sábado, 29 de agosto de 2009

EL TERO AZAFATO


El País (Uruguay) - 29-Ago-09 - Opinión

http://www.elpais.com.uy/09/08/29/predit_438614.asp

Editorial
Como el tero


El tero o teru-teru, es un pájaro muy popular (no populista) de nuestros campos, que tiene ciertas peculiaridades muy marcadas como por ejemplo, su manera de despistar; chilla en un sitio, pero el nido lo tiene en otro. Sin pretender faltarle el respeto al Presidente de Venezuela, ocurre que a Chávez se le nota un comportamiento parecido. Ha armado un enorme alboroto con denuncias de todo tipo y presagios de vientos de guerra en América Latina, cual ominosa Casandra, a raíz del acuerdo entre Colombia y Estados Unidos, para que los norteamericanos puedan hacer uso de siete bases distribuidas en ciertos puntos estratégicos, para su lucha contra la droga. Siendo el primero un país, que desde hace años debe lidiar con el azote interminable de la narco-guerrilla que se mantiene oculta en las profundidades de la selva -con fronteras permeables según se constató-, mientras continúa con su reguero de sangre, secuestros y extorsiones.

Por ley, en Estados Unidos, se estableció cuántos soldados norteamericanos podían haber en Colombia, a partir del Plan Colombia de colaboración en la lucha contra el narcotráfico, cuyo número máximo es alrededor de 800. En la actualidad hay muchos menos y la intención es seguir con la reducción. El Presidente Uribe fue forzado a hacer una gira relámpago por varios estados, a causa de las presiones y el batifondo disparado por el Sr. Chávez, para tranquilizar a los vecinos latinoamericanos, aclarando que ni Colombia está entregando su soberanía, como lo reafirmara ayer en Bariloche, ni tampoco se trata de una estrategia bélica y expansionista. Por otra parte, el embajador colombiano ante la OEA, Luis Alfonso Hoyos ha afirmado que el gobierno acudirá al organismo internacional para denunciar las constantes agresiones de Chávez y su intervención en sus asuntos internos.

El escándalo armado por Venezuela terminó involucrando a las demás naciones, las cuales emitieron sus opiniones al respecto, algunas poniendo el énfasis en que Colombia tendrá sus buenos motivos para haber tomado su decisión, caso Perú y Paraguay, otras más tibias en el respaldo pero con el mismo reconocimiento, como Chile, Brasil y Uruguay, en ese orden y los decididamente censores, tales Venezuela, Ecuador y Bolivia, con Argentina ofreciéndose de anfitriona para el debate.

Pero ocurre que el verborrágico Presidente bolivariano por su lado, ha sido motivo de preocupación desde hace tiempo por culpa de su manifiesta vocación intervencionista en la política de otros países, sus impulsos mesiánicos y su visión delirante de la historia y la realidad política actual. El 26 de mayo de 2006, firmó un amplio y ambiguo acuerdo de seguridad y defensa con el presidente boliviano Evo Morales, que incluía la construcción de una base militar en la zona amazónica boliviana y luego, en la prensa chilena se alertaba sobre el plan que contemplaba la construcción y el reforzamiento, con ayuda de efectivos y fondos venezolanos, de unas 24 bases a ubicarse en las fronteras con las naciones linderas: Perú, Chile, Brasil, Paraguay y Argentina.

Con el amplio margen de cooperación que incluye el pacto, tanto puede ser sólo un acuerdo burocrático, como la apertura a la intervención militar directa de cualquiera de las partes en el territorio del otro, según alertaba un senador del partido Poder Democrático, Carlos Bohrt. Y la presencia de muchos asesores venezolanos en tierra boliviana detectada por la inteligencia chilena, no aumentó la zozobra. Tampoco se ha descartado la presencia de soldados cubanos en esos puestos ni se han acallado las voces de quienes temen que detrás figure la idea de convertir a Bolivia, situada en el corazón de América Latina, en el bastión de la revolución sudamericana. Para neutralizar suspicacias nacionalistas, se apela a la utilización de planes asistencialistas, con tratamientos médicos (¿oftalmológicos tal vez?), un poco de alfabetización y reparto de comida.

Aunque más vale no dar mucho crédito a las teorías conspirativas, es un hecho medible de la realidad, el aumento en gasto bélico desatado en el continente. El Instituto Internacional de Estudios Estratégicos señaló que el gasto militar en América Latina y el Caribe aumentó un 91% entre 2003 y 2008. Venezuela en tres años compró armamentos a Rusia, Bielorusia, China y España, gastando 4.600 millones de euros y esa corriente continúa.

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