jueves, 5 de diciembre de 2019

HASTA AHORA, CRISTINA GANA POR GOLEADA

HASTA AHORA, CRISTINA GANA POR GOLEADA Malú Kikuchi (6/11/2019) Se sabe que las predicciones tienen la costumbre de fallar y que la bola de cristal la enterraron con López Rega. Por lo tanto sólo hay preguntas, incógnitas y muy poca información real. No se conoce por el momento el gabinete completo del gobierno electo, eso será recién esta tarde. Pero hasta ahora, con lo poco que se sabe, daría la sensación que Cristina Fernández le va ganado por goleada a su candidato a presidente. Casi todos los puestos parece que serán ocupados por personas elegidas por la vice. Gente de Alberto, casi nadie. Pero el presidente es Alberto. ¿Lo es? Habrá que esperar hasta el 10/12/2019. Quizás, lo más probable, es que haya que esperar varios meses, hasta que Alberto demuestre que es capaz de construir poder, algo que Cristina ha hecho con mucha habilidad y rapidez. Pero recordando la vieja frase de 1973, “Cámpora al gobierno, Perón al poder”, se sabe que Alberto no es Cámpora, ni Cristina es Perón. Seguro que Cristina no es Perón. Pero ¿qué se sabe de Alberto? Es un gran operador político, un gran operador judicial y gran operador periodístico. ¿Es un líder, es capaz de construir poder para sí y no sólo para otros? Habrá que esperar. Puede que se conforme con el título y no gobierne. Lo más probable es que quiera gobernar. No se alcanza la presidencia de la nación para usar la banda y el bastón y quedarse quieto. Llegado el momento va a querer ser el presidente, cargo para el que fue elegido, aunque hoy le deba el 30% de los votos a Cristina, el 10% a Massa y solo el 7,96% a él. Néstor K llegó al poder con los votos de Duhalde y quizás, siendo generosos, con un escaso 3% que le debió a su mujer, mucho más conocida que él. Con la ayuda de Alberto construyó un poder casi omnímodo. Con la ayuda de Alberto. Más la ayuda de Clarín y mucha inteligencia. Néstor heredó un país que llevaba 5 meses creciendo al 5%. Heredó la feroz devaluación de Remes Lenicov y el auge de la soja. Un fenomenal viento internacional a favor, que hizo que el país creciera… y pareciera que las cuentas de los K, también. Otra gran oportunidad perdida para el país. Ahora, a partir del nuevo gobierno, con un poder legislativo totalmente manejado en sus resortes importantes por Cristina, en las dos cámaras, y al manejarlas se adueña de los proyectos de ley que le gusten y los que no. Siendo dueña del senado también maneja en parte al poder judicial. ¿Qué le queda a Alberto? El deberá decidir si pelea por el poder que legalmente le corresponde o le cede el lugar a Cristina. O si llegan a un acuerdo y cogobiernan. Esto último es difícil, no solo porque es incómodo y poco práctico, sino porque la personalidad de Cristina no lo toleraría. El lunes 2/12 se pudo comprobar que Cristina no cambió. Es la de siempre, quizás más enojada, más soberbia que antes. Durante más de 3 horas les gritó a los jueces irrespetuosamente, no se defendió de ninguna de las 150 acusaciones, desperdició la coyuntura para soltar su furia y hacer política. A los jueces les debía respeto, no por sus personas sino por lo que representaban, nada menos que la ley. Salvo que la ex presidente y actual vice electa se crea por encima de la ley. Y no lo está, como nadie lo está. Pero su show del lunes demuestra que en vez de mejorar está peor. La lógica, si es que existe en política, sugiere que tanto Alberto como Cristina llegarán a un punto de no retorno en su sociedad. Piensan o por lo menos Alberto pensaba distinto al de la campaña. Ya lo dijo Duhalde: “si Alberto y Cristina se pelean es el fin”. No aclaró el fin de qué. Si el fin del gobierno que va asumir el 10/12, esperemos que no. O el fin de… Es difícil esperar, pero no queda más remedio. Ni siquiera sabemos qué esperar. Y esperar ha sido el verbo más usado. Las posibilidades son múltiples. Y lo único realmente deseable es que suceda lo que sucediere a nuestra Argentina y por lo tanto a todos nosotros, nos vaya bien. Sin violencia y en paz. Los movimientos sociales ya lo advirtieron, ”ni con Macri, ni con Fernández”. El 2020 se vislumbra muy complicado.

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