Malvinas: A propósito de un artículo del diario La Nación
Salvo en la fantasía literaria de quien redactó la nota, no existe ninguna prueba de semejante reclamo del Dr. Kirchner a Tony Blair en aquella visita de los Kirchner la Reino Unido.
Por Eduardo Mariano Lualdi
Dice el articulista del diario La Nación: "Estaban frente a una ventana. Néstor Kirchner miró a través de ella. Atardecía en Londres. "Tenga en cuenta que he nacido en una provincia en la que me crié mirando a las Malvinas", dijo. A su lado, Tony Blair, inmerso en su propia isla, se tomó unos segundos para responder: dio un largo sorbo a su copa de oporto. "Entiendo", asintió.
No se conocían. Kirchner había asumido la presidencia hacía poco; asistía con Luiz Inacio Lula da Silva y el ex presidente chileno Ricardo Lagos a la cumbre de partidos progresistas, invitado por el Partido Laborista.
El contacto con Blair, de pie y con intérpretes, duró un suspiro, pero sirvió, en cierto modo, para sentar un precedente: el nuevo gobierno argentino, a diferencia de la política de seducción de los isleños que aplicó Carlos Menem, iba a ser inflexible en el reclamo de las islas. Era la oportunidad de Kirchner de hacérselo saber a su anfitrión, aunque no quedara constancia en actas.
En los cinco años siguientes, el gobierno británico insistió en no acatar la recomendación del Comité de Descolonización de las Naciones Unidas de debatir la soberanía de las Malvinas y permitió ciertas licencias a los isleños que el gobierno argentino interpretó como actos unilaterales. La relación bilateral empeoró. Empeoró en ese aspecto y, por él, se acentuó la frialdad cada vez que hubo en agenda temas vinculados con las islas, fuera la pesca o la exploración en sus alrededores.
En Londres vanamente esperaron en 2007 una respuesta afirmativa de Kirchner a la invitación, o el sondeo, de Blair para que asistiera a los actos de homenaje a los caídos argentinos y británicos por el 25º aniversario de la guerra. No iban a ser actos de homenaje, según el canciller Jorge Taiana, sino una celebración de la victoria. Quedó todo dicho.
Casi en coincidencia con el Día de las Malvinas, Cristina Kirchner irá a Londres en las mismas condiciones que su marido, invitada por el Partido Laborista. En aquella ocasión estuvo con él, pero como senadora y primera dama. En esta oportunidad, a su lado, si coinciden frente a una ventana, no estará Blair, sino Gordon Brown. Aquello que diga no será más que la confirmación de la política del gobierno anterior; el nuevo anfitrión no necesitará unos segundos para responder.
El gobierno británico se apresuró a desentenderse del asunto. Los mandatarios asistirán como líderes de sus partidos, supuestamente afines al laborista. Una presidenta y un primer ministro nunca dejan de ejercer sus cargos, pero, en una cumbre política, de nada queda constancia en actas. El renovado reclamo por la soberanía de las islas será funcional a la presidenta argentina, así como, en el caso de Brown, podrá serlo el silencio, salvo que acceda a una petición concreta y, de ese modo, contribuya a descongelar la relación bilateral."
Este resumen de la propaganda oficial fue publicado por el diario La Nación el 8 de febrero de 2008, el mismo diario que en diciembre publicó una columna del Embajador británico en la Argentina, para difundir su propaganda en relación a la política del imperio en la Antártida pero le negó al estudioso Dr. Carlos Alberto Rinaldi una respuesta, que adjuntamos al final de esta breve nota.
Salvo en la fantasía literaria de quien redactó la nota, no existe ninguna prueba de semejante reclamo del Dr. Kirchner a Tony Blair en aquella visita de los Kirchner la Reino Unido.
Muy por el contrario, el Dr. Kirchner respondería a The Guardian que la reconquista patriótica de la Islas Malvinas se trató en realidad de una “cobarde agresión”, siendo la declaración más humillante y vergonzante para la Nación Argentina. Una humillación que ni en el menemato se atrevieron a acometer.
Esa declaración del entonces presidente Kirchner fue la base política sobre la que Tony Blair (el “estadista” más brillante que emocionó al Dr. Kirchner) invitó a “celebrar” la Guerra de Malvinas el 14 de junio. Todos recordamos el “blooper” del Ministerio de Defensa que emitió una resolución con ese contenido para enmendarse pocos días después con otro Decreto tan pésimo como el primero.
El autor, imagina un endurecimiento del Ejecutivo Nacional frente a la ocupación militar colonialista del imperialismo inglés, sin embargo en la realidad, el Reino Unido de Gran Bretaña sigue gozando de los enormes beneficios que le aparejó el Acuerdo de Madrid (paraguas de soberanía y control de policía sobre nuestras FF.AA.), el que nos colocó por detrás de la resolución de 1965 y permite a los ingleses auscultar permanentemente nuestro sistema (¿?) de defensa.
El gobierno argentino se ha negado sistemáticamente llevar para su votación en la Asamblea General de las Naciones Unidas la cuestión de nuestros derechos soberanos en Malvinas, demás archipiélagos australes y mares adyacentes, lo que se hizo hasta 1989 exitosamente y que el menemismo retiró como muestra de “arrepentimiento” por la osadía argentina de recuperar de manos del imperialismo una porción de su suelo patrio, reduciendo nuestro reclamo al Comité de Descolonización un organismo menor y sin ningún poder resolutivo favorable para nuestro país.
Ha sido el propio Estado argentino, nacional, provincial y municipal, el que ha aportado fondos del pueblo, para difundir a través del cine la tesis de la “autodeterminación” de los isleños, sabiendo a ciencia cierta que los isleños no son pueblo originario sino población insertada para garantizar la ocupación. El argumento de la autodeterminación de una población insertada por un imperialismo, fue rechazado cuando Gran Bretaña realizó una pantomima de referéndum en el peñón de Gibraltar, en el que la mayoría de la población británica voto por… seguir siendo británica.
Esta propaganda financiada por el Estado argenitno reviste una enorme gravedad: si la Argentina concede al mundo imperialista el derecho de imponer la autodeterminación a poblaciones insertadas para la usurpación, habrá cometido una de las peores tropelías contra los pueblos y naciones que luchan por su verdadera libertad e independencia, como son el caso de Irak y Palestina y otros muchos del mundo.
Sigue vigente el Tratado de Londres, que es ley de garantía a las inversiones británicas; se paga religiosamente la deuda externa ilegítima, usuraria y fraudulenta al imperialismo inglés, ayudándolo a financiar su ocupación militar colonialista. Se le otorgó la principal reserva estratégica de nuestro petróleo, Cerro Dragón, hasta 2047, garantizando a la British Petroleum y a Bridas una concesión hasta el agotamiento. Las concesiones mineras a los grupos británicos o de la Commonwealth depredan nuestras riquezas y envenenan nuestros suelos y aguas prometiéndole a la población argentina cuanta enfermedad terminal pueda sufrirse. Esas concesiones reinan en la provincia de Santa Cruz, feudo del kirchnerismo.
El Gobierno del Dr. Kirchner resucitó un acuerdo sobre prospección para el desminado de las Islas Malvinas firmado por el extinto gobierno del Dr. De La Rúa y su ministro Rodríguez Giavarinni, ese que fijó como política para Malvinas “no hacer olas”.
El pueblo argentino liquidó el 19 y 20 de noviembre al mendaz y corrupto gobierno de la Alianza. Harto de una política destructiva para la Nación lo depuso como nunca antes había ocurrido con un gobierno constitucional. Con su fin, la Nación bien podría haberse deshecho de toda la lacra que la llevó al fondo de la crisis: por ejemplo ese acuerdo por desminado. El propio Dr. Duhalde sepultó el acuerdo en los cajones de uno de los peores ministros de Relaciones Exteriores de la historia, el ahora kirchnerista Dr. Ruckauf.
Sin embargo, muerto el proyecto de desminado en 2001, el Dr. Kirchner lo resucitó en el 2006. Los propios británicos se sonrojaron ante este hecho: ellos, siendo quienes ejercen la soberanía de hecho mediante su ocupación militar colonialista, tienen obligación de hacerse cargo del desminado: Pero pagamos el 90% del estudio (siempre de acuerdo a la versión inglesa) para regocijo del imperialismo inglés.
Son abogados ingleses los que representan a la Argentina en la disputa con las pasteras europeas: uno de ellos familiar directo de Tony Blair.
Se toleran viajes desde las Malvinas al continente, como el del Endurence y otros, y a puertos sudamericanos, para facilitar el aprovisionamiento de los usurpadores que tienen desplegada una base de la OTAN (seguimos siendo socios extra OTAN), con armamento de todo tipo, listos para agredir a esta nación o colaborar con la agresión a cualquier otro país de América Latina.
Aún hoy no se sabe cuál es el relevamiento real de nuestras 350 millas náuticas, millas que el imperialismo inglés reclama para sí con el fin de apropiarse no solo de las Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur, sino que pretende extender su usurpación hasta nuestro sector Antártico. Como es sabido, la presentación del relevamiento de nuestras 350 millas náuticas en tiempo y forma vence en mayo de 2009. ¿A quien beneficiaría si este relevamiento no se hace en su debida forma y tiempo? A Gran Bretaña.
Advertimos durante años las consecuencia de la incorporación de nuestros territorios y mares y el sector antártico como de soberanía británica a la Constitución de la Unión Europea y luego en el Pacto de Lisboa (13 de diciembre de 2007), pero no mereció mas que una referencia tan liviana como una pluma.
La política del gobierno argentino es tan vergonzante frente al imperialismo inglés, que siendo la propia Gran Bretaña la que viola los pactos que la benefician como el Acuerdo de Madrid que impone en teoría un “paraguas” de soberanía, se niega a denunciar ese Acuerdo (derecho que asiste plenamente a la Argentina y figura en el propio Acuerdo) a pesar del reclamo de soberanía de 350 millas de nuestro mar a partir de las costas de nuestras Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur y de nuestro sector antártico argentino, enunciado por el imperialismo inglés a fines de 2007. Un contrasentido en lo hechos: el Reino Unido de Gran Bretaña impuso un paraguas de soberanía para luego violarlo reclamando soberanía sobre esos territorios
Sin fantasía literaria alguna, el ministerio de Relaciones Exteriores sigue repitiendo el sonsonete sobre la inconveniencia de terminar con ese acuerdo internacional. Las relaciones internacionales del gobierno de los Drs. Kirchner niega una cuestión básica del derecho de los pueblos y del derecho internacional: los acuerdos se hacen y se deshacen en consonancia con los intereses y necesidades de la nación.
(*) Coordinador Nacional del FPLP
Foro Patriótico y Popular
Más información www.politicaydesarrollo.com.ar
Contáctenos politicaydesarrollo@gmail.com
titulares_pyd@yahoo.com.ar
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)



No hay comentarios:
Publicar un comentario