martes, 14 de marzo de 2017

EL ÚNICO ESCAPE

Con Trump en la Casa Blanca, la órbita de giro de la política tradicional ya es pretérita, desuetuda, agregaré antigua y fuera de moda. Vivimos en aras del torbellino más inesperado, a saber, un lanzamiento masivo de misiles tierra-aire norcoreano, con Seul como objetivo directo. Una invasión Mexicana a todos los Estados de la frontera sur de USA, incluyendo a la propia Florida y los atractivos pozos petroleros texanos, como Isis lo hizo al sur de Irak. Un atentado directo al nuevo Presidente yankee, para detener sus excesos provocativos al resto del mundo, en paralelo con la detonación de alguna bomba/valija con capacidad de hasta 3 kilotones, que Al Qaeda recibió por la ruta de los canales georgianos, por parte de los resabios del ex arsenal soviético en Uzbekistán, aun en poder de las minorías musulmanas. El derrocamiento de Erdogán en Turquía, por parte de las facciones kurdas, infiltradas en sus Fuerzas Armadas y la inexorablemente pérdida de una zona de influencia norteamericana en la región más sus bases. Para definirlo en términos evangélicos, el surgimiento de Las Tribulaciones delineadas por nuestro Juan de Patmos, está cerca de despertar, sin que por ello me considere un vocero más de la tan temida venida del Apocalipsis. Pero convengamos que nunca antes un demente tuvo las riendas a su disposición como este showman y con suficiente poder para impartir un instructivo a los submarinos norteamericanos que cualquier día de estos, reciban la orden presidencial de abrir las compuertas y lanzar sus temibles cargas. En otras palabras, hasta 1989, esto es cuando Berlín se reunificó y la RDA dejó de existir, la tan renombrada coexistencia pacífica que por casi cincuenta años mantuvo a Washington y Moscú en ese Detente por la equiparación de sus capacidades nucleares, ya ha dejado de existir. La diferencia entre aquel Kremlin colegiado y el multifacético aparato de la Nomenklatura hoy como en los tiempos de Papa Stalin, recaen en el ultra personalismo de Putin. Pero tomemos en cuenta el resto, como el derrumbe moral del Vaticano a fuer de tanta pedofilia y la desintegración del Catolicismo a nivel mundial. El crecimiento exponencial de los Tele Pastores, verdadero hato de satánicos disfrazados de mensajeros directos y sin intermediarios de los designios de Nuestro Señor. La acumulación de la riqueza en menos manos y su contraparte: la pobreza que ya inunda Europa y algo peor aun, implicado por la circunstancia que sus habitantes no atinan a elegir un destino prefijado, para escapar de las hordas Islamitas que los acechan de manera por ahora bastante ensordecedora por su tonalidad silente. Estas son las cosas que se presentan cuando por vez primera, quien maneja los botones es todo un Emergente como este Tio Donald. Quien no rinde cuentas ni responde a los Popes del Club Bilderberg ni a la Trilateral Comission, ni siquiera a la Masonería Libre, de la que todos sus predecesores menos Jack Kennedy fueron devotos y fervientes seguidores. Donald Trump tiene una sola característica que es la debilitadora y hacia un peligroso extremo a todo el Establishment de Wall Street y la Prensa Asociada, toda. Es impredecible y en esos áulicos e impenetrables círculos se ha convertido para ellos, en alguien más impopular que Adolfo Hitler asistiendo a un rabino en los servicios del shabat en cualquier sinagoga en el centro de Tel Aviv. Su esposa cuenta con una trayectoria, por decir lo menos, de una Amazona y devoradora como scort de sus acompañantes masculinos que, en menos de un año, llevara a su cónyuge a solicitarle el divorcio vincular, cuyos términos ya fueron redactados, porque convengamos que ya cuenta con demasiada expertiz en dichas lides. Le llegó su tan anhelada hora, pero la ha encontrado demasiado devastado por su turbulenta y rutilante vida personal y porque además, arribó tardía. Cuando JFK, juró como Presidente, a pesar de sus cicatrices de guerra en su espina dorsal, tenía 48 años; Trump tiene 70. Demasiado viejo para estampar su marca y ni hablar de una reelección cuando arribe a sus 74 -siempre que llegue a cumplirlos-. Ni siquiera está en libertad de instalar la dinastía sajona/protestante de sus propios votantes y menos de los crecientes Klanes Sureños, porque una de sus hijas, está felizmente casada con un judío y ello para los descendientes de Los Confederados es inadmisible. O sea que no es el Clarck Gable de Lo que el viento se llevó, como tampoco encaja en ningún bio tipo con sus valores definidos. Otra de sus facetas: Es simple y curiosamente Un Híbrido sin compañeros de ruta, porque hasta para sus propios Partisanos Republicanos es un Outsider. Deviene, cuanto menos un tanto indescifrable, pincelar una suerte de daguerrotipo de su futuro, porque particularmente con su hierático sarcasmo, lo único que exhibe y ofrece es su desconcertante dualidad. Como lo anticipé con la debida antelación, no construirá ningún muro y reducirá sus glorias y proezas, a ordenar como también lo vaticiné al sembrado de minas anti personales, como los chilenos lo hicieron exitosamente en sus fronteras con Perú y Bolivia. Como vemos, Trump es la quintaesencia de sus propias contradicciones y si persiste será inhumado pletórico de ellas. Pero, entre este presente y la televisación de sus exequias ¿qué sucederá con todos quienes estamos debajo de las suelas de sus botas? Todavía creo que nadie puede arriesgar un pronóstico. Sin animarme a tan temeraria tarea, me esforzaré en deslizar una inferencia. Creo que finalmente Trump dejará su actual domicilio en esa casona sobre la Avenida Pennsylvania, permitiendo así que sus actuales Némesis coloquen en su lugar a un sujeto más afín y confiable a sus intereses. Después de todo Richard Nixon, lo precedió en ese retroceso por un simple incidente policial. Se le puede ganar al Sistema, pero mantener en la continuidad esa victoria, es algo que nadie antes que él, pudo demostrar como posible. Tarde o temprano, amigos y enemigos por igual, le otorgarán el salvoconducto para... EL ÚNICO ESCAPE. Cordialmente Carlos Belgrano.- alarosadatodos@gmail.com