lunes, 10 de agosto de 2020
domingo, 9 de agosto de 2020
UNA LÁPIDA PARA KRETINA KIRCHNER.
Amigos:
Merced a la solicitud especial de uno de mis Editores neoyorquinos, muy apreciado para mí, debo pronunciarme en esta Entrega, exclusivamente sobre el Caso Argentino.
Y en base a febriles consultas para actualizarme respecto de tan distantes asuntos, creo poder redondear un reducido puñado de reflexiones.
Sé porque me consta que, algunos Lectores habrán de inferir que el presente, no es más que un tiro por elevación y que mi amigo el Editorialista en realidad es Sundar Pinchai, pero créanme, no es así.
Sin perjuicio que muchos, demasiados sería más apropiado afirmar, tanto en el seno de Google como en el de otras multinacionales informativas, la opinión respecto de esta atorranta, pues resulta unívoca.
Quizás, el contraste severo y por demás desagradable que, esta Aldonza genera como musa inspiratoria de todo lo anómalo que acontece en mi Patria, y por demás en esta actualidad tan abigarrada de desventuras e infortunios para casi todos los habitantes a nivel mundial, lo acendra con un efecto multiplicador sin precedentes conocidos.
Que la corruptela no es un fenómeno acuñado solo en Argentina es un hecho, pero lo que hace vibrar una aceleración lineal sobre esta indecente, es todo un ejemplo de las sincronías que en su momento aprendimos de Karl Gustav Jung.
Ergo, ciento de millones de individuos en el primer y tercer mundo por igual, han perdido sus viviendas y dependen para sobrevivir de los mendrugos que los gobiernos entregan a cuenta gotas.
En la vereda de enfrente, todos sin esfuerzo podemos divisar que, un conjunto de desperdicios humanoides que, revistieron como ministros de esta Flor de la Mafia, se encuentran en libertad ambulatoria, conservan sus botines y por si fuese insuficiente, pretenden revalidar títulos para futuros cargos en plan pillaje.
Acaso para superar la marca de los cien mil millones de dólares que, de coimas acumularon junto a esta grotesca remake de Bonnie Parker.
Para que el desprevenido Lector tome nota de tan monstruoso desfalco, con esa misma suma, entre el 2003 y 2015, período en el que estos desalmados retuvieron la suma del poder absoluto, se pudieron construir diez millones de viviendas sociales.
Ahora entre lo que enterraron en la estepa santacruceña en containers, cuyo diez por ciento se pudrió o se lo comieron los roedores, y la devaluación del dólar que ya se encuentra omnipresente, un flagelo habitacional pudo haberse evitado y sin embargo esta roñosa no se encuentra purgando condena alguna, es vicepresidente y para colmo se ofende por el mote, impecablemente asignado de chorra,choriza etc.
Quizás, este epifenómeno se deba en exclusivo a una cuestión de mera proporcionalidad.
Hoy, la Prensa Internacional, no cuenta con antecedentes tan formidables del asalto a las arcas de un Estado, en una dimensión tan teñida de obscenidades, como urdieron y galvanizaron éstos que, se denominan a sí mismos como kirchneristas.
Quienes enarbolan las banderas y blasones de un movimientismo, cuyo decálogo formativo fue precisamente ése; esto es, apropiarse del dinero de los Contribuyentes, sin otorgar explicaciones, ni permisos, a fuer del soborno a los más conspicuos magistrados y desde 1946 hasta nuestros días, salvo breves interregnos de administraciones Militares.
Que debieron juzgarlos y condenarlos a perpetuas reclusiones por sus infamantes y nefandos crímenes.
Y cómo este descriptivo no es pretérito sino de una tan asombrosa como vergonzante vigencia, la percusión de un precepto -ladrona- cuenta con sus propios estertores difusivos.
Es muy probable que este gigante informático, como todo el de su condición no haya soltado etiquetas azarosas, sino pre anunciadoras de algo, por demás encriptado y con una filigrana futurista más inmediata que mediata.
Desde otro vértice, acaso haya obedecido este mote que, impecablemente aplicado, deba de leerse primero e interpretarse a continuación, como una suerte de espaldarazo que, desde estas costas, otorgante es subliminalmente al Presidente Alberto Fernández.
Quién, a diferencia de estos granujas y antisociales adeptos a la actual vicepresidenta y que, casi le han cooptado el gabinete de ministros, y que salvo María Eugenia Bielsa y Felipe Solá -ambos provenientes de familias distinguidas-, en homenaje a sus orígenes de hogares comparables a muladares en los que predomina el bio tipo de lúmpenes, no solo severamente lo incomodan, sino que además se encuentran conjurados en su derrocamiento.
Y en sintonía con este morboso trazado, un respaldo mediático como el de Google, a su desarticulación se encuentra enderezado.
Aunque entiendo justo y necesario adicionar que, el primer mandatario argentino, si bien no necesita sostener la puerta para que los muertos salgan de su closet, toda vez que, según me han abonado, carece de alguno relevante, no debe ni puede descuidarse de los zarpazos que su segunda de a bordo, pretende aplicarle.
Pero la suerte de ella, bastante maldita y perdidosa está, por cuánto, muy habituada al manejo de la calle & la caja, ya carece de esa factibilidad, por la pandemia, la cuarentena, el distanciamiento social, y tal vez por un concepto que mi Padre me enseñó hace muchas décadas.
Y este es, que en política el primero es el primero y el segundo no es nadie.
Creo que ese doméstico aforismo será de impecable aplicabilidad en el horizonte cercano del ahora Big One.
En primer término, porque se destaca como un sujeto moderado, es letrado y como muchos de nosotros, docente universitario.
A diferencia de quien lo secunda -una perjura y fracasada estudiante de abogacía no graduada-, y por ello, se encuentra exento de vocalizar las sórdidas mentiras proferidas por esta impresentable, en relación a su inexistente grado académico.
Proviene del mismo origen partidario de esta ex cortesana parlamentaria, pero no se ha nutrido en sus mismos vicios, y a su manera, utiliza el delgado margen que su investidura le permite.
No preconiza ese visceral odio que ella, como el colombiano por nacimiento ex conductor de buses Maduro y todos esos tunantes del Foro de San Pablo, tanto aprecian expresar a un enemigo invisible.
En otras palabras, el crepúsculo de una forma de gobernar, con el covid tiende progresivamente a desaparecer de la faz de la tierra.
Ya que todos los gobernantes por igual, de ahora en más, no solo deberán optimizar los menguados recursos fiscales que dispondrán, sino que además, serán sometidos a un público escrutinio.
O sea, aquella malhadada cartelización de las obras públicas, cuyos núcleos facilitaron tanta corruptela que, tornaron en multimillonario al progenitor de Mauricio Macri y también a ese oligofrénico, gracias al Altísimo de no haber desaparecido ya, pues tienen los días contados.
Y con tal evaporación, esa villanía de hacer política, tendrá junto a la anterior su pertinente certificado de defunción.
Precisamente con esa extinción, desembarcarán epitafios y decesos políticos y confío que también físicos.
Lo que me impulsa a clamar e impetrar un ruego a cualquier voluntario por...
UNA LÁPIDA PARA KRETINA KIRCHNER.
Cordialmente Carlos Belgrano.-
sábado, 8 de agosto de 2020
LA POSPANDEMIA
Panorama político nacional de los últimos siete días
Del posdefault a
la pospandemia
Suele decirse que para los medios las buenas noticias no son noticia. Es posible que si las negociaciones con los bonistas por la deuda en dólares hubieran fracasado (como muchos habían vaticinado), la recaída en default y la perspectiva de un juicio en Nueva York serían por estos días trending topic en las primeras planas y en los programas políticos. Pero sucede que la cesasión de pagos se evitó, de modo que hay espacio para discutir, más bien, otras cosas. Como la reforma judicial, por ejemplo.
Con el anuncio de que el país ha alcanzado el acuerdo con una decisiva proporción de los tenedores de deuda en dólares, el gobierno ha conseguido, finalmente, un éxito en una materia decisiva.
Argentina deja atrás un default iniciado con el “reperfilamiento” de deuda en pesos que decretó Mauricio Macri en agosto de 2019 y continuado con el “default selectivo” del último mayo, cuando este gobierno omitió pagar un vencimiento bajo ley extranjera de unos 500 millones de dólares.
El default y los pronósticos despistados
Evitar el default es un paso indispensable para que el país pueda eventualmente acceder a un lugar dentro de los movimientos de reconstrucción económica global que sobrevendrán para superar los efectos devastadores que la pandemia ha provocado en todo el mundo. No sería posible aspirar a esos programas de ayuda ni, por cierto, obtener financiamiento de mercado, si Argentina hubiera quedado nuevamente anclada en el default. Esa situación no sólo afectaría al Estado nacional sino al financiamiento del sector privado y de las provincias.
Contra lo que muchos comentaristas profetizaron o sentenciaron, las negociaciones con los acreedores nunca estuvieron cortadas, por lo que los acreedores no judicializaron sus reclamos. Algunos de los pronosticadores despistados minimizan ahora el acuerdo alcanzado, subrayan las dificultades que (obviamente) subsisten o cuestionan las concesiones que el gobierno hizo durante la negociación (cuando antes le reclamaban que arreglara con los acreedores a cualquier costo).
Aquellas críticas simulaban centrarse en la sospecha no confirmada de que en el corazón del oficialismo reinaba una pulsión defaulteadora, motorizada principalmente por la señora de Kirchner. Sin embargo, aunque han habido sectores oficialistas que rechazaban la negociación, ahora se sabe sin duda alguna que entre ellos no estaba esta vez la vicepresidenta.
Es cierto que en 2016 ella no avaló las negociaciones con los bonistas que encaraba el entonces flamante gobierno de Mauricio Macri, pero esta vez la señora de Kirchner cambió el libreto y respaldó la política antidefault. En rigor, ella no ventiló muchas opiniones sobre el tema, pero sí su hizo constar su reiterado apoyo al papel que estaba jugando el ministro Martín Guzmán en el curso de las negociaciones. Se afirma, incluso, que le recomendó no ser “demasiado duro” con los bonistas.
Los mercados - más pragmáticos que ideológicos- advirtieron con anticipación que tanto el Presidente como su vice empujaban el acuerdo, lo que hacía presumir que ese sería el resultado final de las conversaciones. Eso explica que empezaran a moverse hacia arriba los bonos argentinos y hacia abajo el riesgo país.
El presidente Fernández siempre expuso su voluntad de alcanzar un acuerdo con los acreedores y de evitar así una situación de default, por lo que resolver el tema deuda debería acreditársele como una rotunda señal de eficacia. Ese éxito es importante en momentos en que la estrategia oficial antipandemia, pese a los logros alcanzados, empieza a perder envergadura y a suscitar indisciplina, ya que una parte creciente de la sociedad parece más preocupada por las perspectivas que deparará la pospandemia que por las cifras cotidianas que transmiten los infectólogos.
Salir de la crisis económica suplementariamente agravada por efectos de la pandemia demanda una autoridad fortalecida, la consolidación de una plataforma fuerte para ejercerla y ahora, tras eludir el riesgo de default, la formulación de una perspectiva que permita una recuperación económica sostenible en la era pospandemia.
Autoridad y sustentación
La autoridad del Presidente ha sido puesta en cuestión desde que se formalizó su candidatura como iniciativa de la señora de Kirchner y aunque se ha fortalecido en la práctica del poder, tanto en el manejo inicial de la pandemia como en la pulseada por la deuda, por momentos decae por culpa de errores no forzados. Lo que se observa es que su autoridad crece cuando facilita o capitaliza plataformas más amplias que su propia fuerza electoral.
Por debajo y a los costados de la Presidencia se asientan columnas que le pueden dar sustentabilidad y dinámica a un gobierno que ponga proa a la recuperación y a la pospandemia. Asumen diversas formas: acuerdos entre gobernantes de distinto signos y jurisdicciones, coincidencias interpartidarias que se construyen en la Cámara de Diputados, relación abierta con sectores dialoguistas de Juntos por el Cambio, contactos crecientes entre el empresariado y la dirigencia sindical en los que se elaboran ideas para la recuperación productiva.
En paralelo con las negociaciones sobre la deuda, el gobierno fue ajustando definiciones que le permitirían mejorar y amplificar esa plataforma. Si la iniciativa de expropiación de Vicentín había reabierto heridas en la relación con el campo, la anulación de aquel decreto expropiador procuró corregir el mal paso.
Apoyarse sobre lo que resiste---
Más relevante aún: el gobierno trabaja para convertir en ley un proyecto elaborado por el Consejo Agroindustrial Argentino, que nuclea a 42 entidades relacionadas al campo y a la producción de alimentos entre las que se encuentran CONINAGRO, Confederaciones Rurales Argentinas, la Federación Agraria Argentina, las bolsas de cereales de Buenos Aires, Bahía Blanca, Córdoba, Entre Ríos, Chaco, Rosario y Santa Fe. Si bien se mira, esa representatividad supera la que en su momento alcanzó el Comité de Enlace que lideró la lucha del campo en 2008.
En cuanto al proyecto (“Estrategia de Reactivación Agroindustrial: plan 2020-2030 para desarrollar el sector agroindustrial argentino”), tiene como objetivo no sólo consolidar la situación del país en el comercio internacional de alimentos de origen animal y vegetal, sino agregar valor extendiendo cadenas productivas y generando una bioeconomía a partir de las ventajas competitivas de la producción agroganadera argentina.
El mundo de la pospandemia presentará muchas restricciones, pero es muy improbable que estas lleguen al terreno de los alimentos y las actividades conectadas con la bioeconomía. De allí puede rápidamente obtener recursos para afrontar su constante “restricción externa” (déficit de divisas para sostener sus necesidades de insumos, maquinaria e innovación).
A principios de marzo, en esta columna, citábamos a Fernando Villela, ex decano de la Facultad de Agronomía: “la Argentina tiene problemas de oferta, no de demanda”. Vilella es uno de los animadores intelectuales del proyecto agroindustrial, que se propone generar en una década 700.000 empleos directos e indirectos (una tercera parte en el interior del país) y pasar de los actuales 65.000 millones de dólares de exportación a 100.000 millones.
Napoleón aconsejaba: hay que apoyarse sobre lo que resiste. En términos políticos, el compromiso oficial con el proyecto del Consejo Agroindustrial revela que se ha comprendido que el eje formado por campo, industria y tecnología es una plataforma indispensable para la consolidación de una economía fuerte e integrada al mundo.
Que la vicepresidenta Cristina Kirchner haya recibido a los líderes del Consejo Agroindustrial y haya difundido notables elogios sobre el plan contribuye a soldar la base de sustentación de este gobierno y a clausurar un diferendo que en 2008 puso en jaque al que ella por esos días presidía.
Con la iniciativa de la Casa Rosada, sin ella (y a veces, eventualmente, contra ella) el país va convergiendo en una orientación central que puede dotar al poder político de una base de sustentación amplia. Esa base amplia le requiere, por cierto, capacidad receptiva para hacerse cargo de demandas principales e ineludibles.
Este movimiento hacia el centro debilita, de hecho, a los sectores facciosos de los extremos, que quedarán aislados si no se asimilan al espíritu de diálogo que empieza a imponerse, empujado por la profundidad de la crisis que hay que afrontar.
Con esa plataforma a disposición, después de superar el riesgo de default y antes de que se agoten los éxitos políticos de la acción sanitaria o surjan renovados desafíos en el campo de la seguridad, el Presidente tiene la oportunidad de vigorizar su autoridad y sus equipos para pasar, de adaptarse con sensatez ante las presiones de la realidad, a conducirlas en el rumbo buscado a la pospandemia.
Jorge Raventos
viernes, 7 de agosto de 2020
ESPERANZAS Y DESESPERANZAS
ESPERANZAS Y DESESPERANZAS
Malú Kikuchi (8/8/2020)
Las desesperanzas son muchas. Demasiadas. La Argentina de hoy, entre la pandemia, la cuarentena eterna (142 días), la economía destruida, la educación cuesta abajo, la inseguridad creciente, el desempleo que aumenta, más el intento de desmantelar el poder judicial, desesperanza.
El proyecto de reforma judicial en la mayoría de sus propuestas, es aberrante. Un burdo, explícito intento de impunidad para la corrupción de los funcionarios K, con Cristina y su familia en primera línea. En 2019, en Cadena 3, Alberto le juró a Mario Pereyra que no reformaría la justicia.
Es más, le pidió al periodista cordobés que grabara sus palabras. Lo hizo. Una vez y otra vez Alberto dice una cosa y hace otra. Desesperante, derivado de desesperanza. Pero, dentro de este panorama sombrío, aparecen algunas luces, que permiten que la esperanza no desaparezca.
Hechos. Se está cerrando el acuerdo con los bonistas y parece que se saldrá del default. Ahora hay que cerrar con el FMI, no será fácil. Y salir de la cuarentena. Y esperar que la sociedad reaccione como lo viene haciendo contra las inverosímiles propuestas del gobierno de Cristina F.
Hechos. La Corte (que no “funciona mal”) confirmó la condena y prisión de Luis D’ Elía por la toma de la comisaría 24 en 2004. La Cámara Federal limitó el período durante el cual se analizarán las llamadas de M. Macri. El gobierno admitió un aumento en la inseguridad. Desmintió a S. Frederic.
Hechos. En la provincia de Buenos Aires se registra un delito cada 3 minutos. No es un invento de los medios. UNICEF pronostica para fin de año un 63% de niños pobres. Se calcula que la pobreza alcanzará a más del 50% de habitantes. De cada 10 familias 1 come en comedores solidarios.
Hechos. La Cámara del Crimen afirmó que la reforma judicial es inconstitucional. La Cámara en lo Civil y Comercial se sumó a la Cámara del Crimen y rechaza la reforma por inconstitucional. No quiere ser “adjuntada” con la Jurisdicción en lo Contencioso- Administrativa.
Hechos. *ADEPA rechazó la propuesta del senador nacional Oscar Parrilli, que pretendía introducir en el proyecto de reforma judicial un artículo que le permita a los jueces plantear una “presión mediática” en el caso que un periodista se refiriera a los jueces en cuestión. Eso es censura.
Pero todos estos hechos y la sensación de la sociedad que empieza o termina de estar cansada, cansada de escuchar una cosa y que los hechos generados por el gobierno desmientan lo dicho, parecen decir algo. Los habitantes de la Argentina quizás empiecen a ser ciudadanos.
Lo hicieron con la salida de los presos con el pretexto del covid-19, lo repitieron con el tema Vicentín y entendieron que todos juntos, pueden. La enorme fuerza del uno más uno es imparable. Y la reforma judicial, esta reforma, debe ser abortada antes que la República se desvanezca.
La República está fundamentada en la división de poderes y estos son tres. No puede el ejecutivo poner de rodillas al judicial y tenerlo a su servicio. El poder judicial debe ser reformado, pero con calma, discutido y sin intereses espurios de por medio. Una reforma que fortalezca la República.
Entre tantas desesperanzas, todavía hay esperanzas. Están puestas en las personas que quieren vivir en libertad, con justicia, seguridad y trabajo. Algo que le promete la Constitución Nacional, el contrato social que parece desconocer el gobierno.
*ADEPA, Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas
sábado, 1 de agosto de 2020
PANORAMA. REFORMA DE LA JUSTICIA...........
Panorama político nacional de los últimos siete días
La reforma de la Justicia
entre caballos y camellos
La reforma de la Justicia que ha puesto en marcha el presidente Alberto Fernández despierta respuestas paradójicas. Se trata de la iniciativa política más importante que ha encarado el gobierno desde que asumió, casi ocho meses atrás. Buena parte de ese tiempo, Fernández ha debido ocuparlo en atender el desafío de la pandemia y justamente esa concentración en el tema sanitario se le ha criticado crecientemente: se le ha imputado que se atrincheró en su rol cuasi sanitario y que dejó de lado otras responsabilidades. Pero ahora, cuando avanza sobre cambios trascendentes en el campo de la justicia, muchos de aquellos críticos se preguntan qué mosca le ha picado para ocuparse de ese tema “que en las actuales circunstancias no es prioritario para nadie”, para decirlo como lo expresó esta semana el dicharachero cordobés Luis Juez.
La intangibilidad
La verdad es que en la mayoría de los estudios demoscópicos que se enfocan en la imagen de las instituciones del país, el mundo de los tribunales está entre los sectores más golpeados. Los comentaristas más afamados han gastado ríos de tinta ensañándose con su turbio funcionamiento. Tanto el oficialismo actual como el anterior, igual que las corrientes que buscaron apartarse de la polarización, vienen reclamando cambios a fondo en la Justicia, particularmente en la Justicia Federal de la Capital (conocida por su paradero: “Comodoro Py”), formada por un pequeño número -una docena- de jueces a los que tirios y troyanos les adjudican opacos trapicheos con los servicios de inteligencia, con los poderes de turno...y con los poderes permanentes.
Cómo será de añejo el reclamo de cambios en esa atmósfera enrarecida que la reforma que ahora intenta Fernández tiene un antecedente en la que impulsó casi dos décadas atrás Gustavo Béliz como ministro de Justicia de Néstor Kirchner, un empeño frustrado cuando Kirchner se desembarazó de su ministro y prefirió reclinarse sobre el agente más poderoso y astuto de la SIDE, Jaime Stiuso. Es decir: el otro lado del mostrador.
Hoy como secretario de asuntos estratégicos, Béliz es, de hecho, uno de los escritores fantasma del proyecto actual, que, como lo expuso el Presidente, anteayer, busca " superar que el poder decisorio se concentre en un reducido número de magistrados y magistradas que deciden en casi la totalidad de las causas con relevancia institucional y consecuentemente mediática”, por entender que “estas han sido circunstancias determinantes para que este fuero se politizara del modo en que ha ocurrido".
La reforma busca ampliar sigificativamente el número de juzgados federales, llevándolos a 46, a través de la fusión de los doce federales actuales con los once del fuero penal económico (que investiga delitos de lavado de dinero y contrabando) y la creación de veintitrés nuevos juzgados. La idea es desconcentrar ese poder, algo que por otra parte está en vías de ocurrir por otra circunstancia: la progresiva aplicación del sistema acusatorio que establece el nuevo Código Procesal Penal, donde el protagonismo de los procesos, el manejo de las investigaciones, pasa de las manos de los jueces a las de fiscales.
¿Alguien quiere reformar la Justicia?
En rigor, la jefatura de los fiscales pasará a tener un peso muy grande. Esa es la razón por la cual al gobierno se le hace difícil el nombramiento de su candidato para ese puesto -el actual juez federal Daniel Rafecas-, un paso que depende del visto bueno de al menos alguno de los miembros de los bloques adversarios en el Senado, ya que el oficialismo, que cuenta con mayoría, no llega a los dos tercios del cuerpo y necesita votos ajenos (o ausencias que le permitan atravesar la votación con dos tercios de los presentes). Así es la democracia: un voto de diferencia en determinada circunstancia se transforma en determinante, sea para dar luz verde o luz roja. Las mayorías especiales que reclama la Constitución para ciertas decisiones tienen el sentido de promover la negociación y ese toma y daca que enerva a los principistas cándidos pero que permite moderar conflictos inmovilizantes y confrotaciones inoportunas, sobre todo en momentos críticos.
Este parece ser el caso de la reforma de la Justicia, una necesidad en la que parecía haber coincidencias, pero que ha sido contaminada por la grieta y la sospecha.
La oposición atribuye a la reforma de Fernández al objetivo de manipular los juicios que afectan a la señora de Kirchner. Con esa lógica la Justicia podría gozar de una intangibilidad impar: todas las oposiciones alegarían sospechas cuando sea el adversario aquel que maneja la administración y a quien le toca pilotear el cambio.
Otra avenida del medio
En el seno de Juntos para el Cambio pareció esbozarse plenamente esa actitud si se observa exclusivamente el gesto más destacado en los medios: negarse a participar en la presentación pública del proyecto que hizo el Presidente el miércoles. Sin embargo, conviene atender a todos los matices para entrever distintas actitudes.
De hecho, el documento -sin firmas- que emitió la coalición opositora el martes no se expresó sobre la reforma judicial porque no hubo acuerdo después de una reunión virtual de la que participaron casi todos sus principales líderes (desde Mauricio Macri y Vidal, pasando por Alfredo Cornejo, Cristian Ritondo, Luis Naid Miguel Pichetto a Horacio Rodríguez Larreta y María Eugeniaenoff, Mario Negri, Humberto Schiavoni, Patricia Bullrich y Martín Lousteau. No asistió Elisa Carrió; por su fuerza concurrieron algunos de sus escuderos).
Macri y Bullrich querían un pronunciamiento fuerte y claro contra la reforma. Rodríguez Larreta, Vidal y Lousteau -pero no sólo ellos- rechazaron esa postura con un argumento sensato y prudente. No se podía criticar lo que aún no se conocía.
El ala moderada del Pro, con Larreta a la cabeza, está demostrando que puede contener las presiones confrontativas que ejerce su sector duro.
El jefe de gobierno - que el día del amigo, con elegancia, tranquilizó a su público afirmando que él no es amigo del Presidente y de inmediato aclaró que tampoco es amigo de Macri- viene posicionándose en el centro del escenario político. Ha dejado trascender claros mensajes a sus seguidores en los que afirma que “la discusión en la política hay que darla desde el medio, desde la moderación” y que “el lugar para construir está en la superación de la grieta. Yo estoy en contra de la grieta”.
En lo que sí pudieron ponerse de acuerdo en Juntos por el Cambio fue en rechazar eventuales cambios en la Corte Suprema.En rigor, el Presidente parece personalmente más interesado en el proyecto de reforma de la Justicia federal que en la reestructuración de la Corte.
Este tema tiene su miga: ese tipo de modificaciones puede ser una tentación de los gobiernos y a veces se convierte en una trampera. Baste recordar el decreto de necesidad y urgencia con el que Mauricio Macri, a menos de una semana de haber asumido, designó a dos miembros de la Corte en comisión: ese paso le demandó su primer ejercicio de autocrítica. Tuvo que dar un paso atrás porque hasta en su coalición lo cuestionaron. Esos cambios no se pueden hacer a los panzazos.
Cortes y comisiones
Ahora es el oficialismo el que anuncia ajustes en la Corte, sea ampliándola o modificando su estructura para pasar a una de salas especializadas. En verdad, Fernández había expresado antes de ser presidente, con reiteración y en su condición de hombre de derecho, que él no tocaría el número de integrantes del alto tribunal. Últimamente ha agregado, instando a los opositores al debate, que por ahora “sólo se trata de una idea”. Se podría agregar: de una idea y una comisión. Perón solía burlarse de las comisiones:”Un camello es un caballo diseñado por un comité” y advertía: “Si uno quiere resolver un problema, le otorga la responsabilidad a una persona; si quiere postergarlo, forma una comisión”.
En fin, en cuanto al "Consejo Consultivo para el Fortalecimiento del Poder Judicial y del Ministerio Público" (tal el nombre de la comisión que urdió el Presidente) su integración ha sido cuestionada, tanto desde el oficialismo como desde la oposición. El Presidente ha procedido en relación a este tema con el mismo protocolo que con la pandemia: convocó a especialistas. Para el coronavirus, a epidemiólogos e infectólogos; para ajustar las instituciones mayores de la Justicia, a juristas.
Hubo, sin embargo, diferencias. Al comité de asesores sanitarios sólo lo atacaron en primera instancia algunas voces fronterizas. Al lo han bombardeado desde antes de que se constituyera.
Las objeciones que se han puesto no se refieren a la idoneidad de los convocados, sino a otros aspectos. Se arguye, por caso, que no hay ex miembros de la Corte entre los miembros de la comisión o que no están algunos nombres y en cambio hay otros. O que el Presidente no negoció la integración de ese comité con la oposición. En rigor, es como si muchos quisieran esgrimir la lapicera del Presidente mientras argumentan que esa lapicera la usa la señora de Kirchner.
Conviene tener claro que el Consejo Consultivo tiene tres meses para asesorar a Fernández sobre el funcionamiento de la Corte Suprema, el Consejo de la Magistratura, el Ministerio Público Fiscal y el juicio por jurados y que es el Poder Ejecutivo el que lo instala: cita a sus integrantes en virtud de sus conocimientos, no por su representación. Los recluta por decisión propia del Presidente, como hizo con el comité de asesores sanitarios. Allí no llamó a tres infectólogos peronistas y a dos epidemiólogos del Pro y a uno del radicalismo. No tiene por qué lotear esa comisión con los partidos políticos, aunque una visión inteligente y colaborativa tratará de evitar gestos de arbitrariedad que irriten gratuitamente a la opinión independiente o a los adversarios no confrontativos.
El último jueves, el Presidente volvió a exhortar a sus opositores a que debatan sin prejuicios lo que es “solo una idea”. En cualquier caso, el lugar donde se expresa la representación está en el poder legislativo y allí habrá negociación y acuerdos o, de lo contrario, voto a cara de perro, procedimientos que están -ambos- dentro de las reglas del juego. Cuando llegue la hora de definir los cambios en la Corte o, eventualmente, nuevos nombres para integrarla (en caso de que el Comité Consultivo dé ese asesoramiento y en caso de que, de ser así, el Ejecutivo siga el consejo), la mesa examinadora está en el Congreso. Y se requieren mayorías especiales. . Ya se ha dicho que el oficialismo no tiene asegurados los dos tercios que se requerirían para modificar la Corte, suponiendo que esa fuera la iniciativa.Y que se necesita el mismo número para designar a los miembros del tribunal superior. Que el tema se dirima en el Congreso no está mal, si se piensa institucionalmente.
La presencia del doctor Carlos Beraldi, que actúa como defensor de la señora de Kirchner en varios de los juicios que se le siguen a la expresidenta, es otro de los puntos que se atacan. A veces extremadamente: Elisa Carrió no discutió los saberes de Beraldi, se envolvió en la ética, como suele hacerlo: "Tener conocimiento sin límite éticos es una forma de inmoralidad. Yo no puedo aceptar un cargo cuando estoy defendiendo a personas involucradas en delitos de corrupción equivalentes a traición a la patria en los términos del 36 de la constitución. No puedo éticamente”...¿La eticidad se evidencia negando a un acusado -por grave que sea el cargo- el derecho a defenderse?
Es evidente que a Beraldi le han puesto bolilla negra. Si bien se mira, al gobierno le hubiera convenido tomar en cuenta que recibiría golpes por ese flanco y que era preferible (con más realismo que principismo, si se quiere) abstenerse de convocarlo. Pero probablemente la Casa Rosada llegó a la conclusión de que si Beraldi no era el argumento, los influyentes sectores que cuestionan su reforma habrían buscado otros.
Así como el sector moderado de Juntos por el Cambio se muestra capaz de sofrenar a su fracción acelerada, también en el oficialismo se nota la intención de fortalecer la moderación. Una comisión de personas idóneas (que, además, tienen varios meses para deliberar) es, en principio, un filtro que impone equilibrio. Y el equilibrio es un ingrediente esencial en tiempos en que economía y pandemia siguen siendo materias pendientes, amenazas activas.
Jorge Raventos
viernes, 31 de julio de 2020
ELPRECIO DE LA PRESIDENCIA Y “TODO CAMBIA, TODO CAMBIA”
ELPRECIO DE LA PRESIDENCIA Y “TODO CAMBIA, TODO CAMBIA”
Malú Kikuchi (31/7/2020)
La vicepresidente de la Nación se ha mandado hacer una reforma judicial a su medida. Sobre una intención fallida de Néstor K, que quería llevar los juzgados penales federales de CABA a 46, cuestión de diluir el poder de Comodoro Py, la desempolvó y le sumó a su abogado Alberto Beraldi.
Se supone que en este mundo todo tiene un precio, la presidencia de Alberto Fernández, basada en los votos de CFK, tenía como precio que ésta zafara de todos sus problemas penales. Que son serios y muchos. La reforma judicial era imprescindible para la libertad de ella y su familia.
La reforma es necesaria, pero… 1º, no es el momento en plena pandemia. La gente, la que votó a Fernández por dos y la que no los votó, tiene otras prioridades: no contagiarse el covid-19, sobrevivir a la terrible crisis económica y a la creciente y por lo visto imparable inseguridad.
La reforma judicial se debe hacer en un país en paz y de ser posible en salud y sin default. Ahora no. Pero Cristina necesita salir del tembladeral de sus causas penales, ya. Y en medio del desastre que es la Argentina de hoy, puede que la gente que tiene otros problemas, no registre el cambio.
Aumentar fiscalías y juzgados, parece simple, pero una fiscalía cuesta $4 millones por mes y un juzgado $9 millones ídem. Hay que multiplicar y sacar cuentas. Por supuesto que esa reforma va al congreso, por supuesto que el senado la votará “sin cambiar una coma”, a la orden de CFK.
Por supuesto que todo dependerá de diputados. Si los votos de Lavagna y algunos provinciales no aceptan la reforma o le cambian algunos artículos o muchos o todo, de ellos dependerá. Con mayoría simple la reforma se acepta. El problema más serio está en la posible reforma de la Corte.
Para que el precio de la presidencia no sea tan burdo y visible, Alberto F nombró un consejo (o comisión, le hubiera hecho gracia a Perón) de expertos para estudiar 4 temas: Nº de jueces de la Corte, el Consejo de la Magistratura, juicios por jurado y el Ministerio Público.
Lo que le importa a CFK es el Nº de jueces en la Corte; quiere aumentarlo. ¡Qué razón tenía la Negra Sosa cuando cantaba “todo cambia, todo cambia”! Cuando Néstor K redujo la Corte de 9 jueces a 5 (Menem la había ampliado de 5 a 9) en el 2006, la senadora CFK fue la autora del proyecto. Solo hay que buscar el discurso en youtube. Ahora necesita más jueces.
El consejo de expertos, todos ellos con prestigio, está compuesto por 11 abogados, 8 de ellos PJ. Alberto Beraldi, Carlos Arslanian y Enrique Bacigalupo (lleva 40 años viviendo en España, fue Procurador del Tesoro de Cámpora y se exilió), los 3 son penalistas. Es obvio que el derecho penal obsesiona a CFK. El Nº de mujeres está respetado, el federalismo también.
Esta pobre y maltratada Argentina que en 16 años con 2 presidentes PJ, hizo pasar al supremo Tribunal de Justicia de la Nación de 5 miembros a 9, 1990. Fue la “mayoría automática”. Y de 9 a 5 otra vez. Y la autora del proyecto de volver los jueces de la Corte a 5, ahora necesita que sean más.
Eso de tratar a la Corte como si fuera de goma, la estiran y la achican y la quieren volver a estirar. No es serio. Nadie va a tomar en serio un país que no paga sus deudas y cambia sus reglas de juego rompiendo contratos. Que cambia su sistema de justicia y lo hace a través del mismo partido político, y peor aún, con los mismos protagonistas. Perdón, protagonistA.
martes, 28 de julio de 2020
CON LAS CUARENTENAS OUTSIDE ¿QUIENES SERÁN LOS MÁS VULNERABLES?
CON LAS CUARENTENAS OUTSIDE ¿QUIENES SERÁN LOS MÁS VULNERABLES?
Supongamos que para el próximo trimestre, un poco antes o después, se presenten dos escenarios a saber; el primero que una vacuna aniquile los devastadores efectos del covid y nuestro mundo empiece a reedificarse, comenzando por reciclar a seres humanos y cosas por igual.
O en su defecto, corrido el velo e impotencia de eliminar masivamente al bichito, con mascarillas, distanciamiento social y extremas medidas de higiene, nos vemos en la necesidad primaria por sobrevivir, manteniendo al virus como un incómodo acompañante.
¿Quienes serán entonces, en cualquiera de ambas hipótesis los que se encontrarán en aptitud de adaptarse más velozmente a las reglas sociales que gobernarán a la Humanidad toda?.
Entiendo como oportuno disparar algunas ideas sobre ello al aire, ya que antes o después, todos tendremos que rendir un exámen de adaptabilidad a nuevas y por demás inciertas condiciones de vida.
Hay quienes se encuentran íntimamente convencidos que en uno u otro supuesto, el dinero virtual será el neo patrón monetario, al que, seguramente le asignarán diversos evaluativos, conforme la región geográfica de la que trate, eliminando así el concepto del físico.
Si ésto se torna en una realidad, bueno, infiero que en todo el arco del Primer Mundo, será más rápido y armónico someternos a esa forma de efectivizar transacciones de bienes y servicios.
Pero ¿y en el resto como lo harán?.
África en su integralidad absoluta exceptuando a la Unión Sudafricana será un menudo intríngulis, asumiendo que hoy sin modificaciones tan vertiginosas, de por sí es bastante complejo y difícil, civilizar mínimamente a más de setecientos millones de gentes en estado tribal.
En Asia, salvo el sureste, tendremos un inconveniente similar, sobremanera en la porción árabe que, no se encuentra mucho más avanzada que los negros afro.
Y ulteriormente en América Latina que, mayormente padece un retraso tecnológico en igualdad al madurativo bastante notorios ambos, las circunstancias no serán, por cierto, muy diferentes.
Con esta sucinta descripción, creo, podemos dar por redondeado el ítem de dificultades transaccionales dinerarias.
Pero existirán otras, y del todo contrapuestas, esto es por ejemplo, acerca la nueva y universal pobreza estructural.
En este plano y por contrario inverso, los más arriba apuntados, seguramente se encontrarán con mejores reflejos para circunstancias que, a primera vista no serán receptadas de muy diferente manera a sus cotidianas y harapientas realidades; las mismas que tuvieron por siglos.
Doy por sentado que, conjugar estas dualidades nada fácil ni rápido será.
Pero necesariamente deberán de armonizarse, toda vez que la una será imposible que subsista sin la otra.
Un soberano paradigma al azar será la suerte de los trabajadores temporeros en todo el cordón interior de la europa occidental.
Dentro de poco o nada, deberán ser los mismos nativos de esos países, quienes por necesidad extrema reemplazarán a esos jornaleros extranjeros que perciben paniaguados salarios.
De igual forma que la receptación de refugiados provenientes en su mayoría del áfrica subsahariana tanto en Italia como España en particular.
En otra dirección, tantos cambios vertiginosos e inesperados, no serán dúctiles.
Y en un último plano, la tan auspiciada robótica pues, sufrirá la misma suerte que las anteriores con un efecto adicional retardatario, por cuanto si de algo muy seguros podemos estar, será respecto de los inmensos sobrantes de mano de obra ociosa y en vacancia.
Por lo que todos aquellos que, muy exultantes se sintieron cuando creyeron que toda literatura fantástica volcada copiosamente por Hollywood, sería un hecho a corto plazo, deberán de metabolizar este mero holograma.
Me preocupa y sobradamente mi propia Patria: Argentina, en la que, el gigantesco manto de una pestilente e irredenta oligofrenia colectiva nos ha castigado severa e implacablemente.
Porque curiosamente, en ella anida una facción minoritaria que podría fácilmente habituarse a las nuevas condiciones de intercambio, las criptomonedas y cualquier otra condición a la que deban de sujetarse.
Empero, hay otra y desafortunadamente, integrante de esa misma porción rescatable intelectualmente que, no lo hará porque sus numerarios ya se encuentran demasiado contaminados por esa baratura de la política, barriobajera y mediocre por la que incluso están dispuestos a ofrendar sus vidas.
En vocablos propios de nuestro argot criollo, son demasiado pelotudos, no por deficiencias neuronales, sino por algo más siniestro, como haber hipotecado sus cocientes intelectivos en favor de la caja boba televisiva, su mal gusto y compartimientos estancos tan vulgares y de bajo coste.
Sobre todo los provenientes de las fuentes periodísticas y de opinión.
Para mis compatriotas, ese escollo, en numerosos casos será imposible de sortear; por las callosidades que se han generado en sus cerebros.
Es bastante amargo de contemplar, porque de no haberse afanado a valores tan de saldos, se hubiesen podido recuperar en mayor cantidad.
Y les brindaré sobre ello un mínimo aforo.
Mientras en el resto del mundo -al menos en el más civilizado-, se debate en el cómo, cuándo y porqué esos nuevos y desconocidos rumbos paradigmáticos serán absorbidos, en mi Argentina, se destacan esmerados ¿pedorristas?.
Equivalentes espásticos a sueldo del oficialismo y también otros, asalariados de la oposición, se desgarran las vestiduras, acusándose unos a otros, de como Kretina Kirchner espiaba a sus némesis durante su autarquía.
Y secuencialmente los de Macricio Macri hacen lo propio cuando este idiota fue presidente.
Así de anacrónico, municipal y espeso es el enrarecido clima que allí se vive.
En el plano de ciertas equivalencias, el plexo periodístico & político de mi país, mucho aparenta, a mí cuanto menos, a estos imberbes milleniums de aquí, en la vecina New York.
Que subyugados y embelesados con la aplicación Robin Hood, han desembolsado en el último trimestre, más de setenta mil millones de dólares en la compra de acciones de empresas ya fallidas, en la pueril creencia que sus mínimos históricos ya no se devaluarán nuevamente.
Pero como sea, retornando a lo sustantivo, me asoman dudas, demasiadas e in respuestas, con referencia a...
CON LAS CUARENTENAS OUTSIDE ¿QUIENES SERÁN LOS MÁS VULNERABLES?.
Cordialmente Carlos Belgrano.-
domingo, 26 de julio de 2020
sábado, 25 de julio de 2020
POSPANDEMIA.
Hacia la pospandemia, entre
respaldos y sospechas
Gradualmente, el país va asimilando la idea de que tendrá que convivir con la amenaza del Covid19 mucho más tiempo del que puede durar una cuarentena. Argentina ya lleva casi cuatro meses de parate y todavía no ha atravesado el demorado pico de la pandemia, que algunos proyectan ahora para entrado el mes de agosto.
Aún después de que se supere esa emergencia mayor, tendrán que prolongarse las medidas de control. Los pronósticos más optimistas aseguran que podría contarse con (al menos) una vacuna antes de diciembre, pero desde ese momento hasta que se pueda aplicar masivamente no hay un instante sino varios meses. Es evidente que ningún país puede vivir esa espera encapsulado y sin actividad. Habrá que combinar el proceso de reapertura de la plena de la actividad con formas de distanciamiento responsable y una vigilancia constante sobre la evolución de los contagios.
A esta altura, una parte creciente de la sociedad parece más preocupada por las perspectivas que deparará la pospandemia que por las cifras cotidianas que transmiten los infectólogos.
En ese marco hay que interpretar el incipiente activismo de los sectores de la producción, tanto sindicatos como organizaciones empresariales. Los gremios sienten los efectos de la parálisis impuesta por la pandemia en empleos caídos, en salarios encogidos por las circunstancias y por los previsibles efectos de la inflación (la actual y la que, por ahora reprimida, se desencadenará en los próximos meses); los empresarios, por las firmas quebrantadas, los insumos importados encarecidos o escasos, el consumo restringido y el crédito internacional obturado por la situación de la deuda.
La deuda, el gobierno y los empresarios
La previsión de una etapa difícil está contribuyendo a que se afirmen actitudes sensatas y colaborativas. La reciente reunión entre titulares de grandes empresas y líderes sindicales es, quizás, un signo de que se empieza a entender el fondo de una situación que reclama consolidar una plataforma de reformas sobre la que pueda actuar el sistema político, eludiendo la trampa de las grietas y la confrontación estéril.
En el campo de la negociación de la deuda en sede extranjera se han producido algunos hechos prometedores. Contrariando lo que vaticinaban -o alentaban- renombrados analistas (quizás demasiado influidos por la fanfarria de los fondos acreedores), la pulseada con estos no parece fatalmente destinada a terminar en los tribunales de Nueva York sino, más bien, en un acuerdo.
Eso es lo que palpitan los mercados y por ese motivo subieron en Wall Street las acciones de empresas argentinas y cayó el índice de riesgo.
El grupo de acreedores duros que capitanea el fondo Blackrock ha perdido algunos aliados, pese a la estrategia cuasi cartelizadora que despliega Larry Fink, el número uno de Blackrock. “Actúa con una agresividad que no tiene sentido” -definió Hans Humes, conductor del fondo Greylock, al apartarse del Comité de Acreedores de Argentina, del grupo de los duros. Humes consideró que la oferta hecha por el gobierno argentino “es suficientemente buena”y que es más negocio aceptarla que pleitear.
El pool de fondos que lidera Blackrock, después de rechazar la oferta argentina (que equivale a un valor presente de 53,5 dólares por cada 100 de valor nominal) hizo una contrapropuesta reclamando 55,7 dólares por cada 100 de valor nominal. El gobierno advirtió que no modificará su oferta económica , pero se mostró dispuesto a reconsiderar ciertos criterios jurídicos relacionados con las cláusulas de acción colectiva a aplicar en los nuevos bonos, un tema que para los fondos parece ser más decisivo que los 2,2 dólares de diferencia económica.
Los mercados apuestan ahora a que habrá acuerdo porque resulta difícil creer que los bonistas se lanzarán a un juicio por una diferencia de 2,2 dólares y también porque consideran que el estado argentino está negociando de buena fe, lo ha demostrado con sucesivas flexibilizaciones y se declara dispuesto a una más (que incluye el punto jurídico y, quizás, algunos centavos más en la oferta propiamente dicha). “Un juicio sería negocio para los abogados, no para los bonistas”, sentenció el CEO de Greylock al tomar distancia del núcleo duro que acaudilla Larry Fink.
El empresariado local, al que los analistas más escépticos suelen atribuir una postura negativa frente a los negociadores estatales, salió a tomar la palabra sin intermediarios. El llamado G 6 (el grupo de mayores entidades empresariales: reúne a la Unión Industrial Argentina, la Asociación de Bancos Argentinos, la Cámara Argentina de Comercio y Servicios , la Cámara Argentina de la Construcción, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires y la Sociedad Rural Argentina) emitió un documento en el que señala que “la Argentina consolidó una propuesta que compatibiliza las posibilidades de crecimiento con el cumplimiento de las obligaciones contraídas, además de reducir las erogaciones futuras (...) el diálogo entablado y la oferta presentada muestran la voluntad del país de despejar las incertidumbres del horizonte financiero (...) ahora, se requiere que los acreedores externos cooperen con un esfuerzo final para concretar la reestructuración consensuada".
La perspectiva triste
Los analistas locales inclinados a profetizar un default con consecuencias judiciales sacan conclusiones anticipadas de sus propios vaticinios. Deducen que, condenado por esa situación, el gobierno no podrá cerrar su negociación con el FMI y quedará aislado de cualquier financiamiento de envergadura para resistir la crisis y procurar una recuperación. “Dependerá exclusivamente de la ayuda china”, agregan algunos para sumar alarma política al ominoso paisaje que describen.
La pospandemia sería, desde esa perspectiva, un cuadro signado por la alta inflación, la consolidación del proceso recesivo, el crecimiento de la pobreza y la desocupación (también de la inseguridad), en fin, una situación de extrema dificultad para el ejercicio del gobierno que tendría reflejos electorales muy negativos para el oficialismo el año próximo. Claro está, esa cadena de razonamientos requiere, para empezar a manifestarse, que se cumpla el primer pronóstico. Que por ahora no pasa del estado conjetural.
Esa arquitectura hipotética se apoyó, en principio, en otra sospecha no confirmada: la de que en el corazón del oficialismo reinaba la pulsión defaulteadora, motorizada por la señora de Kirchner, con o sin la coincidencia del Presidente. En esta columna, registrando por cierto que hay sectores oficialistas que rechazan la negociación con los acreedores, sostuvimos una mirada distinta. Decíamos, por caso, en la primera semana de junio: “En 2016 Cristina Kirchner no avaló las negociaciones con los bonistas; el respaldo opositor fue facilitado por la entonces habilitada “avenida del medio” del peronismo alternativo por la que transitaban Sergio Massa, Miguel Pichetto, Juan Schiaretti… y también Alberto Fernández… Esta vez, aunque muchos kirchneristas rezonguen o se opongan, la señora de Kirchner está adentro. Quizás en el límite...pero del lado de adentro de una política antidefault (para decepción de sus duros...y de los de enfrente)”.
Que tanto el Presidente como la vice estén jugando con firmeza a resolver la situación de la deuda y respalden la negociación que ejecuta el ministro Martín Guzmán es un dato más del que ahora toman nota los mercados y una obstrucción en aquella cadena de razonamientos que prevé la judicialización del default.
La pandemia y el Titanic
Que el tema deuda encuentre una solución negociada en las próximas semanas y que, a partir de ese hecho, se facilite la conversación con el FMI (que ha venido desarrollándose discretamente por cuerda separada) no equivale a que encarar la pospandemia y atravesarla vaya a ser un paseo. Ni mucho menos.
Lo que supone consumar esos pasos (acreedores, FMI) es que el Estado va a contar con fuentes de financiamiento distintas y no sólo dependerá de la emisión; que las empresas argentinas (empezando por las más competitivas) podrán acceder más razonablemente al financiamiento del mercado. Pero eso no resuelve automáticamente la herencia que dejan la suma del estancamiento añejo (heredado) y la parálisis determinada por la pandemia ni los nuevos desafíos que plantea la aceleración del cambio de época determinada por la crisis global que impuso el coronavirus.
La Argentina que emergerá de esta etapa va a tener que encarar simultáneamente reformas largamente postergadas y situaciones de emergencia para cubrir las necesidades inmediatas de aquellos a quienes la crisis deja a la intemperie. Y deberá hacerlo con recursos muy acotados y en un estado de mucha fragilidad política.
La pandemia dejó a la vista la debilidad y desorden que reinan en el Estado. Si la cuarentena tuvo que empezar tan precozmente (y luego necesitó extenderse hasta lo intolerable) fue porque había que generar un tiempo indispensable de preparación para que el sistema de salud se pusiera en condiciones de afrontar el desafío del virus: había que armar desde instalaciones de terapia intensiva hasta, lisa y llanamente, hospitales; había que conseguir insumos y poner en marcha laboratorios de análisis.
Quedó claro que el Estado no ha provisto ni agua ni cloacas a grandes contingentes de nuestra población; ni qué decir de internet y el acceso a redes y dispositivos que en situaciones como esta (¡y en la vida actual!) son indispensables para la comunicación, la instrucción, el comercio.
La precariedad del Estado se agrava por la división que reina en sus gestores políticos: la grieta que avanzó en el país en los últimos años obstaculiza una gestión cooperativa y responsable de los esfuerzos colectivos. Los esfuerzos por construir un sistema de autoridad representativo y plural, colaborativo y eficiente chocan contra la acción de intereses particulares y de fracciones extremas y facciosas que disparan un mensaje de odio, sospecha, revancha o exclusión.
En las condiciones dramáticas agudizadas por la pandemia, esas acciones son como pasos de baile en la cubierta del Titanic; discusiones estériles que ocurren mientras la sociedad se independiza paulatinamente de las instituciones, desobedece las instrucciones (la circulación de personas (durante la última etapa de la cuarentena “dura” fue desafiada por la mayoría de la población del AMBA) o se defiende peligrosamente por mano propia ante el déficit de seguridad estatal.
Apostar al futuro uso político-electoral de esas tendencias es jugar mezquina y aventuradamente con fuego. La situación crítica, que se abrirá plenamente en la pospandemia pero que ya estamos atravesando, requiere más que nunca la consolidación de un centro político fuerte, plural y colaborativo, que amplíe a nivel nacional los pasos que ya practican los ejecutivos de la Nación, de las jurisdicciones del AMBA y las provincias. Los instrumentos de participación serán útiles si contribuyen con responsabilidad a fortalecer esa construcción. El Consejo Económico y Social que propuso en su momento el Presidente puede colaborar en el diseño de políticas de largo plazo, que ayuden a definir un horizonte compartido y alienten la esperanza y el espíritu de cooperación. Los actores empiezan a exhibir su voluntad de intervenir. Se trata de contenerlos y conducirlos.
Jorge Raventos
BY TRUMP
BY TRUMP
Amigos:
Por lo que he leído, oído y visto en esta última semana, mucho me llamó la atención que el público en general y el periodismo en lo particular, nada sustantivo se está cuestionando respecto a este hongo venenoso covid con más sus devastadores efectos, salvo reseñas casuísticas y cortoplacistas sobre su geométrica expansión.
Observé y con bastante asombro, que magazines, informativos y editoriales por igual, ni un ápice han volcado, por ejemplo, sobre las demoras, intrigas e incertidumbres con relación a la milagrosa vacuna aún en pendencia de resultados ciertos.
Bien, por las mías he reunido suficientes datas; las suficientes como para bosquejarme una mera composición de lugar.
Y éstas son que no importa cuál de los carteles farmacéuticos se imponga en la carrera por su obtención, toda vez que cualquiera sea, procederá a elaborar industrialmente un placebo, que como toda ficción, nada benéfico le otorgará a los inoculados.
Sin embargo, todo me indica que en sentido inverso, ciertos aspectos serán del todo certeros.
El primero, que todo el avance logrado por la ingeniería genetista desbaratará los notorios avances que nos prodigó el descubrimiento del ADN.
Ya que conforme lo que consulté con muy renombrados virólogos en la Columbia University, todas las que se encuentran en estudio y en aras de un próximo lanzamiento al mercado, desnaturalizan y tornan en incierta nuestra identidad genética y con mayor proyección que nuestras huellas digitales.
Pero al parecer, no satisfechos con borrar nuestros vínculos familiares sanguíneos, lo más florido y granado de la nanotecnología se ha consorciado con estos truhanes laboratoristas, a los efectos de lograr con éxito que un micro chip sea insertado y forme parte de la dosis vacunatoria.
Con ello, cada uno de nosotros que entusiasmado concurra velozmente para recibir el antígeno neutralizador del virus, sólo obtendrá la pérdida de su mapa biocelular y además, pasará a ser una suerte de robot y perteneciente al sistema, que lo sabrá todo acerca de cada quien.
Hasta ahora y sin el preciado aporte que me brindaron los que saben todo, me sentía un tanto desorientado sobre la razón cierta del porqué se disparó esta pandemia.
En otras palabras, percibía que conocemos las secuelas destructivas de este bacilo, pero en lo absoluto las razones que motivaron su activación.
Veo ahora y con denodada consternación lo que en verdad guió a la Casa Blanca y a Beijing que, no dudo, actuaron de consuno para esparcir esta neo plaga bíblica.
De una manera casi idéntica a como lo retrató el grabador belga Félicien Rops en su carbonilla Les Sataniques creo que en 1882.
Estimados todos, el aparato nos está desafiando con una apuesta; la mayor de todas las épocas.
Gates, Buffett, Soros, Wall Street y la banca mayorista neoyorkina nos ha arrojado el guante en un acto demostrativo de un poder supra terrenal.
Y debemos de reconocerles que cuanto menos hasta hoy, sus planes no sufrieron alteración alguna, ni aparenta que se encuentren con dificultades, por lo menos inmediatas.
En el paralelo, este Pato Donald a través de la NSA está infiltrando miles de hombres de paja en el núcleo más concéntrico de las comunidades afro y las latinas, para incentivarlos en más atentados a departamentos policíacos en toda la Unión.
Una segunda falange, concretamente el colectivo LGTBIQ se encuentra en boxes y precalentamiento para sumar más anarquía contestataria.
Con inminentes epicentros en las californianas San Francisco y Sacramento, la texana El Paso, y en el circuito de los Grandes Lagos, Detroit, Milwaukee y Cleveland.
Después, y antes del 2021, el efecto multiplicador se expandirá en no menos de cuarenta Estados.
Lo que nos acredita que las minorías cuando entre ellas se entrelazan, mutan en aplastantes mayorías.
Este escarmenado y teñido Presidente lo está dirigiendo a su entera satisfacción ya que su as en la manga será arribar a Noviembre con una inaudita efervescencia popular, que al gringo promedio y moderado le hará muchísimo temer en el desteñido desembarco de un demócrata.
Y de no ser suficiente con ello, recurrirá a Moscú para meter la mula -fraude-.
Siempre existieron, existen y existirán espejos a lo largo de la historia.
Cuando en enero 30 de 1933, el señor Hitler se asomó, luego de asumir a la ventana de la Cancillería, le sopló al oído a uno de sus promotores -Von Papen- de aquí jamás me sacarán con vida.
Quizás éste de aquí anhele emularlo y ¿por qué no?
Después de todo, se encuentra en el último tramo de su vida y como el todopoderoso que cree ser, tal vez, también desee terminar como Roosevelt y que lo velen en el Capitolio.
Cuando se ingresa en el templo de los megalómanos, los límites se diluyen, desaparecen.
Pero lo cierto es que un nuevo cuatrienio para este big one, está a punto de esclavizarnos a todos los terrícolas.
Y por ello no debemos de desdeñar que sintonice lo acaecido con sus homólogos Putín y Xi Jinping, que son ya consagrados vitalicios.
Como sea, cuanto nos acontezca tendrá el sello de origen...
BY TRUMP.
Cordialmente, Carlos Belgrano.-
viernes, 24 de julio de 2020
“ESTAMOS EN GUERRA LOS DELINCUENTES Y NOSOTROS”
“ESTAMOS EN GUERRA LOS DELINCUENTES Y NOSOTROS”
Malú Kikuchi (25/7/2020)
La frase del título la dijo un ciudadano argentino residente en el Barrio Los Naranjos, situado en Machwitz, provincia de Buenos Aires. Parece ser así. La inseguridad viene asolando al país desde hace tiempo. Se cimenta en el aumento de la pobreza, la falta de trabajo y el seudo “garantismo”.
Cuando termine, algún día lo hará, esta eterna y errada cuarentena, las cifras más amables sostienen que de cada 2 argentinos, 1 será pobre. O sea que por lo menos habrá un 50% de pobres, sin calcular los indigentes. No es que un pobre deba delinquir, pero lo hará. Comer es imprescindible.
Lo mismo con los desempleados que formarán legión dentro de ese universo de pobreza. La ayuda estatal tendrá un límite, es inevitable. Si se, suma la desesperanza ante un futuro que no será mejor, los empujarán al delito. Dinero fácil de conseguir a punta de pistola. Matar o morir.
Y el seudo “garantismo”. Es un mote que indigna, garantistas son aquellos que creen y respetan las garantías establecidas en la Constitución Nacional. Estos discípulos de Zaffaroni son simplemente abolicionistas del Código Penal. La Argentina desde hace 30 años enseña esta aberración.
Año tras año se reciben abogados en todas las facultades de Derecho del país, con la mente enferma. Los victimarios son las víctimas y las víctimas son los victimarios. Hay algo muy retorcido en esta falsa premisa. El delincuente pasa a ser una víctima de la sociedad, maligna y “burguesa”.
El poder judicial, vaciado de justicia y mayoritariamente enviciado con el “garantismo” y la corrupción, trata a los delincuentes con excusas y a las víctimas con dureza. El actual gobierno liberó presos, sin custodia ni tobilleras y con un patronato de presos cerrado por cuarentena.
Fueron alrededor de 2.500, que por obvio que parezca, algunos ya volvieron a delinquir. El autor del disparate fue el juez de Casación bonaerense Víctor Violini, que firmó excarcelaciones y domiciliarias. La Corte Suprema bonaerense revocó la orden, pero no se buscó a los presos.
Todo esto sucedió gracias al gobierno que busca desesperadamente la impunidad para ciertos personajes. Para llegar a conseguirlo necesita empezar por el escalón más bajo de la sociedad, cuestión de llegar al más alto sin que la población se sorprenda. La pandemia ayuda para este fin.
En pocos días hemos tenido episodios terribles con 3 jubilados, en principio personas fáciles de dominar. El caso de Jorge Ríos (71), en Quilmes, asaltado 3 veces durante la misma noche, terminó matando a uno de los ladrones. Eran 5, todo de la barra de Quilmes, uno de ellos, preso liberado por el covid-19. Otro jubilado (81), asaltado por 3 delincuentes de noche en su casa del Barrio Peralta Ramos en Mar del Plata, mató a uno de los delincuentes (que hacía 2 días había salido de la cárcel, por covid-19). Y el caso inverso, el propietario de una gran casa en el Barrio Los Naranjos, asesinado por un desconocido. Lo encontraron desnudo y maniatado.
Es ahí que otro residente del barrio dijo a los periodistas que, “estamos en guerra, de un lado los delincuentes, del otro nosotros”. “Le pagamos al gobierno por seguridad y la inseguridad nos mata”, dijo otro residente. La conclusión fue que a falta de justicia había que tomarla por mano propia.
No es un buen mensaje. La civilización de un país transita desde la ley de la selva hasta un poder judicial prestigioso y basado en la ley. La Argentina está haciendo el camino inverso. Es peligroso. Pero el primer instinto del ser humano es el de conservación. Ante la posibilidad de morir, matar.
Mientras todo esto sucede, los ministros de seguridad de la Nación y la Provincia de Buenos Aires, pierden el tiempo en discusiones inútiles. Pobreza, desempleo, garantismo, presos sueltos, sociedad encerrada, jueces corruptos, la tormenta perfecta para la impunidad de los K.
Dijo el poeta dominicano Manuel del Cabral, “El juez, mientras descansa limpia sus anteojos. ¿Y para que los limpia si el sucio está en el ojo”.
martes, 21 de julio de 2020
PACIFICACIÓN NACIONAL DEFINITIVA: DECLARACIÓN DE LA ACADEMIA DEL PLATA
PACIFICACIÓN NACIONAL DEFINITIVA: DECLARACIÓN DE LA ACADEMIA DEL PLATA: El aborto es un crimen abominable y no un derecho […] la vida, desde su concepción, h...
lunes, 20 de julio de 2020
PACIFICACIÓN NACIONAL DEFINITIVA: ¿PORQUÉ NO SE PRESENTAN A COBRAR?
PACIFICACIÓN NACIONAL DEFINITIVA: ¿PORQUÉ NO SE PRESENTAN A COBRAR?: El Parque de la Memoria ubicado en Buenos Aires contiene 30.000 placas de pórfido patagónico, de las cuales solo un poco más de 8.000 se enc...
domingo, 19 de julio de 2020
PACIFICACIÓN NACIONAL DEFINITIVA: MAYOR LEONETTI
PACIFICACIÓN NACIONAL DEFINITIVA: MAYOR LEONETTI: Hace pocos días recordamos a nuestros próceres de 1816 en el aniversario de nuestra independencia. El 19 de julio se cumple otro aniversario...
PACIFICACIÓN NACIONAL DEFINITIVA: ¿QUIÉN SE ANIMA A TIRAR LA PRIMERA PIEDRA?
PACIFICACIÓN NACIONAL DEFINITIVA: ¿QUIÉN SE ANIMA A TIRAR LA PRIMERA PIEDRA?: Como testigo de la época más violenta de la guerra revolucionaria, declarada unilateralmente por las organizaciones político-militares a tod...
sábado, 18 de julio de 2020
PANORAMA NACIONAL- ÚLTIMOS 7 DÍAS.
Panorama político nacional de los últimos siete días
El diálogo, la batuta
y el lápiz rojo
En el poblado universo de los comentaristas de la actualidad argentina parece últimamente prevalecer una interpretación: la grieta política se ha ensanchado, el poder gira alrededor de dos extremos (encarnados por Cristina Kirchner y Mauricio Macri) y el centro del espectro naufraga entre la debilidad, la impotencia y la tensión que ejercen los bordes confrontativos.
Que la grieta está presente y sus polos recíprocamente encendidos es innegable. Pero ni su presencia ni su intensidad son novedosas: se trata de rasgos que han marcado a fuego los últimos años.
Más bien por el contrario, lo que empieza a entreverse en la realidad política es un paulatino movimiento -cauteloso pero constante- hacia el centro, el diálogo y la moderación,
Un vértice de esa tendencia es la sostenida coincidencia en la lucha contra el coronavirus de autoridades nacionales, provinciales y comunales del oficialismo y de la principal oposición, ejemplificada por la reiterada fotografía compartida por el Presidente, el jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta y el gobernador bonaerense Axel Kicillof. Que siguen juntos en esta pelea, pese a los constantes vaticinios de ruptura.
La atracción del centro
En las últimas semanas hubo más gestos en el mismo sentido. Observemos algunos:
- Altos dirigentes de Juntos por el Cambio (María Eugenia Vidal, Jorge Macri, Cristian Ritondo, Rogelio Frigerio, Nicolás Massot, Néstor Grindetti y hasta Miguel Pichetto) tomaron distancia del precipitado documento suscripto por su propia coalición (inspirado por Patricia Bullrich y, aparentemente, Mauricio Macri) en el que se caracterizaba el brutal asesinato de un ex secretario de Cristina Kirchner como un crimen político y se insinuaban responsabilidades oficialistas.
Sergio Massa impulsa en la Cámara de Diputados una ley destinada a castigar enérgicamente atentados contra la producción rural como la destrucción de silobolsas o los incendios deliberados (una clara señal que busca desactivar las prevenciones del campo)
- Un documento firmado por todos los excancilleres vivos de la democracia (que los fallecidos Dante Caputo y Guido Di Tella seguramente también habrían suscripto) se pronunció a favor de mantener la presidencia del Banco Interamericano de Desarrollo en manos de un latinoamericano, ante la decisión de Donald Trump de postular para el cargo a un halcón de su gobierno. "Sostener el consenso histórico sobre la presidencia del BID significa la reafirmación de la amistad de los países de América y la rica tradición hemisférica y multilateral, en la que los Estados Unidos aportó, en el caso de BID, un ejemplo de igualdad y equidad institucional, por décadas" sostuvo el texto, remarcando que “la cooperación hemisférica es un activo a preservar en estos tiempos críticos y alentamos a todos los países del hemisferio a mantener el legado de la relación multilateral en el continente”.
Se trató de una expresión de unidad y moderación que, al tiempo que tiende puentes hacia Estados Unidos, sostiene un acervo propio latinoamericano,
Tan significativo como el texto es el hecho de que el documento marca un punto de alejamiento de la grieta; fue elaborado por iniciativa del peronista Jorge Taiana y el radical Adalberto Rodríguez Giavarini y sumaron sus firmas Susana Ruiz Cerutti, Domingo Cavallo, Carlos Ruckauf, Rafael Bielsa,, Susana Malcorra y Jorge Faurie, es decir, ex cancilleres de Raúl Alfonsín, Carlos Menem, Fernando De la Rúa, Eduardo Duhalde, Néstor Kirchner, Cristina Kirchner y Mauricio Macri..
- El representante argentino ante los organismos internacionales en Ginebra, Federico Villegas, manifestó durante una reunión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU la postura del gobierno de Alberto Fernández sobre la situación en Venezuela. Haciéndose eco del informe de Michelle Bachelet y "ante la grave crisis política, económica y humanitaria que padece Venezuela, el representante argentino instó a "una negociación política inclusiva basada en los derechos humanos y en la restitución de los derechos políticos" en ese país. Sostuvo además que la Argentina coincide "en que solo el orden constitucional, la democracia y el estado de derecho harán posible garantizar el pleno respeto y el ejercicio de todos los derechos humanos en Venezuela".
Con un hecho el gobierno descolocó a los halcones confrontativos que suelen acusarlo de ser “aliado de Maduro”. Y lo hizo sin que su gobierno renunciara a los principios que viene sosteniendo. Como leyó Villegas, “la búsqueda de una salida pacífica, política y negociada liderada por los propios venezolanos, a través de elecciones inclusivas, transparentes y creíbles" y la convicción de que "no son el aislamiento, las sanciones, ni la estigmatización el camino apropiado para salir de esta crisis”.
- Del borde izquierdo de la grieta hubo quejas contra Fernández. Un vocero informal de ese sector, el comentarista Víctor Hugo Morales, se declaró disgustado y desilusionado por la posición sobre Venezuela sostenida por el gobierno. Dos días antes, Fernández había sido cuestionado por otra vocera informal de ese costado: la señora de Bonafini. La dirigente de Madres de Plaza de Mayo se irritó porque el gobierno había convocado a líderes empresariales el 9 de julio ( “ Usted sentó en su mesa a todos los que explotan a nuestros trabajadores y trabajadoras, y a los que saquearon el país. Lo más grave de todo: a los que secuestraron a muchos de nuestros hijos e hijas que luchaban por una Patria liberada”, imputó en una carta) y también porque el Presidente había recibido a los dirigentes parlamentarios de Juntos por el Cambio (“Es como acostarse con cocodrilos”, dijo).
“Bonafini le marca la cancha al Presidente”, imaginaron algunos medios que no quieren a una ni al otro. La señora de Bonafini no es una dirigente política y carece de poder para marcar ninguna cancha. El motivo por el que su figura, incluso deteriorada por actitudes imprudentes o declaraciones desubicadas, mantiene vigencia, es porque evoca la acción desplegada junto a muchas otras madres en las graves condiciones de la tiranía del Proceso. El Presidente le respondió privilegiando esa condición.
- Si a la señora de Bonafini le molestaron aquellos invitados de Fernández, a muchos del otro lado de la grieta los contrarió que el Presidente no la censurara con acritud. Pero en su cordialidad, Fernández no eludió una definición política centrada en la moderación: “En la mesa de este presidente (...)se sientan todos y todas, porque esa es mi responsabilidad”. Es un mensaje que va más allá de la señora de Bonafini.
Otras exclusiones
- Las reuniones del Presidente con los bloques legislativos de la oposición -una gestión del presidente de la Cámara Baja, Sergio Massa, con la colaboración del jefe del bloque oficialista, Máximo Kirchner- constituyeron una positiva señal de diálogo político, aunque tuvieron un trámite controvertido. Los legisladores de Juntos por el Cambio amagaron un rechazo y reclamaron concurrir separados del resto de los bloques, un requisito que no cayó simpático entre los discriminados, pero que el gobierno admitió. También quisieron incluir en la visita a representantes del Senado, razón por la cual, para mantener cierta simetría en la reunión, también el oficialismo sumó senadores propios. La oposición no pudo mantener la unidad en la concurrencia: el subbloque que responde a Elisa Carrió no quiso ser de la partida ("La CC-ARI siempre estará dispuesta al diálogo, si éste es sincero y sin mentiras”, adujeron sus líderes). Con todo, de una y otra parte se habló con franqueza, se cruzaron algunas recriminaciones pero hubo un primer compromiso de tratar en breve la moratoria impositiva que programa el gobierno, el presupuesto y de mantener un diálogo legislativo ordenado. Ese diálogo ya discurre muy aceitadamente fuera de bambalinas. En la Cámara de Diputados se van tendiendo plataformas de un cuerpo central del sistema político.
Mesa sin un cubierto
- Quizás el testimonio más elocuente de que no son los extremos los que tienen la batuta en la actualidad fue la convocatoria a formar una mesa de diálogo nacional que brotó del Club Político Argentino, un núcleo intelectual que evolucionó a la vera de Juntos por el Cambio, contó con un fuerte empujón de sectores empresariales y de prensa y consiguió algunas firmas peronistas (Eduardo Duhalde, Eduardo Menem) que le permitieron lucir una dosis de pluralismo político. Que la lista de firmantes incluyera a verdaderos puntales del sector duro de la oposición (no sólo Patricia Bullrich), prueba que la lógica de la situación empuja a pelear por ocupar el centro más que a luchar desde las alas.
La estrategia detrás de este documento parece orientada a invitar (o a presionar) a Fernández a apoyarse en la oposición (política, mediática, empresarial) y a romper con el kirchnerismo. Se propone un diálogo y se reclaman acuerdos, lo cual es un movimiento hacia el centro. Pero la conversación ofrecida tiene excluidos. Subproductos de esta actitud se escuchan declaraciones que le reclaman al Presidente que “use la lapicera” (¿o el lápiz rojo?).
El gobierno no rechaza el diálogo, pero no está dispuesto a aceptar las condiciones que le demandan los extremos o el dialoguismo excluyentes.
Dirigir una orquesta
A esos sectores, a quienes lo acusan de dialoguista tanto como a quienes le reclaman que “use la lapicera” y a quienes puedan discutirle “la batuta” pareció responderles el Presidente el último viernes, en la conferencia donde anunció la flexibilización de la cuarentena, cuando apuntó: “Ayer escuché a Lula decir que un director de orquesta tiene que hablar con todos sus músicos” e insistió en que “el diálogo hay que tenerlo con todos”. Dos puntos: quien no puede hablar con todos los músicos no da la talla. Tener una batuta en la mano no alcanza. Mensaje a varias puntas.
Para encarar una convocatoria amplia (más abarcadora y abierta que la mesa que hoy le piden) Fernández espera, seguramente, que crezca más un centro moderado sobre el que pueda apoyarse y que se diluyan o aíslen los condicionamientos que ahora se prefiguran. Entretanto, el diálogo posible ya está desarrollándose, particularmente en su espacio institucional adecuado: el Congreso. La propia declaración surgida del Club Político Argentino lo enuncia: “es el Congreso de la Nación el ámbito adecuado para pactar consensos”. Y hasta hay una coincidencia con la fuerza de Elisa Carrió, para la cual "El Congreso de la Nación es el ámbito democrático, plural y central donde se debe dialogar, plantear y debatir las iniciativas para emprender la reconstrucción que el país necesita".Lógicamente, ese ámbito está regido por las reglas de las mayorías y las minorías que fija el sistema democrático.
Recordando a Frondizi
Alberto Fernández se esfuerza por el equilibrio. Quizás para entender el paciente tejido del Presidente haya que recordar la lucha de otro gran equilibrista, Arturo Frondizi, y los esfuerzos que tuvo que desplegar durante su presidencia en busca de conseguir integración en un país que estaba violentamente trabajado por la grieta peronismo-antiperonismo, así como por la que internacionalmente determinaban la guerra fría y la presencia en el continente de una Cuba dependiente de la Unión Soviética.
El jefe de lo que sería el desarrollismo llegó a la Casa Rosada con la ayuda de votos prestados (los del peronismo), es decir con compromisos establecidos con el orientador de esos votos, Juan Perón. De otro lado tenía una oposición política (aastilla del mismo palo radical) que lo deslegitimaba por haber conseguido ese apoyo y una oposición militar antiperonista, que lo amenazaba con la forma extrema de la ingobernabilidad, el golpe de estado y que lo instaba a mantener (o incrementar) la proscripción del peronismo. En el contexto de la guerra fría, sus intentos de mantener una política internacional moderada e independiente eran jaqueados por quienes lo acusaban de ser procomunista mientras la izquierda lo denunciaba por negociar con capitales extranjeros y los grupos ultras le armaban guerrillas.
En esas condiciones Frondizi trabajó para crear una base de sustentación (formada por una mezcla de situaciones electorales, coaliciones de hecho, creación de nuevas fuerzas económicas, negociaciones constantes con los llamados factores de poder y grupos de interés) para poder desarrollar su programa: una Argentina industrializada, con autoabastecimiento energético, vinculada al mundo, política y físicamente integrada. Tenía un programa.
La tensión de la época impidió que se constituyera un centro desde el cual contener con eficacia a los extremos intolerantes. El equilibrio que construyó trabajosamente Frondizi se rompió cuatro años después de iniciada su presidencia. Esa experiencia terminó con su caída.
Jorge Raventos
viernes, 17 de julio de 2020
ABRAN LOS OJOS, CARAJO!!
¡Abran los ojos, carajo!
por Enrique Guillermo Avogadro
“Una vez más, desertamos de la historia
y nos conformamos con la noticia”.
Antonio Scurati
Por favor, ¡entiéndanlo de una buena vez! Con el kirchnerismo puro y duro, ese que hoy manda en el país y que es el único que tiene un verdadero plan, por siniestro que sea, no se negocia ni se dialoga. Para quienes creen en los dogmas que emanan del Instituto Patria, cualquier discusión, cualquier disensión es una grave herejía contra una religión que sólo tiene una diosa que, como tal, es indiscutible en su figura y en su proceder. La única forma de desalojarlo del poder será derrotarla en elecciones, si ella nos permitiera llegar a las urnas y expresarnos sin trampas.
Nunca he estado en contra del intercambio de ideas ni, mucho menos, de una propuesta concertada entre todas las fuerzas políticas para la monumental crisis socio-económica –no lo digo yo sino importantes oficialistas como el “barón” Mario Ishii o el ex Viceministro Emmanuel Alvarez Agis y expertos como Joaquín de la Torre o Miguel Angel Broda- que se disparará en nuestro país tan pronto salga de este confinamiento eterno que nos impuso un Presidente –en realidad, su mandante- interesado en hacerse de un poder omnímodo e inconstitucional y que ha sido cuestionado por los epidemiólogos más serios; carecía de un plan económico antes de la aparición global del Covid-19 y, a pesar de encerrarnos ya 121 días, su “gobierno de científicos” no ha conseguido siquiera esbozarlo.
Pero, para que esas conversaciones se transformen en constructivas y habiliten acuerdos sobre políticas de Estado, se requieren dos elementos esenciales: tener ideas claras acerca de qué hay que hacer y el respeto irrestricto a las reglas de juego. Alberto Fernández invitó a los partidos políticos a una reunión y, con la única excepción de la Coalición Cívica, todos concurrieron; al día siguiente, muchos intelectuales y actores políticos, incluidos algunos importantes peronistas que no comulgan con el Gobierno, firmaron una carta pidiendo la constitución de una “mesa de diálogo”, una suerte de Pacto de la Moncla all’uso nostro, que a mi modo de ver constituye una verdadera ingenuidad, pues enfrente tiene a irreductibles fulleros.
Salvo Elisa Lilita Carrió, toda la oposición aceptó participar, o pide hacerlo, en un juego en el cual Cristina Fernández pondrá el referí y cambiará las reglas y hasta la forma de la pelota. Debiera recordar, puesto que estamos en su cuarto período presidencial, que carece de principios morales, y no respeta su palabra ni norma constitucional alguna. La única consecuencia que podría generar ese inocente pedido de diálogo sería quitarle al Gobierno la responsabilidad exclusiva -redistribuyéndola entre todos, o sea, de nadie- que tiene sobre una crisis socio-económica que, preexistente, ha sido potenciada al infinito por la absurda cuarentena.
Creo, y el incesante “fuego amigo” que recibe Alberto Fernández desde las almenas del Instituto Patria me da la razón, que la Vicepresidente ha decidido probar a propios y extraños quién manda e ideologizar aún más al Gobierno, sin asumirlo en primera persona. Si bien el objetivo primario de Cristina Fernández no puede ser otro que la definitiva impunidad y la “absolución de la historia” para ella y su familia, no descarto que, contemporáneamente, aspire a encabezar ese “cambio del mundo” que su mandado imaginó en su charla con Lula da Silva, al menos en la región. Si esto fuera cierto, tendría sentido el fracaso del Ministro de Economía, Martín Guzmán, en la renegociación de la deuda con los fondos, que impedirá al país acceder al FMI y a las empresas al Club de Paris para la financiación de las exportaciones europeas, ya que sólo nos quedaría China como proveedor de los indispensables recursos financieros; el pacto con Irán, el apoyo al tiránico régimen de Nicolás Maduro y las graves rispideces en las relaciones con EEUU y con los países vecinos van en ese sentido.
Mientras tanto, su núcleo duro continúa avanzando sobre las leyes y la República, y el Presidente –sólo un débil y patético delegado- no quiere o no puede evitarlo: la adulteración de los reglamentos del Senado para la adopción de las resoluciones y el ninguneo permanente a los miembros de las bancadas opositoras, el proyecto de moratoria para absolver a Cristóbal López de sus robos al fisco, los desistimientos de las querellas de la UIF y la OA contra la Vicepresidente, los permanentes fallos favorables a ella y los dictámenes fiscales y libertades concedidas a sus más dilectos cómplices, la subsistente intención de expropiar Vicentín S.A. y de “democratizar” la Justicia aumentando con militantes el número de los ministros de la Corte Suprema y rellenando las vacantes de jueces federales penales, etc.
Pero algo falló en la estrategia de dominación. Para su asombro, quienes nada queremos saber con ese plan de saqueo e impunidad disfrazado de “socialismo del siglo XXI”, tomamos pacíficamente la calle el 9 de Julio, esa misma calle que el kirchnerismo había convertido en exclusivamente suya por la inexplicable pasividad de las autoridades frente a las hordas de piqueteros pagados para convertir la ocupación del espacio público en una muestra de poderío. Y ya no la abandonaremos. Porque si estos canallescos avances continúan sin que la oposición y los jueces reaccionen y se pongan las botas, el 17 de agosto volveremos a demostrar nuestra profunda indignación cívica y nuestra intransigente vocación republicana.
Bs.As., 18 Jul 20
Enrique Guillermo Avogadro
Abogado
Tel. (+5411) ò (011) 4807 4401
Cel. en Argentina (+54911) o (15) 4473 4003
Cel. en Brasil (+5521) 98128 7896
EL PODER, ¿ESTÁ EN LA ROSADA O EN EL INSTITUTO PATRIA?
EL PODER, ¿ESTÁ EN LA ROSADA O EN EL INSTITUTO PATRIA?
Malú Kikuchi (18/7/2020)
Era inevitable que sucediera. Sucedió. Empezó la guerra abierta entre el Alberto F y su Vice. Desde que CFK eligió su candidato presidencial, hecho inédito en la historia y se propuso ella como candidata a Vice, teniendo ambos explicitas diferencias, la semilla de la discordia estaba presente.
Desde el comienzo se notó la tensión entre ellos. Los gestos desagradables de CFK hablando con Alberto el día de la asunción, los discursos y los tuits de ella, siempre enviando algún pinchazo para Alberto. Discusiones hacia dentro del espacio político del Frente. A partir del 9 de julio todo cambió.
CFK se sacó la careta y declaró la guerra abiertamente. Pareciera que Alberto y su Vice tienen visiones antagónicas de la patria posible. CFK sueña con un chavismo populista de izquierda (para el pueblo, no para ella y su gente) y el Presidente no se sabe qué quiere ni hacia dónde va.
CFK elogiando el artículo de Alfredo Zaia de Página 12 el lunes 13/7, que describía una economía cerrada y criticaba al empresariado que acompañó al Presidente el 9/7. Mamá Hebe, lenguaraz de CFK, con más brutalidad acusó al empresariado de crímenes inexistentes.
Luego del encuentro virtual de Alberto con legisladores de Juntos por el Cambio, Mamá Hebe lo acusó de dormir con cocodrilos. Se sumó Nora Cortiñas, Madre de Plaza de Mayo, por regla general con más sentido común que Mamá Hebe. Y De Vido. Al que le contestó Juan Grabois.
Un verdadero conventillo de sainete barato, que debería avergonzar a sus actores principales. Pero todo esto desgasta, roe la figura presidencial. Alberto quiere conciliar, es parte de su personalidad, su Vice no lo tolera. Una vez más el pueblo argentino en medio de una interna peronista.
Hechos que recuerden los 70, no son buenos para nadie. Ezeiza, el desencuentro entre el PJ ortodoxo y el PJ de extrema izquierda, Perón debiendo aterrizar en otro aeropuerto y todo lo que siguió, y como terminó, aterroriza. Los tiempos no son los mismos… por ahora.
Alberto no es el Perón de 1973 y Cristina no es montonera, pudo serlo en su momento y no lo fue, pero la situación es complicada. La Vice está esmerilando con lima de metal grueso a su Presidente. La pregunta es, ¿sólo le está “marcando la cancha” o pretende reemplazarlo?
La contestación vendrá con el tiempo. Andrés Malamud, analista político, profesor en la universidad de Lisboa, Portugal, sostiene que las personalidades de ambos funcionarios son muy, pero muy distintas. Cuando CFK choca, redobla la apuesta, cuando AF choca, retrocede.
Y basta recordar el caso Vicentín, donde el Presidente dio marcha atrás, aunque la senadora Fernández Sagasti, muy kirchnerista, sostiene que la expropiación sigue en pie. AF se animó a que la Argentina criticara a Venezuela en la ONU y le pidió que tuvieran elecciones transparentes.
Tuvo que dar marcha atrás. Con el Memorándum con Irán fue igual. Tuvo que dar explicaciones ante la comunidad judía. Lo que criticó duramente fuera del gobierno, no puede hacerlo desde SU gobierno. Malamud dice que el ataque K responde a que van perdiendo terreno. Es difícil de creer.
Y sostiene que seguirán los fuegos artificiales y algunos incendios reales, pero que no van a romper su sociedad porque se necesitan. Ella perdió las elecciones del 2013, 2015, 2017, sabe que sola no llega. Alberto sin los K, electoralmente no existe. Con el correr de los días eso puede cambiar.
Depende de muchas cosas. La eterna cuarentena que fue un éxito al comienzo, hoy tiene que explicarla detalladamente para que sea aceptada. Depende del resultado. La economía en terapia intensiva y con malas perspectivas. La negociación de la deuda (9º default) en “stabd by”.
Suponiendo que todo salga bien para Alberto F y la Argentina pueda tener un respiro. Aun así, la pregunta será la misma: el poder, ¿estará en la Rosada o en el Instituto Patria? Se aceptan sugerencias.
domingo, 12 de julio de 2020
Habla la experiencia: UN DISCURSO REALISTA
Habla la experiencia: UN DISCURSO REALISTA: ¡silvio, buenos días! Si consiguiéramos mirarnos a nosotros mismos con un poco de perspectiva, un poco alejados del día a día, com...
viernes, 10 de julio de 2020
ENTRE LA AMISTAD Y EL ODIO, LA ARGENTINA SIN RUMBO
ENTRE LA AMISTAD Y EL ODIO, LA ARGENTINA SIN RUMBO
Malú KIkuchi (11/7/2020)
La confusión es total. Es malo estar confundido y es peor si la confusión la genera el Presidente de la Nación. ¿Quién es Alberto Fernández? Más allá de ser abogado, político y ahora presidente, ¿quién es? ¿Es el que llama a la unidad, el que vino a terminar con la grieta? ¿Es que tiene como Roberto Carlos un millón de amigos, o el que se enoja y reacciona con violencia?
Después de más de 7 meses de gobierno, la pregunta es acuciante. El día de la Independencia, en su discurso trató de “querido amigo” a ¡Gildo Insfrán!, a otros muchos más, entre ellos a Horacio Rodríguez Larreta. Un buen gesto. Pero cerró el discurso hablando de acabar con los “odiadores seriales”. ¿Con cuáles? ¿Con los opositores y con los propios, también?
Eso no lo aclaró. Aclara poco, dice una cosa y hace otra. Eso lo aprendió de su maestro Néstor K. Pero esta semana empezó mal. Con la muerte de Fabián Gutierrez, ex secretario de CFK, declarante arrepentido de los bolsos que iban a Santa Cruz (se supone con dinero), Alberto F. se sacó.
Un poco prudente mensaje de Juntos por el Cambio asociando la figura de Gutierrez con CFK, disparó una serie de disparates por parte del gobierno. Diego Leuco hablando al aire con Santiago Cafierno dijo que el móvil de la muerte era el robo y el jefe de gabinete se enfureció. Tuiteó un video al que adornó con emoticones de trompadas. Y el Presidente lo retuiteó.
Lo hizo desde su sitio oficial. No hay que dejar que Alberto F cuando no puede dormir, tuitee. Tienen la misma mala costumbre Trump y Bolsonaro. Luego, para bajar los decibeles Alberto dijo que era una broma. El Presidente de una Nación no puede hacer bromas que impliquen violencia. Que ni siquiera rocen la idea de violencia. Trompadas afuera.
Para no ser menos, Cafiero en otro tuit trató de “idiota” al Dr. Alejandro Fargosi. Evidentemente en el Frente de Todos no tienen conciencia del cargo. ¿Será por eso que no tienen cargos de conciencia? ¿Quiénes son los “odiadores” seriales, ¿los que insultan y mandan trompadas virtuales?
También del lado de la oposición hay odiadores, son innegables, pero hoy no tienen la responsabilidad del gobierno, ni son funcionarios viviendo del erario público. De todos modos eso tampoco los justifica. Y si el gobierno y/o la oposición quieren adueñarse del banderazo del 9/7, se equivocan.
Fue una manifestación espontánea en más de 70 lugares del país, en particular CABA, Rosario, Avellaneda y Reconqista (Santa FE, Vicentín), Córdoba, Tucumán y Mendoza. La gente fue llegando a los lugares emblemáticos después de ver a otra gente a través de los canales de TV.
Expresaron sus quejas y sus esperanzas, tan variadas como personas había. Algunas se repetían. Se nombró la Constitución muchas veces, y calienta el corazón saber que los argentinos no han olvidado su contrato social. Hablaron de hambre, de libertad, del hartazgo de la cuarentena, de la justicia y la impunidad, de los valores, la corrupción, la falta de futuro.
Y quizás la pancarta casera más prometedora, llena de esperanza, fue: “la gente ya no se calla”. Un país que tiene gente capaz de no callarse ante tanta injusticia, tanta impunidad, tanto cercenamiento de libertades individuales, tanto atropello a la Constitución, todavía es posible.
Habría que pedirle al gobierno, al Presidente y a su Vice, que escuchen a la calle. La gente que salió el 20/6 y el 9/7, dos fechas patrias, lo hizo a sabiendas, porque quiso, consciente de sus derechos. Deben escuchar las quejas y los reclamos, antes de que ambos se conviertan en exigencias.
Porque la paciencia tiene un límite. El 9/7 la gota que desbordó el vaso fue la domiciliaria de Báez. Ya no entran más gotas en el vaso. Expliquen qué plan de gobierno tienen, hasta ahora el plan político se reduce a la cuarentena y el económico a la emisión y a jugar con los acreedores.
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Digan la verdad, aténgase a ella y actúen en consecuencia. Recuerden que el pueblo argentino puede parecer un rebaño de ovejas que se lleva mansamente al matadero, pero no lo es.
jueves, 9 de julio de 2020
PACIFICACIÓN NACIONAL DEFINITIVA: LA IDEOLOGÍA QUE ATENTA CONTRA LA DEFENSA NACIONAL
PACIFICACIÓN NACIONAL DEFINITIVA: LA IDEOLOGÍA QUE ATENTA CONTRA LA DEFENSA NACIONAL: 07.07.2020 Por Jorge García Mantel [1] Las ideologías pueden desarrollarse gradualmente o bien ser impuestas por un grupo dominante espe...
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