sábado, 17 de octubre de 2020

VIRTUALISMO : ÚNICA VERDAD ???


 




Panorama político nacional de los últimos siete días

¿La única verdad 

es la virtualidad?

Para algunos observadores, los actos (reales y virtuales) con los que el peronismo celebró ayer un nuevo  aniversario de su jornada de irrupción histórica pertenecen a la misma categoría que los banderazos que vienen sucediéndose en los últimos meses. Sin embargo, las diferencias entre ambos fenómenos no residen sólo en el número de participantes o en que los festejos del 17 de octubre tuvieron el aliento del gobierno y sus aliados, sino principalmente en que estos fueron la reivindicación de una identidad política (por más diversidad de colores  que se pueda encontrar en ella), mientras que el rasgo dominante en los banderazos, el  que atraviesa su abigarrada composición es, más allá de que cuenten con el respaldo de políticos opositores, su disgusto con la política; principalmente con el peronismo, por cierto, pero con éste como quintaesencia de la política, en general.         

Cara y ceca del cualunquismo

Los banderazos son una expresión activa del creciente malestar de sectores que sienten que sus ahorros se evaporan, que su futuro se oscurece  y no perciben autoridad ni rumbo confiables. Son primordialmente manifestaciones de rechazo que tampoco visualizan ni descubren alternativas que seduzcan. 

El hecho de que buena parte de los involucrados en esas  movilizaciones opositoras pertenezca a la vasta esfera sociológica que llamamos clases medias ha inducido a algunos sectores de la oposición política a ensayar un relato y una, digamos, épica de la clase media que, en pos de atraer a estos indignados, incurre en un seguidismo de su impronta antipolítica,algo  que deriva  en un especie de qualunquismo recocinado. Inmediatamente después de la Segunda Guerra, un humorista animó en Italia un partido demagógico que llamó “de l’uommo qualunque”  (del hombre común)y que, antes de disolverse, tuvo su cuarto de hora de popularidad escarneciendo a los políticos y  agitando la consigna "Abasso Tutti!" ("¡Abajo todos!") medio siglo antes del “Que se vayan todos” criollo de principios del siglo XXI.

En las fuerzas orgánicas de la oposición hay dirigentes que se niegan a coquetear con ese cualunquismo y ni participan en los banderazos ni los estimulan. Es el caso de las corrientes moderadas del Pro -encarnadas por supuesto por Horacio Rodríguez Larreta y María Eugenia Vidal, pero también por Rogelio Frigerio, Diego Santilli, Cristian Ritondo o Emilio Monzó, por citar a los más conspicuos-; y en la misma actitud se anota una figura de Juntos por el Cambio que no elude precisamente la confrontación, como Elisa Carrió. 

Los moderados saben que todavía faltan meses hasta que las urnas ofrezcan una vía constructiva para que la oposición pueda crecer como alternativa y temen que las rebeldías a destiempo degeneren en situaciones caóticas.

Así, contra lo que piensan con imaginación conspirativa algunas corrientes del oficialismo, los banderazos no son emanaciones orgánicas de la oposición política. 

En lo que coinciden con los actos del 17 de octubre  es en que el peronismo también experimenta un malestar originado en la ausencia de autoridad.

Ayer, como parte de las conmemoraciones peronistas, Alberto Fernández viajó a la isla de Martín García para recordar el período en el que Juan Perón fue marginado allí por sus propios camaradas,  para ser finalmente rescatado y proyectado definitivamente al estrellato por la movilización popular  del 17 de octubre de 1945.

Justamente la mayoría de la dirección sindical y de los gobernadores quisieron organizar el acto virtual de ayer en la CGT como prólogo de un ofrecimiento a Fernández de   la conducción del peronismo, un recurso destinado a rescatar su autoridad, que ha ido perdiendo peso e influencia en los últimos meses. 

A diferencia de los banderazos, la movilización del peronismo trató de fortalecer la política y el poder. Claro que el fortalecimiento no depende de ceremonias, sino de decisiones y acciones. El Presidente, en su discurso de ayer -fue único orador en el Salón Vallese de la CGT- recordó la historia del peronismo y anunció que ahora él empezará una nueva etapa. 

Las maduras y las duras

Si bien se mira, Fernández había empezado a emprender un giro en esa dirección antes del sábado 17. El gobierno reafirmó diez días atrás en la ONU su   respaldo al informe sobre derechos humanos en Venezuela elaborado por la chilena Michelle Bachelet. Lo hizo a pesar de que el tema reviste alta sensibilidad para los sectores más recalcitrantes e ideológicos de su coalición, como lo demostraron los cuestionamientos y recriminaciones de la ex embajadora Alicia Castro, del relator Víctor Hugo Morales o de los periodistas Roberto Navarro y Oscar Giardenelli. 

Lo cierto es que la postura sostenida por el gobierno no fue objetada ni por la señora de Kirchner ni por voces autorizadas del Instituto Patria.

La entrevista que  un domingo atrás el presidente Fernández concedió al portal El Cohete a la Luna, que conduce Horacio Verbitsky, es otra circunstancia significativa. La cordialidad de Verbitsky con el Presidente en una entrevista concretada inmediatamente después de que el gobierno votara en la ONU como votó, denota que un referente ideológico indiscutible de la izquierda kirchnerista, como él, puede comprender que el gobierno tiene hoy prioridades que obligan a admitirle concesiones. 

A buen entendedor, pocas palabras: se viene la negociación con el FMI (su misión de avanzada estaba justamente en Buenos Aires) y el indispensable arreglo con el Fondo requiere de la buena voluntad de Estados Unidos. Y Washington -mucho más en la atmósfera preelectoral- pide actitudes de firmeza frente a Maduro. Así, el giro de Fernández luce como inevitable, incluso para una parte decisiva del sector más ideologizado.

Preocupado por no fisurar su coalición, el Presidente practica esos pasos con cautela, midiendo meticulosamente las consecuencias. Es decir, tomándose mucho tiempo.

Hubo, con todo, otros hitos de un cambio en marcha. El Presidente asistió este año (virtualmente, como obliga la pandemia) al encuentro anual de IDEA, una cita que el kirchnerismo de paladar negro siempre eludió por condiderar a esa organización un vivero de neoliberalismo. Fernández marcó así una diferencia y su discurso buscó sintonizar con el espíritu empresarial, tratando de aventar las sospechas, juicios o prejuicios con que ese público observa al gobierno. Es dudoso que lo haya conseguido, aunque se le agradeció la intención.

Vaca muerta y vaca viva

En la misma línea, Fernández viajó a Vaca Muerta para anunciar desde allí el Plan Gas, una iniciativa que intenta alentar la inversión y sustituir con producción propia la importación de gas, de modo de generar "un ahorro por unos 5.629 millones de dólares y un ahorro fiscal de 1.172 millones de dólares hasta 2023". 

Dólares: esa música de fondo acompaña la preocupación y los empeños actuales del gobierno. El jueves se produjo una reunión clave en ese recorrido. Fue en el Palacio de Hacienda y estuvo su titular, Martín Guzmán, aunque la encabezó el Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero. Del otro lado de la mesa estaba la conducción del Consejo Agroindustrial Argentino. En momentos en que hay sectores que quieren evocar el clima de 2008 y hablan de “una nueva 125”, el gobierno se encuentra con la amplia cadena productiva que se basa en la productividad agraria, reunida en un cuerpo del que participan todas las entidades de la Mesa de Enlace agropecuaria salvo la Sociedad Rural. A la reunión de ayer asistieron, por ejemplo,  el presidente de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires; el coordinador de la Mesa Nacional de las Carnes; el presidente de CIARA,  la Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina  y el titular de Confederaciones Rurales Argentinas. 

El Consejo ha presentado un plan destinado a  formular  una Estrategia Nacional Agroalimentaria, basada en incrementar la  productividad de las distintas cadenas agroindustriales y fomentar el agregado de valor, la generación de empleo y el crecimiento de las exportaciones. Esto aspira a generar un impacto social que se traduce en 210.000 empleos en sectores del agro y 700.000 en el total de la economía. 

Dólares y trabajo; razonablemente, el gobierno se ha abrazado a este proyecto y habría que esperar que de este vínculo surjan novedades que lo profundicen y que por esa vía aparezca la reacción política y la reactivación económica que la sociedad está esperando. Ya se aplicó una reducción de 3 puntos en las retenciones, que beneficia en principio, a los productos elaborados de origen agrario. No habría que sorprenderse si los estímulos se amplían y se incrementan. Con una devaluación en el horizonte, los alicientes  para liquidar exportaciones se disipan muy rápido.

A decir verdad, el tiempo apremia. La brecha entre la cotización oficial del dólar y la del llamado “dólar solidario” supera ya con creces el 100 por ciento, y esa distancia presiona en el sentido de una devaluación que aceleraría la inflación y agravaría la ya dramática situación social que reflejan las últimas estadísticas sobre pobreza e indigencia. El cierre de esa brecha no se conseguirá a corto plazo por obra de aquellas líneas económicas, que necesitan tiempos de maduración, sino por la recuperación de confianza política, algo que está asociado a la capacidad  de fortalecer el poder legítimo.  de recuperar autoridad y expectativas.  El giro que se espera tiene que ver con ese fortalecimiento.   Habrá que ver si llega antes o después de que los hechos lo impongan. La única verdad es la realidad (repetía Perón).  

                                                Jorge Raventos

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viernes, 16 de octubre de 2020

EL GOBIERNO SIN RUMBO Y SIN LÍMITES.


 

EL GOBIERNO SIN RUMBO Y SIN LÍMITES

Malú Kikuchi  (17/10/2020)

El gobierno del FdT dirigido por Alberto y/o Cristina Fernández, pareciera no tener rumbo. En la OEA  votó a favor de Nicolás Maduro, en la ONU en contra; en el Grupo de Lima que exige elecciones limpias en Venezuela, Grupo al que pertenece el gobierno de los Fernández, se abstuvo. Y Alberto F. preside el Grupo de Puebla. Norte, Sur, Este y Oeste.

Pareciera que quiere imitar a Tupac Amaru (José Gabriel Condorcanqui), el que fuera desmembrado por 4 caballos hacia los 4 puntos cardinales. La Argentina defiende los DDHH, ¿sí o no?

Escuchando al canciller Felipe Solá se creería que es el ministro de un país abierto al mundo, tratando de negociar con todos los países para beneficiar al propio. Luego se escucha al Presidente y no se sabe si habla por boca de CFK o si se deja llevar por una trasnochada ideología zurda.

Una ideología vieja, que murió en el mundo civilizado el 9/11/1989 cuando cayó el muro de Berlín. Al gobierno le fascina el pasado e ignora el futuro. El ex canciller Taiana, hoy senador, para criticar a Macri se remontó al fusilamiento de Dorrego el 13/12/1828.  “Too much” diría CFK.

Es más fácil hablar de Dorrego que presentar un plan sólido, factible y creíble para los argentinos y para los acreedores. Pero eso requeriría ideas y este gobierno se maneja con ineficiencias y con ideologías. Por ahora la pandemia y la “cuareterna”, ayudan a disculpar el desastre argentino.

Hechos. Los empresarios (no son los malos, son los que dan trabajo) reunidos en el coloquio de Idea, creen en un 80% que el US$ seguirá subiendo,  en un 70% que la economía va a empeorar, que no mejorarán las exportaciones, que no vendrán inversiones y que no tendrán rentabilidad. El desempleo  ya alcanzó a 3.750.000 personas.  Los empresarios presagian más despidos.

Mientras se navega en un mar de dudas sobre casi todo, las usurpaciones  se multiplican. Tienen padrinos, en la provincia de Buenos Aires, Roberto Perdía y el Movimiento Evita. En el resto del país, Juan Grabois. Y el poder judicial que forma parte del gobierno, mira otro canal.

O da órdenes judiciales que los ministros de seguridad no cumplen. Y las usurpaciones fueron, son y serán un delito, salvo que se admita que este   es un gobierno comunista. ¿Lo es? Hechos.

En la usurpación de Villa Mascardi (2017) se frustró el desalojo por la muerte de Rafael Nahuel a manos de un gendarme y desde entonces entre 10 a 15 enmascarados se turnan para aterrorizar a los dueños de las viviendas. ¿Son intocables para la justicia? El Estado no existe.

Las usurpaciones a lo largo del corredor entre El Bolsón y Bariloche son diarias. El Estado no existe. La usurpación de la Manzana 287 en la entrada de Bariloche, está consolidada. Los terrenos usurpados al obispado de Bariloche, siguen usurpados. Ídem los del ejército. El Estado no existe.

En La Paz (Entre Ríos), un campo de Las Margaritas S.A. fue usurpado a la familia de Luis Etchevehere,  por un grupo que lo hizo en nombre de Grabois. Se usurpó un campo y se secuestró a los dueños  en el Foyel, a 70 km de Bariloche. Encapuchados que dijeron ser mapuches.

¿Mapuches? La mayoría de los mapuches, que no son demasiados, reclaman sus tierras a cara descubierta, y sería difícil creer que obedecen órdenes de Juan Grabois. Guernica, es otro tema. Mientras Kicillof negocia la salida pacífica, la gente de Perdía le mete otras familias en el predio.

O sea que ni el gobierno nacional ni los gobiernos provinciales, ni municipales, tienen autoridad suficiente para detener y desalojar usurpadores. Artículo 181 del Código Penal: la usurpación es un delito. Todo delito es punible. Después se verá qué se hace con las familias.

Personas que deberán ser atendidas por los ministerios de Desarrollo Social y Habitat. Pero las usurpaciones deben ser desalojadas. El gobierno debería trabajar en una reforma educativa, laboral, tributaria y con el país ya encaminado y sin inflación, recién entonces en una reforma judicial.

Entre la ideología de redistribución violenta de riquezas ajenas (no la de los funcionarios) y la imperiosa necesidad de conseguir impunidad para las familias K y Moyano, la Argentina se hunde todos los días un poco más, de la mano de un gobierno que obtuvo el 48% de los votos.

No alcanza  para ser un cheque en blanco que le permita hacer lo que quiera o no hacer lo que debe. Necesita un rumbo acorde a la Constitución Nacional y el límite es la ley.

Sabu - Vuelvo a Vivir, Vuelvo a Cantar

jueves, 15 de octubre de 2020

LOS BANDERAZOS TESTIMONIALES


 
LOS BANDERAZOS TESTIMONIALES
Amigos:
La presente Entrega va por mi cuenta, por cuánto esta vez al menos, ninguno de mis Editores me ha solicitado que, me adentre en nuestras cuestiones domésticas; de seguro porque el Caso Argentino a nadie, por lo menos aquí en USA, le importa un bledo, lo que nos sucedió, sucede y suceda.
Y elegí esta escueta y breve oportunidad, ya que es tan penosa la opinión que, sobre nosotros tienen en cualquier parte del planeta, que, me motiva; lo suficiente al menos, como para despachar algunas líneas.
Hace, si mal no recuerdo unos diez días atrás, tome conocimiento, merced a un video en particular, de los muchos que, viejos y entrañables amigos de allá, me hacen llegar constantemente, con igual sedimento amargo bucal que personalmente percibo con cada cosa que nos pasa.
Acaso por la pléyade de vulgaridades que, como Sociedad enfrentamos como un rebaño de pelotudos, sin distinción ninguna por
el grado académico/intelectual que podamos exhibir como cocardas individuales.
Y este fue, el de un conjunto de malvivientes que intrusaron el predio de la Escuela de Infantería de Montaña de nuestro Ejército, en las adyacencias de Bariloche.
No creo que haya superado el millar, esa gentuza K, que bajo la falsa reivindicación de ancestrales tierras de indígenas mapuches, en nombre de esa reconquista, dolosamente se apropiaron de setecientas hectáreas de una estratégica e invaluable Unidad Militar.
Bajo la directa y personal anuencia de otro hampón: el chivo Rossi, a quien le reintegraron la cartera de Defensa.
Esto es que, el dador/librador de unos ochocientos cheques sin fondos, en oportunidad de su meteórica carrera en la actividad privada y que debería ser el salvaguarda de los intereses y bienestar de las Fuerzas Armadas, instó a un grupúsculo de gánsters,
para su criminal propósito.
Y que, según la letra de la Ley, no ha sido más que otros de cientos o más miles de Traiciones a la Patria, en mérito al debilitamiento y mengua de, precisamente, el estado defensivo de la Nación Argentina, en un vértice limítrofe a Chile.
Ese fue el hecho doloso y antipatriótico de un simple empleado de Kretina, con entidad suficiente para que, cualesquiera de esas ratas de albañal -tejido zoológico inferior-, conformado igualitariamente por el juez federal de esa circunscripción, su Alzada y/o nuestros Padres de la Patria Senatoriales o los representantes populares, inmerecidamente denominados diputados, se aguarda aún que justifiquen sus obscenas dietas.
Todo lo descripto es una mera calificación criminógena y la omisión de auxilio a la Patria de los dos Poderes del Estado que,
en un país medianamente serio, hubiesen sido los clamantes eméticos para despanzurrar a un accionar subversivo enmarcado en una tipología penal autónoma.
Sin embargo, nada ni nadie de los miles de habitantes en las inmediaciones de ese punto turístico rionegrino, se hizo presente, a los simples efectos de repudiar un claro y meridiano ataque a nuestra soberanía.
Pero ello nada tuvo de impeditivo, para que cientos de miles de boludos y cobardes, se hayan dado cita agitando banderas argentinas en toda la Nación, el pasado día 12.
En virtud a lo grosero o más bien aberrante de la conducta colectiva de todos esos mierdas que, con sus chatas se pavonean en
espectáculos de podredumbre, voy a tomarme una licencia, tan contemplativa, estérril e inocua como las manifestaciones de
tantos idiotas.
Y tal vez, sólo por ello, permítanme y con el respeto más extremo defecar en todos y cada uno de...
LOS BANDERAZOS TESTIMONIALES.
Cordialmente Carlos Belgrano.

Leo Marini - Señora bonita

VALERIA LYNCH & Cacho Castaña - Por amor a vos

viernes, 9 de octubre de 2020

EL GOBIERNO INCITA AL DELITO


 



EL GOBIERNO INCITA AL DELITO

Malú Kikuchi  (10/10/2020)

El gobierno incita al delito, es una aberración en todos los sentidos, pero por desgracia, es una realidad. Incita al delito destruyendo la economía lo que deja a cientos de miles de personas sin trabajo. Incita al delito cuando no es capaz de desalojar tierras tomadas ilegalmente en Guernica y en el Sur.

En las tomas de la provincia de Buenos Aires hay una orden judicial de desalojo, orden que el gobernador pospone una y otra vez. Primero permitió la toma, infringiendo el artículo 181 del Código Penal, ahora desobedece una  orden judicial. Le cuesta creer que es un delito.

Y lo es. Desde la Constitución Nacional, artículo 17, “la propiedad es inviolable, y ningún habitante de la Nación puede ser privado de ella”. Los constituyentes no tuvieron en cuenta la posibilidad de tener un gobierno “progre” y populista, decidido a repartir generosamente… pobreza. 

En el Sur de país, es peor. Hechos. *El pueblo mapuche (“gente de la tierra”) no existe. No hay documentos históricos donde se hable de ellos hasta bien entrado el siglo XIX. C. Darwin en su encuentro con Rosas en Carmen de Patagones, 1833, describió tribus patagónicas y no los nombró.

Ni el Comandante Luis Piedra Buena ni el Perito Moreno, grandes conocedores de la Patagonia, los nombran. Ni los muchos viajeros europeos que exploraron la Patagonia, de Norte a Sur, de la cordillera al Atlántico, los nombran. Aparecen alrededor de 1832 con Calfulcurá en Carué.

Llegan desde Chile, son araucanos. Y los “mapuches” argentinos, en su gran mayoría respetan las leyes del país, los símbolos patrios y se sienten ciudadanos argentinos de etnia araucana. Gente de paz que resguarda sus costumbres y su lengua, como cualquier otro inmigrante que se integra.

Estas tomas intempestivas de tierras, todas ellas muy bien ubicadas, villa Mascardi es un paraíso, se deben a grupos que se proclaman mapuches, que reclaman tierras originarias y ancestrales (Mascardi nunca fue previamente habitada), eso dicen su chamán, la machi Betiana Calhuan.

Betiana no es un nombre mapuche. La machi tiene visones y mandatos del más allá. El grupito que maneja no es reconocido por las comunidades mapuches. Estos también vienen desde Chile y probablemente forman parte de grupos de izquierda muy radicalizados.

El 24/7/2019, en Caracas, República Bolivariana de Venezuela, una de las conclusiones del Foro de San Pablo fue la exasperación del indigenismo, para terminar con el consabido (sangriento y de dolorosa historia) “hasta la victoria siempre”. Más que mapuches son grupos castro/chavistas. La Gobernadora de Río Negro, Arabela Carreras, no puede con ellos.

Es imposible desalojar a 10 o 15 forajidos, encapuchados y violentos, que talan árboles, incendian cabañas, aterrorizan a los habitantes. Es imposible si la ministra de seguridad de la Nación mira hacia otro lado y el INAI que depende del ministerio de Justicia, apoya la toma.

El INAI, Instituto Nacional de Asistencia a Indígenas, cuyo vicepresidente es Luis Pilqueman, araucano, que fue detenido llevando una familia, araucana, en una camioneta del INAI (que pagan los impuestos del pueblo) hacia villa Mascardi. Nadie del INAI, ni la ministra de Justicia dijo nada. Pilqueman sigue en su puesto.

Con permiso del INAI una comunidad araucana, Millalonco Ranquehue tomó un predio de 700 has donde funciona la Escuela Militar de Montaña Tte. Gral Juan Domingo Perón. Presentaron la orden del INAI reclamando tierras ancestrales. El ministro de Defensa Agustín Rossi,  NS/NC.

También empezaron talando árboles. Dicen que los pueblos originarios respetan la ecología. Una prueba más de que son “los revolucionarios del siglo XXI”. Lo que aterroriza de todas estas tomas es la inercia, la falta de respuesta, la simpatía con que el gobernó nacional asiste a estos delitos.

¿Qué pasaría si cualquier argentino o extranjero con papeles  falsos se presentara como descendiente de querandíes reclamando desde la Plaza de Mayo con la Rosada, la Catedral, el Cabildo y los ministerios, hasta la quinta de Olivos? ¿Tendría el gobierno la misma actitud complaciente?

·      Hugo Martinez Viamonte, Periodista Diario Río Negro

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sábado, 3 de octubre de 2020

Poderes, conflictos y gobernabilidad


 Panorama político nacional de los últimos siete días

 

Poderes, conflictos

y gobernabilidad

 

 

Hasta el último martes de septiembre la Corte Suprema de Justicia asimiló todo tipo de presiones encontradas. Se la acusó de “desertar de sus obligaciones constitucionales”, hubo “escraches” en Rafaela ante el domicilio de Ricardo Lorenzetti y hasta el presidente  Alberto Fernández consideró pertinente desafiar  al alto tribunal. 

Corona de espinas

El titular de la Corte, Carlos Rosenkrantz -un favorito de la opinión opositora-, soporta un rasgo incómodo que suele adjudicársele a Fernández: preside un dispositivo que no consigue controlar. 

Con todo, la semana anterior el número uno de la Corte utilizó un recurso que permanece entre sus atribuciones y dispuso que el martes 29 de septiembre, en un acuerdo extraordinario, el cuerpo tratase la situación de tres jueces federales que requirieron que, a través de un per saltum, el alto tribunal suspenda un desplazamiento decidido por un trámite en el que participaron el Consejo de la Magistratura, el Senado y el Presidente de la Nación, y los ratifique en las posiciones que acababan de perder (a las que habían accedido en su momento por disposición del entonces presidente Mauricio Macri). 

La convocatoria de Rosenkrantz pretendía  dar "una respuesta adecuada a derecho" al pedido de los tres magistrados y puso al Cuerpo ante el desafío de pronunciarse con urgencia, algo que le reclamaba con vehemencia un sector de la opinión pública y  de los medios y que los jueces supremos parecían inclinados a postergar, para que el caso fluyera por sus canales naturales y se desarrollara el procedimiento ordinario.

En su deliberación virtual del último martes la mayoría de la Corte decidió no acatar ni presiones ni pronósticos. Contradiciendo a una legión de augures que vaticinaban que no lo haría, esa mayoría decidió conceder el recurso de per saltum, 

Decepcionó a los  expertos del oficialismo que  esperaban que el tribunal no admitiera el per saltum, encaminara la protesta de los tres jueces hacia el recurso extraordinario y permitiera, así, que se cumpliera el rechazo del Senado y el decreto del Presidente. Pero desilusionó asimismo a los opositores que estimaban que, si se involucraban en el asunto, ante la excitada atmósfera de opinión pública los supremos rechazarían ipso facto las medidas que habían devuelto a los tres jueces a sus puestos anteriores. 

Los cuatro miembros de la Corte que compartieron su voto (Ricardo Lorenzetti, Horacio Rosatti, Elena Highton de Nolasco, Juan Carlos  Maqueda) se diferenciaron asimismo de Rosenkrantz e hicieron saber dónde se encuentra la mayor influencia. Ellos no fundamentaron la aceptación del recurso de per saltum en una situación de “gravedad institucional inusitada”, como sí hizo el titular del Cuerpo, sino en que  “las circunstancias originarias se han modificado a la luz de acontecimientos sobrevinientes que implican pasos concretos destinados a obtener la inmediata ejecución de las medidas impugnadas”. El párrafo alude a que la instancia natural del proceso, la Cámara Contencioso Administrativo Federal, no había podido resolver un recurso ordinario presentado allí por los tres magistrados del caso porque se produjo un empate entre los dos únicos miembros en condiciones de decidir y podía demorarse mucho un fallo. Esa es la clave de la admisión del caso por la Corte, en condiciones en que “el planteo constitucional ventilado en estas actuaciones excede el mero interés de las partes en el presente proceso y atañe al de la comunidad, desde que está en juego la interpretación constitucional de los traslados de los jueces federales”.

La batalla es por el fondo

La parte resolutiva de la decisión de la Corte no se pronuncia sobre el tema de fondo, se limita a abrir un compás de espera: es, si se quiere, una medida cautelar de lujo (requirió una decisión del tribunal superior) que suspende tanto el traslado oportunamente decidido por el decreto de Macri, como el que dictó el decreto de Fernández. Los tres jueces quedan en un limbo y licenciados de funciones hasta que la Corte se defina sobre el corazón del tema. Se supone que lo hará pronto, entre otras cosas porque las presiones no cesarán hasta que lo hagan (y habrá qué ver qué ocurre después de que lo hayan hecho).

Los escenarios que se abren ante la decisión del alto tribunal son tormentosos en cualquier caso. Si rechaza el reclamo de los tres magistrados estará defraudando las expectativas de un amplio e influyente sector de la sociedad argentina (y de interesados externos), que vería ese fallo como un triunfo del oficialismo (de Cristina Kirchner) y una confirmación de sus fervientes  sospechas sobre la intención de la vicepresidenta de controlar la Justicia y, en particular,  los tribunales que tienen vínculo directo con los casos que la afectan a ella. Se pone en juego una óptica sobre la seguridad jurídica.

Si, por el contrario, la Corte convalida los traslados decididos bajo la presidencia de Mauricio Macri, estaría chocando de frente con actos políticos del Senado, resoluciones del Consejo de la Magistratura y con el decreto presidencial que anuló la decisión de Macri. ¿Conflicto de poderes?

Desde el kirchnerismo imaginan que un fallo de esta última naturaleza puede ser visualizado como un revés, pero puede también abrir ciertas ventajas políticas. En lo retórico, le facilitaría mostrarse, una vez más,  como víctima de una “entente de jueces, poderosos y medios hegemónicos”, y en lo práctico,  bajo la sombrilla de un fallo que consagrara los traslados de Macri, se abriría la puerta a un manejo administrativo discrecional de los traslados de jueces. 

Esto último, si es que la Corte no circunscribe un eventual fallo de esa naturaleza a los casos específicos de los tres jueces, y no sienta paralelamente un criterio doctrinario que aclare el tema y rija de ahora en más, como  insinúa el voto de los cuatro supremos cuando señala que “está en juego la interpretación constitucional de los traslados de los jueces federales”. 

Romper la inercia

 

En cualquier caso, el fantasma de un conflicto de poderes flotará sobre las deliberaciones del alto tribunal, pero también recorre las preocupaciones de la Casa Rosada, donde cada vez se analizan con más inquietud los riesgos de ingobernabilidad y los datos inquietantes que presenta la actualidad.

El INDEC acaba de revelar que en el último año la pobreza subió cinco puntos y medio, y que en el primer semestre del 2020 cuatro de cada diez argentinos se encontraban en esa categoría y de ellos, uno de cada cuatro estaba hundido por debajo de la línea de indigencia. 

La situación social erosiona las bases del oficialismo, pues golpea especialmente a los sectores que constituyen el grueso de su electorado. Atemperar los efectos de una economía paralizada en el contexto de la pandemia exige esfuerzos financieros cada vez más insostenibles al Estado. El paisaje llena de inquietud a los cuadros políticos que ya anticipan problemas electorales en los comicios de medio término si la situación no se modifica. 

Las encuestas radiografían en el conurbano la pendiente por la que desciende la imagen del Presidente y trepa la de un dirigente opositor (moderado) como Horacio Rodríguez Larreta. Y en la clase media, donde el octubre pasado Alberto Fernández también cosechó votos, lo que muestran los estudios es pesimismo sobre el futuro e irritación ante el presente. 

Al difícil escenario económico hay que sumar otro factor: la autoridad presidencial luce decaída. No se trata sólo de decisiones que -con veracidad o no- se le atribuyen más bien a la señora de Kirchner que a la Casa Rosada, sino también a la falta de decisiones.

La Unión Industrial Argentina viene quejándose de que bloqueos interjursdiccionales de determinadas rutas provocan graves daños al suministro de diferentes líneas de producción (desde la automotriz hasta la de alimentos, desde la construcción a la del sector salud) y reclaman acción del gobierno nacional. "A raíz de estos hechos, el transporte y la distribución de mercadería e insumos vinculados a la cadena de producción ingresaron en una zona que pone en riesgo uno de los activos que el sector puso al servicio del país durante la pandemia: abastecer a todos los argentinos", señalaron los industriales en un comunicado esta semana. 

Los bloqueos a que se refiere la UIA están, en rigor,  determinados por protestas de productores agropecuarios, transportistas y comerciantes contra  decisiones políticas del gobierno de la provincia de San Luis, que invocando la pandemia impone protocoles de gran exigencia al transporte que atraviesa ese distrito desde y hacia provincias limítrofes (Córdoba, San Juan, Mendoza, La Pampa).  Las consecuencias de esas acciones tienen alcance nacional, por eso es plausible la expectativa de los empresarios en e sentido de que el gobierno central tome cartas en el asunto y haga algo. 

El sindicalismo y un amplio espectro del peronismo que abreva en fuentes diferentes de las del kirchnerismo, se mueve en estos días con el objetivo de que el Presidente fortalezca su autoridad. Algunos dirigentes que se ven con Fernández han insinuado la necesidad de que mueva algunas piezas del gabinete para darle mayor dinamismo al gobierno. Y que ponga en marcha ideas que expuso al iniciar su mandato y luego -por la pandemia o por otras razones-quedaron postergadas.Por ejemplo, el Consejo Económico Social y el lanzamiento explícito de un programa productivo.

En función de esas metas -y con la expectativa de que crezca el don de mando presidencial- se organiza un gran acto por vía telemática para el Día de la Lealtad, en el que Fernández sería el orador principal ante una plaza virtual de (esperan) cientos de miles de participantes unidos a través de internet y reunidos por medio de aplicaciones creativas. 

Concebido como una forma alternativa  de “ganar la calle” frente al desafío de los banderazos, la movilización internética busca que el oficialismo recupere la iniciativa frente a la oposición y, simultáneamente, que ese repechaje lo lideren el Presidente y el peronismo, no la vicepresidenta y sus falanges. Como frutilla del postre, esperan que Fernández, que razonablemente se ha negado a encabezar (o a que siquiera se organice) una fracción albertista,  acepte ser presidente del Partido Justicialista (en cuyo caso, asumiría el cargo en noviembre, cuando concluye el período del sanjuanino José Luis Gioja. Todo muy bien intencionado, pero conviene recordar que  hace falta más que una titularidad.  El peronismo tuvo muchas autoridades. Por ejemplo, el propio Perón; y también el contralmirante Alberto Teisaire El hábito no hace al monje. 

El movimiento y la quietud

 

El movimiento se demuestra andando (y la quietud es su antónimo).

El gobierno muestra muchas manifestaciones de conflicto irresuelto en su propio seno. Esta semana se apreció otro, de dimensión significativa. El embajador argentino  ante la Organización de Estados Americanos, Carlos Raimundi, pronunció un discurso en representación del gobierno en el que se apartó solapadamente de la línea que tanto Alberto Fernández como el canciller Felipe Solá han fijado en relación con los derechos humanos bajo el régimen de Nicolás Maduro.

Raimundi ha zigzagueado largamente en el espinel político antes de alcanzar su presente destino en Washington. Empezó siendo radical, después siguió a Chacho Alvarez en el Frepaso, luego fue diputado en las listas de Elisa Carrió y a mediados de la década pasada recaló en el kirchnerismo a través de una colectora propia. Hizo carrera hasta llegar a la OEA.

Esta semana, al comentarse allí el informe de la comisión de derechos humanos de la ONU, que preside la socialista chilena y ex presidenta  Michelle Bachelet, y el de observadores independientes que lo ratifican,  Raimundi se quejó de que ““hay una apreciación sesgada de lo que son las violaciones a los derechos humanos en determinados países” y argumentó que “Venezuela ha sufrido un fuerte asedio de intervencionismo. Hubo amenazas de intervención, operativos y cortes de energía a las centrales que han generado serias cuestiones de violación a los derechos humanos”.

A la Isla de Barataria

La postura de Raimundi vino a garabatear una línea que Fernández y Solá quieren tirar con sutileza. Ese garabato dibujó en cambio con transparencia una postura de choque con Estados Unidos y una defensa apenas disimulada del régimen de Caracas, y tiende a confirmar casi exactamente   lo que la oposición le atribuye al gobierno.

En el marco de un posicionamiento que rechaza la intervención extranjera en Venezuela y que para la oposición es tibio o capitulador ante el régimen de Maduro, el gobierno incuestionablemente ha venido respaldando el informe de la Comisión Bachelet y reclama asimismo la “democratización” del país. Hace equilibrio entre gestos de autonomía relativa frente a Washington y la necesidad de no provocar a una potencia con la que el país necesita tener lazos fluidos. La delicadeza es más necesaria aún en momentos en que el Presidente negocia en paralelo con el presidente chino Xi Jinping una inserción mayor del gigante asiático en el desarrollo y en el intercambio del país. 

Situaciones como la planteada por Ramundi son, si bien se mira, oportunidades. Tanto Solá como el Presidente pueden hacer un más que necesario ejercicio de autoridad no sólo desautorizándolo (tarea sencilla y de manual), sino convocándolo a dar explicaciones y recomendándolo para algún otro destino.  La Iglesia Católica dispone para casos de este tipo de obispados en diócesis extintas, cuyo cargo no corresponde a ninguna circunscripción eclesiástica presente. El recurso tiene la ventaja de que los titulares no pueden perjudicar a la institución con sus ocurrenciaas ideológicas o de otro tipo. Raimundi podría ser, por ejemplo, representante ante el Principado de Seborga o en la Isla de Barataria.

Hace apenas tres meses, en la ONU, el país había fijado con prolijidad una postura que Raimundi borroneó. Anteayer el secretario de Política Exterior, Pablo Tettamanti, ratificó la posición oficial: “hemos manifestado nuestra gran preocupación por las graves violaciones de los derechos humanos que se reportan tanto en el informe de la Alta Comisionada como en el de los expertos independientes, y trabajamos con el Grupo de Contacto para fomentar en Venezuela elecciones libres, justas y creíbles”. La semana próxima, esa posición sera ratificada en la ONU. Sólo quedará, como tarea pendiente, la mudanza de Raimondi. 

Como sospechan los cuadros del peronismo (y no sólo ellos), las señales de autoridad que necesita dar el gobierno son muchas, y en distintas direcciones. Al menos debería empezar rápido con las más fáciles.

 

                                           Jorge Raventos


viernes, 2 de octubre de 2020

REPÚBLICA




 

Resultado semifinal: República 3 vs K² 0

por Enrique Guillermo Avogadro

 

“A menudo, en su eterna ignorancia de las cosas, los hombres

llaman fin a lo que, en realidad, sólo es el principio”.

   Fabiano Massimi

 

En una semana sumamente complicada para la Vicepresidente en el frente judicial, la Sala III de la Cámara de Casación le dio otra muy mala noticia al rechazar las nulidades planteadas por los abogados defensores en la causa “Cartelización de la obra pública” (parte de “Cuadernos”) y confirmar su prisión preventiva y su procesamiento (también de sus ex funcionarios -entre otros, de Julio de Vido-, muchos empresarios) y ratificar los embargos dispuestos. Claramente, la impunidad anhelada se demora y ello la obligará a acelerar aún más sus ataques a la Justicia, ya que el panorama electoral –medido por las encuestas- se presenta negro subido.

 

Ya el martes, la República respiró aliviada por la decisión de la Corte Suprema de habilitar el per saltum de tres jueces que, por intervenir en las causas que afectan a Cristina Fernández habían sido removidos por el Consejo de la Magistratura (¡viva Graciela Camaño!), el Senado y el Presidente, congelar la situación por unos días y evitar que las vacantes fueran ocupadas por favoritos de la Vicepresidente. Ahora, una vez que el Procurador General interino, Eduardo Casal, otra víctima de la persecución, responda al traslado urgente que le otorgó el máximo tribunal, éste deberá expedirse sobre el fondo de la cuestión.

 

En resumen, la crisis institucional sigue pendiente pero, en el ínterin, cabe que pensemos en qué podría suceder según sea la decisión final de la Corte, o sea, si rechaza definitivamente la pretensión de venganza de Cristina Fernández y ratifica sus acordadas Nos. 4 y 7/18, que convalidaron el traslado de esos jueces –y varios más- a sus juzgados actuales o, por el contrario, modifica su criterio y acepta las remociones intentadas; ese eventual cambio de opinión afectaría a todas las causas que estos magistrados resolvieron en los últimos dos años. 

 

Hay un antecedente de decisiones de la Corte que incomodaron al poder: en 1995, siendo don Néstor Gobernador de Santa Cruz y molesto con el Procurador General provincial, Eduardo Sosa, que se negaba a convalidar su corrupción rampante, hizo que la Legislatura se ocupara de despedirlo; lo hizo suprimiendo su cargo y distribuyendo sus responsabilidades en otros dos funcionarios; el afectado recurrió y el caso llegó a la Corte, que ordenó su reposición pero fue flagrantemente desobedecida en tres oportunidades, y Sosa nunca pudo recuperar su cargo. ¿Y si se repitiera una situación semejante a nivel nacional? Si Fernández² lo intentaran, con la consecuente violación a la Constitución Nacional que ello implicaría, se produciría un conflicto de poderes de enorme trascendencia, y el Poder Judicial quedaría habilitado a recurrir a la fuerza pública para ser obedecido.

 

El panorama general del Gobierno no puede resultar más patético, a punto tal que propios y extraños se preguntan si, con este extraño formato en el cual la Vicepresidente es quien dispone del poder y Alberto es sólo su triste marioneta, se puede llegar siquiera a las elecciones del año próximo. El cúmulo de fracasos que acumula la catastrófica gestión permite esas reflexiones, ya que el Banco Central está perdiendo las ya escasísimas reservas a ritmo acelerado, los chicos siguen sin clases por decisión de los gremios docentes, la inflación crece y la acompañan en su curva ascendente la pobreza, la indigencia, el desempleo, las quiebras empresariales, la inseguridad ciudadana y los contagiados y muertos por Covid-19, que hoy nos coloca en el primer puesto mundial de fallecidos por millón de habitantes, mientras la insana cuarentena (la más larga del mundo: hoy, 198 días), que el Gobierno ha utilizado acentuar su proyecto chavista de pobrismo y control social, ha destruido la economía hasta sus cimientos.

 

Pero, ¿querría Cristina asumir formalmente la Presidencia que ya ejerce y completar el mandato de Alberto? No creo que hacerlo le reportara ventaja alguna, toda vez que la realidad no se modificaría un ápice y debería enfrentar la monumental crisis que inevitablemente llegará a muy corto plazo. Todas las encuestas dicen que su aprobación no supera al 28% y, por lo demás, llevaría a la sociedad, que está crispada al máximo, a un franco enfrentamiento, con todas las consecuencias que conocemos. ¿Cuál sería, en ese caso, la actitud de los gobernadores e intendentes del Conurbano, que ya ven su propia continuidad en alto riesgo por su obvia identificación con el Instituto Patria y las calamidades que éste produce todos los días? ¿Resulta equivocado recordar los años 70’s, cuando dos bandos peronistas de signos opuestos –Montoneros y la Triple A- se enfrentaron a muerte, con asesinatos y bombazos, ensangrentando al país?

 

La Ley 25.716, de acefalía, prevé que, ante la renuncia o incapacidad (no la moral y penal, que ya existen) del Presidente y el Vice, asuman transitoriamente, en este orden, el Presidente del Senado (Claudia Ledesma Abdala), el Presidente de la Cámara de Diputados (Sergio Massa) o el Presidente de la Corte (Carlos Rosenkrantz), los cuales deberán convocar a la Asamblea Legislativa en un plazo de 48 hs. que, a su vez, designará a un legislador nacional o un gobernador para asumir la Presidencia y completar el mandato. La norma, claro, habilita todas las especulaciones políticas, tanto como los rumores que señalan a Massa como futuro Jefe de Gabinete presidencial en un eventual recambio ministerial, o introducir a Máximo Kirchner en la línea sucesoria moviéndolo a la Presidencia de Diputados.

 

Una maldición china -¡qué oportuna!- te desea “que vivas tiempos interesantes”; a los argentinos no nos faltarán.

 

Bs.As., 4 Oct 20

Enrique Guillermo Avogadro
Abogado
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ENTRE INCOHERENCIAS Y CONFUSIONES.


 

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