martes, 28 de enero de 2014

BATALLA

RICARDO ANGOSO Y LA BATALLA DE TODOS LOS DÍAS Los demócratas de América Latina han perdido la batalla de las ideas frente a la izquierda populista y “bolivariana” Agazapados, avergonzados, divididos y derrotados políticamente, los demócratas de todo el continente han perdido la batalla de las ideas y han sucumbido ante el avance de la izquierda marxista más revanchista y vengativa, tramposa y fulera. Una suerte de gran coalición formada por ex terroristas, guerrilleros guevaristas que no se arrepienten de sus crímenes y descarados comunistas reconvertidos en “bolivarianos”, junto con algunos oportunistas de la peor especie, se han hecho con el poder en América Latina y hoy rigen los destinos de este continente. En muy poco tiempo, una vez que la izquierda se haga con el poder en Panamá y haya el traspaso de poderes en Chile, apenas quedarán en esta zona del mundo gobiernos de centro o derecha. ¿Y cómo ha sido posible este cambio, cómo la izquierda reconvertida en supuestamente democrática se ha hecho con las riendas de nuestra América? Muy sencillo: los demócratas del continente no han sido capaces de dar la batalla de las ideas y reivindicar como suyos los valores y principios esenciales de lo que conocemos como las sociedades abiertas, caracterizadas por el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales. Pero también sustentadas en una economía de libre mercado y en la existencia de potentes sociedades civiles desde donde se ejerce la crítica responsable, se garantizan los derechos a la libertad de información y expresión y el juego político se realiza a través de procesos democráticos libres y realmente competitivos. Resulta bochornoso como la mayor parte de los líderes del continente han caído en la trampa de tolerar lo intolerable. Ya nadie condena las violaciones de los derechos humanos en Cuba y Venezuela. Se tolera a países como Nicaragua, donde el sistema democrático se ha desvirtuado completamente, y asistimos a una deriva totalitaria preocupante de la mano de ese tahúr que es el presidente de ese país, Daniel Ortega. La Organización de Estados Americanos (OEA) se ha convertido en un mero cascarón vacío sin contenidos, ni efectividad, ni capacidad de arbitrar el caos populista y el auge del autoritarismo que se padece en el continente. Incluso en la pasada crisis hondureña, allá por el año 2009, en que el gobierno legítimo de Roberto Micheletti fue estigmatizado por los burócratas de Washington y la diplomacia chavista, se llegó al paroxismo de que quienes defendían la legalidad democrática y habían sacado de la escena política al castrocomunista Mel Zelaya, fueron castigados por la comunidad de naciones latinoamericanas y condenados al ostracismo más severo. Hasta la CNN y el torpe inquilino de la Casa Blanca, junto con los demócratas del “imperio”, se aliaron con los Zelaya y compañía. LA IZQUIERDA SE RECONVIERTE A TRAVÉS DEL FORO DE SAO PAULO El precio político de no haber dado la batalla de las ideas tendrá su coste en el largo plazo, volver al sentido común y a la democracia plena será un camino largo. Las instituciones políticas de Venezuela han sido destruidas, la democracia ya es meramente formal y se ha reducido a votar en unas elecciones fraudulentas cada x años, mientras la oposición democrática, a veces heroica, languidece. Maduro ha venido para quedarse por mucho tiempo, no será fácil apearle del poder. Algo parecido ocurre en el Ecuador de Rafael Correa, que ya sueña con reelegirse mientras acaba con la libertad de prensa y ahoga la economía de mercado. Casos y situaciones parecidas se padecen también en Argentina, Bolivia y Nicaragua. La antigua izquierda comunista, reconvertida ahora en supuestamente demócrata tras su puesta al día en la “factoría” del Foro de Sao Paulo, se apresta a dominar en casi todo el continente bajo nuevos ropajes, pero siempre con las mismas ideas y dispuestas para quedarse ad eternum en el poder. Han cambiado sus modos, porque ya pasaron los tiempos de la vía armada y cayó el Muro de Berlín, pero sus objetivos siguen siendo los mismos. Ricardo Angoso Periodista español rangoso@iniciativaradical.org

No hay comentarios: