabezar el cambio que nos permita corregir el rumbo de colisión contra su propia historia que la Argentina está siguiendo hace décadas. Podríamos rescatar, al menos en principio, a dos: la Iglesia, de la mano de S.S. Francisco, y los sindicatos. Sé que estos últimos están altamente cuestionados por su imagen social, pero lo cierto es que sus dirigentes constituyen hoy la única “oligarquía” en términos políticos; saben por qué luchan y asumen su rol, más allá de la corrupción en la que muchos de ellos han caído.
Cuando he discutido el papel de los empresarios, la respuesta casi unánime es que, en la medida en que en nuestro país uno se entera si es rico o pobre por el diario del día siguiente, ya que carecemos de seguridad jurídica y horizontes de previsibilidad, no les queda más remedio que aspirar a los negocios que los burócratas de turno pueden habilitarles. Este razonamiento, o esta excusa, son rigurosamente falsos. Les resulta infinitamente más cómodo y menos riesgoso a nuestros pseudo ‘capitanes de la industria’ contar con un mercado, por muy chiquito que sea que, protegido por el Estado y convertido en un zoológico en el que cazar, les permita producir a cualquier precio y con baja calidad. Contra esa postura, he formulado propuestas concretas, como puede verse en la nota que titulé “Una respetuosa sugerencia a la Unión Industrial” (hacer click en http://tinyurl.com/7a2jgdn); está demás decir que no tuve con ellas éxito alguno.
Pero, volviendo a los “presidenciables” y a su manifiesta incapacidad para asumir el papel que el momento les asigna, la chabacana forma en que la Presidente se dirigió a alguno de los integrantes de la selección nacional de fútbol a su llegada al país después del Mundial, parece que les resulta aplicable. Ante el momento crucial que vive nuestro país, ¿se van a achicar ahora o estarán dispuestos a asumir la responsabilidad con el futuro?; la Historia no será generosa con ellos si no lo hacen ya. Así como Perón y Balbín, además de muchos otros, estuvieron dispuestos a correr a la dictadura del Gral. Lanusse con “La Hora del Pueblo”, hoy mismo deberían reunirse todos los partidos de oposición para exigir e imponer el cambio de rumbo –o de tiempos-, antes de que Argentina choque con el enorme iceberg que tenemos a simple vista.
Sin embargo, aún si eso no se diera, conservo una cierta esperanza en un mañana mejor, y lo hago por dos razones concretas. La primera es que, al contrario de lo que ha sucedido siempre en nuestro país, salvo escasísimas excepciones, las próximas elecciones –cuando quiera que se realicen- no permitirán al próximo presidente contar con un Congreso con mayorías propias y, de allí en más, será necesaria una negociación permanente con la oposición, materia prima indispensable para la cultura política. Se me podrá decir que, con los legisladores que las listas sábanas nos proporcionan, siempre existirá la posibilidad de desenfundar “banelcos”, pero confío, como Jorge Asís, en el tsunami de decencia que acompañará la retirada de los Kirchner. La segunda razón es que quien se siente en el sillón de Rivadavia no dispondrá de fondos ilimitados, como sucedió en esta estirada década, y ello le impedirá ejercer el populismo, que tanto daño le ha hecho a la política y a la sociedad desde hace muchos años.
En cambio, me inquieta enormemente cuán atrás aparece la educación en la lista de preocupaciones y prioridades sociales que enumeran las encuestas más serias. Si la ciudadanía no toma consciencia ya mismo acerca de nuestra decadencia en el único motor de desarrollo con que cuenta la humanidad en este siglo XXI, la brecha que nos separa de las principales economías del mundo continuará creciendo geométricamente, y los cincuenta años actuales se transformarán en un agujero imposible de rellenar. No se trata de ideología, como lo demuestran regímenes tan disímiles como Brasil, China y Ecuador, con sus millares de estudiantes becados en las mejores universidades norteamericanas, sino de mera sensatez.
Si bien, como en muchísimas otros aspectos, carecemos de los ingentes recursos que resultan indispensables para encarar la masiva investigación científica en todos los órdenes, ello no debiera impedirnos recrear la universidad pública que supimos tener y de la cual se enorgullecía toda América Latina; también allí nuestro derrumbe como sociedad es comprobable, ya que ninguna de las argentinas figura en el ranking de las mejores quinientas del mundo. En este campo he realizado propuestas que creí inteligentes –ver “Estúpida Universidad” (clickear en http://tinyurl.com/bx9t7mt)- pero, una vez más, no conseguí ser profeta en mi propia tierra.
El conocimiento, y no las riquezas naturales, es el principal factor para construir el futuro, un futuro que la política sigue negando a los habitantes de esta triste nación. Pero, como es lógico, se requiere que encomendemos la administración de nuestra patria –que debiera ser nuestro bien más preciado- a verdaderos estadistas, es decir, a aquéllos que, en lugar de las próximas elecciones, piensen en las próximas generaciones; hombres y mujeres que, como materia prima de su carácter, tengan el coraje necesario para encarar este trascendental cambio de rumbo en nuestro destino.
Bs.As., 10 Ago 14
Enrique Guillermo Avogadro
Abogado
sábado, 9 de agosto de 2014
SAINETE
UN PAÍS AL SUR DE BOLIVIA
Calendar agosto 9, 2014 | Posted by Malú Kikuchi
Por Malú Kikuchi (9/8/2014)
Me han convertido la patria en un sainete criollo (invento rioplatense) de mal gusto que hubiera avergonzado a Vacarezza. Basta escuchar hablar a algunos miembros representativos de nuestro gobierno, para darnos cuenta de qué manera y hasta qué punto nos hemos desbarrancado en todo sentido.
En medio de este largo, infinito papelón que significa el juicio de los holdouts al país, en el juzgado de Thomas Griesa, seguimos discutiendo si es o no es default. El fallo de Griesa fue legalmente apelado por Argentina ante la Cámara de Apelaciones de Nueva York (sede libremente elegida por Néstor en 2005 y por Cristina en 2010, para dirimir el tema de nuestros bonos), que aprobó lo decidido por Griesa.
Desconociendo el sistema legal de los EEUU, apelamos a la Corte Suprema de Justicia de ese país, que dijo no tener nada que opinar al respecto, no era de su competencia. Tenemos que pagar. Nos cae mal. No queremos. Odiamos la sola idea de que estos tipos ganen tanta plata a costa nuestra, como si fueran gobernantes argentinos que odian la competencia.
Pagamos carísimas e ineficientes solicitadas en los principales diarios americanos insultando a los holdouts y de paso a la justicia americana, en vez de juntar plata para pagar. El juez, harto de Argentina, ordena cesar con “falsedades y engaños”. Los holdouts nos detestan, pero quieren cobrar. El juez amenaza con declararnos en desacato. Eso sería el equivalente a una bomba atómica económica.
El total del pago a este grupo de holdouts equivale a la mitad de lo que desperdiciamos por año con Aerolíneas Argentinas, para que Recalde y otros chicos camporistas, jueguen a los avioncitos. La presidente elige el default que según ella no lo es y lo hace con tono épico, tono que adoran los argentinos. “Estamos como estamos, porque somos como somos”.
Vamos derecho al Guiness. Default más desacato. Único en el planeta.
Si sucede, puede que los argentinos aprendamos que no podemos hacer lo que queremos, sino lo que debemos, que nos va a salir muy caro en US$ reservas, en confianza hacia el país a nivel internacional y lo peor, en una pésima calidad de vida para los argentinos durante mucho tiempo.
Podemos sumar algunas perlitas más: Moody´s prevee que el peso se va a depreciar este año un 85%. Pero Cristina aseveró (7/8/2014) que “El que crea que va a salvar su trabajo comprando US$, lo va a perder”. ¿Se acuerda de Lorenzo Sigaut? “El que le apueste al US$, pierde”. Perdió el peso.
Seguimos con los disparates, Kicillof acusa a Obama por no ponerle límites a Griesa. Los marxistas deberían estudiar como funcionan las repúblicas y su división de poderes. Argentina lleva a los EEUU a la Corte Internacional de la Haya. ¿Nadie en cancillería les avisó que EEUU raramente acepta jurisdicciones fuera de su país? Papelonazo!!! Y ayer, Capitanich sostuvo que “El partido Obrero defiende los intereses de las patronales”.
Nuestro simpático invitado de “La mancha de Rolando”, el vicepresidente de la nación, suma otro procesamiento, de otro juez: Lijo lo acusa de coimear y Bonadío de “truchar” los papeles de un auto, para no repartirlo con su ex mujer en un juicio de divorcio. ¡De cuarta!
Hoy, con el tema Griesa/holdouts, las reservas no llegan a US$28.000 millones. El US$ blue, $12,80 / $12,70. La inflación alrededor del 35%. Recordemos que somos 40 millones en un excepcional territorio de 2.780.400 km2, con variados climas y una enorme costa atlántica. Todas las bendiciones, menos los gobiernos que elegimos. Este por el 54% (yo no).
Lo invito a que hagamos un poco de turismo. Vamos al norte, a Bolivia. En la frontera hay 3 puntos que se comunican legalmente: Salvador Mazza/Pocitos, Villazón/La Quiaca, Bermejo/Aguas Claras. Según el ministro de economía boliviano, Luis Arce (ministro desde el 22/1/2006), los argentinos para defenderse de la inflación compran bolivianos (moneda oficial). Desde el 2006 el US$ se mantiene a B 6,96 / B 6,86. La inflación en el 2013 fue del 6,48%.
Territorio, 1.098.580km2; población 10.500.000 de habitantes. Reservas, US$ 13.000 millones. Después de casi 100 años, Bolivia en 2013, salió a colocar deuda por US$ 500 millones. Les ofrecieron comprar bonos por US$4.217 millones, no aceptaron y colocaron sus 500 millones a un interés del 4,85%, a 10 años.
Geografía difícil, montañas altísimas, selvas cerradas, sin salida al mar. Minas de oro y plata, casi agotadas, salinas, coca (no cocaína) y gas.
Aunque parezca increíble comparar países tan disímiles en su geografía como Argentina y Bolivia, único país mediterráneo de América, porque Paraguay sale a través del Paraná; con historias muy diferentes, el Alto Perú fue muy rico y sobreexplotado por España, nosotros pobrísimos y menospreciados durante la colonia.
Con el correr de los años, las cosas cambiaron. Argentina fue un gran país, esperanza para la pobreza europea, mientras que Bolivia fue básicamente un productor de estaño. Fuimos previsibles, ellos inestables. Fuimos libres y respetuosos de la ley. Ellos no.
Sin embargo hoy, 2014, desgraciadamente para nosotros y lo escribo con lágrimas en los ojos, pareciera que la Argentina es un país al sur de Bolivia, no sólo geográficamente.
jueves, 7 de agosto de 2014
DEKADA CAGADA
No hay ‘Década Ganada’: En el conurbano hay tantos pobres como en los 90
De acuerdo a un informe privado, la pobreza y la indigencia crecieron durante 2013 y alcanzan en total a 15 millones de argentinos. Tras la "década ganada" la zona que concentra la mayor cantidad de habitantes del país muestra los mismos promedios de deterioro social que en la década del 90. 2006 y la inflación, un quiebre tras la recuperación económica.
pobreza-cippes-conurbano
De acuerdo a la medición de CIPPES, las cifras actuales de pobreza en el conurbano bonaerense se ubican entre los promedios para los períodos para 1990-94 y 1995-99.
Mientras los últimos datos sobre pobreza e indigencia en la Argentina siguen demorados por el Gobierno Nacional, un nuevo estudio estadístico quiebra el relato oficial y desnuda la realidad social del país.
Según un informe de Centro de Investigaciones Participativas en Políticas Económicas y Sociales (CIPPES), las tasas de pobreza e indigencia crecieron en 2013 hasta alcanzar, en total, a 15 millones de personas.
Este estudio muestra que a diciembre de 2013, la pobreza alcanza al 29,4% de la población (12,2 millones de personas), mientras que la indigencia cubre al 6,8% (2,8 millones).
De acuerdo a la última información oficial, del 1re semestre del año pasado, la pobreza había caído un 1,8% respecto al período anterior, hasta el 4,7%, constituyendo la cifra más baja desde 2003. En cuanto a la indigencia, el dato del INdEC para el mismo lapso fue del 1,4%, casi 5 veces menos que la medición de CIPPES.
El organismo que depende del ministro de Economía, Axel Kicillof, aún mantiene en secreto las estadísticas sobre el 2do semestre de 2013. La explicación oficial fue que tras los cambios que se realizaron en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) surgieron "problemas metodológicos y de empalme" entre las estadísticas.
Según el estudio de CIPPES, entre diciembre de 2012 y el mismo mes de 2013, la pobreza aumentó un 3,64%. Traducido en personas, ese número significa que 1,6 millones de personas ingresaron a la pobreza. En cuanto a la indigencia, durante ese mismo período se registró un avance de 1 punto porcentual, lo que implicó la generación de 448.000 nuevos indigentes.
El estudio de CIPPES fue elaborado a partir de "la comparación de los ingresos relevados trimestralmente por la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC y las canastas básicas estimadas en el Índice Barrial de Precios (IBP, Cippes )".
En el desagregado, el informe indica que en la provincia de Buenos Aires se observa un incremento de 4,1 puntos porcentuales del índice de pobreza, con un incremento interanual de 733 mil personas en situación de pobreza y de 255 mil personas más viviendo por debajo de la línea de indigencia.
"Las tasas de pobreza e indigencia ascendieron a 29,5% (4,8 millones de personas) y 6,8% (1,1 millones de personas) respectivamente en la provincia de Buenos Aires al cierre del año 2013", sostiene el documento.
Y si bien el Gobierno Nacional y sus militantes vienen de conmemorar la "Década Ganada", la estimación de CIPPES para el conurbano bonaerense, donde se concentra la mayor porción de la población del país, muestra que "los valores actuales del indicador de pobreza revelan una situación similar al promedio de la década del 90".
"En cuanto a la década de los 90 pueden distinguirse dos períodos, los lustros 1990-94 y 1995-99. Si se relacionan las tasas de pobreza actuales en base al IBP con las tasas promedio para estas sub-etapas, podemos ubicar la actual tasa de pobreza del Conurbano entre las tasas promedio para estos períodos (del 28.5% y 31.8% para 1990-94 y 1995-99 respectivamente)", dice el informe.
Las provincias del Chaco (46,9 %) y Salta (48,6% ) muestran los indicadores más preocupantes, aunque la 1ra reveló una caída del índice durante 2013 (fue la única provincia en mostrar un retroceso, según el informe). En cuanto a la indigencia, sólo Mendoza evidenció una caída, al registrarse una retracción del 6,5% al 4,2%.
El avance del deterioro social durante el año pasado, muestra, según el informe, un contraste respecto a 2012, que había sufrido un retroceso en los niveles de pobreza e indigencia.
El informe destaca que los indicadores comenzaron a mejorar con la salida de la crisis 2001-2002, de la mano del crecimiento económico y de una "inflación moderada".
Para CIPPES hay una ruptura a partir de 2006, en el momento en el que comienza un cambio de tendencia en cuanto a la suba de precios que se convirtió en un factor determinante para la economía de los últimos años.
"Si se consideran las últimas estimaciones en base al IBP a diciembre de 2013, (30.6% de pobreza y 7.03% de indigencia) la conclusión directa es que no hubo mejoras en los indicadores de pobreza en casi 7 años y que sólo se registró una caída en 2 puntos porcentuales de la tasa de indigencia", dice el informe.
"Estos resultados permiten indicar que hay un piso para las tasas de pobreza en Argentina desde el 2006, y que lograr un cambio sustancial en el bienestar de gran parte de la población requerirá de políticas más consistentes y con efectos más permanentes para llevar a estos indicadores a una senda decreciente", concluye el informe.
CRECE LA DESCONFIANZA
EL SORPRENDENTE CASO DE ROBERTO JULIÁN GUTIÉRREZ
La historia del nieto “trucho” de Carlotto
La aparición del nieto de Estela de Carlotto en el día de ayer, sigue generando conmoción en la sociedad, ya que se trata de una historia sorprendente y emotiva. También provoca desconfianza —creciente— por ciertas cuestiones que parecen no encajar.
No es la primera vez que la titular de Abuelas de Plaza de Mayo cree haber encontrado a su nieto. Ocurrió en, al menos, dos oportunidades, una de ellas con escándalo incluido.
Fue el caso de Roberto Julián Gutiérrez, quien fue parte de una trama de terror cuando alguien hizo llegar el rumor a Carlotto de que podía ser su abuela.
El culebrón se hizo público cuando el propio Gutiérrez acusó a Ricardo Ramón Parodi Lascano, ex titular de la Secretaría Especial dependiente de la Jueza María Romilda Servini de Cubría, por los supuestos delitos de “cohecho pasivo y falsedad ideológica agravada por su condición de funcionario público”.
A través de una denuncia penal, Gutiérrez relató que en el marco de una causa por violaciones a los derechos humanos durante la última dictadura, caratulada “Minicucci, Federico Antonio y otros s/privación ilegal de la libertad y sustracción de menores de 10 años”, en la que Estela de Carlotto es querellante, fue citado al juzgado de Servini de Cubría en mayo de 2001.
El damnificado relató que Parodi Lascano le dijo textualmente: “Bueno, Roberto vos sabés que sos adoptado". A lo que el joven contestó inmediatamente: " No, no lo sabía”.
"Hasta aquel momento desconocía que era hijo adoptivo del matrimonio compuesto por Amanda Lucía Lucatelli y Roberto Primitivo Gutiérrez”, relató él mismo.
Según la presentación penal, la jueza Servini de Cubría le dijo luego “que la causa se había iniciado por una denuncia anónima presentada ante Abuelas”.
Gutiérrez pudo leer el expediente de adopción y se enteró de que había sido abandonado por su familia biológica en una estación de trenes de la provincia de Buenos Aires.
Él mismo aceptó someterse a dos extracciones de sangre para sendos exámenes de ADN, pero cinco años después terminó enterándose que los resultados eran negativos: no era nieto de Carlotto, ni tampoco hijo de otros desaparecidos, pese a que aún se sigue cotejando su patrón genético con el banco de datos de la organización humanitaria.
“Me habían obligado a descubrir circunstancias sobre mi identidad que, tanto en ese momento de incertidumbre como en la actualidad, sostuve y confirmo, hubiera preferido no conocer o, por lo menos, que sean mis padres adoptivos y yo quienes pudiéramos decidir aquello. Sobre todo a las luces del infructuoso resultado al que finalmente se arribó”, sostuvo el hombre en la denuncia, relatada en su momento por diario Perfil.
Gutiérrez imputó a la jueza los supuestos delitos de “cohecho agravado por su condición de magistrada, falsedad ideológica agravada por su condición de funcionaria pública, prevaricato, e incumplimiento de la obligación de promover la persecución y represión de los delincuentes”.
En comunicación con Tribuna de Periodistas, el damnificado cuestionó a Carlotto: “Esta mujer es tan distinta de como la ven todos, es nefasta.... cuando fui citado por Servini de Cubría me di cuenta de lo insensible que es; conocí bien el negocio de los DDHH que formó con su familia”, dijo Gutiérrez.
Y agregó algo inquietante: “Es sabido que (Carlotto) ha manejado muchas veces los ADN en el Banco Nacional de Datos Genéticos”.
Finalmente, Gutiérrez recordó que, por todo lo ocurrido, denunció a la titular de Abuelas de Plaza de Mayo y la jueza Servini de Cubría ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. “La causa sigue abierta”, añadió.
Los detalles de la pesadilla vivida por Gutiérrez pueden consultarse hasta el día de hoy en el juzgado Federal número 12 a cargo de Sergio Torres. Lleva el número 6572/07.
QUE ASÍ SEA
– Por Nicolás Márquez
Mintió toda vez que dijo defender los derechos humanos, siendo que pasó su kilométrica y aburguesada militancia apañando a las FARC, al dictador Fidel Castro, a Hugo Chávez, cantando loas a los Montoneros (organización criminal a la que pertenecieron sus hijas) y por supuesto, fue y es una emblemática simpatizante de la delincuencia kirchnerista, banda de facinerosos al calor de la cual Estela Carlotto recibió ingentes honores y desembolsos dinerarios provistos por el Estado. O sea que todo este tiempo, la legendaria madre de guerrilleros gozó del dinero compulsivamente sustraído a los demás del erario público para disfrute de ella y su camarilla, quienes jamás operaron en aras del bien común sino al servicio de una parcialidad ideológicamente diminuta, autoritaria y extremista.
Como es sabido, en los últimos tiempos de militancia a favor de los millonarios malvivientes que comandan la Casa de Gobierno, Estela Carlotto se prestó vilmente a su obsequio a fin de martirizar o torturar psicológica y moralmente a los hijos de Ernestina Herrera de Noble (llevando adelante acusaciones confirmadamente falsas), pero a cambio de tan precioso concurso, seguramente Carlotto pudo proseguir colocando a toda su parentela en puestos bien pagos del dispendioso Estado kirchnerista: puso a su hijo Remo como Diputado Nacional, a su hijo Guido como Concejal y a su hija Susana como burócrata en el Ministerio de Justicia. Vivió desde siempre del negocio de los derechos humanos a los que jamás adscribió y los cuales tampoco supo inculcarles a sus hijas (Susana y Laura), quienes como fuera dicho, integraron la ilegalidad montonera en los años 70´ bajo las órdenes del asesino Mario Firmenich.
Si es cierto que en esta rara ocasión Carlotto no mintió y al fin ella pudo identificar a su presunto nieto, pues desde estas líneas le deseamos mucha suerte en esta nueva etapa de su vida, rogándole a Dios Nuestro Señor que esta venturosa circunstancia le permita superar su ostensible resentimiento y tenga la grandeza de pedir perdón por los muertos ocasionados por la organización criminal a la que pertenecieron sus hijas, y en cuya ilegal militancia murió una de ellas (Laura, la madre del aparente nieto señalado). En efecto, deseamos enfáticamente que esta gratificante noticia le permita alcanzar el equilibrio emocional e ideológico del que careció durante tantos años de prédica en favor de causas tan desdichadas como las descriptas, y que constituyen apenas una síntesis de su sórdida trayectoria.
Que así sea.
lunes, 4 de agosto de 2014
BUITRES Y GUSANOS
SOBRE BUITRES Y GUSANOS
aguslajePor Agustín Laje (*)
Los gusanos que se comen la Argentina por dentro, acusan a los buitres de comérsela por fuera. Y su prédica tiene éxito; las víctimas de los gusanos, que día a día son un poco más mordisqueadas, un poco más depredadas, se solidarizan con sus victimarios internos. Les creen. Los apoyan. Después de todo, siempre es psicológica y sociológicamente menos perturbante encontrar el mal fuera de casa.
La habilidad de los gusanos es imposible de desconocer: saben despertar en sus propias víctimas eso que algunos llaman “orgullo nacional” que, llamativamente, sólo parece despertarse cuando la nación es afectada por factores externos, y no cuando la atacan desde adentro. Apoyar a los gusanos, para derrotar a los buitres: tal parece ser la consigna que las últimas encuestas de opinión acreditan. Dejar que los de adentro nos coman vivos, ¡aunque los de afuera jamás! La triste paradoja de la fábula es que, degustados por los gusanos o por los buitres, acabamos degustados igual.
Corrupción, impunidad, inflación, devaluación, recesión, aumento del desempleo, desbaratamiento institucional sistemático, destrucción de libertades individuales, populismo. Es la forma en que los gusanos, que acusan a los buitres, comen por dentro. Y poco de todo esto parece importar en estos momentos. ¿Qué más podían pedir los gusanos, que el ingreso a escena del chivo expiatorio sobre el cual redirigir las miradas de los engullidos?
Y es que esto debe ser dicho de una vez y por todas: los buitres son políticamente funcionales a los gusanos. Los datos empíricos hablan por sí solos: tras una sostenida caída en la popularidad de Cristina Kirchner desde fines de 2012 hasta hace dos meses, la tendencia se ha revertido abruptamente a causa del conflicto con los holdouts. En efecto, la última encuesta del Centro de Estudios de la Opinión Pública ha revelado que la imagen positiva de la Presidente supera en el día de la fecha el 54%, mítico guarismo que se convirtió en banderín kirchnerista tras el triunfo del mejor año del gobierno: 2011.
Eso no es todo. La misma encuesta ha constatado que incluso la imagen del ministro de Economía, Axel Kicillof −quien hasta hace poco no podía hacer uso del buquebus sin ligarse un escrache espontáneo propinado por los usuarios del servicio− ha visto mejorar significativamente su imagen. Tanto, que incluso otro gusano, el neonazi Luis D’Elía, lo propuso como candidato presidencial del kirchnerismo desde su Twitter.
Los cambios del humor social y las tendencias políticas en Argentina resultan sorprendentes. Sorprendentes en un mal sentido, por supuesto. Y es que hablan de lo manipulable que puede ser un pueblo, de la volatilidad de sus valores, de la inestabilidad de su dignidad, de la contingencia de la conciencia crítica.
Los gusanos, que habían sido puestos al desnudo frente a sus víctimas, que habían sido descubiertos en sus andanzas (verbigracia: Amado Boudou, Lázaro Báez, Felisa Miceli, Ricardo Jaime, Hebe de Bonafini, etc.), ven en los buitres una oportunidad única para reimpulsar su relato, ese relato según el cual todos son malos, menos ellos. Ese relato según el cual la Argentina, pura e impoluta, “con buena gente” como reza el nuevo eslogan kirchnerista, está sometida a las oscuras fuerzas foráneas del mal.
Y la épica, dada por perdida por muchos, se reaviva y vuelve a llenar los corazones (no los cerebros) de aquellos que necesitan articular su identidad social y política a partir de relaciones de enemistad, al fiel estilo de la manera en que explicaba la constitución de lo político el jurista nacional-socialista Carl Schmitt. Atacados por las fuerzas foráneas del mal, somos más argentinos que nunca; defendidos por las fuerzas nacionales y populares del bien, somos más kirchneristas que nunca.
Pero no sólo épica les confieren los buitres a los gusanos; sobre todas las cosas, les confieren la carta de la liberación de culpas: una carta con la cual, a partir de ahora, todo mal interno podrá ser referenciado y explicado a partir de los carroñeros que nos comieron desde afuera. Y transcurriendo el último año del kirchnerismo, se trata de una carta valiosísima para el triunfo de su relato y la manera en que la historia explicará en términos de pasado, lo que ahora constituye nuestro presente.
Al final de cuentas los buitres resultaron ser funcionales a los gusanos, en esta fábula espantosa que pone de relieve las dimensiones zoológicas que ha adquirido nuestra sociedad.
(*) Agustín Laje dirige el Centro de Estudios Libertad y Responsabilidad (LIBRE), es autor del libro “Los mitos setentistas” y coautor del libro
domingo, 3 de agosto de 2014
SEGUIRÁ DAÑANDO
Faltan 494 días, ¿saben el daño que todavía puede hacerle al país?
"(...) Imagínenla: Una especie de adlater fashion del Che Ernesto Guevara en el Siglo XXI, pero que en vez de bajar de la Sierra Maestra para hacer la Revolución, lo hace desde un Audi A-8, luciendo cartera Louis Vuitton, reloj Rolex Platino, en “su lugar en el mundo” patagónico, construido en tierras fiscales compradas a precio vil en una turbia negociación. Sin duda, un excelente modelo de lo que es, hoy, el populismo y la izquierda latinoamericana. (...)"
por CLAUDIO M. CHIARUTTINI
CIUDAD DE BUENOS AIRES (Sin Saco y Sin Corbata). Y 13 años más tarde, gran parte de la clase política, sindicalistas, banqueros y empresarios aplaudió una nueva declaración de incumplimiento del pago de una deuda del Estado argentino. Poco importa si en la breve historia argentina, el país dejó de pagar sus deudas 6, 7 u 8 veces, la celebración que ofreció el kirchnerismo + los cómplices del peronismo dominado + el resto de la clase dirigente cooptada, confirma que no se ha aprendido nada sobre las consecuencias sociales que suelen tener este tipo de rupturas con el mundo financiero internacional.
Respondiendo al más puro ADN kirchnerista, Cristina Fernández tergiversó los datos a su antojo y asignó culpas y responsabilidades como si ninguna le cupiera a su persona, pese a ser la “Presidente de la Nación de los 40 millones de argentinos”, tal como le gusta decir a los locutores oficiales; y de haber sido votada por 54% de los ciudadanos que serán afectados por esa declaración irresponsable de default.
“Y el mundo sigue andando”, dijo Cristina Fernández haciendo uso y abuso de la negación de la realidad y decidió fortalecer el escuálido relato del Gobierno creando una nueva maniobra conspirativa mundial en la cual el juez Thomas Griesa; el Special Master Daniel Pollack; los holdouts; el agente pagador de la Argentina, el BONY (Bank of New York Mellon); la Suprema Corte de los Estados Unidos; y el mismísimo Barak Obama, intentan hundirnos “porque nos hemos vuelvo, de nuevo, un país viable”. Días antes, Carlos Zannini, mano derecha de la Presidenta, había afirmado, sin sonrojarse, que el motivo por el que querían hundirnos era para quitarnos el petróleo (¿Vaca Muerta?) y el agua (¿el Acuífero Guaraní?). Para que se entere Zannini: la Argentina carece de recursos suficientes propios para explotar Vaca Muerta y el único socio inversor que consiguió hasta ahora es Chevron, una empresa estadounidense. Acerca del reservorio de agua potable ni siquiera vale la pena extenderse porque, entre otras cuestiones, si sus reservas estuvieran comprobadas según las expectativas de muchos, también es de Paraguay y Brasil...
¿Cuántas veces en la historia del populismo argentino (y latinoamericano) hemos escuchado esta diatriba menor sobre conspiraciones internacionales para apoderarse de la Argentina o de los países de la región? Desde que Rosa de Luxemburgo realizó su caracterización del imperialismo, y su relación con la periferia, la izquierda populista, local y regional, han recurrido a ese modelo, al mismo conjunto de excusas, para explicar sus errores garrafales en política internacional, en sus programas económicos equivocados o para excusar el fracaso de las medidas tomadas.
Pero lo grave son las consecuencias de lo que está por venir. Pasan las horas y el “efecto derrame” de la declaración de default se comienzan a sentir. Por ejemplo, provincias, empresas y bancos han comenzado a perder sus calificaciones ganadas con esfuerzo propio, con lo cual, se les corta el escaso crédito internacional que ya venían peleando. Hay un riesgo cierto, aunque limitado, de que se junten 25% de los holdin y reclamen que se aplique la Clausula de Aceleración, que implica reclamar el pago, en efectivo, de los bonos que tienen en mano. Y una manifestación de este tipo puede gatillar la “Cláusula de Cross Default” para el resto de los holdin.
En pocas palabras, estamos en camino de una caída de las calificadas “exitosas” refinanciaciones de deuda realizadas en 2005 y 2010, lo que abriría la puerta a un nuevo default “pleno”, que obligaría a renegociar la inmensa deuda externa que hoy tiene la Argentina.
Pero la duda que flota en el mercado financiero es la siguiente: ¿no estará buscando Cristina Fernández y su Gabinete una declaración de default “pleno” y lanzar una nueva renegociación de pasivos? Según esta visión -mucho alcohol etílico en la previa- el Ejecutivo Nacional, tal como lo hizo Néstor Kirchner, podría conseguir nuevamente una quita de 50%, 60% o 70%, y dejar los números más bajos, en términos de PBI, que cuando el santacruceño negoció con los acreedores externos. Entonces, la acción irresponsable de Cristina tendría un rango de planificada defensa de la soberanía nacional.
Para el mundo de fantasías en el que viven muchos kirchneristas, sería la 2da. oportunidad que la Argentina “empomaría” a los acreedores externos que creyeron en el país, no se cumpliría con el fallo de Thomas Griesa, lo que implica que los llamados “fondos buitres” sería derrotados, por 1ra. vez en la historia; y, en el camino, se daría un golpe a la estructura financiera internacional, lo que colocaría a Cristina Fernández en el lugar que Ella ha imaginado que merece en la historia de la izquierda mundial.
Imagínenla: Una especie de adlater fashion del Che Ernesto Guevara en el Siglo XXI, pero que en vez de bajar de la Sierra Maestra para hacer la Revolución, lo hace desde un Audi A-8, luciendo cartera Louis Vuitton, reloj Rolex Platino, en “su lugar en el mundo” patagónico, construido en tierras fiscales compradas a precio vil en una turbia negociación. Sin duda, un excelente modelo de lo que es, hoy, el populismo y la izquierda latinoamericana.
Hay que entender que el kirchnerismo cree que ha ganado la “batalla cultural”, por eso en medio de este desastre mantiene 30% de intención de voto, y encara, en la decadencia del su paso por el poder, una “batalla internacional” por dejar una huella en la historia mundial. Ya lo intentó con los derechos humanos, con estatizaciones como las de los recursos que administraban las AFJP, Aerolíneas Argentinas y las acciones de Repsol en YPF; con presentaciones en las Naciones Unidas, el G20, el G77 + China, los BRICS, la Unasur, el Celac, la Organización de Estados Americanos y decenas de foros internacionales.
Sólo hay que leer los discursos de Cristina Fernández en esos ámbitos para entender el rol que se autoadjudicó el matrimonio Kirchner en el diseño de la política internacional post Guerra Fría y el espacio que cree el mundo K que ocupa la Argentina en ese nuevo escenario mundial. En realidad, pocas veces el país ha sido tan sobreestimado como con el kirchnerismo.
Pero, tal como Néstor Kirchner le enseñó a Cristina Fernández, la política exterior no concede votos y todo lo externo debe ser usado para construir política interna. Por eso, la Presidente de la Nación usa la crisis con los holdout y la declaración de default para inyectarle corticoides y anabólicos a un “modelo kirchnerista” que se encuentra deshilachado, escuálido, vetusto, carente de credibilidad.
Según todas las encuestas, incluso las más conservadoras, la imagen presidencial ha subido hasta 12 puntos en los últimos 2 meses. Es cierto, sigue debajo del 40%, pero es el mayor crecimiento que muestra desde 2010. El patrioterismo y la defensa de la soberanía sobreactuada sigue “pagando bien”, tal como lo sabemos desde el Gobierno de Leopoldo Fortunato Galtieri para acá, pasando por la “Consulta Popular” de Ricardo Alfonsín sobre el fallo vaticano acerca de la soberanía en el estrecho del Beagle, el “estamos en el 1er. Mundo” de Carlos Saúl Menem; y la solución de todos los conflictos limítrofes con Chile que llevó adelante Néstor Kirchner, tratando de imitar al “innombrable” de Julio Argentino Roca.
Por eso Cristina Fernández aprovecha este marco para intentar relanzar su gestión y subir el tema del default a la tapa de los diarios (ella todavía es analógica), creando discusiones ficticias, tal como la creación de una pseudo “Justicia del Consumidor” o el anuncio, un mes antes de la fecha correspondiente, del paupérrimo aumento para jubilados; y se fortalecen políticas que la Casa Rosada considera exitosas, tales como los cambios a la Ley de Abastecimientos para contener la suba de precios; o se consolidan alianzas políticas (la refinanciación de pasivos para 13 gobernadores dóciles y el castigo para 4 díscolos).
También aprovecha la Presidente de la Nación para “crear” una nueva “estrella” en el firmamento kirchnerista: el ministro de Economia, Axel Kicillof, quien tiene casi asegurado el cargo de Jefe de Gabinete y está siendo medido hasta como precandidato presidencial (pese a tener 60% de imagen negativa). Es más, muchos, lo ven como el “verdadero” heredero del pensamiento de Néstor Kichner, pero, sobre todo, de Cristina Fernández.
La contracara del “estrellato” de Axel Kicillf es
> la incontenible decadencia del Jefe de Gabinete, Jorge Milton Capitanich;
> la irremediable decadencia del Presidente del Banco Central, Juan Carlos Fábrega;
> el descrédito que ha sumado Jorge Brito en el Gobierno y entre los bancos: y
> la inutilidad manifiesta que ha mostrado el establishment para acercar ideas o propuestas de políticas públicas para un Gobierno que no sólo los ignora y los usa, sino también, se da el lujo de lanzarles leyes para ver cómo los limita en sus capacidad operativas.
Pero con entronizar la figura de Axel Kicillof y “airear”, de nuevo, el Gabinete, no alcanza. Por eso el Gobierno se prepara para relanzar sus viejas batallas épicas contra el Grupo Clarín; avanzará en otro empellón contra el Poder Judicial (ya se habla de desempolvar en el Congreso los nuevos textos de los códigos Penal y Civil y Comercial Unificados, junto con un nuevo Código de Procedimientos y una nueva Ley del Servicio Penitenciario Federal) y se volverá a la opción “billetera o garrote”.
De esta forma, Cristina Fernández quiere usar la épica para lanzar un nuevo “movimiento de restauración” del kirchnerismo, con la idea de recuperar votantes perdidos y capacidad política, consolidando su imagen positiva, para llegar a Diciembre de 2015 imponiendo condiciones, algo que parece casi imposible en medio de un default y las restricciones externas que podría generar un refinanciación de todos los pasivos externos argentinos.
Pero es el Gran Salto Adelante, que el ex maoista Zannini parece haber acordado con Cristina.
Hasta fines de 2015, las amortizaciones de las deudas nacional y provinciales demandarán poco más de US$20.000 millones, pero hoy, la Argentina tiene cerrado el acceso al crédito internacional, salvo que se crea en un default corto, que es real el swap de China, que los nuevos bancos de la Unasur o de BRICS “salvarán las papas” o que, en 2015, habrá una supercosecha con precios internacionales en alza que puedan cambiar algo.
En este 2014, los meses de gran liquidación de divisas por parte del campo han pasado. Los meses que vienen son de más restricción cambiaria, algo que puede ser peor si se extiende el default, ya sea en gravedad o en duración. Y, para peor, el Banco Central pudo “atrapar” muy poco de esos dólares que ingresaron. ¿Qué hará que esto cambie? ¿Nacionalizar el comercio exterior…. ¿Será el próximo paso?
Hay que entender que el default de 2014 no es el mismo del default de 2001 por muchas condiciones, pero respecto de hace 13 años, hoy tenemos 4 veces más inflación, los precios de materias primas, cereales y oleaginosas han pasado su mejor momento, la capacidad ociosa es relativamente baja (por falta de inversión), el peso no es competitivo y la infraestructura está muy debilitada.
En 1 año estaremos votando en las PASO. 2 meses más tarde, votaremos los candidatos presidenciales. 40 días después, habrá recambio presidencial. Hoy ya son menos de 500 días. Sin embargo, en ese lapso, Cristina Fernández todavía le puede hacer mucho más daño a la Argentina del que le hizo hasta ahora. Y eso es lo más grave que vamos a vivir.
sábado, 2 de agosto de 2014
ESPERANDO LA CARROZA
Esperando la Carroza
“Aprenda a amar sus derrotas, Marcus, pues son las que lo construirán. Son sus derrotas las que darán sabor a sus victorias” Joël Dicker
Finalmente, y contra toda esperanza, el reloj siguió marcando las horas, Dios no recordó a tiempo que era argentino, y doña Cristina y su valido, el Bambino Kiciloff, hicieron caer al país nuevamente en default, ya declarado por todas las agencias calificadoras y por las asociaciones de tenedores particulares de bonos que, unánimemente, activaron el pago de los seguros contratados para cubrir ese innegable riesgo de nuestra economía, comandada por aprendices de brujos fracasados.
Por supuesto, hubo en la Casa Rosada una fiesta comparable a la que organizó el Congreso para aplaudir a Adolfo Rodríguez Saa, cuanto declaró en diciembre de 2001 que la Argentina no pagaría sus deudas, y el patrioterismo y el falso nacionalismo dieron el insólito presente para celebrar que la cuenta de esa fiesta, como siempre, la pagaremos todos en más inflación, menos inversión, menos trabajo, más pobreza, más indigencia, menos salud, menos vivienda, peor infraestructura, más atraso y más marginación.
Pero, ya que no hay pan, que al menos haya circo: los afiches con que fueron empapeladas las paredes de Buenos Aires (antes Braden o Perón, hoy Cristina o Griesa) sirvieron para eso. Que las encuestas hablen del crecimiento de la imagen positiva de la Presidente dice mucho acerca de la educación: si la mitad de los jóvenes no comprenden lo que leen, mal podrán entender, a priori, cuánto afectará su propia vida algo tan lejano como la renovada cesación de pagos nacional.
Contra lo que se podría esperar, no hablaré más, al menos por esta semana, de los detalles del proceso que enfrenta a la Argentina con los llamados “fondos buitres”, ya que de ello se han ocupado en demasía todos los periodistas y expertos; en cambio, volveré sobre la increíble evolución -¿o debería decir involución?- de nuestra economía y nuestra sociedad durante una década -de once años- que se caracterizó por precios inimaginables para nuestros productos exportables y por una presión impositiva inédita por estas pampas.
Juan José Llach, en una fantástica columna que publicó el viernes La Nación, hizo un somero inventario comparativo del mal desempeño kirchnerista en esas materias, que revela la falsedad del “relato”. Reproduciré aquí uno de sus párrafos: “El PBI por habitante de la Argentina creció apenas 1,9% en los últimos quince años, menos que los de Perú (4,1), Chile (2,9), Uruguay, (2,5), Colombia (2,3) y Brasil (2,1). Tenemos hoy la segunda mayor inflación entre 191 países, detrás de Venezuela, y un alto riesgo soberano que encarece el crédito y merma la inversión. Hay crecientes falencias en la productividad y en la competitividad, con pobre desempeño de las cantidades exportadas. La inversión de los últimos diez años promedió un pobrísimo 18% del PBI, y en la inversión extranjera estamos en el noveno lugar per cápita en la región, detrás de Brasil, México, Chile, Colombia, Costa Rica, Panamá, Perú y Uruguay. La herencia fiscal será más gravosa aún por la pobre productividad del sector público que por los niveles de presión tributaria y gasto público, 36,4% y 40,5% del PBI, muy cercanos a los de los países desarrollados. Es mala la composición del gasto, hay enormes e insostenibles subsidios a sectores pudientes y claros excesos de empleo público, se destruyó la carrera del funcionario público reemplazándola por un burdo amiguismo y es baja la eficacia de la inversión en sectores clave como la educación, la justicia o la seguridad. En pareja línea, los impuestos que cada año castigan la producción y las exportaciones marcan un récord mundial de 7,7% del PBI, unos 45.000 millones de dólares. Cierto, aun con errores, ha habido logros en salud, en políticas sociales como la asignación por hijo y la alta cobertura de jubilaciones y pensiones y en ciencia y tecnología. Pero, a su pesar, no se redujeron sosteniblemente ni la exclusión ni la pobreza estructural, y la mejora de la distribución del ingreso fue muy pequeña”.
Quien haya tenido la paciencia –o el masoquismo- de leer mis notas hasta la fecha, recordará cuánto he despotricado, durante casi diez años, contra la forma de hacer política de los Kirchner, y cuánto los he acusado de genocidio, porque aquí la monstruosa corrupción aparejada ya reviste las características que definen ese crimen contra la humanidad en el Tratado de Roma.
Cuando la investigación histórica de esta década llegue hasta el hueso, sabremos finalmente cuánto hemos pagado los argentinos –en vidas, en salud, en vivienda, en educación, en justicia- para enriquecer las faltriqueras de quienes nos han gobernado. Han comenzado a correr rumores que señalan que ya se han puesto en marcha acciones de algunos acreedores de nuestro país tendientes a descubrir fortunas, encabezados por la de doña Cristina y sus hijos, provenientes de la corrupción y, entonces, pertenecientes al Estado, que serían susceptibles de ser embargadas y ejecutadas, como ya ha sucedido en el pasado con algún dictador congoleño.
En materia social, la herencia kirchnerista estará marcada por una fractura y una grieta sólo comparables, en dimensión, con las que generaron las guerras civiles del siglo XIX y con la que protagonizaron el peronismo y los antiperonistas desde 1955; que esta última haya terminado con los balazos y bombazos de los “jóvenes idealistas” en los 70’s, no deja de ser un mal antecedente, en especial porque quienes pretenden reivindicar la validez de esa forma criminal de hacer política son los mismos que hoy se encuentran en el poder y que, estoy seguro, estarán dispuestos a vender caras su libertad y sus fortunas mal habidas.
En fin, más allá de la épica con que la Casa Rosada pretende maquillar la nefasta realidad, y salvo que se produzca uno de esos milagros tan escasos en el tercer milenio, el tren de la Argentina se encamina, otra vez, a un túnel oscuro; los opositores, como siempre, prefieren viajar sin dar muestras de preocuparse por las decisiones de quienes lo conducen, esperando que un nuevo desastre ferroviario, sin esfuerzo propio, lleve el agua a sus propios molinos.
Triste final para una época que nos hubiera permitido cerrar, aunque fuera parcialmente, el abismo que nos separa de las principales naciones del mundo, que han descubierto que, en el siglo XXI, será el conocimiento el que marque las diferencias. Y debo señalar que no se trata de ideologías, ya que Ecuador, bajo la presidencia del más que criticable Correa, lo ha entendido así y está realizando ingentes esfuerzos para superar una situación social que, en su origen, era mucho peor que la nuestra.
Bogotá, 3 Ago 14
Enrique Guillermo Avogadro
Abogado
PANORAMA
Panorama político nacional de los últimos siete días
Arena para la sed
El primer viernes de agosto, mientras el oficialismo sostenía en Buenos Aires que se había consumado la ruptura de las negociaciones en el juzgado neoyorquino que atiende el magistrado Thomas Griesa, el juez reunía a los representantes legales del Estado argentino y de los fondos litigantes y les recomendaba seguir negociando. “Nada de lo que ha sucedido esa semana ha eliminado la necesidad de trabajar en un acuerdo y de trabajar con el special master Pollack para lograrlo”, dijo Griesa, quien también afirmó que el gobierno argentino “ha emitido declaraciones públicas que han sido altamente engañosas y eso tiene que terminar (…) las medias verdades son falsas y engañosas y eso es lo que ha venido sucediendo”. Mirando a los abogados del gobierno argentino, el magistrado los exhortó a ofrecer “un buen consejo” a su cliente para que esos comportamientos cesaran.
Complementariamente, el juez adoptó una segunda medida de flexibilización de su fallo y autorizó a los agentes bancarios europeos Clearstream y Euroclear ( “por única vez”) a pagar bonos argentinos nominados en dólares cuyos tenedores estén fuera de Estados Unidos. Unos días antes había adoptado una medida similar que autorizaba al Citibank a destrabar el pago de la renta de bonos suscriptos bajo ley argentina que ese banco atiende fuera de Nueva York.
Las medias verdades
Griesa intentaba demostrar que, pese a la “media verdad” voceada en Buenos Aires, los caminos siguen abiertos para que el default acotado en el que ha caído Argentina pueda ser revertido. El juez no ignora que un grupo de bancos de capital extranjero negocia con los llamados fondos buitres para comprarles la totalidad de los créditos que su sentencia les reconoció; ese paso, de concretarse, bajaría el telón del capítulo que se representa en su juzgado de la comedia de enredos (o farsa) de la deuda argentina no incluida en las negociaciones de 2005 y 2010.
El gobierno argentino luce contradictorio y en su conducta y en sus versiones sobre estas tratativas. Recuerda a esa señora que pidió a su vecina una cacerola en préstamo, se la devuelve abollada y se defiende diciendo: “Primero, nunca me prestaste ninguna cacerola; segundo, yo te la devolví en perfectas condiciones; tercero, cuando me la prestaste ya estaba abollada”. Por un lado, la Casa Rosada procura mostrarse virtuosamente intransigente frente a “especuladores” tan “voraces” como “codiciosos”, aunque bajo cuerda un sector del oficialismo alienta las negociaciones que otro sector obstruye; por una parte insiste en que no se ha entrado en ningún default y que se pretende pagar a todos los acreedores, por otra, insinúa con guiños de novela picaresca que quiere consumar un paguediós (justificado con la clásica indulgencia que se atribuye al que “roba a un ladrón”). Si hasta el jueves último apelaba al argumento de que era imposible pagar a los fondos litigantes la deuda que les reconoció el fallo de Griesa mientras estuviera vigente la cláusula RUFO (que otorgaría derechos equivalentes a todos los bonistas que ingresaron en las negociaciones con quita de los años 2005 y 2010), desde esa tarde el ministro de Economía y la propia Presidente discuten directamente el fallo del juez (“Una extorsión”, lo llamó Kicillof).
El miércoles 30 de julio, mientras atardecía en Manhattan, el ministro Axel Kicillof sepultó ante los periodistas reunidos en el consulado argentino en Nueva York toda posibilidad de acuerdo con los fondos que ganaron el juicio: relató allí que la reunión de la que en ese momento regresaba había sido un nuevo fracaso. Para probarlo alegó que los acreedores no quisieron solicitarle a Griesa que restableciera la medida cautelar que protegía durante su vigencia el pago a los bonistas que oportunamente aceptaron la quita y agregó que tampoco quisieron aceptar por sus acreencias un pago idéntico al que recibieron en su momento aquellos bonistas.
Kicillof pasó por alto un detalle relevante que quizás le hubiera permitido prever esa negativa: los malditos buitres habían pleiteado precisamente porque rechazaban aquella quita y no sólo consiguieron el fallo favorable de Griesa, sino también el de la Cámara de Apelaciones y la ratificación implícita de la Corte Suprema de Estados Unidos. Kicillof no se privó de maltratar verbalmente a Griesa ni de confesar su decepción por el mediador, Daniel Pollack, a quien acusó de haber tomado partido por los litigantes. Aseguró también que Argentina no pagaría por la deuda en poder de los buitres más de lo que había reconocido en aquellas negociaciones de 2005 y 2010. (¿Quién le pagaría cerca de 1.600 millones de dólares a los fondos cuando el ministro preferido de la Presidente jura que el Estado sólo recomprará por la tercera parte?). También dijo que no descartaba “negociaciones de terceros, privados” con los acreedores litigantes, aunque aseguró que él las desconocía.
Misiles sobre las negociaciones
En fin, no sólo bombardeó el juzgado y la gestión del mediador Pollack; con la primera de estas afirmaciones también lanzó un poderoso misil sobre una negociación privada que estaba en curso: la que intentaban banqueros argentinos ( de ADEBA, con la conducción fáctica de Jorge Brito, el impulso del presidente del Banco Central, Juan Carlos Fábrega, y la anuencia del secretario Legal de la Presidencia, Carlos Zannini), que se proponían ofrecer una suma de garantía y una promesa de compra de la deuda en manos de los malvados buitres para inducir a estos y a Griesa a reponer la medida cautelar que bloquearía el default con los “hold-in”.
Kicillof no desconocía esas tratativas, pero recelaba de ellas y estaba dispuesto a frustrarlas, como hizo. Compite con Fabrega y no le disgustaría verlo fuera del Banco Central; desconfía de Brito y suponía (con buenos motivos) que el banquero desplegaba la gestión de salvataje dando por descontado el auxilio y rescate estatal.
Así, Kicillof aseguró ese miércoles que el fracaso no tendría consecuencias negativas. “La vida sigue andando”. Si bien se mira, ese argumento destruye por anticipado la excusa que oportunamente quiera esgrimirse si las dificultades (como muchos suponen) crecen. ¿Culpará el gobierno a los buitres después de asegurar que no hay default y que el episodio, cualquiera sea el nombre que quiera dársele, no tendrá efectos? Después, inclusive, de aquella famosa frase del ministro donde aseguró que estaba “todo pensado”en materia del tironeo con los holdouts?
En cuanto a las consecuencias: el jueves el dólar blue superó los 13 pesos y los bonos y acciones, que habían subido días antes con la expectativa de un arreglo se derrumbaron. El banco suizo USB inició trámites para acelerar el pago de obligaciones en su poder. Algunos bonos están habilitados para que sus tenedores demanden la totalidad del valor a partir del primer incumplimiento. Las consecuencias no escasean. No sólo Standard and Poor’s y Ficht usaron el concepto de default (el gobierno descalifica a estas calificadoras porque las considera “cómplices” de los especuladores). La analista de riesgos crediticios Dagong también hundió la calificación argentina en la categoría D (“el gobierno argentino falló en realizar un pago acordado para el 30 de julio, ha incumplido con sus bonos en moneda extranjera”). La calificadora Dagong es china. ¿Tú también, Bruto?
El viernes, la Asociación Internacional de Swaps y Derivados (ISDA, por su sigla en inglés) dictaminó que el “evento crediticio” protagonizado por el estado argentino dispara el mecanismo de pago de los seguros por riesgo de default. La determinación puede catapular reclamos de otros acreedores del país, con bonos de vencimiento lejano, que podrían exigiur el pago anticipado del total de las obligaciones, amparados en la “cláusula de aceleración” que permite reclamar la cancelación total de obligaciones si el país ingresa en default.
Un default panglossiano
El domingo 27, en Página 12, un ideólogo del progresismo oficialista, Horacio Verbitsky, había deletreado la misma filosofía que Kicillof ante el default. ¿El programa que ya está bien pensado? “El acceso a los mercados voluntarios de capitales está ocluido hace muchos años, lo cual no fue óbice para el crecimiento (…)La financiación para inversiones privadas será un poco más difícil y onerosa para algunos, pero no para todos. El principal efecto será un incremento en el costo de los seguros para el comercio exterior. Nada agradable, pero tampoco el abismo que vaticinan(…) CFK pregona la inyección de más recursos para recuperar el consumo interno, sin temor a las siete plagas con que intentan condicionarla. La primera reacción del ministro de Economía Axel Kicillof cuando la Corte Suprema estadounidense dejó en firme el fallo con la forzada interpretación de la cláusula pari passu fue anunciar la apertura de un nuevo canje, bajo la ley argentina. El juez Griesa replicó prohibiendo a los agentes financieros cualquier paso en esa dirección. Pero esa orden perderá sentido la semana próxima. En ese momento será posible convocar al nuevo canje, algo que con toda probabilidad será aprovechado por quienes reestructuraron sus tenencias en 2005 y 2010, porque les permitirá volver a cobrar eludiendo el escollo judicial con el que Griesa intentó someter a la Argentina. Ya sin esa vulnerabilidad, si el 85 por ciento de los hold-in aceptara la oferta, la cláusula de acción colectiva que ahora se incluye en toda reestructuración forzaría la aceptación del resto. Así, el arma que hoy apunta al corazón de la Argentina se vería como una inofensiva pistola de juguete.”
Esta es la postura que minimiza el default (que "no existe").
No es la única posición interna del oficialismo.
Mucho menos es la postura predominante en la sociedad.
Por este motivo es posible pensar que lo que estas voces dan por un hecho sin consecuencias puede ser revertido. Y seguramente lo será.
El default es una necedad. Para usar palabras de Kicillof: “una pavada atómica”. Cuanto más se tarde en terminar con él más dolorosos y duraderos serán sus efectos sobre el país. Con prudencia, algunos gobernadores se mueven ya tratando de prevenir despidos.
Las encuestas favorables con que hoy elige encandilarse un sector del oficialismo son una ilusión. Otros gobernantes , en un pasado no an lejano, se engañaron con quimeras parecidas y cuando imaginaron divisar un oasis sólo encontraron arena para su sed.
Jorge Raventos
TODO PASA
“TODO PASA”
Calendar agosto 2, 2014 | Posted by Malú Kikuchi
Por Malú Kikuchi 2/8/2014)
No es un homenaje a Julio Grondona, es una verdad de esas que a veces duelen y otras ayudan a vivir. Pensando en la última posibilidad, le cuento que a partir de hoy faltan sólo 495 días, para que esta “era K”, el calificativo se lo dejo a Usted, termine. Ya ve, todo pasa. Hasta Grondona se murió.
Este default “selectivo”, o como quieran llamarlo, siempre es un default. Desde 1988, pasando por diciembre 2001 hasta ahora, este curioso, caro, innecesario “CRISTIdefaultOF” (para llamarlo de alguna manera), suma 3 defaults en 25 años, y 12 desde el anterior. Un record. “We are the champions!” No es para imitar.
Curiosidades argentinas en tiempos del curiosísimo default K.
El ministro Kicillof salió de la primera, última y única reunión con el mediador Daniel Pollack y los holdouts, levantando los pulgares. Todos creyeron que el tema estaba solucionado. Sobre el filo de la hora, en la tarde del 30/7/2014, el gobierno argentino había arreglado el pago y evitado el default. Los mercados festejaron… antes de tiempo.
No fue así. ¿Porqué los pulgares en alto? Para decir “¿hemos vencido a los acreedores, no les vamos a pagar?” Luego del político y apasionado discurso del ministro (de economía nada), entendimos que el triunfo residía en no cumplir con la sentencia del juez Griesa. ¡Que nos importa la justicia de New York, libremente elegida por Argentina en el tema de los bonos!
Porque el ministro habló sólo de las leyes argentinas que prohibían esto y permitían aquello. El problema es que la reestructuración 2005 de Néstor y 2010 de Cristina, eligieron la justicia de Nueva York, no la Argentina. Sabían que con Oyarbide nadie aceptaría y con Griesa lo hizo el 92%.
Otra curiosidad argentina, esta de larga data. La culpa siempre es del otro. Ya lo decía el genial Tato Bores. Nuestro informante mañanero, Capitanich, dijo que hubo mala praxis de la justicia de los EEUU, incompetencia del mediador Pollack y que íbamos a recurrir a la Corte de La Haya, una vez más. Nunca somos responsables de nuestros actos. Así nos va.
La sentencia, justa o no, eso merece un largo capítulo sobre el respeto a la propiedad privada o a la socialista tendencia a privilegiar el bien de la mayoría, dice que Argentina debe pagarle a los holdouts US$1.330 millones, que sumando intereses llegarían a US$ 1.500 millones. La mitad de lo que pierde el país manteniendo una línea de bandera, innecesaria.
Los medios gráficos y audio visuales le han dado la misma importancia y la misma cantidad de tiempo al tema del default, como a la muerte de Julio Humberto Grondona, eterno presidente de la AFA (35 años, desde el proceso, pasando por todos los gobiernos democráticos), vicepresidente y tesorero de la FIFA. Sin lugar a dudas, un personaje al que se ha enterrado con honores de presidente de la nación. El fútbol al mismo nivel que la economía Argentina. Así nos va. Y esto parece que no pasa.
Otra curiosidad, ¿los 40 millones de argentinos tendremos clara noción de lo que significa un default? Aunque sea un default raro, ya que depositamos la plata para pagarle a los holdin en un banco de Nueva York, que el juez Griesa no permite pagar hasta arreglar con los holdouts. El juez sostiene que con o sin default, debemos acatar la sentencia y pagar lo adeudado.
Creo que con los discursos del ministro Kicillof y el de la presidente, tan llenos de nacionalismo barato y socialismo caro (que pagaremos nosotros), la mayoría de los argentinos no saben que un default, con el adjetivo que le agreguen, significa menos importaciones, por lo tanto menos producción, que genera menos trabajo, que implica menos plata para comprar lo indispensable, que se compensa con más inseguridad.
Y una inflación desbocada, ya que como advirtió alguien de este iluminado gobierno, Argentina no puede imprimir dólares. La venganza es imprimir cada vez más pesos. Pero para no admitir la inflación, en vez de imprimir billetes de $500 o $1.000, seguimos imprimiendo al mismo tiempo $100 de Roca y $!00 de Eva, para que la gente no se dé cuenta.
Pero la gente va al mercado y por tonta que sea, o al menos así lo cree el gobierno, se da cuenta que cada día compra menos, con más pesos. Y eso, no le gusta a nadie. Y si no arreglamos este default rápido, no veremos un dólar salvo por TV y necesitamos millones sólo para pagar la energía. ¿Son conscientes Cristina y Axel del berenjenal en que nos han metido?
¿Y para qué el esfuerzo de arreglar con Brufau (YPF), con los juicios perdidos en el CIADI, con el club de París, y terminar defaulteando porque Griesa nos cae mal y lo insulta la presidente hablando de extorsión y de representar a los fondos de los holdouts? Curioso y gratuito default que nos será muy doloroso.
China nos declaró en default. ¿Se caerá el swap de 11.000 millones de yuanes que nos iban a prestar para que les pudiéramos pagar todo lo que nos van a vender, mientras sólo nos compran soja y aceite de soja? ¡Somos tan vivos haciendo negocios para el país! A nivel privado es otra cosa.
Todo pasa. Este default pasará rápido si el tándem Cristina/Kicillof adquiere algo de sentido común y pone por delante de su ideología, el bienestar del país O pasará despacio, con un pueblo hambreado, soportando las consecuencias. Pero de cualquier modo, va a pasar.
Y como diría la presidente, “la vida sigue”. El problema es que no aclara de qué manera sigue para los 40 millones de sufridos argentinos. Argentinos que en su inmensa mayoría no tienen bóvedas con euros, ni cuentas en paraísos fiscales como las Seychelles, para estar a reguardo de caprichosos defaults.
Para no caer en un pozo depresivo, recuerde, “todo pasa”, y faltan solamente 495 días para terminar la presidencia de Cristina.
jueves, 31 de julio de 2014
TRUCO DE PAYASOS
Braden, Perón y la fotocopia del relato – Por Nicolás Márquez.
En los años 40´, durante la dictadura del Gral. Edelmiro Farrell (de la cual Perón fue Ministro de Guerra, Secretario de Trabajo y ViceDictador de la misma), el gobierno de los Estados Unidos envió como Embajador a Spruille Braden (hombre conocedor de la realidad Latinoamericana que hablaba un perfecto castellano). Braden era un diplomático muy activo de inspiración antifascista, anticomunista y promotor del libre mercado. El nuevo enviado intentaba fomentar la inversión de capitales norteamericanos en el país. Su estilo pendenciero y provocador para con la dictadura vigente le valió la simpatía de los sectores opositores, pero al mismo tiempo, resaltó el sentimiento nacionalista que Perón, quien ambicionaba heredar el trono de Farrelll, capitalizó inteligentemente para sí mismo.
El primer nexo directo y personalizado que Braden tuvo con el Presidente Farrell, se dio justamente en una velada de recibimiento y agasajo que la dictadura argentina le brindó a las flamantes autoridades diplomáticas norteamericanas, en donde Farrell se desvivió por ser un anfitrión extremadamente atento: “daba pena verlo auto-empequeñerse” calegrafió Braden a Washington, añadiendo que la conversación mantenida “se limitó a su reiterada invitación a que nos termináramos una botella de un scoth particularmente bueno que posee”[1].
Mientras tanto, el desinhibido Embajador se lucía en ambientes opositores como si fuera un dirigente más. Sin embargo, semanas después de haber sido nombrado, Braden terminó su efímera participación en el país puesto que fue nuevamente nombrado y ascendido como Subsecretario de Estado para Asuntos Latinoamericanos. Ahí terminó todo vínculo de Braden con la Argentina.
A diferencias de lo que opina la vulgata patriotera, para Perón fue una mala noticia el regreso de Braden a su país, puesto que éste le servía a Perón para demonizar y acusar a sus detractores de ser agentes o sirvientes del “imperialismo extranjero” y además agitar los espíritus simplones de sus seguidores, quienes le compraban a Perón como pan caliente el hábil lema dicotómico que el caudillo populista presentó en sociedad, al utilizar la antinomia “Braden o Perón”, que viene a ser algo así como “Antipatria o Patria”, en dónde Perón, por supuesto, era la Patria.
Sin embargo, Perón explotó la figura del ex Embajador cuando éste ni estaba en el país, y además, jamás volvió a la Argentina. Justamente, Braden tuvo un papel insignificante puesto que tan solo fue Embajador cuatro meses (entre mayo y septiembre de 1945), sin embargo, Perón mantuvo el demagógico slogan no sólo en 1944 sino hasta su huída en 1955. Ocurre que estas estos aforismos ramplones de tinte chauvinista le permitieron a Perón embaucar a las muchedumbres domesticables en su propio beneficio electoral. El propio Perón confesó respecto de Braden que “si no hubiera existido… habría debido inventarlo”[2]. Es verdad que Perón no lo inventó, pero lo exageró y sobredimensionó todo cuanto pudo.
¿Entonces qué significa hoy el reciclado lema Braden o Perón? Absolutamente nada excepto que fue un hábil engaño proselitista de los años 40´ destinado a sensibilizar patrioteramente a los espíritus más sencillos de la época (después Perón acabó en 1955 entregándole la Provincia de Santa Cruz a la Standard Oil).
Pero que 70 años después de aquella jugarreta se pretenda parangonar y aggiornar aquel truco simplón con el modernizado afiche “Griessa o Cristina”, ello implica que estamos ante una abaratada fotocopia de mala calidad de una trillada trampa aforística que fuera oportunamente creada y pensada para engaño y consumo de los idiotas útiles que, aunque pasen los años, siempre tienen la mala costumbre de reproducirse, y por ende, el kirchnerismo tiene la necesidad de reimprimir aquellas precámbricas pancartas.
[1] Joseph A. Page, Perón una Biografía. Ed Sudamericana. De Bolsillo, 1 edición, año 2005. Pág 124
[2] Joseph A. Page, Perón una Biografía. Ed Sudamericana. De Bolsillo, 1 edición, año 2005. Pág 120
miércoles, 30 de julio de 2014
¿CUÁL SERÁ AHORA EL RELATO?
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Ya el otro día publicamos en este blog lo que iba a pasar con los holdout (ver "EN QUE ANDA LA BANDA MAFIOSA DE CRISTINA").
Hoy los principales bancos que pertenece a la UFG (Unidad Financiera del Gobierno), esto es Banco Macro (llámese Brito) y Banco Galicia (llámese: Escasany, Ayerza y Braun) salieron a comprar con dineros del grupo (inclúyense las fortunas de Kirchner, Lázaro Baez, Cristobal López, Eskenazi, para citar a los más conocidos) la deuda que el Estado tiene con "los buitres".
Por supuesto que esta compra no es un acto patriótico ni mucho menos sino que se trata de otro fabuloso negocio que en muy poco tiempo vamos a tener que pagar todos los argentinos.
Si bien me resultó fácil adivinar lo que iba a ocurrir, lo que no se todavía es cuál será el relato épico con el que va a salir Cristina a explicarlo. Realmente prodigiosa imaginación excede mi capacidad de prevenirlo.
Solo quiero que los argentinos no se dejen engañar como chicos y adviertan que estamos en vísperas de volver a ser engañados y robados por la banda mafiosa."
Firmado:
M.I. Trinchera
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