viernes, 13 de noviembre de 2020

LOS “VIEJOS” DEBEN PEDIR PERDÓN


 

LOS “VIEJOS” DEBEN PEDIR PERDÓN

Malú Kikuchi  (14/11/2020)

¿Alguna vez un político argentino probó decir la verdad? Sí. Lo terrible en estos escasísimos casos, es que la verdad no es linda. No solo no es linda, es chocante, macabra. El 10/4/2020, ya en cuarentena, Jorge Fontevecchia entrevistó al Presidente Alberto Fernández para Perfil.

La pregunta fue si había diferencias entre el derecho a la longevidad en el siglo XX y el siglo XXI. AF contestó: “[…] El mayor problema que tiene la economía es como administrarla frente a la salud. La búsqueda de la eternidad es ínsita al hombre. No quiere morir, quiere vivir eternamente”.

“La medicina cada vez le da más recursos para seguir viviendo. Tiene consecuencias económicas tremendas. Hace 30 años teníamos que mantener a una persona hasta los 70 años. Y ahora la tenemos que mantener hasta los 85. Y trabaja menos gente. Mantener una persona con vida cuesta mucha plata, por la aparatología, la medicación.” Perdón.

Esta confesión presidencial, este valorar la vida de una persona en costos económicos, es una verdad desagradable, que el Presidente podría haber omitido. Porque la solución es que los “viejos” de más de 70 años deberían tener la gentileza de morirse a tiempo y no complicar los gastos.

La idea sigue vigente, basta hablar con un jubilado de los que cobran la mínima que siempre sufren descuentos para PAMI… y cobran menos, para saber que el gobierno está cometiendo un genocidio. Si a eso se le suma el proyecto de ley para los jubilados, ¡bingo!, todo está más claro.

Si los “viejos no mueren con la pandemia, lo harán por falta de comida o de remedios que no podrán pagar. Y el Estado no mantiene a los jubilados, ANSES es de los jubilados. Es el ahorro acumulado a lo largo de una vida de trabajo, que el gobierno usa no se sabe para qué y que por regla general termina en algún paraíso fiscal a nombre de algún funcionario.

Y si hay demasiados jubilados con la mínima que no aportaron nunca ni un centavo, AF debería reclamarle a CFK, que con el marido, tuvieron la genial idea de incorporarlos en pie de igualdad con los que aportaron toda su vida. Envejecer no es fácil, pero además, ¿hay que matarlos?

¿Echarles en cara que son caros para mantenerlos sanos y vivos? Hacer el ajuste a partir de los “viejos”, no es lo que pregona el FdT. Populismo sin plata es para magos y acá no hay magia, diría la vice. Pregunta, ¿Y la coalición del FdT está de acuerdo con el trato que se le da a los “viejos”?

No se ha visto a jóvenes enardecidos y salvajes arrojando 14 toneladas de piedras contra el congreso, mientras dentro se agredía a Sergio Massa como se hizo el 13/12/2017 contra Monzó (ambos presidentes de la cámara de diputados). Y esta ley es infinitamente peor que la de entonces.

El Presidente dijo la verdad, los “viejos” son caros, hay menos personas trabajando para “mantenerlos”. Eso se debe a que los gobiernos tomaron  ANSES como banco sin límite para fondearse un buen capital, en vez de tratar de crear nuevos empleos. La solución no es matar “viejos”.

La culpa se la echarán al FMI, pero no es correcto. El FMI pide orden en las cuentas y bajar los gastos superfluos. No establece cuales son esos gastos. Eso lo decide el gobierno. Arreglar el Tango 01, viajes y privilegios innecesarios,  una vice multimillonaria con 2 jubilaciones enormes, y…

¿Si en vez de matar “viejos” establecen un plan económico para que la Argentina produzca más y gaste dentro de lo que produce? ¿Y si le explican a la gente que no se  puede producir con costos altos y gastar como si la Argentina fuese un país desarrollado? La gente entendería.

Pero no, el ajuste pasa por los jubilados. Los sueldos y gastos de los funcionarios y los políticos, los impuestos, la inflación, la inseguridad, la pobreza y el dólar; en alza. Mientras, a los “viejos” que han osado vivir más de 70 años, sólo les queda pedir perdón por haber sobrevivido y esperar la muerte con una jubilación paupérrima.

fenecido LUCHO GATICA yo vendo unos ojos negros

lunes, 9 de noviembre de 2020

-LAS CUATRO GESTAS

 

BOUCHARD, SÁENZ PEÑA, GUILLOT Y GARGULLIO -LAS CUATRO GESTAS-.
En esta actualidad Argentina, pletórica de mediocridad y vulgaridad hasta lo infinito, considero de oportunidad, recordarle
a muchos y poner en conocimiento de las mayorías, este puñado de viñetas que, cuanto menos, al re inscribirlas en una poco
conocida historia no oficial, tal vez insufle aunque más no sea, a una estrecha minoría, munirse de alguna esperanza, por muy
peregrina que ésta, pudiese ser.
Hipólito Bouchard, no fue nativo de nuestro suelo, sino de la paradisíaca Saint Tropez -Francia-, pero su indómita bravura y azarosa trayectoria empero, nos otorgó y muy excepcionalmente, de un instante de gloria.
Instituido con una patente de Corso por el gobierno nacional, al comando de la fragata La Argentina, tomó por asalto a la entonces capital Californiana de Monterrey, izó nuestra Enseña Patria e incendió la ciudad y sus adyacencias.
Su arrojo con poco más de dos centenares de improvisados Infantes de Marina, acreditó no solo su expertis naval y gallardía.
Sino que además, en los anales historiográficos, silenciados tanto por el reino de España, como por parte de los norteamericanos, fue la primera y única vez que, salvo la británica en la guerra de 1812, una bandera extranjera ondeó victoriosa en territorio de EE UU.,
Roque Sáenz Peña, dentro del reducido cociente intelectual de los Argentinos es recordado apenas, por haberle dado rango de Ley al sufragio obligatorio -tan desafortunado a la luz de lo que implicó y aún implica-.
Sin embargo, algo muy por encima de acceder a la presión yrigoyenista de 1912, y mucho antes de ello, fue protagonista de una auténtica hazaña personal, cuando voluntariamente se enroló en el ejército del Perú, cuando la guerra del Pacífico.
Alcanzó el grado de Capitán por su valentía en combate contra los chilenos, con más, haber sido condecorado por ello y herido de cierta gravedad en batalla.
Algunos de sus detractores, han reseñado que la sinrazón que lo guió, fue producto de cierto instinto suicida, por haber sentido un amor fuera de toda proporción racional de una bella mujer, quien, al parecer era su medio hermana.
Pese a haber indagado en su tortuosa decisión, no he dado con los registros de su cuasi fatal contrariedad, pero sea lo que fuese, nada me desobliga a rendirle un cálido homenaje a un Compatriota con Mayúsculas.
La tercera de estas breves gacetillas, es mi deseo ofrendarla a alguien que no abrazó la carrera de las armas, pero que fue, sin lugar a dudas, el único y excluyente emblema de la caballerosidad de un hombre, muy conteste de lo que para él, fue sin dudas, una cuestión de moral.
Entre finales de 1939 y mediados de 1940, un escándalo de proporciones, se desató a raíz de la compra con algo de sobre precio de un predio en el que se erigiría en Colegio Militar en la actual localidad de Palomar.
Los Conservadores, en la voz de Vicente Solano Lima, encendieron todo un vendaval en el recinto de un Congreso que, en comparación al actual, gozaba de cierto prestigio e institucionalidad.
Las acusaciones al gobierno de Roberto Ortíz, -un Presidente, casi mortalmente enfermo en virtud a una diabetes que lo tenía postrado con una progresiva ceguera fueron notable e injustificadamente inclementes.
De dicha pesquisa, dos nombre sobresalían por encima de otros coludidos; el del Comandante del Ejército, un general apellidado Márquez y el de un Diputado.
El militar, quien en esencia no se había quedado ni con un centavo, salvo unos carretones de materiales para refaccionar una casa quinta de su propiedad en la bonaerense Pilar, renunció de inmediato.
Pero, lo del Legislador tuvo los ribetes de una tragedia, tan inédita como envuelta de glorificación.
Víctor Juan Guillot, miembro informante de la Comisión de Economía de la Casa de los Comunes, al parecer, validó que la irrisoria suma de veinte mil pesos, fuera percibida por una señorita de apellido López, merced a un cheque al portador en la Casa Matriz del Banco Español, en el microcentro Porteño.
Después de un tiempo, se supo que esta desdichada, resultó ser la manceba del malogrado Diputado, al que además lo unían dos hijos extramatrimoniales.
El impacto en la conciencia y el honor de ese memorable sujeto fue de una magnitud tal que, en la madrugada de agosto 23 de 1940, se suicidó en su bufete de Abogado.
Siempre conjeturé la hipótesis que si, -por tomar un tramo-, desde 1983 hasta nuestros días, sus colegas -por denominarlos con una vergonzante sinonimia- a los que sentaron sus reales en ambas cámaras del Parlamento-, hubieran imitado el estoicismo del pobre de Guillot, la pira funeraria chocaría contra el Domo del Capitolio.
En junio 17 de 1955, un demencial bombardeo de la Aviación Naval, sacudió a la Plaza de Mayo y sus adyacencias.
¿Las víctimas?, todas civiles, se estiman por encima del millar; pero lo más luctuoso fue que, cuatro omnibuses con algo más de doscientos angelitos menores a los diez años y que, con gran entusiasmo y alegría eran conducidos con sus Maestras a una programada visita al Zoológico de Palermo, también fueron incinerados por esas bombas asesinas.
El propósito de ultimar a Perón, quien, con gran esmero se escondió como una alimaña, en los sótanos del Ministerio del Interior fue un estrepitoso fracaso.
Sin embargo, en la absoluta soledad y congoja, el Comandante de la Aviación de Marina -Contraalmirante Benjamín Gargiulo-, cuando se anotició sobre la cantidad de inmolados y entre ellos, esos pequeñitos, se disparó en su sien derecha en su despacho de la Base Naval en Punta Indio.
Estoy casi seguro que estos tan recónditos como aislados episodios, no son conocidos popularmente, y es por ello que, entiendo oportuno, como lo señalé más arriba, refrescarle la memoria a quienes brumosamente todavía los recuerdan, pero fundamentalmente, para poner en conocimiento a los más ignorantes que, infortunadamente en dosis menos que pediátricas, hubieron otros Argentinos con claros destellos de fulgurancia propia.
Y es por eso, lo de...
BOUCHARD, SÁENZ PEÑA, GUILLOT Y GARGIULO -LAS CUATRO GESTAS-.
Cordialmente Carlos Belgrano.-

Ana y Víctor - No sé por qué te quiero

Carlos Torres Vila - Amor de los manzanares.

Rosario Ortega y Caloncho - Otro Lado (Official Video)

Solo tu, solo yo - Gary

sábado, 7 de noviembre de 2020

Grieta y consensos, de Washington a Buenos Aires


 

Grieta y consensos, de 

Washington a Buenos Aires 


Por unos días, mientras se sumía en reflexiones contradictorias sobre la búsqueda de consensos, la Argentina ha podido observar el espectáculo de la grieta en escenario ajeno. Aunque el paisaje -la elección presidencial en Estados Unidos-  sea diferente, muchos sucesos se ven familiares; para algún observador distraído puede incluso haber muchos parecidos con episodios como el de las elecciones bolivianas que culminaron en el desplazamiento de Evo Morales, pero -obvio- Estados Unidos no es Bolivia: la OEA no  monitoreó los comicios norteamericanos ni investigó las denuncias de fraude que hubo en este caso, que no fueron esgrimidas por los opositores, sino por el mismísimo  Presidente de Estados Unidos. 

Incomprensión e intoleranca

Un lúcido y afamado analista, George Friedman, resumió así el sentido de la grieta estadounidense: “La razón principal por la que aproximadamente la mitad del país votó por Joe Biden fue que éste no era Donald Trump. Muchos consideraban que Trump viola las normas fundamentales de la presidencia y la dignidad personal. Biden no presentó ninguna iniciativa política sorprendente, ni sus partidarios necesariamente querían que lo hiciera. Lo que querían era un regreso a la norma, Querían volver a lo que ven como rectitud y propiedad moral: un país unido en lugar de dividido. Del otro lado, poco menos de la mitad del país votó por Trump porque ven la norma como sofocante,  insoportable. En la superficie, parece representar cortesía., pero para ellos,  en el fondo, es un intento despiadado de aumentar el poder de la élite y asaltar los valores del país. Dicho de otra manera, la norma se ve como una forma de manipular a la sociedad en beneficio de la élite, que cubre sus acciones con una burla cortés. En opinión de los partidarios de Trump, la norma dividió profundamente al país en contra de los intereses y valores de los votantes de Trump. Para los votantes de Biden apoyar a Trump era inconcebible, ya que él estaba en esto por interés propio y en defensa de los valores más bajos ”.

En fin, lo de siempre:  incomprensión  e intolerancia recíprocas, en este caso encarnados en la mayor potencia de Occidente y del planeta. Y no como resultado de una crisis económica: Estados Unidos venía en un proceso de gran dinamismo y crecimiento que sufrió una pausa durante el primer trimestre de la pandemia para recuperarse vigorosamente hasta la actualidad. Esta vez lo que imperó sobre el resultado  electoral no fue “la economía, estúpido”, sino una clave más compleja que puede incluir en cierta dosis la situación económica de corto plazo, pero sobre todo está signada por una pérdida de certezas de largo plazo, que han sido perturbadas por las grandes reestructuraciones (de empresas, de la familia, del trabajo, de la convivencia) asociados a la globalización y a la necesidad de competir en un marco de mayores exigencias.   Una de esas certezas, el supuesto de que la movilidad social ascendente estaba al alcance de la mano, se ha evaporado y el debate político ha sido reemplazado por las fórmulas simplificadoras  y las culpabilizaciones. 

Así, las admiradas instituciones estadounidenses contemplan hoy no sólo la posibilidad de que la elección más participativa de las últimas décadas se judicialice en sus instancias decisivas, sino de que el Presidente en ejercicio pueda ser expulsado de la Casa Blanca como un intruso. Esta sería la situación en caso de que Donald Trump -si las autoridades electorales confirman su derrota- mantuviera su actitud de rechazar ese resultado de las urnas más allá del plazo constitucional en el que concluye su período: el próximo 20 de enero. “El Congreso está programado para contar los votos electorales el 6 de enero. Si según ese recuento el Congreso considera que Biden es el ganador, Trump debe irse - explicó a un medio porteño un experto de la Universidad de New York -.  Si se niega, sería considerado un intruso en el edificio y debería ser escoltado fuera de los terrenos de la Casa Blanca por la seguridad o el Servicio Secreto. Estas agencias de aplicación de la ley deben cumplir la ley y lo harían”.


¿Dónde mueren las teorías?


Es improbable que deba llegarse a esos extremos. Pero, aunque Cristina de Kirchner reclamó en su reciente carta para la Argentina el rasgo de ser "ese extraño lugar en donde mueren todas las teorías", las grietas pueden forzar situaciones inverosímiles en cualquier lado.


En nuestro país, la carta de  la señora de Kirchner y su propuesta de buscar consensos sigue funcionando por ahora como un eje moderador.  

Uno de los signos más elocuentes del nuevo clima fue el encuentro que mantuvo el ministro de Economía Martín Guzmán, por obvia instrucción  presidencial, con la plana mayor de  AEA -la Asociación Empresaria Argentina-, incluidos el número uno del grupo Clarín, Héctor Magnetto y el de Techint, Paolo Rocca. Esa extensa reunión (cerca de dos horas) con las mayores expresiones del empresariado argentino, que el kirchnerismo ha instalado  como el estado mayor de los réprobos, evidenció que el gobierno empieza a tomar la oportunidad que ha ofrecido la carta de la vicepresidenta.  Hasta hace pocas semanas ese era un contacto problemático (une reunión de AEA con la CGT fue ácidamente censurada), pero ahora ella ha dado  su visto bueno porque considera indispensable (o, más bien,  inevitable)  una mesa de consenso  de la que sospecha con vehemencia que pretenderían excluirla y de la que, en defensa propia, trata de no quedar fuera aunque se trate, invirtiendo la chanza de Groucho Marx, de un club que no quiere tenerla como socia.

La interpretación también puede leerse al revés: el gran empresariado, que íntimamente desconfía de la señora,  sus ideas y sus respaldos, también  está convencido de que el país (y sus negocios) necesita consensos básicos. En ese sentido han leído la carta de la vicepresidenta y , aunque pueda parecer paradójico, no dudan en usar el influjo de ella para impulsar al gobierno a concretarlos, mientras le reclaman a la Casa Rosada que se libere de la influencia excesiva de la vicepresidenta. 


Acatar los fallos

  

El fallo de la Corte sobre el traslado de jueces se inscribe en ese mismo contexto. Se trata de un fallo de compromiso, que -como la mayoría de los compromisos- deja insatisfechas a las partes en disputa, pero les concede a ambas parte de su reclamo. Los jueces involucrados están bien trasladados (como decían los interesados y buena parte de la oposición política), pero sólo si ese traslado se asume como provisorio, hasta que se designen jueves concursados y que cuenten con el específico acuerdo del Senado (en este aspecto, el fallo le da la derecha al oficialismo). 

No deja de ser curioso que las mayores críticas contra el fallo del alto tribunal provengan de sectores que habitualmente reclaman y alzan banderas en nombre del acatamiento a la Justicia (aunque encarnan, en verdad, uno de los bordes de la grieta). 

La Corte resolvió por amplia mayoría (4 a 1) y su decisión fue un aporte al consenso, que los supremos  afrontaron con capital propio. La grieta ha determinado que las dificultades políticas tiendan a judicializarse y convierte a los magistrados en árbitro de divergencias que la política debería dirimir con sus propias herramientas. En particular, el consenso.


La caja de herramientas

 

Otro capítulo judicial es la designación del próximo Procurador, que ha producido debate interno en la oposición y puede también llegar a convertirse en un desafío para el oficialismo. 

Con el estímulo de Elisa Carrió, Juntos por el Cambio empezó a analizar la posibilidad de respaldar para la titularidad de la Procuración al candidato del Poder Ejecutivo, Daniel Rafecas. 

Carrió, junto al ala moderada de la coalición, liderada por Larreta, calcula que el kirchnerismo duro quiere modificar los requisitos para designar al Procurador y ubicar en el puesto a un candidato propio. Previendo horas críticas para la gobernabilidad, tiende entonces  un puente para que el Presidente transite por él. Esa actitud ha introducido un foco de perturbación puertas adentro de Juntos por el Cambio, donde Mauricio Macri y otros intransigentes de ese costado reclaman mantener el rechazo a Rafecas mientras un sector del radicalismo contempla la posibilidad de una negociación pampa con la vicepresidente que incluya las vacancias existentes en el Poder Judicial.


Entretanto,  senadores K declaran que “no hay apuro” para tratar el nombre de Rafecas mientras la ministra de Justicia, Marcela Losardo, ha urgido el acuerdo recordando que Rafecas es el nombre propuesto por el Presidente. 

¿Qué harán los gobernadores oficialistas si es que el núcleo duro del kirchnerismo senatorial insistiera en imponer facciosamente otro nombre para el cargo, echando al canasto la propuesta de la Casa Rosada? Se verá, en tal caso,  cómo instruyen a sus senadores (en especial aquellos gobernadores que le reclaman “empoderamiento” a Fernández).  


Debate, acuerdos, disenso, negociaciones, pactos: esa es la caja de herramientas de la política. La grieta, el grito, la intransigencia, la fantasía del monopolio de los valores son instrumental de las tendencias tiránicas,  se revistan de lenguaje progresista o republicano.


                                                      Jorge Raventos

GIGANTES RUGOSO...Poema, video y voz: Audroc

viernes, 6 de noviembre de 2020

UNA CORTE MUY COTESANA


 UNA CORTE MUY CORTESANA

 

UNA CORTE MUY CORTESANA
Malú Kikuchi (7/11/2020)
La 1ª Corte Suprema de la Nación se debe a la ley Nº 27 del 18/10/1862, presidencia de Bartolomé Mitre. Sus miembros juraron el 15/1/1863. *Como presidente, Francisco de las Carreras; miembros, Bonifacio del Carril, José Barros Pazos, Francisco Delgado y el procurador Francisco Pico.
La Corte se mantuvo con 5 miembros a lo largo de muchos años, cuando la Argentina era un país serio y una esperanza para el resto del mundo. Cambió de régimen político en 1916 con la ley 8.871 (Sáenz Peña) del voto secreto y obligatorio y con padrones. Fue electo Hipólito Yrigoyen, UCR.
El país cambió, la Corte no. Los jueces morían en sus puestos, pocos renunciaban sin presiones políticas. Eran la cabeza de un poder independiente de los otros dos poderes, del Legislativo y del Ejecutivo. Recién en 1947 J.D. Perón cambió miembros de la Corte.
En 1962 Arturo Frondizi aumentó los miembros de la Corte a 7. En 1966 el gobierno de facto de J.C. Onganía volvió la Corte a 5 miembros. En 1990 el gobierno de C.S. Menem los incrementó a 9 miembros. En 2006 N.C. Kirchner cambió los miembros y redujo la Corte a su número inicial, 5.
Hoy, la Corte tiene 5 miembros, presidente Carlos Rosenkrantz, vice presidente Elena Highton de Nolasco, Ricardo Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda y Horacio Rosatti. Los 3 últimos PJ. Un juez tiene el derecho de elegir su partido político, no de hacerlo público, quita imparcialidad.
Pero la Corte Suprema Argentina ha cambiado tanto su número de miembros, ha sido tan vapuleada, ha tenido miembros tan poco dignos de serlo, que ya no asombra el hecho de tener jueces que reconocen su pertenencia política y desgraciadamente la usan al impartir fallos.
En un momento crucial de la vida republicana, cuando el ataque de la vice presidente a través de su dominio del senado, arteramente hizo votar y lo votaron, el re traslado de 3 jueces. Los 3 curiosamente son los que tienen juicios en contra de CFK, la última esperanza era la Corte. Lástima el “era”.
Ha sido una mala costumbre de los presidentes, incluyendo de CFK en su tiempo, el hecho de trasladar jueces de un lugar a otro sin cambiar su estatus. Lo hizo M. Macri en 2017. En este caso fueron 3 jueces, Bruglia, Bertuzzi y Castelli. El tema llegó a la Corte, que el 11/4/2018, falló a favor.
A través del fallo Nº7/2018, Expediente Nº1220/2018, los jueces Ricardo Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda y Horacio Rosatti, firmaron el acuerdo del traslado sin necesidad de examinarse ante el senado, ya que lo habían hecho anteriormente. Rosenkrantz y Highton de Nolasco se abstuvieron.
Previamente, la acordada Nº4, igual Nº de expediente, del 15/3/2018, con el mismo tema, fue firmado por los 5 miembros a favor. Luego de la votación del senado K en contra de los 3 jueces, la Corte aceptó el “per saltum” presentado por los 3 jueces, y volvió a fallar. Esta vez, a medias.
Firmaron Highton, Lorenzetti, Maqueda y Rosatti; Rosenkrantz se opuso. Deja a los 3 jueces en su lugar…por ahora. Cuando estén listos los concursos (del que pueden participar y no los dejarían ganar) deberán volver a sus antiguos puestos. Salvo Castelli cuyo puesto ya fue concursado.
La Corte establece que cambiar a los jueces de lugar no está bien. Legislar hacia atrás, tampoco. Fallar a favor de CFK y su impunidad (se caen los juicios en su contra) e inventar jueces itinerantes, es cuando menos, aberrante con lo fallado hace 2 años. Poco legal y demasiado político.
¿Qué cambió entre el 2018 y el 2020? Cambió el ejecutivo. En 2018 la Corte debía quedar bien con Macri, hoy debe quedar bien con los Fernández. “Cortesana” define a una persona al servicio del rey (o de la reina) o de su familia. Esta Corte (salvo Rosenkrantz) es muy cortesana.
La Corte Suprema de Justicia debería impartir Justicia, atenerse a la Constitución Nacional, ser su intérprete y su ejecutora. Hoy tiene una mayoría abiertamente al servicio del gobierno de turno, dispuesta a avalar la impunidad, que es la contra cara de la Justicia. La Argentina es un país con poder judicial y vaciado de Justicia.
*El 1º Presidente de la Corte nombrado por Mitre fue Valentín Alsina que no aceptó (era senador y rival de Mitre). Tanto Alsina como los demás miembros no eran amigos de Mitre.

Miguel Aceves Mejía, "Malagueña Salerosa"

viernes, 30 de octubre de 2020

GRABOIS, ARTIGAS, LA CÁMPORA Y LA LEY


 

CARTAS MARCADAS.


 

por Enrique Guillermo Avogadro

 

“Por todas las ofensas que me has hecho,

a cambio del dolor que me quedó”.

   Antonio Aguilar

 

Con una misiva ridícula pero muy sonora, Cristina Fernández intentó inútilmente despegarse de los innumerables fracasos que ha cosechado, en todos los campos, el más doliente viudo de su marido. Es, precisamente, aquél a quien ella, con un pase de magia que muchos calificaron en su momento como genial, designó por Twitter como Presidente, mientras se reservaba todo el poder. Esa tan despreciable como habitual actitud de la PresidenteVice fue ratificada con su conspicua ausencia –y la de su hijo- en el acto de entronización de la estatua de Néstor Kirchner en el vestíbulo del centro cultural que lleva, impropiamente por cierto, su nombre.

 

El real afectado, acusado de tener un gabinete que no funciona, no tuvo más remedio que apechugar el desaire y tergiversarlo de imaginario apoyo. Aunque muchos de los ministros han sido puestos allí por la Vice, lo real es que son una caterva de torpes e inoperantes, comenzando por el propio Martín Guzmán quien, para intentar frenar el incendio devastador que la cuarentena infinita está provocando en los ya secos pastizales de la economía, sumado a la falta de confianza en la moneda nacional, no se le ha ocurrido mejor idea que emitir bonos en pesos, pero atados al dólar oficial (cuya corrección es necesariamente inminente), que pagarán 15% de interés anual cuando en el mundo la tasa se parece a 0%.

 

Tanto se ha escrito sobre el tema de la carta marcada de esta tahúr que no amerita dedicarle mucho más espacio, salvo para referirse al curioso pedido -¿otra orden?- a Alberto Fernández para que convoque a un gran acuerdo nacional a todas las fuerzas empresariales, sindicales, sociales y, llamativamente, los medios concentrados. Con cualquier otra firma, la esquela hubiera debido ser aplaudida sin dudar, pero quien ahora pide tal concertación es la misma persona que tanto ha profundizado la grieta que divide a la sociedad argentina, y que tanto ha perseguido al capital y a la libertad de prensa. ¿Estará buscando que, a cambio, se le ofrezca la impunidad que sus sicarios no consiguen obtener en tribunales?

 

Sin cejar en su batalla contra la Justicia y en su objetivo último de modificar la composición de la Corte Suprema, los soldaditos de Cristina continúan avanzando contra el Procurador General interino, Eduardo Casal, en el Congreso y en la Comisión Bicameral del Ministerio Fiscal. Hasta ahora, el kirchnerismo dice pretender que se designe al actual Juez federal, Daniel Rafecas, para ocupar el cargo; pero muchos sospechamos que, en realidad, están reeditando el proceso que, después del público rechazo a la candidatura del impresentable Daniel Reposo, Cristina Fernández logró su verdadero objetivo: designar a la militante Alejandra “Giles” Carbó con amplio consenso de la oposición.

 

Quien dice creer que así sería es Elisa Lilita Carrió, que se desmarcó de Juntos por el Cambio y propuso apoyar la candidatura del cuestionado Juez, a quien ella misma denunciara ante el Consejo de la Magistratura por haber desestimado, in limine, la denuncia del asesinado Fiscal Alberto Nisman contra la actual dueña de la Argentina por el pacto con Irán; como tantas otras veces, salió a demoler una construcción política a cuya construcción tanto contribuyó, pero ahora parece haber caído en el delirio.

 

Mientras la Corte Suprema continúa discutiendo interminablemente el fallo que deberá decidir la suerte de los tres jueces desplazados por el Senado a pedido de Cristina Fernández, la Justicia finalmente se puso las botas en dos casos peligrosos; por supuesto, me refiero a los desalojos ordenados en las tomas de Guernica y Santa Elena, en Entre Ríos. En ambas, tanto como en las invasiones de los “maputruches” (¡gracias, Jorge Lanata!) en la región de los lagos del sur, quedó al desnudo el auspicio oficial y la participación de altos funcionarios nacionales en los ilícitos; sin embargo, los magistrados asumieron el rol que la Constitución les impone y actuaron con coraje cívico, una virtud que parece faltar en algunos de los supremos.

 

El otro frente de combate es la Cámara Nacional Electoral, para integrar la cual el oficialismo está cerca de designar al Juez federal Daniel Bejas; este magistrado es un lacayo de Juan Luis Manzur, el Gobernador de Tucumán, pero además fue el eterno abogado de José Alperovich, el actual Senador, de licencia por las denuncias de abuso sexual contra su sobrina. Para elegir a Bejas, quien dice ser el Presidente de la Nación lo privilegió sobre Alejandra Lazzaro quien, además de haber obtenido un mejor puntaje en el concurso, hubiera debido ser escogida por ser mujer para respetar la paridad de género que tanto proclama y promueve Alberto Fernández. Una vez más, los principios enunciados ceden ante las necesidades del oficialismo probando que el Presidente es un groucho-marxista de la primera hora.

 

El domingo 8 de noviembre volveremos a salir a la calle para reclamar por la libertad y la República, por el respeto a la Constitución, la división de poderes, el respeto a la propiedad privada y la garantía de la seguridad ciudadana, y a exigir un justo castigo para la escandalosa corrupción de la asociación ilícita que organizara Néstor Kirchner y que encabeza Cristina Fernández, rodeada de hijos, testaferros y cómplices de toda índole incluyendo, sin duda, a los más connotados empresarios del país. 

 

Bs.As., 31 Oct 20

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado

viernes, 23 de octubre de 2020

ARGENTINA . Q.E.P.D


 

ARGENTINA . Q.E.P.D.

por Enrique Guillermo Avogadro


“Miserables aquellos que vacilan cuando la

tiranía se ceba en las entrañas de la Patria”.

Esteban Echeverría


La Nación, si es que alguna vez existió como tal y superó la etapa de mero consorcio, ha muerto. Y los autores de ese asesinato histórico somos todos, en alguna medida, porque hemos votado, y seguimos haciéndolo, a incapaces o a ladrones. Hace 75 años que la Argentina despoja a sus habitantes, cuyos ingresos no han parado de caer en ese prolongado lapso, cualquiera fuera el signo político en cada década. Hemos defraudado a propios y extraños, esos que, en 1919, nos imaginaban rivales de los Estados Unidos como país líder y lo hacían constar en las enciclopedias. En 2020, nos hemos quedado sin moneda y sin Estado, si recordamos que éste no sólo ha abdicado de sus más esenciales obligaciones –monopolio de la violencia, justicia, seguridad, educación, salud, relaciones exteriores, defensa nacional- sino que ha sido poblado por sátrapas que medran en sus canonjías.


Tal vez tengan razón quienes sostienen que es harto difícil que nos encaminemos a un régimen tiránico y genocida como el que padece Venezuela de la mano de Nicolás Maduro; las razones son varias: distinta composición social, una economía en la cual el Estado puede controlar su única riqueza (el petróleo), el respaldo de los militares narcotraficantes y contrabandistas al poder, el control de la oposición, etc.. Pero el siglo XX dejó en nuestra memoria, grabadas a fuego, otros hechos que, quizás, resulten más aplicables a nuestra actualidad.


En 1973, por ejemplo, las organizaciones terroristas que acompañaron a Héctor Cámpora a la Casa Rosada ocuparon centenares de oficinas públicas y empresas privadas; ¿se parecen a las ocupaciones de las municipalidades de Junín y Olavarría de esta semana? Las violentas tomas de terrenos en La Plata, Guernica, Santa Elena y Villa Mascardi (Río Negro), toleradas por jueces cobardes, con el claro patrocinio de funcionarios nacionales y que nos están poniendo al borde de un enfrentamiento armado, ¿tampoco nos recuerdan a aquella época? Y sabemos bien cómo terminó. Ceferino Reato, cerró su más reciente libro, “Los 70”, con una frase: “Ese pasado no debiera ser nuestro futuro”; sin embargo, así es.


Las cifras oficiales de contagios y fallecidos por millón de habitantes, que nos han colocado en el podio mundial, prueban el rotundo fracaso de la política adoptada por el Gobierno para combatir la pandemia; y esos números, de por sí trágicos, han sido puestos en duda en los círculos académicos internacionales, que han excluido a nuestro país de las estadísticas serias. Lo grave es la verdadera demolición que la interminable cuarentena ha producido –y lo seguirá haciendo- en la economía nacional, que ha llevado a la sociedad a soportar un 50% de pobreza, al cierre y fuga de empresas y a la masiva desocupación; a ello se suman otros padecimientos generalizados, como la inseguridad cotidiana, la pérdida de contacto de los chicos con la escuela, la emigración de sus hijos, etc.


La PresidenteVice permanece muda, pero impone su propia agenda política a través de sus secuaces. A ella se debe la vergonzosa conducta diplomática que, mientras se abstiene ante la condena internacional por la catástrofe de los derechos humanos en Venezuela con la burda excusa de la no intervención en los asuntos internos de ese país, favorece descaradamente a Evo Morales y a su MAS y ataca a quienes ocupan legalmente el poder en Bolivia. Con ello pretende recrear una América del Sur en la cual, como confesó abiertamente quien dice ser el Presidente, extraña a Rafael Correa, a Luiz Lula da Silva, a Dilma Rousseff, a “Pepe” Mujica y a Hugo Chávez, o sea, a los integrantes del Foro de San Pablo.


A la vez, continúa su inmunda ofensiva contra la Justicia y la Procuración General, a los que pretende colonizar con sus sicarios, como Alejo Ramos Padilla, para obtener tanto la impunidad para sus cuantiosos delitos cuanto la venganza contra quienes osaron procesarla y juzgarla, como Carlos Stornelli. Ya consiguió anular la Oficina Anticorrupción, ocupada por Félix Crous, que dejó el rol de querellante en los procesos en que ella y sus cómplices están justamente acusados, y pretende desplazar al jefe de los fiscales, Eduardo Casal, tal como ya logró –con el timorato silencio de la Corte Suprema- con los jueces Leopoldo Bruglia, Pablo Bertuzzi y Germán Castelli.


Pero, claro, nada es gratuito y el Poder Ejecutivo está pagando el precio. A esas conductas obedece la profunda y terminal crisis en que está sumido el país, que carece de moneda propia y de reservas líquidas, y que no recibirá un solo dólar en inversión directa hasta que todo salte por el aire. Hoy las apuestas en los mercados internacionales se refieren hasta cuándo soportará la economía antes de producir una fortísima devaluación del peso y caer en la hiperinflación; y en los mentideros políticos se discuten las distintas alternativas ante la acefalía presidencial.


Si Alberto Fernández, incapaz de gobernar y carente de reemplazo para sus torpes ministros, decidiera renunciar, ¿asumiría Cristina Fernández el cargo efectivo? Si esa hipótesis se diera, no aparecerían soluciones mágicas para los innumerables problemas y, por el contrario, éstos se agudizarían enormemente debido al visceral rechazo que su figura concita en la sociedad –su apreciación no supera el 30%- y en el mundo entero, con las obvias excepciones de Venezuela, Cuba, Nicaragua, Rusia e Irán. Además, ¿estarán dispuestos los gobernadores, intendentes y hasta el aceitoso Sergio Massa a tolerar que La Cámpora se haga con todo el poder?


Es difícil que renuncie a su proyecto dinástico, que necesita que su hijo Máximo Kirchner sea elegido Presidente en 2023; pero, más allá de lo difícil que resulta imaginar un tiempo tan lejano en un país tan destruido, hoy aparece como altamente improbable que se concrete, no sólo por la escasísima valoración general que acredita su heredero, sino porque el vendaval salvaje que se avecina también se lo llevará puesto.


Bs.As., 24 Oct 20




Enrique Guillermo Avogadro
Abogado
Tel. (+5411) ò (011) 4807 4401

LA ARGENTINA DESMEMBRADA



 

LA ARGENTINA DESMEMBRADA

Malú Kikuchi  (24/10/2020)

Un país, para ser considerado como tal en la comunidad de naciones, necesita imprescindiblemente contar con un territorio y con una moneda. La Argentina 2020 no  controla su territorio y carece de moneda. En estas condiciones, ¿puede el gobierno sostener que la Argentina es un país?

No, no puede. Y al no poder no se sabe si el terror a lo que vendrá lo tiene paralizado o si la embestida agresiva de la vicepresidente contra el poder judicial, el único poder que le queda por domesticar, no le permite pensar algo, aunque sea mínimo, para evitar la caída de la Argentina al abismo.

Desmembrar es “separar los elementos que conforman un todo (un país), o perder progresivamente la unión entre ellos (de un país)”. El gobierno del FdT, si no lo propicia y pareciera que lo hace, de hecho lo está permitiendo. Dos casos emblemáticos lo prueban, el Sur y Formosa.

Hace unos días, la banda de terroristas que se declaran mapuches, cortaron la ruta nacional 40, cuando la toma del Foyel (a 73 km de Bariloche), la gobernadora de Río Negro, Arabela Carreras fue a verificar que se cumpliera la ley y un mapuche le gritó “Usted no es autoridad mía”.

Mapuches revolucionarios llegados desde el sur chileno no reconocen que parte de la Patagonia es territorio argentino. Lo es desde que el General Julio A. Roca en 1879, cumpliendo con la ley Nº 947 (4/10/1878) del congreso nacional, conquistó el Desierto para la Argentina.

Desde entonces le pertenece al país, se respeta la Constitución Nacional de 1853 con sus reformas y se veneran sus símbolos patrios. Y todos los nacidos en su territorio son argentinos, van a escuelas argentinas, gratis para ellos y se vacunan y curan en hospitales argentinos, gratis para ellos.

La camioneta de Carreras fue apedreada por los terroristas, eso es menos grave que desconocer la autoridad argentina. El gobierno nacional no ha dicho una palabra al respecto. El Presidente habla casi todos los días para decir…que la culpa de todo la tiene Macri y el covid-19; de esto, nada.

El FdT ¿está dispuesto en nombre del Foro de San Pablo y del Grupo de Puebla (Alberto F es el presidente de este último) a ceder a los terroristas mapuches 1.768.000 km2 , que fueron los que Roca conquistó para engrandecer la Argentina? Si piensan hacerlo, que lo digan. Ahora.

Hace menos días, ante el escándalo de los varados formoseños que no pueden entrar a su provincia, por orden de su eterno gobernador (1995 hasta hoy) Gildo Insfran, cuando la CN permite el libre tránsito entre provincias, contestó que, “Formosa no es Argentina”. Alberto F. mudo.

Formosa dejó de ser territorio nacional por ley Nº 14.408 presidencia de J.D. Perón y fue provincia el 15/6/1955. Pero Formosa forma parte del territorio argentino dese 1884, por decisión del Gral. J.A. Roca, botín de la guerra de la Triple Alianza (1865/1870), guerra en la que él combatió.

Roca perdió en esa guerra a su padre y a dos de sus hermanos, y así como le incorporó al país la Patagonia lo hizo con el Chaco y Formosa. Esta última provincia, que sí es argentina, cuenta con 72.066 km2, y se supone que el gobierno nacional no querrá cederla a ningún otro país. ¿O sí?

Alberto F., su jefe de gabinete, su ministro del interior, ni su vice, nadie dice nada. Si pretenden que la Argentina vuelva a tener el tamaño previo a Roca, que saquen cuentas. El territorio continental tiene 2.780.400 km2, si le restan los km2 que le sumó el Gral. Roca quedarían  solo 940.344 km2.

¿Están dispuestos los argentinos de “bien”, y si se habla de Patria todos son de “bien”, a desmembrar su territorio en pos de alguna loca ideología de reivindicaciones indigenistas, comunitarias o religiosas? Si detrás del desastre económico y la cuareterna, se esconde este horrible plan, hay que hacerle saber al gobierno que se equivocó de país. La Argentina no debe, no puede ser desmembrada. Está prohibido.

PACIFICACIÓN NACIONAL DEFINITIVA: TERRITORIO USURPADO

PACIFICACIÓN NACIONAL DEFINITIVA: TERRITORIO USURPADO: Somos un grupo de argentinos que cursamos estudios en el Liceo Militar General San Martín, de diferentes profesiones y ocupaciones, que quer...