lunes, 14 de enero de 2013

ODIOS

Cuando se recurre a símbolos que se odian enero 12, 2013 By Carlos Manuel Acuña No fueron pocos los que en el Puerto de Mar del Plata recordaron la frase presidencial de “!Se pueden quedar con la Fragata!”, que constituyó otro de los grandes errores políticos cometidos por este gobierno. Imbuido de su ideologismo, nunca imaginó el impacto popular que significó el suceso en el puerto de Tema y tampoco reflexionó acerca de la necesidad y sentido que poseen los pueblos. Los símbolos resumen el sentido de pertenencia y expresan los sentimientos más profundos que posee toda comunidad, sobre todo cuando está organizada y más aún, cuando existe conciencia de una crisis en riesgo de convertirse en inmanejable. Nada más y nada menos es lo que caracterizó este infeliz episodio provocado por el propio cristinismo que, en ejercicio del más puro “montonerismo” que conocimos en los setenta” -y no sólo en Tucumán- llevó el viaje anual de formación de los futuros marinos a ignotos puertos africanos del tercer mundo. Lo peor fue que se desoyeron los consejos en contrario de la Armada y de quienes sin tener nada que ver en forma directa con el asunto, observaron con tono crítico el sentido que tenía el derrotero planificado. Lo demás es conocido pero la recepción y el acto de bienvenida merecen algunas reflexiones adicionales por el uso político-partidario que caracterizó a la ceremonia, censurado desde todos los sectores y esta vez, por la mayoría de las dirigencias. Cristina W. sintió la necesidad de reparar sus equivocaciones con una exaltación de la Marina, lo que le habrá costado bastante al hilar su discurso disperso y contradictorio. Pero lo más significativo fue la verdadera farsa montada con una concurrencia rentada en el conurbano bonaerense a 350 pesos por cabeza, además de bebida y comida. Todos llegaron en dulce montón en 500 ómnibus pagados por el erario público y nadie habló de los desmanes cometidos por aquellos rezagados que decidieron pasar una noche marplatense. Esto es lo menos importante pues lo que hay que destacar es el amoldamiento y uso de las circunstancias por parte del cristinismo, que llegó a demorar el arribo del buque y transitar por un desencuentro con la Marina que finalmente fue superado. Consciente de sus actos y pese a la responsabilidad que le cabe en este largo asunto, Cristina W. obtuvo la fotografía que la mostraba rodeada por la oficialidad naval presente, con un fondo de flamantes banderas camporistas y de las organizaciones paralelas a las que utiliza el oficialismo para expresarse. “¡Esto es la que quiero, la unidad que busco…!” expresó más tarde. Se dio el gusto y ufana, partió hacia Cuba para despedir al Socialismo del Siglo XXI que ya murió pese a las imitaciones de Nicolás Maduro durante la concentración que se realizó en Caracas para celebrar el ingreso de un gobierno de facto en Venezuela. Lo más curioso y significativo es que nuestra Primer Magistrado resolvió viajar a toda costa pese a las sugerencias que hicieron llegar los venezolanos y cubanos. Detrás de ella, una incógnita que tiende a esclarecerse. Esta es la nueva realidad latinoamericana que respalda quien se dice democrática y que seguramente tendrá amanuenses que se preparan para repetir que la venezolana es una “Justicia Democrática”, que deja a un lado la Constitución de su país y sienta las bases para un futuro desencuentro que podría ser trágico y doloroso. De todas maneras y en tren de sinetizar, recordaremos aquello de que las izquierdas de estas características y contenido jamás abandonan el poder mientras estén en condiciones de fuerza para hacerlo. En el caso que nos ocupa, habrá que seguir muy de cerca al presidente electo de la Asamblea Legislativa, Diosdado Cabello, quien tiene mucho que decir antes de que se declare oficialmente muerto a quien ni siquiera verá Cristina en La Habana, excepto que se preste para la mentira y una teatralización con la que colabora un Timerman que ahora se pasea con una camiseta colorada con la imagen de las Islas Malvinas, y de quien definen en el Palacio San Martín como “el hijo bobo de Jacobo” en un juego cacofónico del apellido y nombre de quien sí era inteligente, al margen de sus errores, que fueron muchos. De paso mencionaremos que el vendaval destructor del kirchnerismo y en este caso de la mano del “hijo bobo”, se destruyeron las estructuras formativas de los futuros diplomáticos, en tanto los de carrera se ven impelidos a dejar sus cargos por dignidad espontánea o por obligación para reemplazarlos por bisoños camporistas. Mientras todo esto ocurre y ya que hablamos de símbolos, informaremos que el gobierno, con la complicidad -al menos hasta ahora- del ministro de Defensa (???) se apresta a expropiar viviendas militares que las Fuerzas poseen para algunos de sus suboficiales retirados más necesitados, a los efectos de cedérselas a un aparato de punteros que las ofrecerán a seguidores elegidos para poder enfrentar las elecciones de este año, que se muestran difíciles. Se trata de una especialísima filosofía de justicia social dictada por el odio, el revanchismo y la tesis que aconseja la confrontación permanente, según lo recomienda el asesor doctrinario Ernesto Laclau, cómodamente instalado en la Capital de Gran Bretaña, Londres. A propósito, en esa gran capital, importante centro de las finanzas mundiales, funciona una organización de la que en varias ocasiones informamos a nuestros lectores, que defiende y promociona “la causa mapuche”, etnia disminuida en su pureza por el paso de los años, que es muy numerosa en el sur chileno, donde ahora comete desmanes de suma gravedad. Sus símbolos son primitivos pero en este caso no odiados por sus caciques y seguidores que reclaman tierras productivas pero además ricas en minerales estratégicos, lo que explica en cierta medida lo que ocurre. La revuelta está enancada con otras que se realizan en Bolivia, con el “zapatismo” mexicano, sobre la frontera guatemalteca, en cuyo subsuelo se extiende una rica reserva de petróleo, se relaciona con el insólito premio Nobel a la guatemalteca, Rigoberta Menchú -virtualmente analfabeta aunque es presentada como poetisa- y otras expresiones que respaldan sectores de interés, preferentemente europeos. Al respecto, hace tiempo advertimos acerca de la irrupción del “indigenismo” como argumento instrumental para llevar adelante un proceso subversivo. Esta técnica avanzó varios casilleros estratégicos y ya tenemos mapuches o presuntos mapuches chilenos que operan en nuestro territorio, donde todo hace prever que acentuarán sus actividades. El ordenamiento con que Chile enfrentará este descalabro en sus tierras seguramente generará una presión que arrojará más activistas sobre la Argentina, con la consiguiente conexión con los grupos que ya operan en los ámbitos urbanos. Esto no viene solo, pues en el norte, la misteriosa muerte de jóvenes de la pequeña etnia qom ya despertó repercusiones internacionales que, si no se detienen a tiempo, generarán nuevos negocios en materia de derechos humanos, altamente remunerativos de lo que pueden dar fe las madres y abuelas de la Plaza de Mayo, ahora entretenidas en atacar a la Justicia si ésta no se aviene a las conveniencias del oficialismo. Este brevísimo panorama merece un pequeño salto geográfico, pues desde otras órbitas nos informan de una perceptible desinteligencia entre el gobierno de Israel y el de Estados Unidos con relación al crecimiento de la capacidad nuclear de Irán. Por cierto, nuestro increíble embajador itinerante Luis D’Elía no estará enterado de la intimidad de estos asuntos, pero el caso es que el gobierno israelí advirtió a Obama que podría actuar por su cuenta para prevenir un avance del problema. Los iraníes se muestran impermeables a las sugerencias, Estados Unidos es visto con prevención respecto de sus decisiones y el temor de los observadores se centra en este punto del globo donde las explosiones pueden ser más peligrosas. Hasta ahora siempre ha primado la cordura, aunque en lo que hace a la Argentina, en Tel Aviv se asegura que buena parte de la tecnología que utilizan los iraníes no proviene de Venezuela sino de la Argentina. Al menos trabajaban allí argentinos que fueron expulsados por la antipolítica nuclear del kirchnerismo y dejaron el país en busca de trabajo. ¿O los habrá enviado Cristina? Vaya uno a saber, pero la muerte del socialismo del Siglo XXI abre un camino incierto a las apetencias cristinistas -o camporistas, o kirchneristas o simplemente montoneras, ya no sabemos cómo llamarlas- lo que acentúa la inquietud del desbarranque de la economía de lo que es una muestra la corrida del dólar que es la comidilla que alimenta esta semana calurosa. ¿Recuerdan cuando dijimos que éste será un verano difícil y peligroso? Esperen a marzo.

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