Con material que nos fuera facilitado por Carlos González Cabral, quien oficiara como secretario privado y político del ex Presidente, Dr. Arturo Frondizi, bajo la premisa “MAÑANA SERÁ TARDE”, por la actualidad de sus ponencias, Crónica y Análisis comenzó a publicar una serie de artículos periodísticos editados en el año 1994, en los cuales queda plasmado el pensamiento del desaparecido y prestigioso Estadista.
El segundo de ellos lo transcribimos a continuación bajo el título:
“EL TRABAJO ES LA VERDADERA RIQUEZA DE LOS PUEBLOS”
Por Arturo Frondizi
En el artículo anterior he intentado, luego de una lectura objetiva de la realidad mundial, demostrar que el subdesarrollo sigue siendo el dato mas elocuente que la caracteriza, con su secuela de hambre, marginación social y la pertinaz recurrencia de endemias y epidemias que forman parte de la conmovedora patología de miseria, hacinamiento, y carencia de la imposición de políticas económico-sociales orientadas a subordinar cualquier intento de despliegue de las fuerzas productivas a una visión restringida por el sistema trasnacional globalizador, que soslaya inhumanamente las necesidades concretas de los diversos sectores sociales que componen las comunidades nacionales.
La experiencia que se ha acumulado a nivel mundial y especialmente en Iberoamérica, ha puesto claramente en evidencia que no hay socorro externo o beneficencia interna, que logren resolver los problemas que se enumeran anteriormente. Esto obliga a los países pobres al reclamo de medidas que les permitan ampliar el nivel de sus actividades económicas.
Muy lejos de esto último, las naciones Iberoamericanas son victimas de políticas erráticas que las han hecho apartarse de sus propias conveniencias nacionales. Esto se ha concretado en nombre de un universalismo que beneficia solo a las fuerzas monopólicas y a la usura internacional, quienes, precisamente, buscan que los recursos naturales y humanos de los países, así como las dimensiones territoriales de los Estados Nacionales, pases a ser sometidos a instancias supra-nacionales. Por tal razón adquiere carácter de prioridad fundamental ratificar en los hechos el principio de autodeterminación de los pueblos.
Todos conocemos los bastos espacios geográficos desolados que tiene el continente, con inmensas riquezas naturales inexplotadas. Ante estas concretas circunstancias adquiere vigencia lo de reafirmar el concepto de Nación como una entidad definitivamente revolucionaria. Solo desde este punto de partida podrá concretarse el objetivo de rescatar a esas regiones desoladas y empobrecidas, para elevar a sus pueblos de la marginación y permitirles afirmar su identidad cultural. Sin esta etapa previa nunca podrán integrarse con dignidad y autodeterminación a las corrientes mundiales del progreso científico y tecnológico tras el bienestar y la equitativa convivencia.
Debe partirse del aprovechamiento intensivo de esas riquezas naturales inexplotadas, integrando el aparato productivo desde la base, avanzando en la industrialización, la transformación agraria y la extensión y perfeccionamiento de la infraestructura de comunicaciones y servicios. Alguna vez advertí que todo ello tenía que estar asentado sobre la plataforma del desenvolvimiento del mercado interno y su constante expansión.
Estados
Reitero que el Estado Nacional es el factor imprescindible para que la Nación pueda realizarse. Es el instrumento válido con el que cuentan los pueblos para darse una conducción y un rumbo en la marcha hacia el desarrollo y la integración. Asimismo los Estados, cuya importancia depende de su capacidad para representar y expresar ante el mundo al conjunto de los seres humanos que integran cada país, deben actuar creando las oportunidades de oferta de trabajo con un digno nivel salarial. Para tal logro el único camino es el desarrollo, pero ello supone que los Estados deben establecer sus respectivas prioridades y desplegar el capital productivo en función de una dinámica industrialización.
Una vez establecido como rumbo general de la política de prioridad de las industrias de industrias, es fundamental la determinación taxativa de las ramas fabriles hacia las cuales se volcará lo principal del esfuerzo de inversión. La política de inversiones debe programarse con el criterio de establecer una escala de prelaciones que conduzca al desarrollo vertical que, mediante la intercomunicación física de las regiones y la radicaciones de polos fabriles en el interior integre a las Naciones y extienda y unifique el mercado interno.
Transformación y conflicto
Lo expuesto en el punto anterior esta suponiendo transformación de estructuras, lo que quiere decir industrialización a ritmo acelerado. Mientras no se opere un cambio de esta naturaleza, lo de país subdesarrollado, se seguirá definiendo con la palabra estancamiento, situación que se complemente perfectamente con una cada vez mayor dependencia del exterior.
Cuando hablamos de países desarrollados y subdesarrollados, no debe suponerse que se está planteando un conflicto, pues el desarrollo de los países pobres es una condición para desenvolver la capacidad de producción de las naciones altamente industrializadas. A largo plazo la capacidad de producción dependerá de la capacidad de consumo de los subdesarrollados.
Ello impone que la relación entre los países subdesarrollados sea de cooperación recíproca y que estos presionen en conjunto, ante la necesidad perentoria, para lograr ayuda masiva. Los recursos disponibles en la sociedades industriales tienen que volcarse en forma masiva para entender el desarrollo a escala mundial. Considero que mucho tenían que ver con esto las palabras del presidente Kennedy mencionadas en mi nota anterior cuando prometió a los países pobres "Ayudarlos a ayudarse a si mismos".
Debo recordar que como Presidente de la Nación Argentina consideraba al proyecto de "El Chocon" una prioridad Argentina y a su realización el símbolo que alentara los planes de desarrollo continental. Al requerir la ayuda a los Estados Unidos en la persona del Presidente Kennedy le aclaré "que constituía un proyecto esencial para el desarrollo Nacional, porque era la base de la descentralización del país y podía abrir la mitad mas rica de la República al desarrollo."
Bien había dicho Carlos Pellegrini en sus discursos en el Congreso Nacional, que no podía haber efectiva vigencia del federalismo con economías provinciales que languidecen, afirmando además que solo el desarrollo industrial puede permitir en el mundo de hoy, un agro expansivo y de alta productividad y competitividad. Hoy comprobamos que los grandes exportadores agropecuarios son los grandes productores industriales del mundo.
Siempre he sostenido, pensando en mi Patria y en los hermanos de Iberoamérica, que el rol dinamizador de la actividad manufacturera proporciona ocupación, genera ingreso y brinda recursos que son imposibles de conseguir de otra manera. También sabía, y así lo confesé a mi pueblo el 17 de enero de 1962, que "la remoción de las viejas estructuras de un país no es un proceso fácil ni corriente". En 1994 sigue teniendo vigencia mis predicciones al enfatizar que "cuando se quiere dar bases orgánicas a la industrialización, cuando se ataca frontalmente y a ritmo acelerado la explotación de los recursos naturales, cuando se abren las puertas del país a un aporte considerable de capitales externos, en forma de inversión, radicaciones y préstamos, cuando se fija una política de prioridades para dichas inversiones, de manera de orientar a los sectores básicos de la energía, la siderurgia y la química pesada y a transformar la geografía movilizando el extremo sur y las regiones del centro y del norte del país, cuando se derogan los controles y las normas estatistas que frenaban la expansión interna y nos descolocaban en los mercados mundiales, cuando se hace todo esto sin mengua de la soberanía nacional, sin negociar la dignidad de la República y enfrentando las prácticas restrictivas y discriminatorias de los mercados tradicionales de nuestros productos, es natural que se produzcan transitorias distorsiones y que sea menester una fluida adaptación de la política nacional a las nuevas circunstancias determinadas por el crecimiento".
Protección
La industria de los países subdesarrollados debe ser protegida para darle el oxígeno necesario que les haga crecer a nivel de competitividad internacional. Por cierto que esto no lo inventó Arturo Frondizi. En muchas oportunidades he traído a la memoria de los Iberoamericanos y en especial a la de mis compatriotas, las palabras pronunciadas por Jacobo I de Inglaterra. Las que lamentablemente han sido ignoradas por mas de un gobernante iberoamericano, las que dicen: "si a la ley de la naturaleza conviene que prefiramos nuestro propio pueblo a los extranjeros, entonces será mucho mas razonable que carguemos con impuestos a los productos extranjeros a que el pueblo de nuestsro reino no trabaje." Frente a la realidad que padecen muchas de las industrias del continente y el actual flagelo de la desocupación, considero que obran mayores consideraciones. Si nos ubicamos años mas delante de la época de Jacobo I, para ser mas preciso durante la Revolución Americana, observamos la revolución de los colonos contra la doctrina de Adams Smith, quienes con esta reacción buscaban el derecho a desarrollar sus industrias nacionales, evitando de esta manera que fueran destruidas por las importaciones de Gran Bretaña.
Futuro incierto
En el artículo anterior señale a la situación del continente como de muy grave. Hace mas de treinta años que esta situación se viene profundizando sin muchas perspectivas de cambio. Me siento obligado a recordar que el 20 de Agosto de 1960, en comunicación epistolar con el Presidente de los Estados Unidos General Eisenhower, cuyo texto completo fue publicado en la edición de La Prensa del 9-7-89, le expresé, entre otras cosas, que estábamos pasando un período de crisis mundial genuina. Además le explicité que el sentido de nacionalismo, de desarrollo de los países de ayer permanecían en un estado semi-colonial "constituyen hoy un hecho indiscutible".
Mer permití advertir al general Eisenhower que tal período crítico podría apresurar el proceso de una de dos posibilidades: 1)- Que los países se desarrollen y al mismo tiempo mantengan una forma de vida interna y una formar de relaciones internacionales que sean esenciales a los del mundo occidental. 2)- Que se desarrollen a través de una revolución social y política hacia varias formas de dictaduras. Terminé diciendo: "Y no es necesario comentar las terribles consecuencias de esta segunda alternativa". Las experiencias vividas en Iberoamérica hasta el presente hablan por si solas.
Debo expresar con profunda preocupación y tristeza que en el momento que esta edición llegue a los lectores podría remitirle al Presidente Clinton la misma carta que le enviara a Eisenhower, cambiándole simplemente la fecha por otra actualizada.
Son innumerables las situaciones preocupantes que se nos presentan como iberoamericanos. Podemos observar un caduco sistema del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial, el que impide el desarrollo y la soberanía de las Naciones de Iberoamérica. El tan publicitado Tratado de Libre Comercio (NAFTA) significará menos empleos y baja de salarios. Las inversiones que en este marco se realicen en los países pobres serán para apoderarse de fábricas y de equipos ya existentes, es decir que no se crearán nuevas riquezas. Desaparecen miles de industrias nacionales por el ingreso de productor importados mas baratos.
Estas líneas vienen siendo trazadas desde muy lejos. En 1985, en un simposio sobre deuda externa en Berna, Henry Kissinger declaró: "No hay camino indoloro para que los países deudores puedan solucionar su crítica situación, pero debemos proponer algunas alternativas a los programas de ajuste del Fondo Monetario Internacional. La solución siempre implicará un sacrificio: Yo prefiero que las Naciones deudoras paguen sus obligaciones externas con activos reales a los bancos acreedores, con la entrega del patrimonio de las empresas públicas" (v. Alejando Olmos - La Deuda Externa -Pag. 35).
Para Iberoamérica cabe lo que publiqué en 1957 con referencia a mi Patria. Es una obligación repetirlo, principalmente en momentos en que muchos opinan que hay que bajar los sueldos para salvar a las industrias: "En primer lugar la industrialización del país no puede ni debe hacerse rebajando el nivel de vida de los trabajadores. El gobierno y los empresarios deben comprender que ello es no solo inadmisible por razones morales y sociales sino inconveniente por razones económicas. Una masa trabajadora con alto nivel de vida es, al mismo tiempo, un nuevo mercado de consumo y una nueva posibilidad de ampliar el potencial económico de la industria. La formación de ese mercado adquisitivo interno debe ser el fundamente de nuestro desarrollo industrial.
Muy sugestivo
En el artículo anterior hablé de mejores signos para el futuro iberoamericano a raíz de las declaraciones del vicepresidente de los Estados Unidos criticando los procedimientos en la ex URSS del Banco Mundial y del Fondo Monetario internacional. A esto se sumaban las expresiones del economista y ex asesor del Presidente Kennedy, Dr. Galbraith pronunciadas en Sheffiel (Inglaterra) contra la especulación financiera y la usura internacional y lo anticipado por el Presidente electo de Venezuela, Rafael Caldera en cuanto a su futura acción de gobierno para resolver la deuda externa de su país a la que calificó de "ilegal".
No deja de llamar la atención que voceros de origen británicos estén atacando al presidente Clinton. El diario ingles "Telegraph" del domingo 6 de febrero de 1994 intensificó su campaña con el Presidente estadounidense publicando un artículo en primera página. Lo mas destacado es que dice que Bill Clinton es posible que no esté en el poder para fines de año. Inclusive se denuncia un apoyo de éste a los católicos irlandeses dado que estudió en Oxford.
Mi larga experiencia política me indica que los ataques de tal índole suelen tener un trasfondo que no es sencillo determinar. De cualquier manera y para mi uso personal me pregunto: ¿No será que el Presidente Clinton está dudando, como ya ha dado algunas muestras, del esquema económico político heredado del binomio Thatcher-Bush?.
La posible reflexión de Clinton frente a las negativas consecuencias que se están dando en Iberoamerica por continuar su gobierno la línea mencionada anteriormente, puede crear una circunstancia muy positiva. De producirse lo llevará inexorablemente, a recapacitar sobre la acción inconclusa del gobierno de Kennedy y las esperanzas que ésta había despertado en la sufrida raza humana.
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