Por Carlos Salvador La Rosa
Uno de los primeros que se alejó de Cristina fue Felipe Solá, quien ya en 2009 se alió con Mauricio Macri y Francisco de Narváez, imponiendo este último la primera derrota al imperio K. En 2013 Sergio Massa fue quien pegó el portazo y también le ganó al kirchnerismo.
En 2015 Florencio Randazzo se negó a bajarse de candidato presidencial a candidato gubernamental y selló el fracaso de Cristina cuando su candidato en Buenos Aires, Aníbal Fernández, fue el piantavotos más grande de toda la historia del peronismo desde Herminio Iglesias en 1983.
Mientras todos ellos se alejaban -discretamente o no- de Cristina, también lo hacía en fecha imprecisa el que se enojó porque en vez de hacerlo socio, el matrimonio Kirchner lo consideró empleado, Alberto Fernández, quien se fugó sin hacerse autocrítica alguna, y pasó por tantos lados que terminó superando al legendario Borocotó en su capacidad de saltimbanqui.
Así, Solá, Massa, Randazzo y Alberto Fernández se presentaron como el postkirchnerismo, los que venían a salvar la herencia del peronismo rescatándolo del kirchnerismo.
Se vendieron como civilizados, modernos, abiertos, liberales en el sentido político del término, como los continuadores de la vieja renovación peronista, aquella que junto con Alfonsín sembró las bases sólidas de una nueva democracia y que intentó construir un peronismo republicano antes de que fuera reemplazada por las nuevas hordas de caudillos provinciales y feudales que se apoderaron del movimiento nacional y popular de los 90 en adelante: Menem, Duhalde, los Rodríguez Saá y los Kirchner.
Todos patrones de estancia que le borraron hasta el menor sesgo de modernización al incipiente peronismo ochentoso intentando copiar en la Nación lo que hicieron en sus provincias.
En nombre de las más variadas e incluso contrapuestas ideologías, que a la postre no significaban nada, trasladaron sus prácticas nepotistas, prebendarias, caudillescas, autoritarias y populistas a sus respectivas presidencias. Prácticas que unificaron a todos estos gobiernos oligárquicos de familia, por más que unos mantuvieran relaciones carnales con EEUU y otros con Irán.
Con la decadencia de estos caudillos, los Massa, los Randazzo, dijeron venir a pelear contra esas feas costumbres localistas en nombre de un peronismo universal y abierto al cual ellos se habían ganado el derecho a pertenecer por haberle dicho una vez No a la presidenta, aunque antes le hubieran dicho un millón de veces Sí. Hablaban como iluminados, dictaban clases de moral y de buenas costumbres.
Alberto Fernández lo hacía con sus artículos en todos los diarios críticos al gobierno. Sergio Massa con sus anchas avenidas del medio y sus críticas a la corrupción, Stolbizer mediante.
Randazzo mostrándose como la flor de la mafia, la cara pura del burdel, el salvador de trenes. Y Felipillo con su pinta de galán maduro que jamás se ensucia aunque haya frecuentado todos los más bravos lodazales como elegante y permanente habitué de los mismos.
Los cuatro son paquetes, perfumados, presentables, hablan lindo y fino. No asustan como otros.
Pero les fue muy mal en las últimas elecciones. A Solá y Massa se les achicó al mínimo la ancha avenida. Y Randazzo, aunque contara con el apoyo intelectual del Alberto Fernández, apenas figuró.
A Cristina le fue mejor que a todos los chicos finolis que algunos vez se le atrevieron. Y entonces, los que vinieron a cambiar la historia, se empezaron a asustar.
Se comenzaron a dar cuenta que estaban más atados a la historia K de lo que ellos superficialmente creían. Que la sociedad no era tonta y que sabía que volverían por más que juraran mil veces no. Que eran iguales a los que criticaban.
Entonces se resignaron a volver.
Los peronistas duros, por su parte, en vez de tratar de explicar racionalmente lo irracional como nuestros nuevos renovadores, intentaron ver si Macri se caía como De la Rúa y conste que hicieron todo para lograrlo.
La nueva guerrilla semiológica proveyó los fusiles simbólicos, tal como Horacio Verbistky que acusó a Macri de desaparecedor de personas o Raúl Eugenio Zaffaroni que le pidió que se vaya por una razón sustancial: porque a él no le gustan las políticas que está aplicando Cambiemos.
Por su parte, los sindicalistas más pesados, los Barrionuevo y Moyano, también se sumaron a la prédica golpista, pero por razones menos espirituales que los ideólogos de la revolución: para no caer entre rejas. Entre presidiarios se entienden.
Todos juntos, presentes o ausentes, presentables e impresentables, duros o finos, coincidieron en la toma del Congreso de diciembre cuando -aliados nuevamente al kirchnerismo- buscaron acabar con la democracia a pedradas a ver si diciembre de 2017 se transformaba en diciembre de 2001.
Estaban muy lejos de lograrlo, muy lejos, pero ellos no lo sabían y pusieron el alma en la patriada. Hasta que entendieron lo poquitito que eran. Que ni subiéndose a la muerte de Maldonado ni apoyando las piedras de los delirantes ni proponiendo todos los días un golpe por la razón que sea, nada les quitaba su impotencia. El de ser definitivamente lo viejo aunque todavía no surgiera lo nuevo.
Entonces dejaron de lado todo intento de diferenciarse, y se dejaron tentar por los kirchneristas con más cara presentable, los más parecidos a ellos: Daniel Filmus y sobre todo Agustín Rossi. Hicieron un acto donde se juntaron para olvidar viejos agravios, y también para olvidar todo lo que dijeron contra el kirchnerismo cuando se fueron del kirchnerismo. Emocionados, cantaron abrazados la marchita peronista y el Alberto Fernández hasta le fue a pedir la bendición al Papa Francisco para el reencuentro de la sagrada familia.
El Sergito Massa todavía no dice nada porque la Marga Stolbizer que le creyó cuando él le juró que jamás volvería al peronismo, y menos con Cristina, hoy lo quiere matar. Pero él, como buen marido engañador le dice que no tiene nada con Cristina, aunque, como los otros, se muere por volver.
Quisieron armar una alternativa por fuera y hacia el futuro con la vieja táctica del peronismo de decir que ellos no estaban de acuerdo con lo que hicieron sus jefes aunque ellos hayan sido sus brazos ejecutores.
Y porque no estaban de acuerdo, ahora se proponían ser los nuevos jefes como si nunca hubieran tenido nada que ver con los anteriores. Pero esta vez no lo lograron. Y además, ¿para qué irse si los K están cayendo todos presos? Y los impresentables son mayoría. Por eso ellos ahora ofrecen sus caras presentables, de gente bien y razonable, para ver si Cristina, que perdió con Macri pero les ganó a todos ellos, les permite heredarla.
Y, así como el duro de Moyano, tal cual un gorrioncito apichonado la invita a tomar un café a Cristina, estos peronistas refinados (petiteros se decía antes) la invitan a tomar té con masitas. Como si se tratara de la tía rica y ellos fueron los sobrinitos que la quieren heredar. ¡Cómo los debe despreciar la señora! ¡Y con cuánta y justa razón! Pero lo más seguro es que les acepte el invite.
Fuente: diario Los Andes
martes, 20 de febrero de 2018
PETITEROS
Por Carlos Salvador La Rosa
Uno de los primeros que se alejó de Cristina fue Felipe Solá, quien ya en 2009 se alió con Mauricio Macri y Francisco de Narváez, imponiendo este último la primera derrota al imperio K. En 2013 Sergio Massa fue quien pegó el portazo y también le ganó al kirchnerismo.
En 2015 Florencio Randazzo se negó a bajarse de candidato presidencial a candidato gubernamental y selló el fracaso de Cristina cuando su candidato en Buenos Aires, Aníbal Fernández, fue el piantavotos más grande de toda la historia del peronismo desde Herminio Iglesias en 1983.
Mientras todos ellos se alejaban -discretamente o no- de Cristina, también lo hacía en fecha imprecisa el que se enojó porque en vez de hacerlo socio, el matrimonio Kirchner lo consideró empleado, Alberto Fernández, quien se fugó sin hacerse autocrítica alguna, y pasó por tantos lados que terminó superando al legendario Borocotó en su capacidad de saltimbanqui.
Así, Solá, Massa, Randazzo y Alberto Fernández se presentaron como el postkirchnerismo, los que venían a salvar la herencia del peronismo rescatándolo del kirchnerismo.
Se vendieron como civilizados, modernos, abiertos, liberales en el sentido político del término, como los continuadores de la vieja renovación peronista, aquella que junto con Alfonsín sembró las bases sólidas de una nueva democracia y que intentó construir un peronismo republicano antes de que fuera reemplazada por las nuevas hordas de caudillos provinciales y feudales que se apoderaron del movimiento nacional y popular de los 90 en adelante: Menem, Duhalde, los Rodríguez Saá y los Kirchner.
Todos patrones de estancia que le borraron hasta el menor sesgo de modernización al incipiente peronismo ochentoso intentando copiar en la Nación lo que hicieron en sus provincias.
En nombre de las más variadas e incluso contrapuestas ideologías, que a la postre no significaban nada, trasladaron sus prácticas nepotistas, prebendarias, caudillescas, autoritarias y populistas a sus respectivas presidencias. Prácticas que unificaron a todos estos gobiernos oligárquicos de familia, por más que unos mantuvieran relaciones carnales con EEUU y otros con Irán.
Con la decadencia de estos caudillos, los Massa, los Randazzo, dijeron venir a pelear contra esas feas costumbres localistas en nombre de un peronismo universal y abierto al cual ellos se habían ganado el derecho a pertenecer por haberle dicho una vez No a la presidenta, aunque antes le hubieran dicho un millón de veces Sí. Hablaban como iluminados, dictaban clases de moral y de buenas costumbres.
Alberto Fernández lo hacía con sus artículos en todos los diarios críticos al gobierno. Sergio Massa con sus anchas avenidas del medio y sus críticas a la corrupción, Stolbizer mediante.
Randazzo mostrándose como la flor de la mafia, la cara pura del burdel, el salvador de trenes. Y Felipillo con su pinta de galán maduro que jamás se ensucia aunque haya frecuentado todos los más bravos lodazales como elegante y permanente habitué de los mismos.
Los cuatro son paquetes, perfumados, presentables, hablan lindo y fino. No asustan como otros.
Pero les fue muy mal en las últimas elecciones. A Solá y Massa se les achicó al mínimo la ancha avenida. Y Randazzo, aunque contara con el apoyo intelectual del Alberto Fernández, apenas figuró.
A Cristina le fue mejor que a todos los chicos finolis que algunos vez se le atrevieron. Y entonces, los que vinieron a cambiar la historia, se empezaron a asustar.
Se comenzaron a dar cuenta que estaban más atados a la historia K de lo que ellos superficialmente creían. Que la sociedad no era tonta y que sabía que volverían por más que juraran mil veces no. Que eran iguales a los que criticaban.
Entonces se resignaron a volver.
Los peronistas duros, por su parte, en vez de tratar de explicar racionalmente lo irracional como nuestros nuevos renovadores, intentaron ver si Macri se caía como De la Rúa y conste que hicieron todo para lograrlo.
La nueva guerrilla semiológica proveyó los fusiles simbólicos, tal como Horacio Verbistky que acusó a Macri de desaparecedor de personas o Raúl Eugenio Zaffaroni que le pidió que se vaya por una razón sustancial: porque a él no le gustan las políticas que está aplicando Cambiemos.
Por su parte, los sindicalistas más pesados, los Barrionuevo y Moyano, también se sumaron a la prédica golpista, pero por razones menos espirituales que los ideólogos de la revolución: para no caer entre rejas. Entre presidiarios se entienden.
Todos juntos, presentes o ausentes, presentables e impresentables, duros o finos, coincidieron en la toma del Congreso de diciembre cuando -aliados nuevamente al kirchnerismo- buscaron acabar con la democracia a pedradas a ver si diciembre de 2017 se transformaba en diciembre de 2001.
Estaban muy lejos de lograrlo, muy lejos, pero ellos no lo sabían y pusieron el alma en la patriada. Hasta que entendieron lo poquitito que eran. Que ni subiéndose a la muerte de Maldonado ni apoyando las piedras de los delirantes ni proponiendo todos los días un golpe por la razón que sea, nada les quitaba su impotencia. El de ser definitivamente lo viejo aunque todavía no surgiera lo nuevo.
Entonces dejaron de lado todo intento de diferenciarse, y se dejaron tentar por los kirchneristas con más cara presentable, los más parecidos a ellos: Daniel Filmus y sobre todo Agustín Rossi. Hicieron un acto donde se juntaron para olvidar viejos agravios, y también para olvidar todo lo que dijeron contra el kirchnerismo cuando se fueron del kirchnerismo. Emocionados, cantaron abrazados la marchita peronista y el Alberto Fernández hasta le fue a pedir la bendición al Papa Francisco para el reencuentro de la sagrada familia.
El Sergito Massa todavía no dice nada porque la Marga Stolbizer que le creyó cuando él le juró que jamás volvería al peronismo, y menos con Cristina, hoy lo quiere matar. Pero él, como buen marido engañador le dice que no tiene nada con Cristina, aunque, como los otros, se muere por volver.
Quisieron armar una alternativa por fuera y hacia el futuro con la vieja táctica del peronismo de decir que ellos no estaban de acuerdo con lo que hicieron sus jefes aunque ellos hayan sido sus brazos ejecutores.
Y porque no estaban de acuerdo, ahora se proponían ser los nuevos jefes como si nunca hubieran tenido nada que ver con los anteriores. Pero esta vez no lo lograron. Y además, ¿para qué irse si los K están cayendo todos presos? Y los impresentables son mayoría. Por eso ellos ahora ofrecen sus caras presentables, de gente bien y razonable, para ver si Cristina, que perdió con Macri pero les ganó a todos ellos, les permite heredarla.
Y, así como el duro de Moyano, tal cual un gorrioncito apichonado la invita a tomar un café a Cristina, estos peronistas refinados (petiteros se decía antes) la invitan a tomar té con masitas. Como si se tratara de la tía rica y ellos fueron los sobrinitos que la quieren heredar. ¡Cómo los debe despreciar la señora! ¡Y con cuánta y justa razón! Pero lo más seguro es que les acepte el invite.
Fuente: diario Los Andes
lunes, 19 de febrero de 2018
DON ANDORRO
Presión en Argentina para que dimita el alto cargo que ocultó dinero en Andorra
Varios aliados del Gobierno piden que se aparte mientras se aclara la polémica
CARLOS E. CUÉ - Buenos Aires 19 FEB 2018
El Gobierno argentino confiaba en que la polémica bajaría al pasar los días, pero la semana política ha arrancado centrada en el escándalo desvelado por EL PAÍS sobre la cuenta oculta en un banco de Andorra que tuvo el subsecretario general de la presidencia, Valentín Díaz Gilligan. La prensa local, en especial el diario Clarín, el más leído, y TN, la principal cadena de televisión informativa, mantienen la presión y otorgan una gran relevancia al escándalo. Pero más inquietante aún para el Gobierno que la presión mediática es el que hecho de que algunos de los socios de la coalición Cambiemos, la que formó Mauricio Macri para ganar las elecciones en 2015, están reclamando al presidente que aparte al menos temporalmente a Díaz Gilligan como gesto ejemplar mientras se aclara su situación.
El más importante de ellos fue Mario Negri, un veterano diputado del Partido Radical, aliado clave de Macri, y jefe del grupo parlamentario de Cambiemos. “Diaz Gilligan debería pedir su separación del cargo, ir a la Justicia y aclarar su proceder. No es condena, la “vara” sobre la transparencia está puesta muy alta por parte de Cambiemos. No hay que incomodar al gobierno, sino ayudarlo”, escribió en las redes sociales como mensaje claro hacia el alto cargo para que dé un paso atrás. La otra pata de la coalición, además de los radicales, es el partido de Elisa Carrió. Fernando Sánchez, destacado dirigente de este partido, también dijo que si él fuera Díaz Gilligan se habría apartado para defenderse y no perjudicar al Gobierno.
El alto cargo insiste en que no ha hecho nada incorrecto y no tiene por qué dimitir, pero señala que si sus superiores le piden que se aparte lo hará inmediatamente. En el ambiente político parece claro que el puesto de Díaz Gilligan, un hombre importante de la estructura de poder más cercana al presidente, está en peligro, pero el Gobierno ha decidido protegerlo y esperar a ver si baja la presión. El dinero de Andorra viene, según admite el propio alto cargo, de negocios del fútbol, un asunto especialmente sensible en el entorno del presidente Macri, que dirigió durante 12 años Boca Juniors y desde ahí dio el salto a la política.
Díaz Gilligan está intentando ganar tiempo. Ya le ha llegado la petición de la Oficina Anticorrupción para que explique por qué no declaró en 2103, cuando fue elegido alto cargo por primera vez en el ayuntamiento de Buenos Aires, que era director y accionista de esta empresa que tenía una cuenta en Andorra. Pero aún no ha contestado. “Se le hace saber que, de haber ejercido un cargo de Director en una sociedad, esta información debe ser consignada en el ítem “Antecedentes Laborales” de sus Declaraciones Juradas Patrimoniales. En el caso de que el referido desempeño haya tenido lugar dentro de los tres años anteriores al inicio de la gestión pública, dicha circunstancia debe constar en su declaración jurada patrimonial inicial. Asimismo, la información deberá repetirse en las sucesivas declaraciones juradas anuales, hasta transcurridos tres años del cese de los servicios prestados”, señala el texto.
Díaz Gilligan prometió que este lunes pondría toda la información a disposición de la Oficina Anticorrupción, pero de momento lo que va a hacer es enviar un escrito señalando que está recabando esos datos. Tiene 10 días para hacerlo. La Oficina Anticorrupción solo le reclama que corrija sus declaraciones juradas. Pero las cosas se pueden complicar en la vía judicial.
Un diputado kirchnerista presentó una denuncia contra Díaz Gilligan por supuesto enriquecimiento ilícito. El juez Claudio Bonadío, en el que ha recaído el caso, deberá decidir si sigue adelante con la denuncia. Si fuera así, el alto cargo tendría que explicar por qué no declaró ese dinero en Argentina. Él insiste en que no obtuvo ningún rendimiento de esa cuenta y asegura que el dinero no era suyo, por eso cree que no tenía que declarar nada. Pero lo más probable es que el caso se complique con la entrada de otros organismos en los próximos días.
VILLA INFLAMABLE
Villa Inflamable, la vida tóxica a cinco kilómetros de Buenos Aires
La Corte Suprema argentina declaró en 2008 inhabitable esta zona rodeada de empresas químicas, pero 1.800 familias siguen allí y no encuentran alternativa
CARLOS E. CUÉ - MAR CENTENERA -Buenos Aires 18 FEB 2018
En Villa Inflamable la contaminación no solo se huele y se respira. También se ve y se toca. A los pocos minutos de estar en esta zona declarada inhabitable por la Corte Suprema argentina en 2008, la ropa empieza ponerse negra. Son los restos de un enorme polo petroquímico que está a pocos metros, el de Dock Sud, con 40 empresas con enormes chimeneas que echan al aire los residuos durante las 24 horas. Pocos minutos después caen en forma de ceniza tóxica sobre estas casas precarias de chapa, madera y un poco de ladrillo donde viven 1.800 familias rodeadas de empresas químicas y toneladas de basura.
Estamos en la zona cero de la cuenca del Riachuelo, la más contaminada de Argentina. Un lugar habitado, pero oficialmente invivible a solo diez minutos en coche desde la capital. Hace muchos años que les han dicho que no pueden estar allí, pero se quedan porque no encuentran alternativa. "Llevo 30 años acá. No se va nadie. Al contrario. Viene más gente. Crecemos", cuenta Judit, una vecina que organiza, con apoyo de la agrupación Barrios de Pie, el comedor popular Las Hormiguitas, que da de merendar a unos 60 niños por día. Lleva 30 años en el barrio. Aunque parezca inexplicable al recorrer sus calles de tierra desbordadas por la basura, o la laguna casi fluorescente que bordea las casas, siguen llegando vecinos que no encuentran otro lugar donde vivir. Todo es ilegal aquí, así que el que encuentra un hueco, muchas veces sobre aguas fétidas que tapan con tierra, hace su casa y no tiene que pensar en los créditos, avales, papeles y gastos que les van expulsando de otras zonas mejores.
La vida se abre paso y algunos, como el paraguayo César, incluso se consideran afortunados por vivir en un espacio abierto, aunque esté encajonado entre ríos contaminados, industrias pesadas y el muro de la autopista. Para él, la contaminación no existe. "Mira, ahí está mi huerto. Todo crece bien y rápido. Y si crece, es que no hay contaminación", señala con su lógica aplastante desde lo alto de su casa, que está ampliando para su familia. Las autoridades de salud explican que las napas están llenas de residuos químicos, pero a César no le importa.
A orillas del Riachuelo hay unas 20.000 personas que han construido sus viviendas sobre un barro contaminado, explica Daniel Menéndez, líder de Barrios de Pie, uno de los movimientos sociales más activos en estos lugares abandonados. Los vecinos se aferran a estas organizaciones porque es lo único que les queda, y ellos buscan fondos y presionan al Gobierno para hacer una labor de contención que evita que la situación estalle. "Los datos macroeconómicos hablan de una supuesta recuperación en Argentina, pero acá abajo no llega. Nadie sale de las villas, que siguen creciendo. Deberían realojarlos desde 2008, cuando la Corte Suprema decidió que era zona inhabitable, pero no hay viviendas para ellos". Menéndez culpa de la situación a todos, no solo al Gobierno de Mauricio Macri. Villa Inflamable pertenece a Avellaneda, un municipio popular del sur de Buenos Aires gobernado por los peronistas.
"A los comedores viene más gente y no sólo chicos, también gente mayor. Hoy aparecieron dos mujeres ancianas, una de 97 años, vienen también familias enteras a buscar la merienda, un vaso de leche. Esta imagen no la habíamos visto desde 2001", asegura Rocío, promotora de salud de Barrios de Pie, que analiza todos los datos que acumulan con las 80.000 personas que tienen trabajando en las más de 4.000 villas miseria que hay en todo el país donde viven 1,3 millones de personas. Rocío insiste en que esa recuperación no llega abajo. "La pobreza ha bajado del 32% al 28% según los datos oficiales, pero el problema es que subió la indigencia, y este es el problema principal, por qué este problema cómo lo resolvés? El 48% de los niños en el conurbano de Buenos Aires están malnutridos. Las familias construyen una dieta para saciar el hambre, no rica en nutrientes porque no hay forma de tener una dieta equilibrada con ingresos tan deteriorados", explica.
Todo es complicado en estas zonas abandonadas a pocos kilómetros de una gran capital rica y esplendorosa como Buenos Aires. En ocasiones los intentos de realojo han fracasado por enfrentamientos mortales. La pasión por Dock Sud y San Telmo, los dos clubes locales, divide la zona. Los de un barrio se niegan a vivir en el otro por miedo a la violencia, y los realojos fracasan. Las batallas no son solo por el fútbol, sino sobre todo por el control del territorio.
"Acá todo está contaminado: la tierra, el aire y el agua", dice Judit. Y en el pasado incluso fue peor. "Antes, con la planta de coque, veíamos el deceso de bebés", recuerda. Las protestas lograron cerrar la esa fábrica. Pero no las demás.
Cada familia recibe un bidón de agua potable de cinco litros por día, pero es insuficiente. En muchas viviendas precarias viven hacinados padres con cuatro o cinco hijos, y hay que racionar el agua para beber, cocinar y lavarse porque la que sale por el grifo es muy tóxica. "El bidón de agua y una tarjeta alimentaria de 200 pesos (10 dólares) para cada familia, esa es la única respuesta que ha dado el Gobierno a través de Acumar, es una vergüenza. Los pibes nuestros se mueren porque tienen plomo en la sangre", se queja Judit. Ha habido realojos, sobre todo a las familias que tenían plomo en la sangre y corrían riesgo vital, pero se pueden contar con los dedos de las manos, cuentan.
Los niños tienen prohibido meterse al arroyo a jugar, pero cuando llueve y sopla viento del sudeste las calles de barro se inundan, el barro fétido lo cubre todo y el ritmo diario se interrumpe. "A las casas llega agua hasta con excremento. El olor es nauseabundo porque al no haber cloacas ni nada, te imaginás", describe Judit. Los menores no pueden salir de su casa para ir al colegio y el camión del agua y las ambulancias no pueden entrar al barrio.
Entre los habitantes son comunes las enfermedades cutáneas y respiratorias. "Hay mucha prevalencia de bronquiolitis y de neumonías que va deteriorando cada vez más la salud de los pibes y compromete su crecimiento", confirma Rocío. "Hoy acaba de fallecer un niño que tenía leucemia crónica. Pero es todo un proceso con el que venimos luchando desde el principio, desde hace 30 años", continúa Judit.
Para cualquiera que la visite desde fuera, Villa Inflamable es un infierno. Pero para Judit y sus vecinos es su casa de toda la vida. Y por eso quieren irse, pero no de cualquier manera. Reclaman al Gobierno un realojo en condiciones que cada día parece más lejano. Saben que están sobre suelo inhabitable, pero se han dejado allí todos sus escasos ahorros. El caso de Judit es el de la mayoría: "Yo llegué porque no podía pagar el alquiler. Trabajaba en un hotel, me quebré la pata y no podía pagar más. Acá me dieron un trozo de agua. Empecé a trabajar de peluquera a domicilio y con mucho esfuerzo y camiones de tierra, construimos todo esto. Ahora no vienen con una propuesta seria, porque todos los vecinos que estamos acá tenemos una inversión hecha. Obvio que queremos dignidad y queremos vivir mejor, pero queremos garantías". Casi diez años después de ser declarada invivible, Villa Inflamable sigue llena de vida, y nadie se quiere ir si no es para mejorar
COMPRA DE ARMAS
Las compras secretas de armas de Argentina
Carlos Sánchez Mato, Guillermo Martinez y Jesús María Pére
El gobierno nacional mediante el decreto 125/2018 inició el proceso de compras de equipamiento bélico, defensas antiaéreas de baja y muy baja cobertura que se tramita bajo el expediente 6/2017 del ministerio de defensa. El decreto establece el secreto de la adquisición por razones de seguridad y defensa nacional.
El decreto se da en el marco del incremento de compras de armas, capacitación y entrenamiento de las fuerzas represivas del estado. El día 30 de enero, fue botada en Israel la primera lancha armada GC 195 de las 4 adquiridas en una controversial adquisición por el excesivo costo de las mismas y el reclamo de organizaciones de DD.HH. y solidarias con Palestina.
Días antes de las últimas elecciones legislativas, el gobierno provincial de Maria Eugenia Vidal mediante un decreto aprobó la compra, por contratación directa con monto mayor a los $100 millones, de pulseras electrónicas a una empresa de Mario Montoto. En la provincia de Buenos Aires, se realizó capacitación de las fuerzas represivas del estado con instructores israelíes y un informe secreto de nación determinó que el contrato con Sergio Szpolski tuvo un sobreprecio de U$ 200 mil.
Los acuerdos del ministerio de seguridad y defensa
Patricia Bullrich, en noviembre de 2016, realizó una visita a Israel, donde mantuvo reuniones con militares del mencionado país. A partir de esto se realizó en diciembre del mismo año la compra por un monto próximo a los U$ 100 millones de material bélico.
En noviembre de 2017, Bullrich también firmó un acuerdo con su par israelí para el “trabajo conjunto sobre el crimen organizado, tráfico de personas, lavado de activos, tráfico ilícito de drogas, precursores químicos y sustancias psicotrópicas y crimen cibernético”, “metodologías de seguridad publica en eventos masivos” e “inteligencia”.
Recientemente Patricia Bullrich anunció en Estados Unidos la posibilidad de instalar una “fuerza de intervención” de la agencia antinarcóticos (DEA) en Misiones para supuestamente combatir el terrorismo y narcotráfico.
Oscar Aguad, actual ministro de defensa, también anunció la posibilidad que el Comando Sur de EE.UU. brinde asistencia militar con la excusa de la reunión del G20 que se realizará en noviembre. El ministerio, asimismo, posee un presupuesto próximo a los $90 millones para gastos operativos durante la cumbre. Parte de este dinero será utilizado para ciberdefensa, un posible vendedor es la empresa israelí Elbit Systems, representada también por Mario Montoto. Esta empresa pertenece a la corporación bélica que suministró misiles al Reino Unido para las Islas Malvinas y proveyó a la Argentina pantallas digitales para los aviones Pampa que nunca pudieron ponerse en funcionamiento.
VERDAD ??????
¿SERÁ VERDAD?
¿Relevo del Teniente general Diego Suñer comandante del ejército por el presidente,
o PLANTÓN de DIEGO SUÑER, renuncia al cargo y pedido de retiro?
Molestó mucho a los funcionarios MONTONEROS y de Derechos Humanos el recordatorio del Ataque a la Guarnición de Azul en honor de los camaradas muertos, hecho por SUÑER el comandante del Ejército.
Fue extraño el silencio del arco opositor y Montoneros, ante tal desagravio hecho a los montoneros, que tiraba por tierra, a los “jóvenes idealistas”.
Paritarias. aumentos a todos, desde planes a cualquier gremio,.
Aumentos de los que quedaron exceptuados las FFSS.
Suñer reclamó a AGUAD el aumento a las FFAA, éste se desentendió, Suñer se lo reclamó a MACRI,
MACRI DIJO NO HAY AUMENTO PARA LAS FFAA.
Se estableció un cruce de palabras, entre ambos que culminó ante la negativa del presidente Macri.
Ante ésa situación Suñer le entregó la renuncia al cargo y el pase a retiro, pegó media vuelta y se fue.
Por trascendidos sr sabe que hizo una reunión con la superioridad, explicó la situación y se retiró a su domicilio.
Macri, no lo REVELÓ A a SUÑER.
SUÑER SE FUE EN CUMPLIMIENTO DEL HONOR Y LAS ORDENES MILITARES DE DEFENDER A SU TROPA.
Si te interesó pasalo, QUE SE SEPA LA VERDAD.
domingo, 18 de febrero de 2018
PRESIDENTE DÉBIL ?
¿Es Macri un presidente débil?
por Joaquín Morales Solá
Desde el liberal The Wall Street Journal hasta el bolivariano Eugenio Raúl Zaffaroni señalaron en estos días el supuesto proceso de debilidad política en el que habría entrado Mauricio Macri. ¿Es cierto?
¿O, acaso, hay en esos análisis solo superficialidad y anhelos? Es conveniente detenerse en estas preguntas porque al diario norteamericano lo leen los que financian el gradualismo de Macri. Y Zaffaroni es, aun con sus frases increíblemente destituyentes, un referente infalible para cierta progresía latinoamericana. Un sutil manto de pesimismo se abatió, además, sobre sectores de ese círculo rojo (empresarios e inversionistas, sobre todo) tan agitado por el macrismo.
La primera pregunta que hay que responder es cómo está Macri en las encuestas después de la caída registrada en enero. Dos de las más respetadas agencias de encuestas (una de ellas es Isonomía) coinciden en que aquella caída se detuvo durante el mes de enero y lo que va de febrero. La imagen positiva de la gestión de Macri oscila ahora entre el 49 y el 53 por ciento de los encuestados. Esas cifras, si bien bastante menores que las que tuvo después de las elecciones de octubre pasado, son respetables. Sigue siendo el presidente latinoamericano mejor valorado por su sociedad.
Una novedad interesante es el cambio en la conformación de sus simpatías: Macri cayó mucho más en los sectores altos de la sociedad, en el interior y en la Capital que en los sectores medios y en el conurbano bonaerense. ¿Efecto de los sucesivos aumentos de tarifas a los que no tienen ninguna quita y consumen más?
¿Consecuencia del perenne desorden en el espacio público? ¿Resultado de lo que el círculo rojo llama "ruido político"? No hay razones excluyentes; todas tienen su influencia.
El momento en que comenzó la caída en las encuestas fue el de la reforma previsional, a fines de diciembre. La caída se frenó ahora, pero el Gobierno no se recuperó. La reforma previsional fue una batalla perdida de antemano, cuyas consecuencias cruzan todos los estamentos sociales. Era imposible ganarla. Solo podía gestionarse la dimensión de la derrota. La mala noticia de las encuestas recientes es que siguieron cayendo las expectativas sobre el futuro, ya sean políticas o económicas; esas expectativas fueron el gran respaldo político del Presidente en sus dos años de gobierno. Gran parte de la sociedad admitía que no estaba bien, pero aseguraba que le iría mejor con el gobierno de Macri. Eso ya no sucede. ¿Culpa de la nueva ola de aumentos de tarifas y de servicios en general? ¿La inflación indómita?
La inflación de enero a enero fue del 25%, ocho puntos más que los previstos para 2017. Diciembre fue malo en materia de inflación; enero fue solo menos malo, y febrero será peor. Es evidente que la economía está necesitando no solo de un discurso seductor, sino también de decisiones nuevas. El crecimiento corre el riesgo de desacelerarse, como ya se ve en algunos sectores de la economía. La inversión privada es refractaria, atemorizada por la inflación y por el catastrofismo de algunas arengas opositoras. Ciertas críticas de la oposición tienen razón, pero pierden legitimidad por su carga de rencor y resentimiento. Sea como sea, la recuperación de la esperanza social en un destino menos incierto debería ser la prioridad de la administración de Macri.
Macri tuvo un problema de encuestas y tiene otro problema con la economía, pero ¿significa eso que está débil? Los datos objetivos señalan que tiene ahora más fortaleza que en los últimos dos años. El año pasado comenzó, en marzo, con un acto de la CGT que incluyó hasta grotescas escenas de pugilato. Estaban a las trompadas, pero estaban juntos. El próximo miércoles Hugo Moyano realizará su propia marcha contra Macri. Será, seguramente, un acto multitudinario, pero de una conmovedora soledad política. La CGT, en sus distintas versiones, se alejó de él. Moyano descubrió que no puede pedirles solidaridad a los mismos gremios que presionó para vaciarlos. Los vació. En los 12 años kirchneristas triplicó el número de afiliados del sindicato de Camioneros por el trasvase de afiliados de otros gremios, tan importantes como el de él.
Durante gran parte del año que pasó, la política vivió expectante de la candidatura de Cristina Kirchner. Suponía que la expresidenta era imbatible. Pero ella perdió frente a Macri y María Eugenia Vidal. Cristina es uno de los dos grandes adversarios de Macri. El otro es Moyano. Un analista de opinión pública suele decir que es imposible perder con Moyano en una disputa ante la sociedad ¿Por qué? Porque Moyano es el dirigente más impopular de la Argentina. Su impopularidad recorre todos los fragmentos del mosaico político e ideológico, incluido el kirchnerismo. Eso no sucede, por ejemplo, con Roberto Baradel, que es popular en las filas del cristinismo.
Es difícil para Moyano, además, explicar que lo separan de Macri profundas convicciones políticas o que es un opositor consecuente de las políticas concretas de su gobierno. Se llevó bien con el actual presidente cuando este era jefe del gobierno capitalino y hace solo un mes lo invitó a la inauguración del sanatorio de su gremio. Macri no fue, pero envió a su ministro de Trabajo, Jorge Triaca. ¿Qué sucedió en un mes para que las cosas cambiaran tanto? ¿Qué decisión política cambió la ideología del Gobierno o modificó las decisiones que ya venía tomando? No pasó nada. Lo único que está ocurriendo es el cerco judicial que se cierra sobre Moyano y la terminal situación de OCA, la mayor preocupación del líder camionero. La principal empresa de correo privado del país no tiene solución ni siquiera en la AFIP, donde parecía que las cosas empezaban a resolverse.
El peronismo está más debilitado desde la derrota de octubre pasado y el sindicalismo está más fragmentado. La necesidad política del peronismo lo obligará a adelantar la campaña presidencial de 2019. Esa campaña se iniciará inmediatamente después del final del próximo mundial de fútbol, el 15 de julio. El peronismo necesita encontrar, si lo encuentra, un método para seleccionar un candidato de unidad. Le será difícil, porque ciertos dirigentes importantes (algunos gobernadores, senadores y diputados) prefieren alejarse de ciertas compañías. Creen, en síntesis, que cualquier proyecto electoral que contemple a Cristina Kirchner estará condenado al fracaso. Muchos de ellos consideran a Macri más cerca de la reelección que de la destitución que pronostican los apresurados. El Gobierno no tiene apuros porque cuenta con un candidato a la presidencia (el propio Macri), pero el ritmo político lo marcan tanto el oficialismo como la oposición. Ya sabemos, por lo demás, que el peronismo en campaña electoral es un animal político muy poco comprensivo.
Al Presidente lo acecha también el fuego amigo. Jaime Durán Barba es un intelectual brillante y un buen consejero en materia electoral, pero es un desastre político cuando abre la boca. Acaba de declarar que una mayoría social quiere la pena de muerte. Colocó ese tema inútil (¿existe, acaso, la más mínima posibilidad de que se instituya la pena de muerte en la Argentina?) justo cuando el Gobierno se proponía simplemente endurecer las leyes que permiten la libertad de los delincuentes. El debate se cerró en el acto cuando apareció la pena de muerte en boca de un asesor presidencial. Durán Barba hizo también una durísima crítica al papa Francisco, al que acusó de "activista político", creyendo tal vez en las versiones sobre la reunión de Alberto Fernández con el Pontífice. El exjefe de Gabinete aseguró que nunca le contó a ningún periodista el contenido de su conversación con el Papa y que se publicaron solo inferencias. ¿Quién le explicará al Vaticano y a la Iglesia que detrás de Durán Barba no está el gobierno de Macri? Nadie. Hay misiones imposibles en política.
¿Era necesario preservar en el cargo al subsecretario general de la Presidencia, Valentín Díaz Gilligan, después que se supiera que administró una cuenta offshore en Andorra y que no la declaró en su momento? Díaz Gilligan dijo que no se trata de una cuenta offshore, pero el Principado de Andorra es (o era hasta hace muy poco) un paraíso fiscal que albergaba el dinero mayoritariamente mal habido. El funcionario debió requerir al menos una licencia hasta que se aclarara su situación. Para una administración a la que le es siempre necesario desmentir la imagen de que gobierna para los ricos, no hay peor novedad que el trasiego de funcionarios con cuentas bancarias offshore. Díaz Gilligan no es el primero ni el único.
Macri no está débil, pero llegará el día en que será juzgado no solo por sus contrincantes. Cristina o Moyano no son opciones para una clara mayoría social. El derecho al error caducará cuando llegue ese día en que la sociedad enfrente al Gobierno con su propio espejo.
REHENES
De ciudadanos a rehenes
Sergio Sinay
Los más recientes tarifazos (de ninguna manera los últimos, como se anunció), sumados a los diarios, masivos e inmodificables cortes de energía y a la consuetudinaria y burocrática ineficiencia del servicio de gas, son apenas algunas evidencias inocultables de un proceso de degradación y falta de respeto por parte de los responsables de estos fenómenos. Se prometió que los tarifazos mejorarían los servicios. Nada de eso. Los cortes de energía se excusan en un galimatías incomprensible y falto de lógica (el protocolo de justificaciones que esgrimen las empresas ante los clientes no solo refleja falta de respeto, sino también inadecuación para el negocio con el que lucran). Los cortes domiciliarios de gas, frecuentes debido al pésimo mantenimiento en las redes públicas, significan una penuria interminable para los usuarios que, cumplidos los reglamentos de los que jamás se les informa, tratan de recuperar el servicio. Deberán enfrentar interminables escollos burocráticos, cuando no compensar con una “gratificación” a quien tiene la llave que devuelve el gas. Ni hablar de viajar en colectivos desvencijados y en subtes que son hervideros ambulantes en los que pasajeros apretados como sardinas se cocinan sin clemencia.
Hay más. Pero el tema no es el síntoma. Aquel capitalismo fundacional, que se inició con la promesa de un mundo de libertades e iniciativas en el que todos tendrían su oportunidad de acceder a la felicidad, dejó de ser, hace tiempo, un sistema de producción para convertirse en una gigantesca rueda financiera. De la producción a la improductividad. De las oportunidades para todos a la acumulación en manos de cada vez más pocos, más voraces, más obnubilados con la circulación veloz de sus capitales estériles, dedicados a producir cada vez más capital y menos bienes. Ese modelo de capitalismo, hoy predominante, gobierna a los gobiernos y termina por generar una sociedad que, en la definición del sociólogo israelí Avishai Margalit es indecente y humillante hacia sus miembros. Se entiende que se trata de los miembros rasos. La gran mayoría.
En Vidas de consumo, como en otros de sus sólidos trabajos, el pensador polaco Zygmunt Bauman advirtió que, en esa sociedad, en la que la incitación al consumo supera a la vocación productiva y el egoísmo desplaza a la solidaridad, la categoría de ciudadano fue remplazada por la de consumidor. Se nos valora por nuestra capacidad de consumo y se prioriza eso, con el consenso silencioso del afectado, antes que otro estado y otros derechos. Si esto ya es degradante de la condición humana, tal como la consideraba Hannah Arendt, se advierte hoy que la cosa fue incluso más allá. En el caso de los servicios (cuya responsabilidad esencial es siempre del Estado, aunque se lave las manos), hemos devenido simplemente usuarios. Esto, con ser menos glamoroso que “consumidor”, no resulta el fondo del escalafón. Queda más. El usuario resulta finalmente un rehén. Prisionero de proveedores de servicios abonados a una ineficiencia, un maltrato, una indiferencia y una maraña burocrática terminales, huérfano de respuestas a sus justos reclamos, impotente ante la imposibilidad de contactar alguna vez con una voz o una presencia humana. Su lápida en esa categoría es el no poder cambiar de proveedor. Es prisionero.
¿Qué empresa de servicios, que mira antes a los números que a las personas y sirve antes a sus accionistas que a los seres humanos a los que debería servir, se preocupará de cambiar su modus operandi cuando no compite con nadie y no tiene sanción alguna (sanción real, no ficticia) por su recurrente mala praxis? Además de que el hecho de no competir, ni tener que demostrar alguna capacidad para ello, viola un principio capitalista esencial. Claro que el capitalismo tardío quizás sea ya otra cosa y no aquello que definían y con lo que soñaban sus padres fundadores, los Smith, los Stuart Mill entre otros. Padres que posiblemente jamás reconocerían a estos hijos.
CULPABLE DE LA INFLACIÓN.
Una expedición científica para salir a la caza del culpable de la inflación
Escrito por Martin Tetaz
En la primera clase de los cursos de Economía Política que dicto en la Universidad, enseño a mis alumnos que la Economía es una ciencia, porque a) Observa un fenómeno de interés b) Elabora hipótesis sobre sus causas y c) Las contrasta empíricamente.
Esto quiere decir que si, por ejemplo, vemos que hay inflación debemos ser capaces de explicar por qué ocurre ese fenómeno.
En condiciones ideales como las que presentan las ciencias exactas, trabajaríamos con una serie de hipótesis y las contrastaríamos experimentalmente. Pero el problema de las ciencias sociales es que no podemos construir el escenario contra factual en un laboratorio; esto quiere decir que no es posible volver el tiempo atrás y ver qué hubiera ocurrido si cambiábamos alguna de las variables sospechosas (la emisión, el dólar, las regulaciones sobre los empresarios, la apertura, etcétera).
Por ejemplo, ¿qué hubiera pasado si Alfonsín, en 1988 hubiera tenido acceso masivo y barato a los mercados financieros internacionales, para poder financiar su déficit fiscal sin tener que emitir tanto dinero? O ¿Qué hubiera ocurrido si Macri no hubiera podido salir del default en 2016 y hubiera tenido que reemplazar con fabricación de billetes, todo el dinero que consiguió afuera?
Existe sin embargo una fuente diferente de variabilidad. Es posible observar lo que hacen distintos países en un momento, como así también las diferentes políticas que aplica un mismo país a lo largo del tiempo. Estrictamente no se trata de experimentos porque las condiciones del grupo tratamiento y el grupo control no son idénticas y porque las políticas que se ensayan no son exógenas, en el sentido de que son las propias condiciones internas de cada país o de cada momento del tiempo, las que las explican.
No obstante, ese tipo de evidencia puede ser muy ilustrativa. Tomemos por caso la sospecha de que los empresarios son los responsables de la inflación. Es fácil ver que otros países de la región donde operan las mismas empresas que en Argentina no tienen inflación. Basta recorrer un supermercado brasileño, por ejemplo, para ver que en las góndolas se encuentran muchas marcas que también habitan nuestra geografía, pero ellos tienen 2,9% de inflación…en el año. ¿Qué ocurre? ¿Será en todo caso que acá hacen lo que quieren porque nadie los controla, pero en otras latitudes no se lo permiten? Es fácil derribar esa otra hipótesis usando la fuente de variabilidad temporal; en nuestro país no hubo inflación entre 1993 y 2001, como así tampoco entre 2003 y 2005. ¿Qué pasó entonces? ¿Se ablandaron durante esos años y se corrompieron luego? Difícil de sostener.
LA CULPA DE LOS GREMIOS
En momentos que comienzan a negociarse las paritarias aparece la hipótesis de que son los gremios los irresponsables que empujan la inflación exigiendo altas recomposiciones. Misma metodología; busquemos la evidencia en otros países, o en nuestro pasado. Lo que los datos muestran es que no hay absolutamente ninguna relación estadística significativa entre la tasa de agremiación, o la cantidad de huelgas, y los niveles de inflación, lo cual es obvio: de los 150 países para los que hay datos comparables solo hay 12 con inflación mayor a un dígito. En la mayor parte del mundo no hay inflación; no la hay en países con alta sindicalización y tampoco en los más liberales.
Mirando los datos de Argentina en perspectiva histórica, no es cierto que se acelerara la inflación con el nacimiento y desarrollo de los gremios en la primera mitad del siglo pasado y uno de los períodos de mayor aumento de precios se dio justamente en la peor dictadura militar que tuvo el país, cuando a los gremialistas que discutían con el gobierno directamente se los encarcelaba o desaparecía. La historia reciente también refuta esa hipótesis. Hubo gremios de fuerte oposición al gobierno en los 90, como la CTA o el propio Moyano y si bien es cierto que le hicieron solo cuatro paros generales, a De La Rúa le congelaron el país nueve veces en dos años y la aguja de la inflación no se movió.
ENTONCES ES EL DÓLAR
Otro de los candidatos señalados siempre es el dólar. Seguramente usted escuchó muchas veces la frase “en argentina, cuando aumenta el dólar, aumenta todo”.
Falso. En primer lugar, el dólar se mueve en la mayoría de los países del mundo y eso no genera inflación. Tomemos el caso de Chile, por ejemplo; el dólar aumentó en ese país un 50% en dos años, entre 2014 y 2016, sin perjuicio de ello los precios subieron en ese lapso solo 10%. En Argentina la relación tampoco es tan fuerte como se sospecha; cuando el dólar se movió en el Brexit, luego con el triunfo de Trump, con el escándalo de corrupción que casi le cuesta el puesto a Temer en Brasil y con la incertidumbre electoral previa a las PASO, el traslado a precios fue muy bajo.
Es cierto que hay otros momentos en que se observó una relación más cercana entre las devaluaciones y la inflación, pero en esos casos el aumento del dólar se producía como consecuencia de un aumento de la cantidad de dinero que puede haber sido la real causa detrás de las subas de precios.
Por supuesto, en el café, o en un asado con amigos, uno puede sostener cualquier argumento, pero en la Universidad no; en la Facultad enseñamos ciencias y exigimos por tanto pruebas.
En momentos en que la inflación cede más despacio de lo que todos quisiéramos, el gobierno debería buscar más ayuda en las universidades, para evitar cometer errores como la señalización a empresarios o los límites a las paritarias.
SÍNDROME PERONISTA
El síndrome peronista
por Omar López Mato
El peronismo es un síndrome caracterizado por la rigidez marmolea del rostro, una desmemoria que los lleva a frecuentes y múltiples contradicciones, alianzas impensadas y afirmaciones temerarias.
Este síndrome tiene además una variable cognitiva ligada a una fragilidad mnémica de tal envergadura que suelen olvidar que no son dueños de la verdad, ni del país.
Aquellos que padecen el síndrome peronista (también llamado piruchista) carecen de pensamientos elípticos, y de elucubraciones sobre procesos indirectos. Son proclives a dar lo que no tienen. Gastan y gastan, y cuando se les acaba la plata siguen “redistribuyendo”. Es así como nos condujeron a la inflación y al empobrecimiento del pueblo que dicen defender, llenando al país de pobres. El piruchismo es tan inflacionario que a los conductores de una de sus ramas los llaman “los gordos”.
El síndrome piruchista les impide pensar a largo plazo, solo apuntan a la próxima elección. La evocación maquillada de tiempos pasados, especialmente si se trata de Isabelita o Cristina, se pierde en la tiniebla de los tiempos. ¿Acaso eran peronistas? preguntan con cara de horror, que prontamente se metamorfosea en una sonrisa sardónica.
El síndrome peronista, hace estragos entre aquellos que lo padecen, especialmente si han sido funcionarios. Cual maníacos, brindan explicaciones desordenadas, argumentos ad hominem, apelan a conspiraciones foráneas además de recurrir a frases del General y slogan setentistas de triste recuerdo (cinco por uno, la justicia de arriba… y cosas por el estilo). Los políticos piruchos tienen una verborragia con fuga de ideas que terminan induciendo una fuga de capitales entre sus connacionales.
Su modelo es distribuir bienes de los que no son dueños con perseverancia suicida, aunque siempre se las ingenian para dejar la carga al que sigue, especialmente si es un partido opositor.
No debe asombrar la unión entre piruchos K, massistas, zurdos y sindicalistas: es parte del síndrome. Llegó el tiempo de dejar “en bolas y a los gritos” al opositor (como decía el general San Martín), después de crear un déficit de 15 puntos del PBI. Debido a este cuadro clínico los pudimos ver a Recalde, Kicillof, De Mendiguren, Agustín Rossi, Facundo Moyano, Del Caño y Graciela Camaño todos juntos para la foto, festejando el ensayo de Golpe de Estado del 18 de diciembre. ¡Un típico síndrome pirucho!
Como para un pirucho no hay nada mejor que otro pirucho, podrán pelearse, insultarse y acusarse mutuamente, pero cuando llega el momento de poner palos en la rueda al opositor (más si está en el gobierno) todos se unen en dulce montón.
A ningún partido político le gusta aumentar impuestos y servicios, ni despedir empleados, pero con la atroz administración K (claro caso de piruchismo in extremis), no deja muchas posibilidades de maniobras. Nos dejaron un país como el que Menem le dejó a De la Rúa, igual o peor… ¿Y ahora reclaman? A los piruchos les encanta jugar con fuego.
Las propuestas demagógicas y suicidas de esta oposición beligerante, espanta las inversiones, única forma de resucitar a este país… pero los piruchos se dejan llevar por este síndrome perverso que los corroe y corean exaltados las estrofas de la marcha “combatiendo al capital”.
Como el escorpión de la fábula, los peronistas no pueden con su genio, aunque se hundan y todos nos hundamos en el proceso.
No se cansan de alborotar las calles, de sembrar discordias, de arrojar piedras (15 toneladas de una plaza recién restaurada hecha escombros) ocultar la mano y después hacerse los amiguitos, para clavar puñales por la espalda.
Estos piruchos cantan exaltados “todos unidos joderemos”. Y están dispuestos a joder a todo el mundo, obsesionados como están de recuperar el poder que se les escurre entre las manos. Eso los vuelve locos y la sombra de una investigación profunda sobre sus patrimonios, los impulsa a tomar medidas incendiarias.
Los peronistas se proclaman muy democráticos, pero cuando pierden las elecciones tienen pesadillas en las que se ponen el traje a rayas por el saqueo disfrazado de servicios a la patria (que llenó sus bolsillos).
Entonces, como en los tiempos de Vandor, no temen unirse a cualquiera para lograr sus oscuros objetivos. Ya lo hicieron y lograron derrotar al presidente más honesto de la Argentina.
Ahora se abrazan, cantan la marchita y amenazan con que les queda poco tiempo... si, les queda poco tiempo de libertad, porque ya es tiempo que vayan presos ellos y sus esbirros, los sindicalistas millonarios, los Montoneros asesinos a sueldo...y que todos los funcionarios venales devuelvan la plata.
Que vayan presos de una vez, antes que destruyan lo poco que dejaron en pie de la Argentina.
Omar López Mato
Médico y escritor
viernes, 16 de febrero de 2018
CAMBIAR.
*“HAY QUE CAMBIAR ALGO…”
Malú Kikuchi (16/2/2018)
Sabias palabras del Ministro de Educación de la Nación, Alejandro Finocchiaro a TN, hechas el 15/2/2018. Obviamente hablaba de la educación pública. Que quede claro, la educación pública ha de ser de excelencia, ya que es el único rasero socio-económico que existe. La educación privada es una elección de los padres que quieren que sus hijos vayan a un colegio religioso o aprendan determinado idioma.
La privada puede ser de excelencia, mediocre o mala. Es una elección paga. Pero la pública es la que le permite crecer, o no, a un país. Argentina fue grande cuando su educación pública lo fue. Argentina es un país mediocre y bajando, desde que su educación pública está en manos de los gremios. No se discute la necesidad de los gremios, se discute el rol que estos ocupan, en particular en la educación.
Según Finocchiaro los gremios de la educación (demasiados) se convocaron en noviembre y en diciembre, no aceptaron la invitación. Querían conocer la inflación del 2017 y la pronosticada para este año. Una actitud lógica en un país con inflación alta. Ya empezaron las discusiones paritarias, como era de esperarse, sin acuerdos a la vista. El ministro sostiene que las clases deben empezar el 5/3.
Que las discusiones salariales pueden continuar, pero con los chicos en clase. Los chicos no deben ser nunca más (nunca debieron serlo), rehenes de los gremios. Sabias palabras. También dijo que “hay que cambiar algo…”, no sólo discutir salarios, también hay que hablar de presentismo, sabias palabras. Pero el tema, el núcleo de la cuestión nunca se tocó. El tema salarial es simple, sobran suplentes.
Por cada maestro en la provincia de Buenos Aires, hay 3 suplentes. Hay que dar vuelta la ecuación como en cualquier país civilizado: un4suplente cada 3 maestros. Se duplica el salario. Hay que reeducar a los suplentes salientes, la educación necesita expertos en temas hasta hoy desconocidos en Argentina. Y lo más importante, en realidad lo único imprescindible, hay que cambiar el sistema educativo.
La inteligencia artificial ya llegó, está entre nosotros y la desconocemos. Sarmiento fue un genio de esos que se dan con suerte una vez en la historia. Su libro “De la educación popular” 1849, fue revolucionario. No pudo ponerlo en práctica durante su presidencia, ni pudo Avellaneda. Recién Roca en 1884 y con gran esfuerzo en el congreso, impuso la *ley 1420 y la Argentina, creció. Pero estamos en 2018.
Seguimos educando igual que a finales del siglo XIX. Así como dejamos el griego y el latín como materias (los que amamos la etimología la estudiamos por nuestra cuenta), hay que dejar el enciclopedismo atrás. En Google están todas las repuestas, tenemos que enseñarles a los chicos a preguntar. Lo primordial, hay que enseñarles a pensar. Necesitamos chicos molestos, preguntones, pensantes.
Basta de loros memoriosos que hoy pueden conseguir la respuesta en el celular o en un reloj inteligente, mientras se les enseña con el antiguo reloj de bolsillo que usaban los bisabuelos en el chaleco. Hay que disminuir la cantidad de materias, hay años con 10, o más materias, que los chicos sobrevuelan, nunca terminan de saber para qué deben aprenderlas. No lo hacen y no tiene sentido.
Más ciencias duras, menos humanismo (lo encuentran en Google), computación, comercio exterior, intercambio de alumnos con otros países, deben ser ciudadanos del mundo y conocer como se vive en otras partes. Desde 1º grado y de acuerdo a la edad, que lean un libro por semana, son 48 al año. Al salir del colegio después de 12 años, serán cultos, seres globalizados, aptos para el siglo XXI.
Pero de eso no se habla. Seguimos enseñando año tras año las mismas cosas que se enseñaban en 1950. Los drones se manejan a distancia, los autos se manejan solos, el GPS nos ubica, los robots atienden en los hoteles y hacen la mayoría de los trabajos manuales. El lema de la Singularity University es “nada es imposible”. Nosotros discutimos salarios y los gremios en vez de educar hace política militante.
Según un estudio de Oxford, de acá 5 años el 80% de las carreras universitarias de hoy, no serán requeridas. Nuestros chicos no van a estar preparados para vivir en esta época y nadie hace nada al respecto. Insisto, todo lo que dijo Finocchiaro fue justo, pero al decir: “Hay que cambiar algo…”, omitió decir que en materia educación, HAY QUE CAMBIAR TODO. Estamos en la era digital. Necesitamos imaginación, decisión y coraje para cambiar y entrar en la nueva era.
Al futuro no hay que correrlo desde atrás, hay que esperarlo preparados para lo que traiga. Pero los dinosaurios se niegan a desaparecer.
*Declaraciones del Ministro de Educación de la Nación, Alejandro Finocchiaro a TN el 15/2/2018.
*Ley 1420: ley de Educación laica, gratuita y obligatoria. Primera presidencia de J. A. Roca el 8/7/1884.
jueves, 15 de febrero de 2018
MALA PRAXIS
Mala praxis, error, complicación y otras yerbas
por Rogelio López Guillemain
El desgraciado y resonante caso de Pérez Volpin, trae nuevamente de la palestra, un tema complejo y repetido, los juicios de mala praxis contra los médicos.
No pretendo abrir juicio con respecto al caso de la periodista en particular, pues no se poseen aún todos los datos necesarios de la autopsia e incluso porque no tengo la pericia necesaria (estaría cometiendo mala praxis por impericia, algo que se ve en muchos programas televisivos llenos de opinólogos) para emitir veredicto alguno.
Pero si creo fundamental diferenciar lo que es la mala praxis, de lo que es el error y de la complicación; ya sea que estemos hablando de medicina como de cualquier otro orden de la vida. Y no me refiero a las diferencias dentro del derecho positivo (las leyes y las sentencias están llenas de errores cuando no de mala praxis), sino desde un punto de vista conceptual y filosófico.
Lo primero a distinguir (y quizás lo más simple) es la complicación. Esta se produce una vez efectuada una práctica en forma correcta. Con el pasar del tiempo, pueden aparecer situaciones negativas, no deseadas, pero dentro de lo posible según se desprende de la bibliografía y la experiencia mundial.
Una cirugía por una apendicitis puede generar una infección del tejido graso de la herida quirúrgica días después del procedimiento o una herida correctamente suturada puede terminar en un queloide. Son eventos esperables que van más allá del accionar del médico.
La mala praxis se debe a situaciones en las cuales la persona, efectúa acciones (praxis) para la cual sus saberes no son suficientes (impericia); o realiza dichos actos en forma temeraria, elevando los riesgos del procedimiento más allá de lo razonable (imprudencia); o, a pesar de tener claras evidencias de lo inapropiado de su conducta, insiste en ella (negligencia).
Es interesante ver que la impericia, la imprudencia y la negligencia corresponden a los vicios de ignorancia, soberbia y vanidad respectivamente.
La pregunta es, ¿es posible que una persona lleve adelante un acto con pericia, prudencia y sensatez, y aun así esa acción no sólo sea indeseada e inapropiada, sino que sea perjudicial?
Esta duda me genera otras interrogantes. ¿Se le puede exigir a un ser humano que no cometa errores? ¿Se puede ser tan soberbio como para exigir lo que no se puede brindar? Quien comete un fallo ¿es culpable de equivocarse? ¿Es culpable de no ser dios?
Existe el error, somos seres imperfectos. Estoy convencido de que es sumamente difícil distinguir la delgada línea que separa al error de la mala praxis, pero es imperativo hacerlo por al menos dos razones.
Primero por el propio concepto de justicia y luego por un hecho práctico y cotidiano, un hecho que termina afectando a todos y cada uno de nosotros. Para graficarlo te planteo una situación cotidiana que antes no sucedía.
¿Por qué crees que los médicos no colocan más la cruz verde en sus autos y que tampoco se detienen en un accidente? ¿Adivina? Por el miedo al juicio de mala praxis.
Pensemos en lo contradictorio de esta situación. Le exigimos al médico que se detenga en un accidente a prestar ayuda, conscientes él y nosotros de no disponer de los medios y probablemente de los conocimientos necesarios para atender a un accidentado y luego le iniciamos un juicio por mala praxis. ¿Qué médico en su sano juicio se va a detener?
¿Sabés por qué (entre otras cosas) es tan costosa la medicina en otros países?
Porque los seguros de mala praxis son carísimos y el costo de esos seguros el médico los traslada a los precios de las prácticas que realiza.
El estigma de los juicios de mala praxis indiscriminados, lo paga en definitiva el paciente, ya sea con su vida en una emergencia, ya sea con su billetera en la práctica cotidiana.
Por otra parte, considero que los colegios médicos deberían ser los primeros e implacables custodios del bien hacer, señalando y expulsando a aquellos colegas que cometan mala praxis. Esta posición asegura la defensa del virtuoso espíritu médico, así como el buen nombre de aquel que consuma el pecado de ser un ser humano y comete un error.
Para finalizar repito, no estoy abriendo juicio acerca del caso de Pérez Volpin, sólo aprovecho la infortunada contingencia para analizar lo conceptual del tema.
SEMESTRE COMPLICADO
Un semestre muy complejo
por Daniel Muchnik
Dos situaciones se han sumado para dar el puntapié inicial a 2018. Por un lado, el malhumor de gran parte de la sociedad por el apriete de la realidad económica y por otro, la megalomanía, el narcisismo y la acción golpista del dirigente Hugo Moyano, quien propuso un paro general a fin de mes, desechado por gran parte de sus pares. El mismo tiempo coincidió con el encarcelamiento de dirigentes gremiales rodeados de montañas de dólares mal habidos.
Sin duda alguna la inflación, el ajuste de las tarifas y las fluctuaciones del dólar han terminado por lesionar seriamente la confianza o el respaldo al Gobierno. Del 56 por ciento de apoyo en los sondeos del mercado, la administración de Mauricio Macri ha caído al 40 por ciento. Es la peor proporción desde los registros de mediados del año pasado. Según una encuesta de la firma de D’Alessio Irol /Bernstein, conocida por sus entregas en los congresos de IDEA, para la mitad de los entrevistados las condiciones económicas para dentro de un año estarán peor. La otra parte, el 44 por ciento, sostiene, por el contrario, que mejorarán.
La grieta ideológica se ha ensanchado y eso se comprueba cuando se investiga acerca de la inflación y el bienestar de la población. Un 41 por ciento de los que votaron oportunamente por Cambiemos afirma que la inflación descenderá. Enfrente, un 77 por ciento de los que pusieron el voto para el cristinismo afirma sin dudar que crecerá. Está claro que las expectativas de mayor inflación son importantes porque inciden en el costo de vida de estas horas, determinan los precios futuros y el clima social.
Empresarios y ciudadanos observan que los costos del transporte de cargas elevarán más los índices inflacionarios, por la fuerte incidencia de la suba de los combustibles (incremento del 20 por ciento desde octubre pasado), los impuestos varios y los peajes. El año pasado, en general, el alza de los costos logísticos fue de un 24 por ciento.
Los técnicos que vienen observando todo lo que pasa en Estados Unidos, la salida de capitales de las Bolsas, la búsqueda de bonos del Tesoro del país del Norte hará más difícil la búsqueda de créditos como lo venía haciendo la Argentina. A partir de ello, el Gobierno tendrá que recurrir al crédito local y serán el Banco Nación, la Anses y el Banco Provincia los proveedores, como lo han sido siempre en circunstancias parecidas.
El tiempo futuro, para el Gobierno, no se muestra fácil. Por suerte, el caso Moyano, que ha llegado a afirmar, casi con gorro militar, que el macrismo “está fracasando y le queda poco tiempo”, está siendo controlando por la Casa Rosada. La mayoría de los gremios no le han dado respaldo al dirigente de los camioneros y se trata de sindicatos grandes, de importancia. Hablamos de entidades de trayectoria y peso económico que no han tenido reyertas con el oficialismo. Definen la movida de Moyano como una venganza mientras el aparato gubernamental les ha puesto la lupa a sus increíbles negocios. Por el contrario, los dirigentes cristinistas prestan su ayuda y en las fotografías aparece su hijo Pablo agradeciendo la presencia de un sector de la CTA o del preceptor Baradel, que dice representar al magisterio.
Moyano tiene que tomar conciencia de que el sindicalismo no goza de respaldo social en la Argentina. Fueron, sus jefes, en su tiempo, un importante factor de poder. Basta recordar a Augusto Timoteo Vandor, que pagó con su asesinato la pretensión de hacerle frente a Perón. Otro metalúrgico como Lorenzo Miguel, que en 1975 representaba a 600 mil obreros (hoy apenas llegan a 50mil), le hizo frente al propio gobierno de Isabel Perón, frenó el Rodrigazo y alcanzó a expulsar del país a José López Rega, dueño y señor de la muerte porque conducía las Tres A, desde el Ministerio de Bienestar Social.
El sindicalismo fue la columna vertebral del peronismo. Nada que ver con el pasado romántico de los gremios manejados hasta 1943 por socialistas, anarquistas y comunistas.
FONDOS BUITRES
¿De dónde vienen los fondos buitre?
Louise Abellard y Renaud Vivien - El salto
El término fondo buitre fue popularizado por movimientos sociales y ONG, pero ha sido adoptado por todo tipo de organismos internacionales.
La actividad financiera basada en la recaudación de deudas rescatadas a bajo precio no es patrimonio exclusivo de la época moderna. Simultáneamente a la aparición del mercado de títulos, ha habido acreedores cuya actividad consistía esencialmente en ejercer presión sobre los deudores con dificultades de pago. Así, ya en 1891, Emilio Zola describía precisamente en El dinero esta actividad de recaudación, personificada en los personajes de Busch y la Méchain. Especializados en el rescate de títulos a bajo precio, estos indagan y rastrean por todo París a los deudores que han quebrado, forzando a continuación el reembolso integral de sus deudas. En todo caso, en la descripción que hace Zola del fenómeno, se trataba en aquella época de una actividad orientada hacia deudores privados, individuos o empresas, y limitada al espacio de un país o una ciudad, en este caso a París.
A partir de la desregulación financiera de los años 1980, esta actividad adquiere una nueva dimensión: se extiende progresivamente a las deudas de los Estados. Los planes de reestructuración de deudas de los años 1980 han transformado esos montajes de endeudamiento complejos en activos fácilmente comercializables. Los acreedores iniciales devalúan sus préstamos que luego venden en el mercado secundario. Las rebajas de 80% sobre el valor nominal de los préstamos despiertan el apetito de los depredadores por los procedimientos judiciales, garantizando su rentabilidad a pesar de su costo y lentitud.
Así en los años 1990, este esquema se ha aplicado a las deudas soberanas de los países pobres. En 1992, el fondo Dart Capital demandaba a Brasil ante un tribunal. A continuación, México, Perú, Ecuador y Argentina, sucesivamente declarados en quiebra, eran denunciados ante los tribunales por algunos de sus prestamistas. En los años 2000, los países afectados fueron en su mayoría africanos: Camerún, República Democrática del Congo (RD), República del Congo, Guayana, Etiopía, Liberia, Sierra Leona, Zambia, Sudán y Uganda.
Ya que a menudo han sido juzgados por jueces anglosajones, que aplican la common-law y por tanto disponen de una capacidad de creación de derecho, estos contenciosos son fuente de jurisprudencia en materia de reestructuración soberana. Y, aunque son relativamente poco conocidos por el gran público o por los economistas, son objeto de una notable atención en los ámbitos del derecho, particularmente inglés y estadounidense. A partir de mediados de los años 1990, estos diferentes contenciosos que implican a los deudores públicos han sido objeto de consideración especial por las Instituciones Financieras Internacionales (IFI).
En los informes del FMI fueron identificados por primera vez como un fenómeno de pleno derecho. La denominación litigious creditors, o acreedores pleitistas, se atribuía a aquellos acreedores que daban prioridad a la demanda judicial frente a la reestructuración de las deudas. Simultáneamente, muchas organizaciones no gubernamentales asumieron esta temática. En los años 1990, las primeras asociaciones que se interesaron por estos contenciosos eran sudamericanas, y el ámbito de movilizaciones se extendió solamente por los países afectados. Estas asociaciones no retomaban la denominación de acreedores demandantes, propia de las organizaciones internacionales; sino que denominaron a estos acreedores como fondos buitre. Denominación que hoy ha sido ampliamente asumida por los movimientos sociales, los periodistas, las Naciones Unidas, los parlamentos nacionales, los jefes de Estado y las instancias europeas.
Extractos de El dinero, de Émile Zola. Editorial Debate,
Barcelona 2001 (1891).
Hacía veinte años que Busch ocupaba allá arriba, en el quinto piso, un reducido apartamento compuesto de dos habitaciones y una cocina. (…) Uno de sus grandes negocios era el tráfico de valores depreciados, que centralizaba, sirviendo de intermediario entre el Bolsín y los «pies húmedos», como asimismo a quienes, en quiebra, tenían huecos que rellenar en sus balances. Así pues, seguía el curso de las cotizaciones, comprando a veces directamente, pero nutriéndose, sobre todo, de los stocks que le llevaban. Además, aparte de la usura y todo un oculto comercio sobre joyas y piedras preciosas, se ocupaba especialmente de la compra de créditos. Aquello era lo que atiborraba su gabinete, hasta reventar las paredes, y lo que le lanzaba a París, a los lugares más dispares, acechando y husmeando con informadores en todos los estamentos. En cuanto se enteraba de una quiebra, corría a rondar en torno del síndico, adquiriendo todo aquello que no podía rendir un provecho inmediato.
Vigilaba las oficinas de los notarios y esperaba la apertura de las sucesiones difíciles, asistiendo a las adjudicaciones de créditos desesperados. Por otra parte, publicaba anuncios atrayendo a los acreedores impacientes, que preferían percibir algún dinero inmediato a correr el riesgo de perseguir a sus deudores. De tan múltiples fuentes, llegaban los papeles a montones, acrecentando de forma incesante su archivo de prendero de la deuda: bonos impagados, contratos inejecutados, reconocimientos invalidados, compromisos incumplidos y documentos semejantes. Luego, allí dentro, empezaba la selección de los mismos, que requería una sensibilidad especial, muy delicada. En aquel mar de deudores desaparecidos o insolventes, era preciso saber elegir, para no malograr esfuerzos.
En principio, estimaba que cualquier crédito, por comprometido que pareciese, podía hacerse efectivo, y poseía toda una serie de expedientes, perfectamente clasificados, a los que correspondía un repertorio de nombres, que repasaba de vez en cuando, para refrescar la memoria. Pero entre los insolventes, como es natural, seguía más de cerca a los que consideraba susceptibles de una pronta fortuna. Sus indagaciones desnudaban a las personas y penetraba en los secretos de las familias, tomando nota de los parientes ricos, de los medios de subsistencia y, sobre todo, de los nuevos cargos, que permitían aventurarse en ciertos movimientos. Era así como dejaba que algún personaje madurase, a veces durante años, para arremeter contra él cuando le veía triunfar.
En cuanto a los deudores desaparecidos, le apasionaban todavía más, lanzándole a una fiebre de indagaciones, hojeando las muestras comerciales y los anuncios de prensa, atento a las direcciones, en las que husmeaba como un perro cazador que olfatea la pieza. Se mostraba feroz con los insolventes y desaparecidos que caían en sus garras, a los que explotaba sin piedad, sacando de ellos cien francos por lo que sólo le había costado diez sueldos, explicándoles brutalmente sus riesgos de jugador, que le obligaban a ganar con ellos lo que pretendía perder con los que escapaban entre sus dedos, como el humo».
Fondos buitre y otros nombres de aves
Hablando con propiedad no hay una definición jurídica de los fondos buitre, pero, como en el caso del concepto de deuda ilegítima, el término de fondos buitre se ha generalizado tanto entre los movimientos sociales y las ONG como entre los responsables políticos, los periodistas, universitarios e incluso las organizaciones internacionales.
Hay otros que, para describir este fenómeno, hablan de “fondos rapaces”, “prestamistas criminales” o de “acreedores pleitistas”. Aunque la denuncia de sus prácticas sea unánime, casi no hay medidas para impedir sus acciones dañinas. Reproducimos algunas recomendaciones y declaraciones realizadas en los medios internacionales condenando los fondos buitre y haciendo una llamada a los Estados para que aprueben leyes al respecto.
Por parte de Naciones Unidas, la Resolución 27/30 del Consejo de Derechos Humanos del 26-9-2014 condena las actuaciones de los fondos rapaces “debido a las incidencias negativas directas que la regulación de los créditos de estos fondos, en condiciones abusivas, tiene sobre la capacidad de los gobiernos de cumplir con sus obligaciones en relación con los derechos humanos, sobre todo en lo que se refiere a los derechos económicos, sociales y culturales y al derecho al desarrollo”.
Una comisión asesora del Consejo de derechos humanos de la ONU ha dedicado incluso todo un informe sobre los fondos buitre y su impacto sobre los derechos humanos. Este informe presentado en la ONU en septiembre de 2016 recomienda a los Estados:
a) “Aprobar leyes cuyo objetivo sea poner freno a las actuaciones depredadoras realizadas por los fondos buitre en su territorio. Las legislaciones nacionales no deberían aplicarse solamente en los PPTE sino hacerse extensivas a un conjunto más amplio de países, y aplicarse a los acreedores comerciales que rehúsan negociar cualquier reestructuración de las deudas. Las reclamaciones manifiestamente desproporcionadas en relación con el importe desembolsado para adquirir deudas soberanas no deberían tenerse en cuenta;
b) Tomar medidas para limitar los procedimientos judiciales iniciados por los fondos buitre en su territorio. Los tribunales nacionales no deberían poner en práctica las decisiones tomadas por jurisdicciones extranjeras, ni iniciar procedimientos de ejecución en favor de fondos buitre cuyo objetivo es la búsqueda de beneficios desproporcionados. Una buena práctica consiste en limitar el importe de la reclamación al precio que el acreedor adquirió los títulos” (página 23. Punto 87). Esto es precisamente lo que ha hecho el Parlamento federal de Bélgica en su ley de 12-7-2015.
En Europa, la Asamblea parlamentaria del Consejo de Europa en su Recomendación nº 18705 que trata de proteger la ayuda financiera contra los fondos buitre, recomienda a los Estados: “Reforzar su arsenal jurídico para limitar la actuación de los fondos buitre, por ejemplo, rechazando dar cumplimiento a una sentencia extranjera o no procediendo a ningún tipo de ejecución de sentencias en favor de fondos buitre cuando la deuda proceda de una especulación tramposa.”
La Asamblea parlamentaria de la Organización para la seguridad y cooperación europea (OSCE), en una resolución de 2016, “se declara a favor de tomar iniciativas para luchar contra los fondos buitre y sus consecuencias a veces desastrosas para la economía de un país e invita a los Estados que participan en la OCSE a que adopten, en sus Parlamentos respectivos, una legislación para luchar de manera efectiva contra estos fondos buitre”.
En este mismo sentido, la Asamblea parlamentaria paritaria Unión Europea – África Caribe Pacífico que reúne a diputados del Parlamento Europeo y representantes y cargos electos de los Estados africanos, del Caribe y del Pacífico “insiste” en su resolución del 3-12-2009 “sobre la necesidad de proteger por medio de legislaciones y reglamentaciones adecuadas a los países ACP, principales prestatarios, contra el saqueo de los fondos buitre”.
miércoles, 14 de febrero de 2018
Pacificación Nacional Definitiva: CRÓNICA DE UNA SENTENCIA ANUNCIADA
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Pacificación Nacional Definitiva: LOS MUERTOS INVISIBLES DE LA ARGENTINA
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DESQUICIO
“En vista del bodrio político que hay aquí, estoy más decidido que nunca a viajar a Europa.
El gobierno es un desquicio sin nombre, y solo existe debido al desquicio de las fuerzas opositoras, que no aciertan a concentrarse. Por todas partes se ven los signos, cuando no los hechos reales de la podredumbre” Julio Argentino Roca, en una carta al coronel Gramajo, en 1910.
Cuando las debilidades estructurales no son (o no quieren ser) asumidas por los políticos, difícilmente instrumenten estos reformas lo suficientemente robustas y flexibles como para anticiparse a los shocks que vendrán, que no harán otra cosa que agravar los costos sociales que seguiremos pagando con más pobreza y desigualdad social…
La corporación política (nueva aristocracia) sigue encerrada sobre sus propios intereses intentando sobrevivir a cualquier costo sabiendo que por el momento, tanto su impunidad (¿inmunidad política?) como la rentabilidad de la actividad, están aseguradas. ¿Lo estarán?
En el mientras tanto, seguimos siendo un país de baja competitividad, con costos operativos muy altos en donde la riqueza que el Estado produce se sigue acumulando entre aquellos pocos que ya la tienen…
¡YO LO VEO, LO OIGO, LO ANALIZO Y SE LO COMENTO ASÍ!
En un presente nacional que vive una crisis de proyectos, de sueños inconclusos, de grandes asimetrías territoriales y demográficas sumergidas en una profunda anomia y fragmentación social, comienzan a observarse dos fuerzas antagónicas bien definidas: Una, la que representa al Gobierno Nacional, propulsora, que propone tibiamente y sin muchas convicciones un cambio económico y social, permanentemente bajo la amenaza sindical, piquetera y de integrantes de algunos partidos políticos que se encuentran en agonía de muerte, y la otra, resistente e intolerante, integrada por gente embaucada con la alfalfa de los derechos, libertades y subsidios, por un lado, junto a activistas de distintas organizaciones sociales piqueteras, políticas y sindicales mayormente de izquierda e infiltrada en los distintos partidos políticos tradicionales que, bien despiertas, se encuentran al acecho, prontos para aprovechar cualquier ocasión para aplicar el “puñetazo popular” y/o la desobediencia civil para hacer trastabillar al GN.
¿Dónde cree usted residirá nuestro futuro?
Febrero 2018: datos de la realidad
“Son funciones de la autoridad pública escoger y ver el modo de imponer los objetivos que hay que proponerse, las metas que hay que fijar, los medios para llegar a ellas, estimulando al mismo tiempo todas las fuerzas agrupadas en esta acción común” (Encíclica Populorum progressio).
El Gobierno nacional carece de un ámbito de incorporación, integración, coordinación y debate de temas sensibles, prevaleciendo en la OP la lógica “decisionista” de los funcionarios de Cambiemos que evitan la necesaria comunicación y participación ciudadana entre la decisión del Gobierno y la incorporación de las distintas opiniones de las ONG (s), instituciones especialistas y hasta del mismísimo ciudadano que quiere aportar sus experiencias, exteriorizando el Ejecutivo una lamentable dispersión de ideas y falta de coordinación en las mismas.
-“TIENEN QUE BAJAR EL COSTO DE LA LOGÍSTICA” (Mauricio Macri)
Ese costo logístico al que alude el presidente Macri es muy caro por razones socioeconómicas, geográficas y sindicales, a lo que debe sumarse la presión impositiva (el 44% del costo de los alimentos se lo llevan los impuestos)
Los costos del transporte de carga subieron 2,61% en enero último y en los últimos cuatro meses acumularon un alza del 11% (Fadeeac), siendo el combustible “el principal responsable de ese incremento” que por el momento no tiene techo y sigue aumentando junto a los peajes, patente, VTV, registro profesional del conductor, salario, etc.
Paritarias con un techo del 15% y sin la aplicación de la clausula gatillo (aparentemente el Gobierno no tiene confianza ni convicción para cumplir con la meta inflacionaria propuesta y proyecta trasladarle tal incumplimiento a los trabajadores) en un proceso de fragilidad económica, es señal más que suficiente para prever inminentes conflictos sociales y laborales en un proceso de transformación estructural que recién comienza. Si a ello le agregamos que el BCRA debió emitir en enero para comprarle al Tesoro U$S 3000 millones y que Wall Street se está preparando para hacer frente a una actitud de la Reserva Federal más agresiva en su política de tasas (prevé 3 aumentos para este año) es lógico pensar que la expectativa inflacionaria para este año será incumplida una vez más, acercándose más a un 20% que al 15% proyectado.
Inflación implica pérdida de poder adquisitivo de la población y ganancia para el bolsillo de payaso del fisco que, si no recauda, debe emitir para hacer frente a sus gastos. Por lo tanto, si el Gobierno lograra reducir la inflación (como dice pretender) debería crear otros impuestos para compensar lo que no recauda, O BIEN REDUCIR SENSIBLEMENTE EL GASTO PÚBLICO
La mafia Argentina no es colateral a la política ni mucho menos. No hay una sola mafia, en la Argentina tenemos un entramado, un entrecruzamiento de mafias en donde todas y cada una de ellas es partícipe necesaria del delito mafioso de todas las otras.
Hay mafia en los sindicatos, en el empresariado, la hay en la justicia, en la política, en la policía, en la medicina, en las droguerías, en los distintos institutos de enseñanza, en los clubes, en la AFA, etc., vinculadas todas ellas siempre con el Gobierno. ¿Qué persona sinónimo de decoro o empresas con paradigmas de autoridad moral, calidad y eficiencia van a querer venir a invertir en nuestro país? solo aventureros mafiosos.
Entre el 2003 y 2015 la cantidad de empleados del sector público nacional pasó de 484.000 a 779.000 (las provincias y municipios incrementaron proporcionalmente mucho más sus planteles). Con la asunción del gobierno de Cambiemos lejos de racionalizar el gasto público, lo incrementó. Ahora el Estado cuenta con 21 ministerios de los 16 que le dejó Cristina (sueldo actual $183.000), 87 secretarías de Estado (sueldo $168.000), 207 subsecretarias de Estado (sueldo $152.000) y 687 direcciones nacionales y generales, 50 institutos, 91 entes descentralizados y 905 unidades de coordinación... La estructura del Estado no puede ser sostenida por un pueblo empobrecido y lleno de deudas… y los números no cierran.
Necesitamos imperiosamente una reestructuración del Estado sustancial, genuina y profunda, en un país como el nuestro en donde cualquier fantasía política se ha materializado.
“La necesidad de un debate genuino sobre el presente y el futuro del país debe ser una tarea prioritaria, si verdaderamente queremos tener una economía en crecimiento sostenido” (Hugo Cesar Renés)
…”la gente ya no puede pagar más impuestos, y nosotros nos hemos comprometido a bajar la carga tributaria” M Macri ¿?
Revaluaron tierras y propiedades para recaudar más, y por tal razón pagamos impuestos más caros tanto nacionales, provinciales como municipales, con una capacidad de pago exhausta y sin actualizar.
“En un momento en que el desarrollo de la vida económica, orientada y ordenada de manera racional y humana, podría permitir una atenuación de las desigualdades sociales, con demasiada frecuencia trae consigo un retroceso en las condiciones de vida de los más débiles y un desprecio de los más pobres”. (Encíclica Gaudium et spes)
Las señales que el Gobierno está dando para construir consensos básicos e instalar en la OP la idea de “ESFUERZO COMPARTIDO” para que todos los niveles de conducción política acompañen el proceso de reducción y ajuste, solo podrá obtener un golpe de efecto y centimetraje en las noticias, pero es muy poco el aporte en la reducción del gasto corriente y en la reducción de la cantidad los empleados públicos dentro de la estructura del Estado en los diferentes niveles de gobierno como para poder reducir la actual presión tributaria.
La eliminación de alrededor de mil puestos de trabajo difundido con bombos y platillos (agréguele el congelamiento de salarios de los distintos funcionarios con salarios de más de $150.000 ¡!) no significará un ahorro importante en el gasto público (el ahorro de $2200 millones anuales, equivale al 0,03% de las erogaciones previstas en el presupuesto para todo el año 2018, o un 0,1% del total del gasto del sobredimensionado sector público nacional o un 0,4% de los gastos en funcionamiento.
Tenga en cuenta y coloque en la columna del DEBE:
El Tesoro se endeudó externamente en 2017 en u$s26.000 millones.
El déficit comercial en ese año fue de u$s 8471 millones (en el mes de enero pasado el déficit comercial fue de u$s 478 millones
El déficit de cuenta corriente en el 2017 fue del 4% del PBI y en el presente año se estima que estaría presto a superar el 5%.
El déficit externo, financiado por deuda que toma más que nada el sector público, es otro de los principales riesgos latentes
Si a lo expresado le sumamos el actual desequilibrio fiscal consolidado en torno al 10% del PIB en un contexto de suba de tasas de interés en los EE.UU y la baja de nuestras commodities exportables, podremos describir nuestro presente y futuro inmediato
Estos indicadores tempranos de crisis nos están advirtiendo que esos desequilibrios debieran ser considerados como suficiente señal de peligro, y no lo son.
Básicamente el problema radica en que el gasto del Estado es financiado con impuestos genuinos, emisión de dinero, inflación y más endeudamiento que alguien en algún momento pagará. ¿Cómo? Oportunamente se verá si es con dinero o especies…
Las alarmas están sonando al unísono pero son sistemáticamente desoídas. Vamos a estrellarnos...
El final parece venir de la mano de la permanente expansión del fisco y la sistemática emisión monetaria para su financiamiento.
Un nuevo ajuste tarifario que aprieta aún más el lazo que está asfixiando al contribuyente y precios en alza en torno al 27% que debemos afrontar con un poder adquisitivo flaco y viejo; un dólar subiendo un 20% y expectativas de inflación de un 20%,(el Gobierno la estima en un 15%) es muy lógico pensar que las discusiones paritarias serán largas y muy conflictivas pudiendo cerrar en torno al 21%; es más que lógico que el factor trabajo se encarezca haciendo disminuir el empleo e incrementando la informalidad laboral.
Una de las variables para saber si hay o no reactivación junto al consumo eléctrico industrial es saber qué porcentaje de la capacidad instalada por las empresas está en uso (el año pasado el nivel promedio del uso de la capacidad instalada llegó al 65,3%)
Mi diagnóstico se torna complejo de cara al 2019… tan complejo como la situación social en donde el peronismo cruje, la CGT se atomiza en un enfrentamiento interno y confronta y boicotea al Gobierno, mientras el resto de la oposición hace la plancha y nuevos “nidos” de corrupción son detectados, ahora en el sindicalismo.
Se vienen meses de conflictos y agitación porque siempre hay alguien del entorno gremial o político (¿K?) que operará como elemento aglutinante de aquellos que se sienten privados de lo que desean y no pueden obtener (expectativas y gratificaciones deprimidas) y/o se sienten amenazados de distintas formas…
María Eugenia Vidal, afirmó para la muchachada (¿gilada?) que “para reducir el déficit fiscal tiene que haber un violento ajuste de la política en cargos y asesores”
¿Conoce usted la cantidad de asesores “ñoquis” que tiene el Banco Provincia de Buenos Aires y los sueldos que reciben cada uno de ellos? Yo se lo comento: Llegaron de la mano de Vidal y Curutchet: Mariano Mendlaharzu contratado en forma directa por $1.452.000 por doce meses. Marta Helguero (ex Directora de Gestión de Scioli) $840.000 por doce meses. Federico Scarabino 1.131.000 por un año. Juan José Pampuro (ex director de gestión de Scioli $900.000 por 12 meses. Jorge Allen, contratado como asesor de gabinete $234.000 mensuales. Hernan Stella, asesor a cargo de Comunicación Institucional $1.992.000 anual. Gabriel Hazi $166.000 mensual. Enrique Morad $150.000 mensual. Cianciarullo $95.000 mensual. Tait Ian $173.000 mensuales. Los 10 asesores significan $15.328.000 anual pero hay muchísimos más dibujados como monotributistas que ni los conocen donde dicen trabajar…
Claro, cuando uno ve políticos jóvenes y no tan jóvenes ocupar cargos casi sin experiencia cobrando sueldos muy por encima del promedio, es lógico que se nos erice la piel. Lo mismo ocurre cuando vemos que nuestros honorables señores diputados tienen no sé cuántos asesores y ñoquis que pagamos todos. También es indignante ver la cantidad de choferes, aviones, helicópteros, coches importados de alta gama, “felinos de todo color y perfil”, ñoquis y hoteles de lujo que son pagados con nuestros recursos escasos.
De viáticos (con los cuales muchos salvan el mes o el año) mejor no hablemos…
Las fortalezas y debilidades del modelo económico están bien definidas y los peligros son más que evidentes.
Nuestros problemas económicos crónicos son: la inflación, la falta de crecimiento genuino y sostenido, la inseguridad junto a una elevada pobreza.
“La riqueza económica de un pueblo no consiste solamente en la abundancia total de los bienes, sino también, y aun más, en la real y eficaz distribución según justicia para garantía del desarrollo personal de los miembros de la sociedad, en lo que consiste el verdadero fin de la economía nacional”. (Encíclica Mater et magistra)
“Un país que no es amado por su pueblo, no puede progresar ni estará en condiciones de ser defendido en la guerra. Sin un pueblo unido, ninguna gran empresa es posible”
(Clausevich).
¿El argentino, ama a la Argentina?
En azul y blanco, Hugo Cesar Renés
INCOMPETENTES
La inexplicable tolerancia con los incompetentes.
Un desgastado y recurrente debate sobre las nuevas versiones del nepotismo ha vuelto al ruedo. Aquella vieja costumbre de la política de contratar familiares en cargos estatales permanece totalmente intacta.
Es evidente que esta inextinguible impronta de los dirigentes clásicos goza de muy poca transparencia, especialmente cuando se lo oculta deliberadamente y se esmeran en que nadie lo divulgue demasiado.
Puede ser una decisión éticamente cuestionable, sobre todo cuando se sabe que en ciertas posiciones existen personas más preparadas para cubrir esos puestos que requieren de un cúmulo de conocimientos técnicos.
Este esquema tradicional no solo sigue su curso de rutina, sino que ahora se ha perfeccionado apelando a nuevos ardides, mucho más ocurrentes, que le permitieron ampliar su campo de acción hasta límites insospechados.
Para los lugares electivos ya se ha constituido en una infame costumbre postular a quienes llevan el mismo apellido de quien, circunstancialmente, está impedido normativamente de aspirar a un nuevo mandato. Hijos, hermanos, primos y hasta padres, son una opción para esta maniobra.
Con mucho mayor cinismo, y sin pudor alguno, se utilizan espacios femeninos para proponer a esposas, hermanas, primas, madres e hijas para colarse en ese indignante cupo de género disfrazado de conquista social.
El enfoque de la discusión ha sido, hasta ahora, alevosamente sesgado. Unos y otros han intentado generar un clima muy particular llevando agua para su molino y utilizando esta controversia con un sentido demagógico.
La portación de un apellido no es, necesariamente, un ingrediente negativo. En ciertas tareas específicas de extrema confianza hasta podría ser considerado como un meritorio atributo de valor nada despreciable.
Lo absolutamente llamativo en esta polémica, tan escandalosa como hipócrita, es que se ha decidido ignorar, sin decoro alguno, el verdadero meollo de la cuestión, ese que realmente impacta en los ciudadanos.
El punto central, cíclicamente desdeñado, es la ineficiencia intrínseca del Estado en todas sus formas. La indisimulable incapacidad de sus miembros para resolver asuntos y su inercia dilapidadora es la verdadera tragedia.
Nadie parece estar dispuesto a cuestionar la eterna discrecionalidad política para designar a sus integrantes de todos los niveles, ni tampoco a revisar la patética dinámica usada para seleccionar a los funcionarios de mayor rango.
Los mecanismos arbitrarios solo alimentan la inagotable inoperancia, generan resquicios por donde se desliza irremediablemente la corrupción, se escurre el favoritismo partidario y la mediocridad le gana a la excelencia.
No sería demasiado sofisticado intentar una deseable jerarquización de la gestión de los servidores públicos, sometiéndolos a exigentes concursos y exámenes de calidad en los que demuestren sus talentos para la labor.
A la ya objetable potestad de los políticos para proclamar funcionarios se agrega su inescrupulosa tendencia a hacerlo sin criterio suficiente. Mucho más preocupante es esto aún, cuando se trata de sus colaboradores más cercanos y de esos que tendrán las mayores responsabilidades.
La inmensa mayoría de esos funcionarios han sido elegidos unilateralmente por el poderoso de turno, sin sensatez, método profesional alguno, ni la necesidad de alcanzar un estándar mínimo para cumplir su cometido.
Así las cosas, los resultados de ese desordenado proceso son totalmente predecibles. Un grupo de personas, con escasa preparación, que nunca trabajó en equipo, con conocimientos difusos e incompletos, no puede lograr nada de lo que luego se pueda estar genuinamente orgulloso.
Este combo que no tiene justificación alguna, que ninguna persona de bien podría defender sin sonrojarse, permanece indemne sin que nadie proponga abordar una urgente reforma profunda que modifique este rumbo.
No se puede esperar que la clase política lidere esas imprescindibles transformaciones. Son ellos los principales beneficiarios de este enorme desmadre. Es ese caos el que los habilita sin restricciones, para hacer lo que sea necesario y “acomodar” a sus alfiles sin pasar por filtro alguno.
Por eso es muy difícil comprender, desde la racionalidad, la actitud ciudadana de crisparse ante la designación de algunos parientes de ciertos políticos mientras se pasa por alto la inmensa cantidad de inútiles que pululan en todas las jurisdicciones de la administración estatal.
La sociedad se ofende por lo que parece burdo, pero admite livianamente que miles de agentes públicos, trabajen a desgano, sin compromiso alguno, abusando de las ventajas que una maraña de leyes ridículas les permiten.
Hasta que la gente no comprenda la verdadera gravedad del asunto, el impacto que tiene en sus vidas esta perversa maquinara y los pésimos servicios que recibe del Estado como supuesta contraprestación a los abultados e impagables impuestos que abona, nada bueno sucederá.
El primer paso consiste en dejar de naturalizar lo inadmisible. No se puede soportar, con tanto desdén, la interminable lista de situaciones inaceptables con las que se convive. Hasta que eso no ocurra, todo seguirá igual.
Reaccionar desmesuradamente ante la presunta inmoralidad que se deriva de la presencia de familiares en los gabinetes políticos mientras se acepta mansamente que una abrumadora mayoría de empleados estatales estafen a la comunidad a mansalva no parece una postura demasiado inteligente.
Si la gente se siente insultada por los políticos que promueven parientes para ocupar puestos públicos y, al mismo tiempo, no tiene la decisión de ser más vehemente para exigir mayores niveles de competencia y eficiencia a los estatales, seguirá cayendo en la trampa de minimizar los importante.
Se puede entender que ciertas determinaciones políticas incomoden a la sociedad y que sean asumidas como una falta de respeto, pero resulta muy difícil comprender la inexplicable tolerancia con los incompetentes.
Alberto Medina Méndez
amedinamendez@gmail.com
Twitter: @amedinamendez
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