sábado, 22 de julio de 2017

Pacificación Nacional Definitiva: AfaVitA REPUDIA EL ATENTADO A LA AMIA Y EL HOMENAJ...

Pacificación Nacional Definitiva: AfaVitA REPUDIA EL ATENTADO A LA AMIA Y EL HOMENAJ...: La Asociación de Familiares y Amigos de las Víctimas del terrorismo en Argentina, recuerda y pide una oración, en memoria de las Víctim...

Pacificación Nacional Definitiva: ¿HASTA CUÁNDO?

Pacificación Nacional Definitiva: ¿HASTA CUÁNDO?: ¿Hasta cuándo vamos a continuar con el curro de los Derechos Humanos? Señor Presidente, Ud. en campaña prometió terminar con el "c...

Pacificación Nacional Definitiva: ENTREVISTA A ARTURO LARRABURE

Pacificación Nacional Definitiva: ENTREVISTA A ARTURO LARRABURE: El sábado 22 de julio, aproximadamente a 09:50 horas, el periodista Mariano Obarrio entrevistó en su programa de Radio Belgrano AM 950 ...

LAS DOS CARAS......

LAS DOS CARAS DE LOS CRÍMENES DE “LESA” Calendar julio 22, 2017 | Posted by Malú Kikuchi Malú Kikuchi (22/7/2017) De acuerdo al “Estatuto de Roma”,17/7/1998, son considerados crímenes de lesa humanidad – tipificados por la Corte Penal Internacional- por sus características que agravian a la humanidad entera. Esos crímenes son 11 y el asesinato está entre ellos. No se aclara si los comete un gobierno o no. Argentina ha decidido que solamente son crímenes de lesa humanidad aquellos que comete un gobierno desde el poder. Se puede estar de acuerdo o no. Esa es otra discusión. Pero si Argentina cree que sólo un gobierno comete crímenes de lesa humanidad, ¿qué pasa con Venezuela? La República Bolivariana de Venezuela, es un país federal, 23 estados más el Distrito Capital y las islas llamadas “dependencias”, con 19 millones y algo más de habitantes, rica en petróleo pesado, con una Constitución impuesta por Hugo Chávez en 1999 y aceptada por el pueblo venezolano. Hoy, pobre. Un país que fue muy rico, que despilfarró su riqueza en una pésima política económica populista, llamada “el socialismo del siglo XXI”, que importó no sólo la ideología de la Cuba castrista, también importó 120.000 cubanos entre maestros, médico y militares. Se teme estos últimos manejen el país. Al morir Chávez, dejó como heredero a Nicolás Maduro, ex colectivero, ex canciller del chavismo, comunista confeso, discípulo de los Castro y tan limitado que se refiere a los “5 puntos cardinales”. Mientras la economía colapsa, y falta lo esencial: ataúdes, papel higiénico, analgésicos… Nicolás Maduro fue electo con Elía Jaua como vicepresidente en 2013. La elección tuvo una fuerte sospecha de fraude. El contrincante de Maduro era Henrique Capriles, gobernador de Miranda y ya tarde en la noche se cayó el sistema de computación. Volvió y llovieron de pronto los votos a Maduro. En las legislativas del 6/7/2015, la MUD, Mesa de Unidad Democrática (todos los partidos de oposición unidos) obtuvieron 112 diputados y el GPPSB, Gran Polo Político Simón Bolívar, más aliados, obtuvo 55 diputados. La Asamblea Nacional, órgano unicameral, consta de 167 miembros. Los 4 que faltan son del distrito Amazonas y no están por una maniobra del Tribunal Supremo de Justicia (chavista). Maduro ante la adversidad económica y política, enloquece cada día un poco más. El pueblo venezolano quiere votar, su Constitución dice que puede votar, el gobierno seguro de perder las elecciones, no las permite. Ha hecho y hace todo lo inimaginable para doblegar a su gente. No lo consigue. El último invento es una Asamblea Constituyente de más de 500 miembros (30/7), de los cuales Maduro nombrará la mitad y la otra serán campesinos, obreros y ONG sociales. Hace más de 100 días que los venezolanos protestan en las calles de todo el país. Hay miles de detenidos y presos políticos. Falta comida, pero sobra coraje. Ya van más de 120 muertos, todos ellos jóvenes de entre 17 y 25 años, asesinados por los colectivos chavistas (paramilitares en moto), mientras la Guardia Nacional y la policía reprimen tirando a matar. Responsable del desastre, es el gobierno corrupto y narco. Sólo quieren votar. Los detienen, los juzgan en tribunales militares, los matan. Maduro califica a los líderes políticos de la MUD de “terroristas” a los que les espera la cárcel. ¿Y los DDHH de los venezolanos? ¿O los que se oponen a Maduro y a cualquier seudo izquierdista, no merecen justicia? Estamos esperando que mamá Hebe, nona Carlotto, el inexplicable premio Nobel Perez Esquivel, los diputados de izquierda, las múltiples ONG de izquierda, digan algo sobre los crímenes de lesa humanidad que se cometen todos los días en Venezuela. El silencio es atronador. Los crímenes cometidos por la izquierda son justificados, casi se diría que bienvenidos. Ante tanta hipocresía, ante esta moral sesgada, ante una ideología más allá de toda lógica, hay que terminar con los juicios truchos de la verdad, barajar y dar de vuelta. O en Venezuela se cometen crímenes horrendos de lesa humanidad contra jóvenes desarmados que solo quieren votar, o el tema de los crímenes de lesa humanidad es abiertamente un negocio para algunos. Hoy Venezuela no es una república y es un insulto a Simón bolívar utilizar su nombre. Esperamos ley pareja. Ni los crímenes de lesa, ni la Justicia tienen dos caras… salvo que sean monedas.

Habla la experiencia: LA INDIFERENCIA DE LA SOCIEDAD

Habla la experiencia: LA INDIFERENCIA DE LA SOCIEDAD: ¿Qué pasa con los argentinos?  Según  una última encuesta sólo el 18% de la población está de acuerdo con que se investigue la corrupción. ...

viernes, 21 de julio de 2017

EL INCENDIO Y LAS VÍSPERAS

EL INCENDIO Y LAS VÍSPERAS. “Los pueblos a quienes no se hace justicia, se la toman por sí mismos más tarde o más pronto”. Voltaire Más allá de insistir en mi ruego de difusión de la convocatoria del #3A en Tribunales, las novedades ameritan algunas especulaciones, sobre todo en la Argentina. Me refiero, concretamente, a la detención del histórico contador de los Kirchner, Víctor Manzanares, al llamado a indagatoria de Carlos Sancho, socio y testaferro del máximo hijo de la dinastía, al pedido de similar medida para Alejandra ¡Giles! Carbó, nuestra egregia Procuradora General, y a la batalla por el retiro del paraguas de los fueros parlamentarios a Julio de Vido, el mayor operador de la corrupción desde los lejanos días del primer período de Néstor como Gobernador de la Provincia de Santa Cruz. En los dos primeros casos, y como ya sucediera con Lázaro Báez, el gran prestanombre que cometió la incalificable torpeza de involucrar a sus hijos en el delito, las esperanzas de la sociedad están puestas en las confesiones que la privación de la libertad podría inspirar en estos insignes dibujantes de números brumosos. Porque es claro que, si se deciden a hablar y reconocer que actuaron por instrucciones directas de la organizadora y jefa de la asociación ilícita, la autocalificada perseguida política pasará a integrar la lista de importantes presos de la región. La ex Presidente debería ya estar en prisión preventiva ya que está suficientemente probado que sus dependientes han adulterado las pruebas (hasta los libros sociales de las empresas que le pertenecen) y entorpecido la investigación. Hasta hoy, el Gobierno no la quería entre rejas, ya que la prefería como sparring en las elecciones, en una elucubración que califiqué oportunamente como bastarda; pero es probable que el Juez Claudio Bonadío altere el panorama ordenando su detención antes de octubre. El caso del ex Ministro de Planificación del saqueo servirá para quitar el disfraz a todos aquellos que decidan desoír el clamor social y ratificarlos como convertirlos en cómplices de la corrupción que asoló el país durante la extendida década robada. Si fracasara la expulsión de este delincuente de la Cámara de Diputados, que se discutirá el miércoles, las redes sociales serán el lugar en que sus encubridores encontrarán sus nombres y sus fotografías de frente y perfil. Me parece que esto debería servir como un llamado a la reflexión para los kirchneristas y sus compañeros de ruta, muchos de los cuales deberán someterse pronto al voto popular. Esta semana, la última de la feria judicial, estará de turno la Sala I de la Cámara de Apelaciones en lo Criminal Federal, integrada al efecto por el cuestionado Eduardo Freiler, a quien pronto veremos destituido y –tengo la esperanza- preso por ladrón, y Jorge Ballestero, protector de los pingüinos durante muchísimo tiempo pero que, recientemente, ha virado en sus posiciones por los vientos de cambio que percibe. Las recientes decisiones de Bonadío que afectan a Cristina y su círculo íntimo serán revisadas por ambos y, si decidieran modificarlas, deberían ser conscientes de estar acercando peligrosamente mechas encendidas a la santabárbara que podría estallar en Comodoro Py. La semana pasada, cuando los enumeré los grandes reos regionales, cometí el error de omitir a algunos de ellos; en Perú, por ejemplo, mencioné sólo a los ex presidentes a Alan García (prófugo) y a Ollanta Humala, y olvidé a Alberto Fujimori, que comparte la cárcel con el anterior. En América Central, varios países han visto a sus mandatarios presos y, en algunos casos, ante la inminencia de su detención, algunos optaron por huir al exterior. ¿Será también el caso de Rafael Correa y su autoexilio en Bélgica? Lo notable fue que el viernes, en Mendoza, en una suerte de “contra-cumbre” frente al infructuoso encuentro de los presidentes del Mercosur, que no lograron consensuar la expulsión de Venezuela, los maléficos vientos populistas volvieron a amontonar a los apologistas de los desalojados del poder y de quienes están en vías de serlo. Así, en la misma bolsa reinvindicatoria metieron a Luis Inácio Lula da Silva, a Cristina Elizabet Fernández, a Fernando Lugo, a Milagro Salas y, el colmo, al tirano “más burro”, presuntas víctimas de conspiraciones imperiales; sólo les faltó agregar a Raúl Castro y a Jorge “Saladito” Castillo para condimentar el nauseabundo resultado. El pegamento para tanto dislate, presumo, debió ser la ideologizada visión que tienen sus adherentes sobre la situación que viven la ensangrentada nación venezolana, que está protagonizando una de las mayores emigraciones de la historia continental por imperio de la violencia, la salvaje represión y la hambruna, y la Provincia de Santa Cruz, el feudo de los Kirchner desde hace más de un cuarto de siglo, hoy en manos de la fotocopia de pelo largo, que se incendia diariamente pese al frío austral reinante. Volví a preguntarme, como lo hice tantas veces durante los 70’s, por qué todos estos fanáticos, que consideran a la democracia como una maldita enfermedad burguesa, no se mudan a esos idealizados paraísos. El criminal régimen de Maduro, amén de la condena casi universal, está provocando una discusión a nivel mundial, ya que su precaria subsistencia depende, en gran medida, de las compras norteamericanas de petróleo. El quid de la cuestión es que, si se interrumpieran, no sólo producirían la inmediata victimización de los terroristas y narcotraficantes que gobiernan desde Caracas, buscando la solidaridad latinoamericana, sino que profundizarían la crisis humanitaria en la que se ve inmersa la población, que carece ya de alimentos y remedios. No puedo cerrar esta nota sin hacer referencia a la detención, por orden del Tribunal Federal que lleva la causa llamada “Bahía Blanca”, del señor Capitán de Corbeta Ricardo Molina, que ya tiene 87 años de edad. Si a ello le sumamos la actitud del canalla Juez Federal de La Plata, Ernesto Kreplak, fanático kirchnerista, frente a la detención domiciliaria del Dr. Jaime Smart dispuesta por la Cámara de Casación, inventándole nuevos procesos para mantenerlo en la cárcel a 82, tendremos nuevos motivos para concurrir a la concentración del #3A en Plaza Lavalle. ¿Hasta cuándo seguiremos soportando que estos verdaderos asesinos togados –han muerto más de cuatrocientos ancianos en cautiverio- sigan haciendo de las suyas? Me pareció adecuado “robar” el título del libro de Beatriz Guido para encabezarla, porque tal vez estemos en las vísperas de un fuego purificador que nos permita recuperar una Justicia seria, independiente y veloz, esencial para volver a ser una República. Bs.As., 22 Jul 17 Enrique Guillermo Avogadro Abogado Tel. (+5411) ò (011) 4807 4401/02

profesor Cocca: REPARACIÓN HISTÓRICA o como juega el gato maula co...

profesor Cocca: REPARACIÓN HISTÓRICA o como juega el gato maula co...:                                    REPARACIÓN HISTÓRICA o como juega el gato maula con el mísero ratón                        ...

miércoles, 19 de julio de 2017

CAPITAL DEL DELITO

CAPITAL BONAERENSE DEL DELITO LO VENGO COMENTANDO DESDE HACE TIEMPO. TRES DE FEBRERO MI DISTRITO, AL QUE LLAMO VILLA VALENZUELA ( por el paracidista Intendente, que no era vecino nuestro) ES LA CAPITAL BONAERENSE DEL DELITO. SOCIEDAD Tres de Febrero primero en el ranking de delitos Martes, 18 Julio 2017 15:54 Nuestro distrito encabeza la lista de municipios con más denuncias de robos en el 2016. Tres de Febrero primero en el ranking de delitos El pensamiento tranquilizador sobre la posibilidad de una vida más apacible en el interior del país quedó destrozado por la estadística. Fuera del Gran Buenos Aires se encuentran las tasas de robo más altas de la Argentina. Es una certeza instalada durante años que el conurbano es el centro más extentido de la violencia urbana. Asaltos en colectivos, acciones de motochorros, hurtos de celulares, secuestros y homicidios apuntalan la percepción social sobre el potencial riesgo que puede irrumpir a la vuelta de cada esquina en el primer cordón bonaerense. Pero el desafío del delito expande sus límites. La información del Ministerio de Seguridad de la Nación referida a robos denunciados en 2016 permite establecer que las tasas de los municipios del conurbano quedan lejos de las consignadas por ciudades y distritos provinciales. Una comparación de esas características señala que en la ciudad de Mendoza se notificaron 4723,9 robos cada cien mil habitantes, mientras que en Tres de Febrero, el partido bonaerense con más peligrosidad en ese rubro, registró una tasa de 1236,2. HOY EN A 24 EN EL PROGRAMA DE ROLANDO GRAÑA CONFIRMARON EL RECORD LIC. FRANCISCO SCOLARO

lunes, 17 de julio de 2017

MALVINAS : PODER Y PETROLEO

MALVINAS: PODER Y PETROLEO “! Ojo al Cristo que es de Plata !” Por Sergio Cerón - Octubre de 2004 “!Ojo al Cristo que es de Plata!” George Bernard Shaw, el gran dramaturgo irlandés, predilecto durante varias décadas del público británico, caracterizó con su mordaz estilo al pueblo inglés, adoctrinado históricamente por su clase dirigente. Dijo en una de sus obras: “Nunca se encontrará un inglés que no tenga razón. Todo lo hace por principios; te guerrea por principios patrióticos, te roba por principios de comercio, te esclaviza por principios imperiales, te oprime por principios de fuerza, sostiene a su rey por principios de lealtad y lo decapita por principios republicanos…” Aquí encontramos una de las claves que explican la trayectoria del Reino Unido en el concierto internacional. Otra clave nos la suministra el personaje que lanzó a Inglaterra hacia su expansión imperial moderna y que, como lo señala Shaw, decapitó a su monarca por principios republicanos. Oliverio Cromwell (1599-1658). Devenido dictador, luego de ganar la guerra civil de fuerte contenido ideológico y religioso, se convirtió en el portaestandarte del protestantismo europeo y, como tal, desarrolló una obsesiva fobia contra España, convertida en el brazo político de la Iglesia Católica. En su discurso del 17 de septiembre de 1656, explicó la política exterior que debía seguir Gran Bretaña: “…Porque, en verdad, vuestro gran enemigo es el español. Es un enemigo natural. Es naturalmente así; es así naturalmente por razón de la hostilidad que en él hay contra todo lo que sea Dios. Contra todo aquello de Dios que esté con vosotros o pueda estar en vosotros. El español es vuestro enemigo; su enemistad ha sido puesta en él por Dios. Es el enemigo natural, el enemigo providencial; quien le tenga por enemigo accidental no conoce las Escritura ni las cosas divinas… Con Francia se puede hacer la paz, con España… no” Desde el descubrimiento y la colonización de América por España, lo que hoy llamamos Hispanoamérica es, para el Reino Unido o, si preferimos, por los anglosajones, una unidad política, económica y social a la que consideran su enemiga, simplemente por razones genéticas, con raigambre religiosa, cultural y hasta racial. Esa disposición de ánimo de los ingleses ha sido transmitida culturalmente a sus descendientes americanos. El término “hispanos” (a veces “latinos”) tiene en Estados Unidos una connotación despectiva, que intenta marcar una escala jerárquica, en cuya cúspide figuran los “wasp” (blancos, anglosajones, protestantes). Y esto a pesar de los esfuerzos de los sectores que luchan contra las políticas discriminativas en un medio donde se disimula la descalificación que significa el término “negro”, apelando al eufemismo de “hombre de color”. Los ingleses usan para referirse a los argentinos el término “argie”, con la misma intención subestimativa con la que denominamos a los habitantes de las islas “kelpers” (una variedad de algas) acuñada originariamente en su madre patria. Andrew Graham Yooll, periodista británico que escribe en “The Buenos Aires Herald”, suministra una tercera clave en un interesante y transparente libro editado hace algunos años: “Pequeñas guerras británicas en la América Latina”. Comienza con una frase introductoria: “Desde hace mucho tiempo la opinión de los pueblos de las repúblicas sudamericanas ha sido que los ingleses constituyen una nación de piratas”. Y apela luego a un singular y desconcertante argumento, creo que sincero debido a su formación inglesa : arguye que el uso de ese término es un fácil recurso periodístico porque, a su entender, no se hace distinción (comillas) “entre los piratas de costumbres salvajes y criminales del continente, y los corsarios, bucaneros o corsos: todos saqueadores de poblaciones pacíficas en interés del enriquecimiento personal o los objetivos políticos de un gobierno remoto” El libro - dice un comentario de la prestigiosa revista Criterio del 27 de junio de 1985 - …”hace un gran aporte: el de haber considerado a nuestra América como unidad desde el siglo XVI hasta nuestros días y el haber considerado guerras inglesas aun a muchas de nuestras guerras civiles” Para Graham Yoll serían guerras británicas las grandes invasiones inglesas al Río de la Plata (la primera, en 1763, estuvo a cargo de una flota combinada anglo-portuguesa financiada por comerciantes de Plymouth y terminó con la voladura de la nave insignia “Lord Clive” por la artillería operada por vecinos de la ciudad de Buenos Aires). Y, además: • La guerra con el Brasil por la Banda Oriental del Uruguay. • El bloqueo francés del Río de la Plata (1838) y su secuela, el Combate de la Vuelta de Obligado (1845). • La Guerra del Paraguay de la Triple Alianza. • La Guerra del Pacífico, de 1879-83, mediante la cual Chile se apoderó de las costas marítimas de Bolivia y de varias provincias peruanas (guano y salitre). • El conflicto del Límites con Chile de 1902. • El bloqueo de Venezuela en el mismo año, por el cobro compulsivo de la deuda externa, con participación de otras naciones europeas. (doctrina Drago). • La conquista del Canal de Panamá por Estados Unidos de Teodoro Roosevelt. • La Guerra de Cuba y la instalación en La Habana del secretario de Estado William Taft como gobernador de la isla. • La Guerra del Chaco, en la década de los años 30, promovida por la Standard Oil estadounidense (Bolivia) y la Royal Dutch anglo-holandesa (Paraguay). • El nuevo conflicto por el Beagle en 1978 y el arbitraje británico que favoreció a Chile La historia del Reino Unido está colmada de episodios que dan cuenta de su espíritu rapaz extendido, por otra parte, al resto de Europa, en particular aquella que recibió la influencia de la doctrina calvinistas: la predilección de Dios se manifiesta por medio de los bienes materiales que permite acumular a los individuos y a los pueblos. La predestinación sirve para justificar que los Estados Unidos hayan esgrimido, desde su nacimiento como nación protestante, la doctrina del “Destino Manifiesto”, en nombre de la cual se han erigido en país tutor del resto del mundo. Tal vez uno de los episodios que mejor definen a Gran Bretaña, a la que en el siglo XIX se la definió como la “Pérfida Albión”, es la Guerra del Opio. Bajo la conducción de Lord Palmerston, el gobierno de Su Majestad declara en 1840 la guerra al Emperador de la China, en nombre de la libertad de comercio, para obligarlo a abrogar las leyes que impedían el comercio del opio en su territorio. La droga devastaba grandes capas de la población. Se la producía en la India, dominio inglés. Y los comerciantes británicos obtenían grandes fortunas en una condición que hoy definiríamos como narcotráfico. Entre las instituciones y los hombres que participaban de esa empresa surgen nombres como Swire, Dent, Baring, Rotschild, el Hong Kong Shangai Bank (hoy HSBC), Jardine Matheson, Chartered Bank, Peninsular and Orient Steam Navigation Company. En una palabra, la flor y nata de la dirigencia política y financiera de Londres de la época, que hoy todavía tiene vigencia. La flota inglesa llegó desde las bases navales británicas de todo el mundo. El Ejército Chino, mal armado y corrompido por el uso del opio en sus filas, fue vencido. El Emperador debió aceptar: • La plena legalización del uso del opio en China. • Compensar a los comerciantes ingleses por el opio que había confiscado su gobierno. • Pagar a la Corona la por entonces exorbitante suma de 21 millones de libras en plata. • Conceder a Inglaterra el control del puerto de Hong Kong, que mantuvo hasta hace pocos años. En 1860 estallaría la Segunda Guerra del Opio. Gran Bretaña y Francia, socios en las intervenciones en el Río de la Plata durante el gobierno de Rosas, actuaron de consuno sitiando al país oriental. “The Times” de Londres justificó el hecho: “Inglaterra con Francia, o Inglaterra sin Francia si es necesario… deben darle tal lección a esas pérfidas hordas, que de aquí en adelante el nombre de Europa sea motivo de temor, si no puede serlo de amor, por todas las tierras”. A riesgo de ser reiterativo y agobiante, un solo antecedentes más, recogido del historiador y catedrático británicos James Cable. En su libro “Diplomacia de Cañoneras” (1977) sostiene que su país había enviado, entre 1919 y 1969, 59 expediciones navales con fines de intimidación. Menciona los países que sufrieron esa acción de “mostrar la bandera”: Argentina, Italia, España, Alemania, Noruega, Islandia, Irán, Albania, Agencia Judía (antes del Estado de Israel), Guatemala, Irak, Rodhesia, Tanganika, Zanzíbar, Unión Soviética, China, Turquía, Austria-Hungría, Lituania, México, Nicaragua, Egipto, Japón y Yemen del Sur. Esta enumeración sirve para advertir que la Guerra de Malvinas no es fruto de la casualidad, ni de los delirios alcohólicos de un “general borracho” (Leopoldo Fortunato Galtieri), ni exclusivamente del intento de salvarse de un régimen militar en descrédito. Hasta aquí vemos como Gran Bretaña se ha movido a través del tiempo en base a una política de Poder y de expoliación de otros pueblos, en particular de los que hoy denominamos del Tercer Mundo”. A partir del fin de la Segunda Guerra Mundial, el imperio británico inició su tarea de desguace. Abandonó la India, renunció a las bases de Singapur, aceptó la plena independencia de la Unión Sudafricana, se retiró de Suez, de Kenia, de Rodhesia, de Malta, de Chipre, de Palestina, en fin, de todos los puntos clave que le habían permitido controlar la estrategia mundial. En 1946 presentó ante las Naciones Unidas la lista de los territorios que se proponía descolonizar; en la lista figuraban las Malvinas. ¿Cómo explicar, entonces, que en 1982 movilizará la mayor fuerza operativa aeronaval desde l945, para disputar con la Argentina dos olvidadas y miserables islas, situadas en el Atlántico Sur, pobladas por ,menos de dos mil almas y algunos millares de ovejas y sin valor estratégico desde que se abrió el Canal de Panamá? La tesis que he sostenido en mis publicaciones y charlas es que los dos factores más importantes que explican la contienda son la necesidad de Mrs. Thatcher de remontar su creciente impopularidad – en marzo de 1982, las encuestas mostraban un 75% del electorado en contra suya - y mantener al Partido Conservador en el poder, y el fenomenal aumento del valor de los hidrocarburos provocado en 1973 por la crisis de la OPEP. En momentos de generarse el conflicto, el precio internacional del barril de petróleo, o gas equivalente en calorías, oscilaba en los 30 dólares; apenas una década antes equivalía a algo más de una décima parte de ese valor. Inglaterra, en momentos en que descendía en el ranking de potencias económicas, había encontrado un recurso inesperado en los yacimientos del Mar del Norte. Pero sus expertos tenían en claro que se trata de un recurso no renovable, condenado necesariamente al agotamiento. Los ojos del Imperio decadente fijaron sus fantasías de recuperación en el Atlántico Sur. Se ha intentado explicar la acción inglesa por el valor estratégico del archipiélago. Este es un argumento inconsistente. Al almirante Harry Train, comandante en jefe de la flota estadounidense y comandante supremo de la NATO en el Atlántico Sur - estudioso del conflicto austral - afirmó entonces que ese valor era inexistente, ya que la ruta del petróleo pasaba por el Cabo de Buena Esperanza y no por el de Hornos. Virginia Gamba, doctora en Estrategia y en Relaciones Internacionales, con vastos antecedentes en universidades de Sudáfrica, Gran Bretaña y Estados Unidos, en un trabajo denominado “Gran Bretaña en el balance del poder en el Atlántico Sur”, coincidió con el marino norteamericano: “En este marco conviene especificar que el área general del Atlántico Sur, tanto del lado africano como del americano, es una de las más alejadas o abandonadas áreas del pensamiento estratégico global…” Y añadía en otra parte de ese trabajo: “Lo único que podría darle a la zona un mayor valor estratégico serían grandes hallazgos de petróleo explotable…” La pregunta que aflora inmediatamente es: ¿Existen o no en la región de las Malvinas potenciales recursos en hidrocarburos que expliquen la actitud del gobierno de Margaret Thatcher? En mi libro “Malvinas: ¿Gesta Heroica o Derrota Vergonzosa?”, Editorial Sudamericana, Buenos Aires, 1984, busqué la respuesta en el capítulo “Olor a Petróleo en el Atlántico Sur”. Me limitaré a reseñar algunos antecedentes concretos: • El periodista Daniel Muchnik. Diario Clarín, 4-12-1977, refiere que el ministro del gobierno militar, José Alfredo Martínez de Hoz, visitó Londres y recorrió el yacimiento Brendt, situado al este de Escocia. Escuchó el interés de las empresas por utilizar el stock existente en otras áreas petroleras del mundo. • Pocos meses antes, la revista The Petroleum Economist, editada en Londres, anunciaba en su número de marzo que la Argentina alcanzaría el autoabastecimiento en 1980 y comenzaría a exportar petróleo en 1985, porque se aprestaba a explotar sus yacimientos “off-shore” (costa afuera). Aventuraba las reservas probables de las cuencas marítimas australes del país entre 50.000 y 80.000 millones de barriles. • El 27 de julio de ese mismo año, 1977, La Nación publicaba un comentario firmado por Carlos García Matas y Peter Gruber. Aludía a un estudio publicado en 1976 por el geólogo Bernard Grossling, titulado “Latin America´s Pretroleum Prospect in Energy Crisis”. Grossling sostenía que el potencial petrolífero de la plataforma continental submarina argentina podría estimarse en cuatro veces el del mar de los Estados Unidos, excluyendo el Banco Burwood (que linda al sudoeste con las Malvinas). O sea, se hablaba de unos 80.000 a 90 mil millones de barriles de hidrocarburos, sin tomar en cuenta las cuencas más prometedoras por el espesor de sus capas sedimentarias. • El mismo Muchnik, en su artículo, recordó que a mediados de 1975, desde su cátedra de geofísica de la Universidad de Birmingham - Inglaterra - el profesor Donald Griffits había anunciado: “El Banco Burwood, al sur del archipiélago y al este de la isla de los Estados, podría contener un yacimiento suboceánico por lo menos tan rico como los del Mar del Norte”. • Poco tiempo después el gobierno inglés encomendó a Lord Shackleton investigar sobre el terreno las perspectivas económicas de la zona. La prensa británica explicó la decisión diciendo que “los cateos realizados son lo suficientemente alentadores como para justificar una explotación comercial” y tras analizar el aspecto jurídico, agregaba que “el gobierno argentino no puede ser un espectador pasivo”. • El tema Malvinas comenzó a tener cabida en el periodismo británico por primera vez en la historia. El “Daily Telegraph” publicaba una versión según la cual la CIA estimaba que las reservas de las costas australes argentinas eran tres veces más importantes que las del Mar del Norte. “The Guardian”, por su parte, reproducía la opinión de Richard Gott, experto en asuntos latinoamericanos, en el que sugería el modelo adoptado para la restitución de Hong Kong a China para resolver el entredicho político con la Argentina. El analista Michael Frenchman, en “The Times”, expresaba el punto de vista más radicalizado del laborismo, entonces en el poder, al considerar a las islas como “un colgajo inútil de los viejos días del imperio y un fastidio para la burocracia de un gobierno moderno”. John Retie de “Latin America Newsletter”, con evidente pobreza de don de profecía, agregaba: “Llegado el momento y en condiciones adecuadas, el gobierno de Gran Bretaña aceptará la transferencia de la soberanía a la Argentina”. En la ecuación política en la que se jugaba el futuro del archipiélago se había introducido, como vemos, una variable: Su Majestad el Petróleo. Variable que comenzaba a introducirse en la vida de Buenos Aires, donde los directivos de las petroleras extranjeras hablaban al periodismo sobre el tema. Así Lucio Mazzei, presidente de Shell en la Argentina, declaró el 13 de diciembre de 1977 a la revista Mercado: “Tenemos una gran expectativa en encontrar importantes yacimientos de petróleo en el Mar Austral y Shell hará un gran aporte energético a la Argentina”. En YPF, los técnicos de la empresa nacional creían que la zona que Shell había ganado en licitación en la región del Estrecho de Magallanes podría abastecer un volumen equivalente al 80 por ciento de la producción total de la Argentina. Mercado también informó que había llegado al país el presidente del Offshore Centar, Walter Drysdale, empresario inglés, acompañado por representantes de las empresas británicas Atlantic Drilling, Baring Brothers, British Petroleum y CIB Offshore, de la Deutsche Schachtbaund Tiefbohrgessellschaft de Alemania, la Helmer Staubo de Holanda, la Micoperi de Italia, la Eastman de Estados Unidos y la Uniòn Industrielle et D´Entreprise de Francia. Todas ellas vinculadas a la explotación del Mar del Norte. En menos de una semana dejaron planteadas negociaciones, que los avatares políticos posteriores frustraron, por 3.000 millones de dólares de entonces, con las firmas argentinas Bridas, Astra, Techint, Auspetrol, Desaci, Agua y Energía, Gas del Estado, Cometarsa, Dálmine Siderca, Itralko, Siam y Asea. Entrevistado por Mercado en esa oportunidad, Bernard Grossling aventuró que las nuevas prospecciones submarinas y satelitales permitían suponer la eventual existencia de reservas de petróleo y gas en la plataforma continental submarina argentina del orden de los 200 mil millones de barriles de petróleo. Con lo cual coincidía con el experto geólogo Antonio Pocovi, de YPF, que daba esa cifra para la isobata de hasta 200 metros, pero agregaba que en aguas más profundas podría esperarse encontrar otro tanto, por lo menos. El Wall Street Journal, siempre atento al mundo de los macronegocios, el 3 de junio de 1981, un año antes del conflicto austral, dejó asentada una serie de datos que no podemos descuidar: • El analista Bill Paul escribió que era “posible que la Argentina llegue a ser un importante exportador de petróleo, aún más importante que algunos miembros de la OPEP”. • “Geólogos internacionales, que han estudiado el país, dicen que la Argentina podría exportar hasta 300.000 barriles por día dentro de los próximos años”, agregó. • La sola zona situada al este de Río Gallegos, una de las menos interesantes por su eventual potencialidad, según el diario económico-financiero, podría contener hasta 6.000 millones de barriles de petróleo, tras veces más que los yacimientos canadienses Hibernia, en explotación. En Gran Bretaña sucedía un hecho político que modificaría substancialmente el estado de las largas y agotadores negociaciones entre ambos países que parecían ofrecer, bajo el laborismo, una salida equitativa para los mutuos intereses: los conservadores habían llegado al poder con el liderazgo de una mujer inteligente, ambiciosa y carente de escrúpulos: Margaret Thatcher. Una dama de clase media baja impregnada del espíritu victoriano y ansiosa de un encumbramiento personal. Todo volvió, como dicen los abogados, a fojas cero. Pero no solo la ambición política la guiaba; también la perspectiva de ser parte de un colosal negocio en el cual, según la percepción de la época, más allá de que se confirmen o no los vaticinios que hemos enumerado, se barajan cifras de alrededor de 6 billones de dólares; en la acepción castellana del término billones: seis millones de millones de dólares. Más o menos, el equivalente de cuarenta veces nuestra impagable deuda externa actual. En 198l la Falkland Island Company, virtual dueña de las Malvinas, transfirió el control accionario al grupo químico Coalite, en cuyo directorio - y no creo que por casualidad – tenía un puesto ejecutivo el esposo de la primera ministra británica, Dennis Thatcher, un hombre cuestionado en el Reino Unido por su no demasiado transparente foja como hombre de negocios. En 1984, la firma Firstand Oil and Gas Co., subsidiaria de Coalite, obtuvo una licencia por 30 años para la explotación de hidrocarburos en las Malvinas, el Banco Burwood y en un radio de 200 millas en torno al archipiélago. Curiosamente, el mismo radio aplicado por Thatcher a la zona de exclusión a la Argentina cuando se desató el conflicto. Para comprender hasta qué punto se justifica el derecho a la autodeterminación de la minúscula población de las Malvinas, que pretende negociar de potencia a potencia con nuestro país, es conveniente que conozcamos cuál es su posición ancestral con respecto a la Falkland Island Company y a su sucesor, el grupo Coalite. Así lo describió el periodista Ian Jack, de The Sunday Times Color Magazine, en los años ´80: “Los hombres de campo viven en casas añejas de la compañía, en tierra de la compañía. La tienda de los almacenes de la compañía deducen las facturas de los productos que trae el barco de la compañía de los salarios de la compañía. Mucha gente usa la compañía como un banco; la lana que esquilan de las ovejas va a Tilbury, también en los barcos de la compañía, donde descargan en los muelles de la compañía, se guarda en los almacenes de la compañía y se vende en el mercado de lanas de la compañía en Bradford. Mediante sus directores y sus accionistas y porque además es dueña de los únicos medios de transporte y comercialización existentes, la Compañía de las Islas Falkland ejerce su influencia sobre los otros pocos propietarios que existen en las islas. Para bien o para mal, las Falkland son las islas de la compañía” Recapitulemos lo enunciado hasta ahora: 1. Gran Bretaña tiene una histórica tradición imperialista en detrimento de casi todos los pueblos del mundo, desde América hasta el Extremo Oriente; la piratería era amparada por la corona, que compartía el botín, y la expansión se hacía sobre la base de los intereses de las grandes compañía privadas que financiaban guerras y expediciones punitivas. 2. Un ejemplo dramático fueron las dos guerras del opio en 1840 y 1860 para evitar la prohibición al uso de la droga dispuesta por el emperador. 3. Andrew Graham Yooll, escritor y periodista de “The Buenos Aires Herald” sostiene que Inglaterra libró guerras contra Hispanoamérica desde 1763 a la contienda de las Malvinas. 4. A partir del fin de la Segunda Guerra Mundial, se inicia el desguace del imperio victoriano desde la India hasta el Africa, por diversas razones. Sin embargo, Londres se aferra con dientes y uñas a dos islas perdidas en las brumas del Atlántico Sur: ¿por que?. La explicación más evidente y razonable es que el explosivo aumento del precio del petróleo y la disminución de las reservas mundiales, coloca en primera línea de interés a las áreas hasta entonces mantenidas como reserva por los intereses multinacionales. El Mar del Norte salva al Reino Unido de la catástrofe económica y aparece la cuenca austral submarina de la Argentina como perspectiva de enorme interés. 5. En 1979 los conservadores conquistan el gobierno con Margaret Thatcher, con dos aparentes razones para lanzarse a la aventura de asegurar el dominio de las Malvinas, que los laboristas ponían en riesgo con sus largas pero esperanzadoras negociaciones: consolidar su propio prestigio, en su punto más bajo de apoyo en la opinión pública en 1982 , y facilitar al grupo empresario Coalite, en cuyo directorio figuraba su esposo Dennis Thatcher, el control de la zona, donde potencialmente existían reservas de petróleo y gas cuyo valor estimativo rondaba los seis millones de millones de dólares. Cuarenta veces la actual deuda externa argentina. Esa potencialidad de los yacimientos submarinos del Atlántico Sur era conocida por todos los centros petroleros del mundo, aunque ninguno tenía interés en ponerla sobre el tapete público. Sin embargo, en las postrimerías del gobierno de Isabel Perón, en septiembre de 1975, dos grupos empresarios, uno inglés y otro estadounidense, tomaron contacto con medios argentinos para asociar al país en la explotación de los hidrocarburos, a los que habría que agregar la existencia de importantes campos de nódulos de minerales estratégicos, y en última instancia, por su valor económico, la pesca. La embajada británica envió dos expertos en negociaciones petroleras, un señor Mc Cluskey, de la British Petroleum y otro, Foster, de la Shell, quienes tomaron contacto a nivel de extrema reserva con exponentes de la dirigencia política, militar, económica y sindical argentina. El embajador organizó una recepción en su domicilio de la calle Gelly y Obes. Asistieron jefes militares que tendrían un papel destacado durante el gobierno de Jorge Rafael Videla, dirigentes políticos del radicalismo y empresarios. Sus nombres llegaron a mí poder entonces, pero no estoy en condiciones de confirmarlos con pruebas tangibles. Los británicos ofrecieron el traspaso paulatino de la soberanía de las islas a la Argentina a cambio de la constitución de un consorcio para la explotación de los hidrocarburos, constituido por YPF, Shell, British Petroleum y la Anglo Arabian. Los ingleses se reservarían el 30 por ciento de los hidrocarburos extraídos; el restante 70 por ciento sería refinado en nuestro territorio, cuya capacidad de refinación se ampliaría con la construcción de una gran refinería en Río Gallegos. Habrán leído en estos días sobre la propuesta de los petroleros británicos de levantar una planta para la producción de combustibles líquidos a partir del gas de los yacimientos fueguinos, con una inversión de 1.500 millones de dólares, que daría empleo a 10.000 trabajadores durante la fase de construcción y a 500 que formarían luego la planta permanente. La oferta sumaba la realización de obras de infraestructura, líneas de crédito para la industria y la apertura del mercado británico para nuestras carnes y cereales. !Toda una tentación! Pero surgía un obstáculo. Los petroleros estadounidense, encabezados por los magnates tejanos, también estaban al mismo tiempo en Buenos Aires. La misión era encabezada por Juan Yáñez, gerente general de ESSO de la Argentina, por el asesor del Departamento de Estado Roy Rubottons, John Arams, Leopoldo Vincent y George Rubstein o Robstein. También los americanos hablaron con militares, políticos y empresarios. Pero mientras los ingleses se acercaban al sector “lanussista” de las FF.AA. y al radicalismo, los norteamericanos lo hacían con jefes militares enfrentados con esa línea y con políticos del justicialismo, entre ellos un par de ministros de Isabel Perón, cuyos nombres tampoco voy a revelar, pero conozco. Solamente voy a mencionar a una persona, porque explica mucho de lo que ocurrió después: un entonces desconocido coronel llamado Leopoldo Fortunato Galtieri, cuyo ascenso a la Presidencia de facto apareció muy ligada a los cursos realizados en West Point y la imagen de “general majestuoso” difundida por la prensa yanqui. Un tanto exagerada para un hombre más bien común, tanto como la fama de borrachín empedernido que le endilgó después el periodismo. Evidentemente, era una pieza importante en el juego de ajedrez entre los primos anglosajones. Estados Unidos, a través de sus contactos, doblaban las ofertas inglesas, aumentaron los porcentajes de utilidades para la Argentina, prometieron apoyo tecnológico para la industria nuclear, abrir sus mercados a la industria media, otorgar créditos a tasas reducidas y, además, presionar a Inglaterra para que restituyera las Malvinas. En ese momento Yáñez y Arams fueron secuestrados por la organización Montoneros. Liberados pocas horas después, sin sufrir agresiones físicas, fueron forzados por su gobierno a abandonar precipitadamente el país. Trascendió más tarde que habían informado con amplitud de detalles el estado de las negociaciones sobre el petróleo. Con el tiempo tomó cuerpo la versión de que un grupo montonero había actuado por instigación del Intelligence Service que, al mejor estilo James Bond, le dobló la mano al Departamento de Estado y a la CIA. Comprendo que todo esto suena a política-ficción, pero la lucha por el poder mundial se disputa a niveles inalcanzables para la percepción del hombre común. A veces la realidad supera hasta el infinito a la misma imaginación. En 1986 tuve oportunidad de tratar a un militar belga, el coronel Pierre Du Perry. Había sido integrante del Estado Mayor del Ejército de Katanga, una región del Congo que se había separado del país, a instancias de los intereses europeos empeñados en la explotación del oro y los diamantes. Yerno del presidente del poderoso grupo Uniòn Minière Belge, e interesado en traducir al francés mi libro sobre Malvinas, Du Perry me hizo conocer los términos de un acuerdo secreto pactado entre la Unión Soviética y Gran Bretaña, conocido como “Entendimiento Oppenheimer”. El grupo Oppenheimer es el cartel anglo-suizo-norteamericano que controlaba el oro y los diamantes de Sudáfrica, minerales que tenían su otro gran productor en la Unión Soviética. Desde hacía años ingleses y soviéticos controlaban de común acuerdo el mercado internacional del oro y los diamantes; se sumaba a ellos el del cromo, mineral estratégico de vital importancia. Nos estamos ubicando al promediar la década de los años 70, cuando el avance estratégico soviético, desde Cuba, hasta China, pasando por Medio Oriente y los puntos más sensibles de la geografía africana, parecía tender un cerco sobre los Estados Unidos. El tratado secreto, modelo de pragmatismo de ambas partes, establecía según mi informante: • Moscú acordaba garantías a los intereses económicos occidentales de que no peligraría la propiedad de los yacimientos sudafricanos de oro, diamantes y cromo. • Londres reconocía el Cono Sur africano como eventual “esfera de influencia” rusa. • Moscú, a su vez, reconocía como “esfera de influencia” inglesa la América del Sur. Casualidad o no, Moscú se abstuvo de votar en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas cuando se trató el conflicto de las Malvinas, en contra de su tradición de enfrentar a Occidente en todos los litigios, sin importar demasiado la legitimidad democrática de los gobiernos involucrados. No olvidemos que durante el gobierno de Roberto Viola, sucesor de Videla, llegó a la Argentina una misión militar soviética y hubo un sugestivo intercambio de condecoraciones. La implosión del inviable imperio soviético modificó este panorama estratégico con el correr de los años, pero la realidad de entonces torna, por lo menos verosímil, la confidencia de Du Perry y explica muchas cosas. Como que actualmente los grupos británicos (ingleses, canadienses. australianos) dominen prácticamente la gran minería de la Argentina y del Brasil, tanto en minerales tradicionales como en los llamados estratégicos. Estados Unidos perdió terreno, al menos temporalmente. Analicemos la acción desplegado por los gobiernos de Londres y Buenos Aires a poco de anunciarse el envío de la Task Force, inglesa – más de 25.000 hombres y un centenar de buques, incluyendo dos portaaviones, un submarino nuclear, destructores y fragatas – rumbo al Atlántico Sur. El antes mencionado almirante estadounidense Harry Train, durante una conferencia dada en la Escuela de Guerra Naval argentina el 26 de noviembre de 1986, sostuvo: “Entre el 2 de Abril y el hundimiento del Belgrano, el 2 de Mayo de 1982, las autoridades argentinas actuaron en la convicción de que estaban envueltas en el manejo de una crisis diplomática. Los británicos lo hicieron en la convicción de que estaban en guerra.” En esta diferente apreciación del conflicto reside una de las claves de la derrota argentina. Las autoridades de la Junta Militar no tomaron las medidas que hubieran volcado a su favor el escenario estratégico. No aprovecharon la oportunidad para emplear buques de carga en el transporte de artillería pesada y helicópteros para sus combatientes y equipo para prolongar la pista de Puerto Argentino a fin de que pudieran operar los A-4 y los Mirage desde el archipiélago. La presencia de aviones en tierra sumada, tal vez, a la del crucero General Belgrano, convertido en emplazamiento de artillería de largo alcance, hubiera impedido el martilleo constante de las fragatas ingleses sobre las líneas argentinas. Para algunos analistas, el gobierno militar, cortejado por los petroleros tejanos que aseguraban contar con el apoyo de Washington, estaba convencido de que la presión norteamericana obligaría, finalmente a Londres a aceptar una solución diplomáticas que respetara los intereses de las partes. Se planteó una política de “legítima defensa”, a partir del primer incidente en las islas Georgias, en que Gran Bretaña apeló a la fuerza para impedir la permanencia de los trabajadores argentinos contratados por el chatarrero David Davidoff para desmantelar viejas estructuras de las abandonadas estaciones de caza de ballenas. Davidoff había firmado un contrato con el gobierno de Londres para efectuar esas tareas. Todo señala que el pretexto de que el campamento de civiles había ostentado una bandera argentina en el lugar, hecho que no representaba ningún riesgo como eventual antecedentes jurídico en la disputa de soberanía, formó parte de la estrategia de Thatcher para escalar el conflicto hasta desencadenar una guerra perfectamente planeada. ¿Por cual razón?. Porque la posición jurídica de la Argentina en el seno de las Naciones Unidas era de indiscutible fortaleza, a punto tal de que había pocas dudas en el contexto internacional de que, finalmente Inglaterra aceptaría negociar la restitución de la soberanía. Ante la fragilidad de la diplomacia. Sólo restaba provocar un acto de fuerza, embretar a los militares de Buenos Aires en una trampa de la que no pudieran escapar impunemente. Al zarpar la flota hacia las Georgias, a Buenos Aires le quedaba una sola opción: abandonar el campo y aceptar las condiciones de la “expedición punitiva” o hacer pie en Malvinas sin derramar sangre inglesa y así crear las condiciones morales para una negociación ante los ojos del mundo. La operación del 2 de Abril, comandada por el almirante Carlos Büserr, fue impecable. Setenta buzos tácticos argentinos desarmaron a la guarnición de medio centenar de Royal Marines y abrió las puertas a la guarnición de desembarco. Margaret Thatcher buscó permanentemente la guerra. Y lo logró cuando, en una decisión que ha sido calificada por muchos juristas como “crimen de guerra”, ordenó hundir por el submarino nuclear “Conqueror” al crucero “General Belgrano”, fuera de la zona de exclusión de 200 millas, arbitrariamente fijada por su gobierno para las naves y aviones argentinos, cuando navegaba, con todas las luces encendidas, rumbo a Tierra del Fuego, convencido de estar al abrigo de todo ataque. Todo indica que lo hizo urgida por la presión de las Naciones Unidas, cuando la mediación del presidente del Perú. Belaunde Terry, la acorralaba para aceptar una salida pacífica. El parlamentario escocés Tam Dalyell, laborista, lanzó una dramática acusación desde su banca: “El cargo concreto es que la Primer Ministro, fría y deliberadamente, dio la orden de hundir el crucero “General Belgrano”, a sabiendas de que una paz honorable estaba a punto de lograrse, y con la esperanza de que los torpedos del submarino hundieran el plan de paz peruano que ofrecía dicha posibilidad” Es más, Dalyell también afirmó contar con pruebas de que antes de la invasión argentina Gran Bretaña realizaba aprestos de guerra. Dos días después de la dolorosa pérdida de vidas argentinas en el mar, los ingleses recibieron una contundente réplica: la aviación argentina hundió el crucero “Sheffield”. Londres, dijo un testigo presencial, se paralizó al difundirse la noticia. La guerra no iba a ser un paseo. Así lo testimonian analistas militares de todo el mundo: • El coronel Jonathan Alford, vicedirector del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres sostuvo que…”Quizá con solo un poco más de fortuna en los momentos críticos, la Fuerza Aérea Argentina podría haber obligado a Gran Bretaña a abortar la expedición”. • El as de la aviación francesa de la Segunda Guerra Mundial, Pierre Clostermann, declaró: “Las pérdidas sufridas por los ingleses representan la derrota más grande de la flota británica en los últimos 50 años. Los daños que le causó la Fuerza Aérea Argentina son increíbles. Si hubiesen explotado todas las bombas arrojadas sobre los barcos, la derrota de la flota británica hubiera sido la más grande de su historia.” • El especialista en guerra aérea, Milton Thomas, aseveró: “El valor de las tripulaciones argentinas asombro, pero más llamó la atención de los expertos cómo sistemas de armas que no estaban muy actualizados fueron capaces de violar la avanzada defensa del navío que se tenían prácticamente por invulnerables” • Jack Anderson, prestigioso comentarista político de Washington, escribió: “Por distintos motivos, según los informes secretísimos del Pentágono, entre el 60 y el 80 por ciento de las bombas usadas por los argentinos no estallaban. No menos de seis barcos británicos tenían bombas sin estallar en sus cascos. Entre las razones de ellos se contaban la vejez de bombas de 250 y 500 kilos y el deterioro de sus mecanismos, el hecho de que muchas bombas fueron valientemente arrojadas a alturas tan reducidas que sus espoletas no tuvieron tiempo para funcionar”. • Pierre Darcourt, desde las columnas del diario francés “Le Figaro” reconoció que “los británicos han subestimado el peligro que representaba la aviación de combate argentina, la determinación y el valor de sus pilotos” y recalcó que… “El “Sheffield”, hundido en pocos segundos por un misil Exocet lanzado desde un Super Etandard, era la avanzada radar del dispositivo naval británico con la misión de detectar al enemigo. Buque especializado en la lucha antiaérea, fue sorprendido por un ataque aéreo llevado a cabo admirablemente” Al terminar la guerra, la lista de bajas de la flota incursora fue la siguiente: 4 de mayo de 1982. Destructor Sheffield. Hundido por un Exocet. 12 de mayo de 1982. Destructor Glasgow (gemelo del Sheffield) Fuera de combate por bombas aéreas. 21 de mayo de 1982. Crucero liviano Antrim . Varios impactos de bombas sin estallar. Averiado. 23 de mayo. Fragata Argonaut . Gravemente averiada. 24 de mayo de 1982. Fragata Antelope. Hundida por bombas aéreas. 24 de mayo de 1982. Transporte de tropas Sir Lancelot. Averiado; bombas sin estallar. 25 de mayo de 1982. Destructor Coventry (gemelo del Sheffield). Hundido por bombas aéreas. 25 de mayo de 1982. Carguero Atlantic Conveyor. Hundido por Exocet. 25 de mayo de 1982. Fragata Broadsword. Averiada por bombas sin estallar. 30 de mayo de 1982. Portaaviones Invincible. Averiado por Exocet y bombas aéreas. 8 de junio de 1982. Transporte de tropas Sir Tristam. Destruido por bombas aéreas. 8 de junio de 1982. Transporte de tropas Sir Galahad. Destruido por bombas aéreas. 8 de junio de 1982. Barcaza de desembarco tipo LUM. Hundida por bombas aéreas. 12 de junio de 1982. Destructor Glamorgan. Fuera de combate por un Exocet lanzado desde tierra por un equipo móvil de la Armada Argentina. ¿Pudo la Argentina ganar una guerra contra Gran Bretaña? La respuesta es no, si por tal consideramos un conflicto bélico extendido en el tiempo. ¿Pudo la Argentina derrotar a la flota inglesa en Malvinas, con lo cual era muy probable el derrumbe político de Mrs Thatcher y su reemplazo por un gobierno laborista que posibilitara una equitativa solución del histórico litigio?. En este caso la respuesta es sí. La importancia de las bajas experimentadas por la Taso Force, el comienzo del invierno y los problemas de reequipamiento que experimentada el almirante Woodward, comandante en jefe de la flota incursora, así lo hacen suponer. Queda, tal vez, una pregunta por satisfacer. Si los intereses de los petroleros tejanos movilizaron a buena parte del gobierno de Ronald Reagan a asociarse con la Argentina para explotar los hidrocarburos de su plataforma continental submarina, ¿por qué, en definitiva, Estados Unidos terminó por abrir los arsenales de la NATO para proveer de armas de avanzada tecnología a Inglaterra – misiles aire-aire Sidewinder de última generación, misiles antiradar para atacar a las baterías antiaéreas argentina y las bombas guiadas por laser Pavewy II de alta precisión – además de combustible y buques-taller que emparcharon los buques averiados para mantenerlos a flote? Breves palabras para referirnos al cuadro estratégico mundial en esa época. La Unión Soviética controlaba Cuba en América Latina, donde bullía la guerrilla subversiva; tenía sus soldados y gobiernos amigos en Angola, Mozambique, Somalia, Etiopía, Yemen, Argelia y Libia; en el Medio Oriente varios gobiernos árabes eran aliados tácticos en la lucha contra Occidente e Israel y en el Extremo Oriente se alzaba el nuevo coloso chino, todavía adversario de Estados Unidos y sus socios. Los dirigentes rusos comenzaban a advertir los primeros síntomas de disolución de su imperio, ante el desafío económico y tecnológico que le planteaba Ronald Reagan, con su anunciada estrategia de defensa espacial (“Guerra de las Galaxias”) que restablecería la supremacía norteamericana. Sólo les quedaba, a juicio de muchos analistas, la huida hacia adelante; es decir, lanzarse a la conquista de Europa para ampliar su espacio y tomar posesión de sus modernas industrias. El balance de poder establecido por la mutua capacidad de destrucción por medio de los misiles intercontinentales obligaba a la Unión Soviética a poner en práctica la vieja táctica leninista de comer el salchichón tajada a tajada. Y a especular con que el horror a la devastación nuclear limitara una eventual guerra al escenario europeo, donde contaba con la enorme ventaja que le daban sus instalaciones de misiles de alcance medio, armas tácticas que podían resolver el conflicto en zona geográficamente limitadas, llegando al borde del holocausto atómico, pero sin cruzar el límite. Reagan, mientras intentaba – aún hoy no se pudo lograr el objetivo – armar su defensa espacial, necesitaba imperiosamente disuadir a los rusos de avanzar sobre Europa Occidental. Sólo podría lograrse ese objetivo, instalando sus propios misiles de alcance medio en bases europeas. En ese momento surgió la garra política, la audacia y determinación de Thatcher. Ofreció facilitar, como realmente lo hizo, a Reagan bases en Inglaterra y en otros países de Europa (Alemania, Francia e Italia, entre otros) para que los misiles “Pershing” de mediano alcance equilibraran la ventaja estratégica de la URSS. Ese fue el precio. Ronald Reagan no tenía opción posible. Entre los intereses de los petroleros tejanos, que en circunstancia normales hubieras sido decisivos y la necesidad de preservar a los Estados Unidos de un peligro cierto de enfrentar una guerra de consecuencias impredecibles, no vaciló. La Argentina se encontró sola frente a su desafío histórico.

sábado, 15 de julio de 2017

VIRAJES

Panorama político nacional de los últimos siete días Virajes tácticos y errores no forzados Faltan menos de 30 días para que las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias revelen una foto verosímil (aunque provisoria) del paisaje electoral. En rigor, las PASO, imaginadas para que la ciudadanía pudiera intervenir directamente en la selección de candidatos de los partidos, han quedado reducidas a una mera encuesta censal, un croquis en escala 1:1 del estado de las preferencias políticas de la opinión pública. Ese estado se verá modificado por los datos que entreguen las urnas y la tendencia al llamado “voto estratégico”: muchos de los sufragios que el 13 de agosto se inclinen por candidatos que tras el escrutinio queden muy postergados, terminarán optando en octubre por otros que luzcan con mejores chances. Viraje y malas maneras La campaña de las PASO comenzó formalmente el viernes, pero la política ya se venía moviendo anticipadamente a su ritmo. Es la ya densa atmósfera preelectoral la que enciende los ánimos y modifica conductas. El oficialismo, cuya estrategia giraba hasta hace poco alrededor de la coronación del kirchnerismo como principal contrafigura para un conveniente escenario de polarización, está girando ahora el timón. Mientras delega parte del énfasis antikirchnerista en la abundante cobertura mediática sobre los pasados negocios y los presentes fueros del ex ministro De Vido, empieza a apuntar ahora contra la alianza Un País, pues observa que la dupla Sergio Massa-Margarita Stolbizer compite con posibilidades por una gruesa franja del electorado compuesta por ciudadanos descontentos que en 2015 votaron –primera o segunda vuelta) por Cambiemos. El viraje y la virulencia antimassista que imperan en Cambiemos (sobre todo en el macrismo) se observan en datos como el ataque que lanzó el miércoles el jefe del bloque de diputados del Pro, Nicolás Massot, un político joven y lúcido que se ha caracterizado por su sensatez y capacidad de diálogo. El tono ácido y agresivamente personalizado que empleó ese día contra Massa evidencia menos un cambio en la naturaleza moderada de Massot que una imposición de la atmósfera que reina en su partido en las vísperas electorales. Ese clima también impregna otros sucesos. Por ejemplo, los cuestionamientos internos a la exitosa promoción del Banco de la Provincia de Buenos Aires impulsada por la gobernadora María Eugenia Vidal. La oferta de un descuento del 50 por ciento en los precios de alimentos y artículos de uso cotidiano comprados durante el miércoles 12 con las tarjetas del Provincia generó ese día el vuelco de decenas de miles de personas a los supermercados, colas de hasta ocho cuadras, esperas de varias horas para poder acceder a los locales y ventas en esos establecimientos hasta veinte veces mayores que las de los miércoles normales. La gobernadora se había propuesto estimular el consumo popular y evidentemente logró su objetivo. Para los críticos internos de la promoción, las imágenes de las largas colas y las extensas esperas “pueden ser interpretadas como evidencias de pobreza e inflación”, algo que consideran problemático para el oficialismo cuando se inicia la campaña. Es el clásico tema del vaso medio lleno o medio vacío. En términos electorales, las primarias quizás sirvan como un indicador sobre la promoción del Banco Provincia: casualmente, la próxima jornada de maxidescuentos ocurrirá el miércoles 9 de agosto, cuatro días antes del comicio. Al lanzar su propia campaña, Massa y Stolbizer también agregaron críticas a la promoción: señalaron que èsta había baneficiado a grandes supermercados pero perjudicó, en cambio, a los pequeños comercios de cercanía con una competencia desleal subsidiada con fondos de un banco público. “El problema de los precios –dijo el candidato renovador- lo tiene que resolver el Gobierno Nacional con medidas concretas que reduzcan el costo de la canasta básica para todos los argentinos que lo necesitan y no sólo para los clientes de un Banco”. En espejo con el viraje oficialista que ha decidido apuntarle, Massa responde con artillería pesada y combate simultáneamente contra los dos vértices del eje polarizador, macrismo y kirchnerismo. Sin nombrarlos, alude a ellos con consignas filosas: “"Entre el pasado de ladrones y el presente para ricos hay un futuro de grandeza". Kirchnerismo con filtro La señora de Kirchner inició (más bien, continuó) la campaña de Unión Ciudadana en Mar del Plata, desplegando su propio viraje, su nuevo estilo light: pocos minutos de oratoria, tono contenido y sensible, selección del público, acompañamiento de ciudadanos llanos, preferentemente no políticos, que dan testimonio de sus aflicciones. En ese marco, ella pide el voto “no para mí “ –dice- sino “ por ustedes mismos (…) en defensa propia (…) para parar este dolor” (es decir, la acción del gobierno de Macri) . Empinada en las encuestas con la contribución del oficialismo que, para beneficiarse con la comparación, procuró durante largo tiempo usarla como El Cuco (según la expresión de Elisa Carrió), la Señora ha sabido aprovechar esa ventaja. Disciplinadamente acepta los consejos de un asesor profesional para su campaña, atornilla la adhesión de su público tradicional y tiende puentes para atraer simpatías de algunos que habían tomado distancia. Confía, por ejemplo, en recuperar (si no en las PASO, en la elección general de octubre) parte del pequeño caudal que, según las encuestas, hoy se inclina por la candidatura de Florencio Randazzo. Si a la mera presentación de la candidatura de la señora de Kirchner pudo adjudicársele la renuencia de los inversores, una victoria de ella en la provincia de Buenos Aires sería vivida como una verdadera catástrofe por el gobierno. La Casa Rosada aparenta indiferencia frente a las noticias que le ofrecen sus encuestadores, pero la procesión va por dentro: el Presidente se muestra fastidioso porque las cosas no se ajustan a las promesas ni a las proyecciones que le han formulado algunos de sus colaboradores. Así, a veces él mismo contribuye al desorden de las cosas. Pasos en falso Por ejemplo, Macri decidió viajar a Córdoba, un escenario en el que compite consigo mismo: allí consiguió, proporcionalmente, la mejor votación en octubre de 2015. Tendrá que esforzarse por emular aquel resultado, pero Cambiemos está empeñado en ganar la elección. Tiene para eso que superar al peronismo de José Manuel De la Sota y del gobernador Juan Schiaretti, probablemente el mandatario peronista que mejor dialoga con el gobierno nacional. Schiaretti es el vértice virtual de la liga de gobernadores justicialistas con la que la Casa Rosada deberá negociar para conseguir gobernabilidad y apoyo en un Congreso que previsiblemente se volvería más complicado si la señora de Kirchner ingresara al Senado. Dados estos elementos, podría suponerse que el Presidente mide con cautela sus movimientos en relación con el gobierno cordobés. La visita a la provincia provocó, sin embargo, chisporroteos inoportunos. En principio, Macri llevó en su avión a Héctor Baldassi, el ex árbitro que es candidato principal de Cambiemos, dando así un sesgo partidario a una visita oficial (algo que tanto se cuestionara al kirchnerismo). El Presidente también consideró razonable lanzar en público una reconvención a Schiaretti, ante quien se quejó por la tasa de impuesto a los ingresos brutos que impera en Córdoba “que está matando a la gente”. Obligó así a Schiaretti a responderle. Primera réplica: “Estaremos encantados de bajar ese impuesto cuando el Estado nacional nos pague lo que le debe a la provincia”. El gobernador recordó que Córdoba necesitó un fallo de la Corte Suprema para defender su interés. El paso en falso presidencial le dio a Schiaretti pie para abundar en sus argumentos. .“ Lamento que el Presidente Macri haya venido a Córdoba a decir cosas que no se ajustan a la realidad”, señaló, y agregó que “quienes tienen los impuestos a los ingresos brutos más altos son precisamente los distritos que gobierna Cambiemos: en el comercio mayorista, provincia de Buenos Aires cobra el 5%, Córdoba el 4,75%; en el comercio minorista, provincia de Buenos Aires cobra el 5%, Córdoba el 4,75%; en los servicios, provincia de Buenos Aires cobra el 5%, Córdoba el 4,75%; en el transporte, la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) cobra el 4%, Córdoba el 3,5%; en la producción agropecuaria, la Provincia de Buenos Aires cobra el 1%, Córdoba no le cobra nada a los productores agropecuarios; en la industria, la Provincia de Buenos Aires cobra el 1,5%, Córdoba el 0,5%; en la construcción, CABA cobra el 5%, Córdoba el 4%”,, detalló minuciosamente Schiaretti. Los nervios desatados por la proximidad de la prueba electoral provocan errores no forzados. El gobierno nacional debería tomar en cuenta que, más allá de la óptica de partido y del natural espíritu de competencia, hay cuestiones más amplias que atender que trascienden los resultados electorales y deberían contribuir a superar las grietas. Final: la grieta, los cambios y el Papa Si el clima tenso de las elecciones (no tanto las primarias como las “de verdad”, las legislativas del 22 octubre) dilata por momentos la famosa “grieta”, resulta un exceso explicar con ese argumento la conducta del Papa Francisco. Se ha dicho que el Pontífice no visita la Argentina por culpa de las divisiones (y hasta se le ha adjudicado a él mismo simpatía por una u otra facción). Sería más razonable pensar en motivos eclesiales. Este año se producirá un cambio de guardia en la Conferencia Episcopal: monseñor José Arancedo, quien asumió en noviembre de 2011, concluye su período. Desde ese mes habrá una nueva conducción local, probablemente más joven, que el Propio Francisco promoverá. Es probable que recién entonces (digamos, en 2018) Francisco visite su patria. Un año atrás, como se consignó en esta columna, monseñor Marcelo Sánchez Sorondo, responsable de la Academia Pontificia de Ciencias y un vocero habitual de la Santa Sede, había dado alguna pista sobre los motivos por los cuales Francisco postergaba un viaje a la Argentina: comentó que, en el caso de Juan Pablo II, “se veía que estaba la Iglesia polaca atrás (…) no se entiende cómo no hay una solidaridad análoga a la que había con el papa polaco, a la que había con el papa alemán y con los papas italianos. Es una cosa curiosa”. JORGE RAVENTOS

PROCESAR

PROCESAR: EL VERBO DE MODA Calendar julio 15, 2017 | Posted by Malú Kikuchi Malú Kikuchi (15/7/2017) Procesar: decisión preliminar de Derecho Procesal Penal, por la que un juez de investigación considere que existen serias sospechas acreditadas por semiplena prueba, para iniciar un juicio contra una persona imputada de uno o más delitos. Si el procesamiento queda firme, se pasa a juicio. Al parecer la definición es clara y fácil de comprender. Lo que no queda claro ni es fácil de comprender, es el por qué una vez procesada una persona, en este caso personajes políticos importantes, nunca llegan a juicio. Es raro. Daría la sensación que los jueces esperan el resultado de las elecciones. Con el resultado de las elecciones a la vista, pareciera que les sería más fácil llevar a juicio a los múltiples procesados del gobierno anterior. Porque además de conocer la situación política del país, siempre, como en los tiempos de la colonia, acá, a los políticos se les aplica un juicio de residencia. A los jueces les resulta más cómodo juzgar a los funcionarios que ya no están en el poder. En España, durante la colonia, se juzgaba al virrey cuando volvía a la madre patria, mediante cartas y testigos y muchos virreyes fueron presos. Las comunicaciones eran lentas y tardaban meses. Hoy existen las computadoras, que por más que se borre lo escrito, siempre se lo puede recuperar de alguna nube. Se puede averiguar quién, cuándo y desde donde se habló con alguien. Se comprueban las mentirosas declaraciones juradas, los domicilios falsos, la impudicia en el lavado. Impudicia debida a la impunidad que creían comprada a fuerza de “carpetazos”, presiones y amenazas. Contaban con Gils Carbó a cargo del ministerio público, manejando a los fiscales (no a todos) para que no investigaran, para que archivaran las denuncias y olvidaran las pruebas. Pero los K se fueron y asumió el gobierno de Cambiemos. Los fiscales desempolvaron denuncias y algunos jueces procesaron. Hasta ahí llegó el poder judicial. Lamentablemente, sería impropio hablar de Justicia. Y las tapas de los diarios se llenan de títulos que cuentan que “se procesó a…” El gabinete de Cris y ella, acumulan hasta hoy, 745 denuncias. CFK, 3 procesamientos, otros en camino y 298 denuncias. Julio De Vido, 3 procesamientos, 2 en camino, 92 denuncias. El juez Rodriguez no pide que le saquen los fueros. El congreso parece ser el aguantadero de los K. Procesados: Jorge Capitanich, ex jefe de gabinete; Juan Manuel Abal Medina, ex jefe de gabinete; Aníbal Fernández, ex jefe de gabinete y ex todo; Gabriel Maritto, ex vice gobernador de la Provincia de Buenos Aires; Ricardo Jaime, ex secretario de transporte; Pablo Paladini, ex FPT. Siguen los nombres. Procesados: Felisa Micel, ex minstra de economía; José Granero, ex SEDRONAR; Romina Picolotti, ex secretaria de ambiente; Guillermo Moreno, ex secretario de comercio interior; José F. López, ex secretario de obras públicas, hoy en la cárcel sin juicio. Amado Boudou, ex vicepresidente de la nación (fue juzgado por el auto con papeles truchos). Tiene 2 procesos más, y en cuanto al auto, fue juzgado en lo civil, ahora pasará al fuero penal. Hay más procesados, paso posterior a “imputados” y previo a “juzgados”. Lo que no llega nunca es el juico. Y sin juicio oral y público, para que sea transparente y la gente se entere, el hecho de procesar a los acusados es simplemente un trámite para que los ciudadanos sientan que el poder judicial despertó de su larga siesta kirchnerista y está haciendo algo para justificar sus generosos salarios. Pero sin juicio, todo el proceso es injusto. Si los procesados son inocentes (difícil, aunque el comentario es prejuicioso), es terrible que no sean rápidamente absueltos, y si son culpables es una aberración judicial que no sean condenados y estén donde deben estar: en la cárcel. Se sabe que las narices mejor pagadas del mundo son las de los perfumistas. Parece que le siguen las del poder judicial, por lo menos en Argentina. Para obtener Justicia, habrá que esperar el resultado de las elecciones de octubre. ¡Qué triste!

CASTRADOS Y AVERGONZADOS

Castrados y Avergonzados "Desgraciada la generación cuyos jueces merecen ser juzgados". Talmud A priori, le ruego siga difundiendo esta convocatoria hasta el último minuto, a ver si conseguimos movilizar a los jóvenes para que nos acompañen en esta patriada. Mientras tanto, y de todas maneras, pensemos en qué nos pasa a los argentinos y qué imagen estamos mostrando al exterior; realmente, ¿cómo el crisol de razas, del que tanto nos enorgullecimos en el pasado, ha podido derivar en este país de borregos emasculados? El miércoles fuimos sorprendidos por una noticia procedente de Brasil, que nos debería llenar de vergüenza (una más, porque diariamente las novedades que deparan nuevos descubrimientos de la corrupción del kirchnerismo nos convierten en el hazmerreir generalizado): la condena a casi diez años de prisión dictada por el Juez Sergio Moro, un magistrado de Curitiba, Paraná, contra Luiz Inácio Lula da Silva, ex Presidente y aún dueño de una importante intención de voto en su país. Obviamente, será apelada ante el Tribunal Federal Regional y, con seguridad, llegará al Supremo Tribunal Federal, pero la repercusión ya ha sido inmensa, sobre todo porque lo inhibiría de presentarse a nuevas elecciones. La vergüenza tiene varios aspectos en la lógica comparación con lo que aquí sucede. El primero, la celeridad y la independencia con que actúa la Justicia allí, mientras que nosotros seguimos sin saber siquiera cómo y cuándo murió el Fiscal Alberto Nisman, por ejemplo, y los responsables del infame crimen de Once siguen en libertad. Luego, la pequeña cantidad de la cual Lula se habría apropiado personalmente; un departamento en el litoral paulista no tiene punto de comparación con el imperio hotelero e inmobiliario que Néstor y Cristina construyeron ni, por supuesto, con la propiedad de tantas estancias y empresas puestas a nombre de sus testaferros, incluyendo una gran porción de las acciones de YPF, que los Eskenazi compraron para Kirchner sin dinero. Finalmente, el monto total defraudado al fisco brasileño es infinitamente menor que el saqueo al que fue sometida la Argentina durante la prolongada década del latrocinio pingüino, tanto en términos relativos (por la enorme diferencia en el PBI de ambos países) cuanto absolutos: los US$ 3.500 millones desaparecidos en nuestro vecino no son nada frente a la gigantesca fortuna que amasaron nuestros inventores de una revolución imaginaria. Algo similar está ocurriendo en Perú, donde su ex Presidente Ollanta Humala y su mujer acaban de ser encarcelados por corrupción en las operaciones con Odebrecht, y hasta en Ecuador, ya que el sucesor de Rafael Correa, elegido por éste presumiendo que sería un títere, ha ordenado abrir una investigación contra su padrino político por idénticas razones, amén de acusarlo de haber estrellado la economía de su país con su populismo. Todos esos hechos, a los cuales debe sumarse lo sucedido en los dos países modélicos de la región, por los cuestionamientos chilenos a su Presidente, Michele Bachelet, en razón de algunos negociados de los que se acusa a su familia, las graves sospechas de corrupción durante el gobierno de José "Pepe" Mugica, que están golpeando fuertemente al Frente Amplio y lo colocan al borde de perder por primera vez las elecciones uruguayas desde 2004, y los reiterados rumores sobre Evo Morales y su amante, gestora de grandes negocios en Bolivia, confirman la profetizada ola de decencia que comenzó a impactar en este siglo sobre todos los regímenes populistas de la región, condenándolos al tacho de basura de la historia. Una excepción, claro, son los terribles acontecimientos que, en cien días, han llevado a la tumba a más de cien jóvenes en las protestas contra Nicolás Maduro, que sigue manteniendo el poder sentado sobre las bayonetas de su ejército y de sus milicias paramilitares. Lamentablemente, la crisis que desangra a Venezuela no parece tener siquiera una imaginable solución, porque el tirano es sólo uno de los miles de bandidos que se reúsan a escuchar el clamor mundial y, si se fugara o muriera, detrás están Diosdado Cabello y cientos de generales poco dispuestos a perder tanto su libertad como las enormes fortunas que han acumulado con el narcotráfico y los pingües negocios que realizan a costa del Estado. La otra, obviamente, es la gerontocracia cubana, sostenida exclusivamente por el cordón umbilical que la une a Caracas y a través del cual fluye el petróleo que los venezolanos pagan con su cotidiana hambruna. Pero la Argentina sigue dando la nota desafinada en ese concierto regional que tan bien suena. El peronismo se niega a entregar las cabezas de de los máximos exponentes de su corrupción: el Senador Carlos Menem, el Diputado Julio de Vido, el Juez Eduardo Freiler y, por supuesto, la Procuradora General, Alejandra ¡Giles! Carbó, llamada ayer a indagatoria. Muy por el contrario, cierra filas en su defensa y eso es comprensible porque, si esas testas rodaran, resultaría imposible que no arrastraran a muchos más, tal como amenazó el ex Ministro de Planificación cuando creyó que lo abandonarían a su suerte. El PJ adoptó idéntica posición en la resistencia a los fallos judiciales que impiden al Senador Ruperto Godoy continuar integrando el Consejo de la Magistratura por no reunir el elemental requisito de ser abogado. Y qué decir de la libertad que gozan tantos procesados por delitos no excarcelables, mientras se mantiene en prisión preventiva por décadas a dos mil ancianos, acusados por hechos ocurridos hace cuarenta años, que no corren riesgo de fuga ni, menos aún, poner en peligro la investigación. Es por eso que los ciudadanos debemos demostrar -y probarnos- que no somos meros eunucos y salir a la calle a exigir a la Justicia, en las personas de ese Consejo y de la Corte Suprema de Justicia, que deje de marearnos la perdiz y cumpla con el deber que la Constitución Nacional le impone. Y debemos hacerlo, como dice el cartel que encabeza esta nota, el 3 de agosto, a las 18:00, en Plaza Lavalle (y frente a las sedes de los tribunales de todo el país), donde tienen su asiento ambos órganos. Las consignas y reclamos deben ser concretos y unívocos. Es imprescindible que exijamos al Consejo que deje de ser el mamarracho en que se ha convertido, designe a los jueces que deben cubrir las incontables vacantes en todos los fueros y en todas las instancias, y desplace de una buena vez a los enriquecidos canallas que hoy ejercen magistraturas y venden sus sentencias al mejor postor, mientras pretenden que los ciudadanos nos sometamos a ellas como si provinieran de Dios mismo. A la Corte, que actúe con independencia e imponga su poder sin dilaciones y sin oportunismo. Y a nuestro inicuo Congreso -ahora un mero aguantadero de delincuentes que se mofan de sus representados- que modifique el Código Procesal Penal de la Nación de modo tal que a cualquier procesado por hechos de corrupción, sea político, funcionario o empresario, se le retiren los fueros y se le deniegue esperar en libertad la sentencia definitiva y, a la vez, que sancione de una buena vez las leyes de responsabilidad empresaria y la caducidad de dominio de los bienes mal habidos. Porque somos una generación desgraciada, como afirma el Talmud, ya que tenemos jueces que merecen ser juzgados por su corrupción y por su ilegítima militancia política. Y no podemos transmitir esa herencia nefasta a nuestros descendientes; tenemos la obligación de actuar ya mismo para evitarlo y para permitir que nuestro país vuelva a ser una nación orgullosa de de sus valores morales y de su destino, hoy tan marchitos y decadentes. Bs.As., 15 Jul 17 Enrique Guillermo Avogadro Abogado Tel. (+5411) ò (011) 4807 4401/02

martes, 11 de julio de 2017

lunes, 10 de julio de 2017

REVOLUCIONARIOS DE CARTÓN

Los revolucionarios de cartón. Ya son parte habitual del paisaje en casi todas las latitudes. Se podría describirlos como personajes pintorescos que conociendo de diversos asuntos creen tener la fórmula perfecta para resolver la totalidad de las problemáticas apelando a una falsa simplicidad y un escaso pragmatismo. Algunos de ellos recitan fabulosos discursos y hablan desde un pedestal en el que todo se ve con tanta lucidez como para iniciar ya mismo el camino de las reformas. Suenan arrogantes y hacen gala de una dudosa autoestima. Otros son más reservados. No gozan del don de la oratoria pero ostentan otros atributos técnicos que les permiten desplegar un arsenal de conocimientos convirtiéndose en referentes indiscutidos de su especialidad. Esa casta tan especial tiene muchos matices pero dispone de un denominador común. Ellos carecen del coraje necesario para tomar el toro por las astas y empoderarse para guiar un proceso de transformaciones. En general, las revoluciones se producen cuando convergen temporalmente tres circunstancias concretas. Una crisis de relativa trascendencia, un conjunto de intelectuales que sueñan con un cambio y un grupo de líderes dispuestos a aprovechar esa coyuntura para construir un futuro mejor. Las sociedades tropiezan cíclicamente. Puede ser una dificultad política o una recesión económica. Cualquier hecho pone a una comunidad de cara a una situación indeseada que emerge como un obstáculo digno de superarse. La inmensa mayoría de las veces, se logra salir del brete, pero casi siempre solo para retomar el camino equivocado, ese que llevó a la debacle para continuar su marcha original, hasta la próxima escala del mismo episodio. Sin embargo, de tanto en tanto, las naciones finalmente logran aprender. En ocasiones con mucho dolor y elevados costos, sortean sus difíciles trances revirtiendo la inercia, para encaminarse en otra dirección diferente. Esas son las verdaderas revoluciones. El resto solo son simples traspiés sin aprendizaje alguno. Impactos minúsculos que no logran hacer reflexionar lo suficiente como para intentar buscar otros senderos alternativos. La existencia de una crisis no conduce inexorablemente a un cambio en serio. Son los intelectuales los que diseñan los nuevos desafíos y marcan el rumbo. En toda sociedad están presentes aunque, a veces, sin potencia. Pero tampoco son solo ellos los que consiguen torcer el cauce. Se precisan allí personas con valor, determinación y profundas convicciones como para dejar de lado todo y tomar la batuta que permita encauzar las energías. Estas sociedades contemporáneas que disfrutan de los colosales logros de la humanidad, se han acostumbrado al confort del presente. Se les hace cuesta arriba abandonar su hábitat para sumergirse en la incertidumbre de las incomodidades que plantea la batalla política en el mundo real. Muchos pueden observar la realidad y analizarla con claridad, pueden inclusive bosquejar los pilares del porvenir, pero a la hora de ser protagonistas del cambio se quedan, invariablemente, a mitad de camino. No registran siquiera el problema. Asumen que sus prioridades actuales son lo suficientemente importantes como para que no merezcan ser postergadas. Son otros los que deben emprender ese recorrido y no ellos. Reaccionan espasmódicamente. Se envalentonan frente a algún desatino del gobierno de turno, pero rápidamente todo se diluye y se desvanece frente a cualquier cuestión doméstica que asoma en su agenda personal. Pueden participar tímidamente de un intento fugaz, pero sus chispazos son efímeros y pronto volverán a su rutina sin pena ni gloria. No se harán cargo de lo ocurrido. Identificarán a los culpables y los señalarán sin piedad. Se quejan de lo que otros no hacen, pero no están dispuestos a hacer lo necesario para que las cosas que desean puedan realmente suceder. Es una actitud mezquina, pero fundamentalmente autocomplaciente y conformista. Las nuevas tecnologías vigentes les han brindado una nueva tribuna para su dinámica preferida. Los teclados de una computadora y las redes sociales son su ámbito predilecto. Desde allí pueden bombardear a discreción. Sus citas más frecuentes empiezan siempre con “hay que hacer”. Obviamente, no se refieren a lo que ellos deben hacer, sino a lo que los demás deben hacer. Ellos creen que son los otros los que se deben encargar de invertir su tiempo y recursos en implementar su iluminada visión. Claro que cuando se los confronta con su postura timorata siempre tienen una artillería de excusas para justificarse. El trabajo, los estudios, la familia y hasta sus pasatiempos aparecen en la grilla de ocurrentes pretextos. Su escala de valores es absolutamente respetable y hasta comprensible. Lo que cuesta entender es su tendencia a pretender que sean otros los que alteren su agenda para hacer lo que ellos no están dispuestos a hacer. Resulta inimaginable prescindir de los liderazgos que orientan las transformaciones, pero tal vez sea tiempo de ensayar otras variantes, mas colaborativas, en las que estos individuos no se sientan frustrados, se integren a equipos más grandes aportando su dinero, pasión y tiempo a esas causas que dicen defender y con las que no colaboran en casi nada. En el fondo, es probable que no tengan las convicciones suficientes. O simplemente no crean en la posibilidad de alcanzar el éxito. Podría ser más grave. Tal vez lo que no tienen son las agallas imprescindibles. Por ahora tienen muy buenas intenciones. Solo son los revolucionarios de cartón. Alberto Medina Méndez albertomedinamendez@gmail.com skype: amedinamendez Facebook: www.facebook.com/albertoemilianomedinamendez Twitter: @amedinamendez +54 9 379 4602694

Pacificación Nacional Definitiva: AYÚDENNOS A REALIZAR ESTE DOCUMENTAL SOBRE LA DEST...

Pacificación Nacional Definitiva: AYÚDENNOS A REALIZAR ESTE DOCUMENTAL SOBRE LA DEST...: ¡¡¡UN DOCUMENTAL IMPACTANTE!!! ¡¡¡AYÚDENNOS A REALIZARLO!!! SOLO LA  VERDAD  PERMITIRÁ RECONSTRUIR LA JUSTICIA DE ESA RECONSTRUCC...

sábado, 8 de julio de 2017

QUIEREN PERDER ??

¿QUIEREN PERDER? Calendar julio 8, 2017 | Posted by Malú Kikuchi Malú Kikuchi Las PASO se realizarán el 13/8 y las legislativas generales el 22/10. La situación del gobierno no es cómoda. Asumió el poder justo antes que la economía de CFK, digitada por Axel Kicillof, estuviera a punto de explotar. Cambiemos heredó un desastre. Eso explica mucho, pero ¿justifica? Pasaron más de 18 meses y hay muchas cosas que no cambiaron, otras que sí lo hicieron, algunas enfrentan a la gente con facturas de servicios que les cuesta pagar. Facturas que debían subir, era indispensable a riesgo de que el país se quedara sin energía, pero a nadie le gustan los aumentos a pagar. Hay más pobres, coletazo de la economía populista K. La inflación es difícil de domar, y la economía empieza muy lentamente a repuntar. Mientras, la vida se hace difícil para muchos. No es la situación ideal para enfrentar elecciones. Aún así, el país es otro, se respira un aire de libertad. Pero… ¡Cuántas preguntas sin contestar! El gobierno desconcierta. La inserción en el mundo ha sido rápida y brillante. El aumento del gasto público se explica por el lado social, cuestión de capear el mal tiempo, pero es inexplicable el aumento de ministerios, estructuras enormes y costosas. Ahora, a un mes de las PASO, la pregunta más importante es: ¿quieren perderlas? Se supone que no, quieren y necesitan ganarlas. Entonces, ¿por qué? No hace mucho la legislatura de la provincia de Buenos Aires votó una ley anticonstitucional sobre “los 30.000” desaparecidos. La ley prohíbe desmentir la cifra públicamente, de hacerlo habrá penalidades. La gobernadora no la vetó. La cifra es mentirosa, todos lo saben, empezando por los que la inventaron. La ley atenta contra la libertad de expresión. No se entiende la necesidad de Cambiemos de quedar bien con personas que jamás los votarán, mientras ofenden a aquellos que los votaron. Incomprensible. Se pagará caro en las elecciones. ¿Era necesario subir el 7% las naftas y 6% el gasoil, justo ahora? En Argentina todo viaja sobre ruedas, ¿cómo pretenden bajar la inflación subiendo naftas y gasoil? ¿Quién asesora al gobierno? Durán Barba, guste o no, es inteligente, y salvo que ahora trabaje para CFK, es imposible creer que esté de acuerdo. Cambiemos es un espacio político, plural, apegado a las leyes, respetuoso de la institucionalidad. Las PASO prácticamente obligan a las internas, Cambiemos las evitó por lo menos en CABA y en la provincia de Buenos Aires, dos distritos importantes para el país. ¿Por? Carrió es conocida, se la ama o se la odia, pero se le reconoce que arriba del 80% de sus denuncias, con el paso del tiempo, tienen asidero. Y el congreso necesita un Catón “El Censor”. Los porteños lo saben. ¿Por qué no una interna, siempre dentro del espacio de Cambiemos? No se entiende. En la provincia está Esteban Bullrich, que hizo un gran trabajo en la ciudad con los gremios de la educación. También a nivel nacional en 2016. Y quizás gracias a Baradel, que no se cansó de nombrarlo para justificar su injustificable huelga, en la provincia tengan una idea de quién es. Lo acompaña Gladys González, abogada exitosa, responsable de la prisión del “Caballo Suárez”, es un gran valor y una promesa para el senado. Pero la mayoría de los votantes de la provincia no la conocen. Quizás una interna con debates, la hubieran dado a conocer. Pero no se hace. ¿Por? La directora de bicicletas, por 180 días, es un fenomenal disparate. No es que la arquitecta María Belén Caradasz no tenga méritos, lo que no tiene sentido es el cargo y lo que se espera de ese cargo. Depende de Dietrich, ministro de transporte y no se sabe qué es lo que va a hacer, ni donde, ni como. Los municipios tienen prioridades que no pasan por las bicisendas. Con el tema de los fueros del hoy diputado FPV Julio De Vido, el espacio Un País, del FR de Massa y el GEN de Stobizer, primerió a Cambiemos renunciando todos ellos a sus fueros, lo mismo que sus candidatos. Cambiemos no ha renunciado a sus fueros. ¿Por qué? En vez de diferenciarse de Unión Ciudadana, que no puede renunciar a sus fueros ya que usa al congreso como aguantadero, no siguen la brillante iniciativa de Un País. Pareciera que el gobierno quiere perder las elecciones. No se lo puede permitir. No se lo debemos permitir. Si pierden, Santa Cruz será nuestro destino más próximo y Venezuela vendrá después. Por favor, un poco de sentido común y de cintura política. Necesitamos que no pierdan.

Pacificación Nacional Definitiva: PARTICIPACIÓN

Pacificación Nacional Definitiva: PARTICIPACIÓN: Hoy, jueves 6 de julio, debió leer sus "breves notas" como final del vergonzoso juicio "Operativo Independencia" e...

A LA CALLE !!!!

¡A la calle, que ya es hora! “Si quieres paz, lucha por la Justicia”. Pablo VI Tenemos la obligación, frente a nosotros mismos y a nuestra posteridad, de tomar conciencia del crucial momento que nos toca vivir; de nuestra actitud y, sobre todo, de nuestra acción personal, depende el futuro, tanto de corto cuanto de largo plazo. La viabilidad de nuestro país sólo será posible si conseguimos recuperar la Justicia, volviendo a poner la venda en su lugar y equilibrando su balanza. Ha llegado la hora, conciudadanos, de echarnos a la calle y gritar ¡BASTA! Para explicarles, a todos y cada uno de estos nefastos personajes encargados de imponer la ley y que tanto han desvirtuado ese rol y, sobre todo, la tan honrosa magistratura con que la sociedad los ha distinguido, que nuestra paciencia ha llegado al límite. La Argentina ha asistido, por décadas, a la inmunda prostitución de los magistrados que, de acuerdo al rol que la Constitución les asigna, debieran actuar como límites frente a los excesos del Estado ante los particulares, como custodios de su correcta aplicación y, en especial, en la persecución de la corrupción. Hoy, debido a la irrupción de la política más bastarda en el proceso de designación de los jueces, estamos sometidos todos a la voluntad de personajes inescrupulosos, impunemente enriquecidos por los favores prestados al poder de turno. ¿Cómo vamos a aceptar ser juzgados por personas tan corruptas como Freiler, Rafecas, Canicoba Corral, Casanello y tantos otros? ¿Cómo vamos a permitir que estos tránsfugas decidan sobre nuestra honra, nuestra libertad y nuestro patrimonio? ¿Tan bajo hemos caído como ciudadanos libres y soberanos que somos incapaces de resistir la degradación moral que impregna nuestra sociedad? ¿De qué estamos hechos? ¿Cómo podemos observar, sin reventar de indignación, el infame y libre pavoneo de tantos ex funcionarios, parientes, testaferros y nuevos “capitanes de empresa” enriquecidos sin explicación alguna? Las inmensas fortunas que exhiben y gastan con impudicia están construidas con dineros que nos fueron exprimidos con impuestos confiscatorios y faltan en alimentos, hospitales, escuelas, viviendas, saneamiento, caminos, rutas, vías férreas, gas y electricidad, comunicaciones y hasta defensa nacional. ¿Cómo educamos a nuestros hijos y vamos a trabajar, día tras día, si todos esos delincuentes continúan refregándonos en la cara su libertad después de haber cometidos tantos y tan graves delitos? Son los responsables directos de la enorme mortalidad infantil en el norte y, también, de la monstruosa expansión del narcotráfico; ¿seguiremos mirando hacia otro lado cuando las luchas entre las bandas, todas socias del kirchnerismo y de muchos de los jueces, nos lleven a la penosa realidad del México actual? ¿No nos da vergüenza que en Brasil ya haya habido 144 condenas de funcionarios, políticos y empresarios, que suman 1600 años de prisión, y más de 1700 investigaciones abiertas? El vergonzoso Juez Luis Rodríguez, otro indigno inquilino de Comodoro Py, se negó ayer a pedir el desafuero y la detención de Julio de Vido; uno de los reclamos que llevaremos a la calle lo tendrá como destinatario directo. Ya no llama la atención que nunca haya allanado la enorme y lujosa mansión que el ex Ministro posee en el country Puerto Panal –incluye una gigantesca pajarera-, en el cual es vecino de los también impunes Máximo Kirchner, Osvaldo Sanfelice (su socio) y Fabián de Souza (socio de Cristóbal López), los dos últimos claros testaferros de Néstor y Cristina. No pretendo, en ningún caso, englobar en la podredumbre a la totalidad de los magistrados, pues los hay muy buenos en todos los fueros y en todas las instancias y, en algunos casos, hasta son mayoría. Pero hay una dramática concentración de corrupción en la Justicia Criminal Federal, y grandes focos infecciosos en la Laboral, en la de Seguridad Social y, por supuesto, en la ordinaria Penal, que tanto ha servido a la delincuencia común. Con una Justicia seria, independiente y rápida, todo será posible y, sin ella, nada lo será. Si los jueces actuaran conforme a la ley, el Poder Ejecutivo sería controlado en cada una de sus acciones, y podríamos reprimir eficientemente la corrupción de nuestros mandatarios, funcionarios y empresarios; con eso, cada una de las partidas presupuestarias iría a cumplir el objetivo previsto en salud, en educación, en vivienda, en infraestructura. El delito disminuiría rápidamente, y esa seguridad cotidiana, que hemos perdido hace tantos años, volvería a ser una costumbre y recuperaríamos la normalidad en nuestras vidas. Los conflictos gremiales y sociales se solucionarían con celeridad, ya que la sociedad entera confiaría en sus probos magistrados y obedecería, sin dudarlo, las sentencias que dictaran. Nuestros policías dejarían sus innegables vinculaciones con el crimen, y combatirían eficazmente el narcotráfico y los otros delitos graves. Las reglas se volverían inmutables y los inversores, tan desconfiados ellos, encontrarían innecesario establecer la jurisdicción extranjera para dirimir las diferencias en los contratos. Es cierto que el Estado está en deuda con el Poder Judicial, y el crédito a favor de éste se prueba fácilmente con la cantidad de vacantes en juzgados y tribunales colegiados, con su infraestructura edilicia colapsada, con la gigantesca acumulación de papeles y con la obsolescencia de los medios informáticos puestos a su disposición. Todo eso depende del Consejo de la Magistratura y de la Corte Suprema, cuyo Presidente –Ricardo Lorenzetti- se ha visto beneficiado con el manejo de un enorme presupuesto. Por eso, para manifestar nuestro descontento, mantener la presión cívica sobre los jueces y avisarles que nuestra paciencia se ha agotado el 3 de agosto nos concentraremos en la Plaza Lavalle (y, espero, en todas las capitales provinciales ante sus tribunales), donde tienen sus sedes la Corte Suprema de Justicia y el Consejo de la Magistratura. Nunca lo he hecho, pero hoy le pido por favor que difunda esta convocatoria, sobre todo para que llegue a los jóvenes, tan ausentes el 20 de junio en Comodoro Py, ya que serán los directos beneficiarios de este cambio urgente que la Argentina exige. Bs.As., 8 Jul 17 Enrique Guillermo Avogadro Abogado Tel. (+5411) ò (011) 4807 4401/02