sábado, 18 de mayo de 2013

PARADIGMA

Otro paradigma de corrupción editorial@diariocastellanos.net Poner a Nilda Garré como ministro de Defensa fue la jugada de Néstor Kirchner para desguazar las Fuerzas Armadas. Completado el período y destinada a cumplir igual misión con las Fuerzas de Seguridad, ocupó su lugar un hombrecito opaco, siempre inepto pero servicial, ya fuera gobernador de Santa Cruz, estuviera al frente del Correo Argentino, en Fabricaciones Militares o en otros cargos hasta aparecer como titular de defensa. Según parece el hombre no se limitó a administrar la chatarra militar que dejó su predecesora, inventó su negocio. Tal vez viendo a sus pares no quiso ser menos. Pero parece estar en problemas serios con las licitaciones antárticas. La ineptitud y la rapiña parecen ser las responsables del fracaso de la campaña antártica 2013. No poder completar el abastecimiento de las bases antárticas, pone en riesgo a las dotaciones allí establecidas. El problema no surgió de pronto, hace ya tiempo que diversas informaciones advertían la posibilidad de ese desenlace y reclamaban acciones inmediatas. La actitud oficial fue rotularlas como alarmistas y desmentirlas. La realidad actual absolutamente irrebatible pone a la luz acciones del ministro y de un hijo suyo que son investigadas por la Justicia. El juez federal Luis Rodríguez ha solicitado al Ministerio de Defensa la documentación sobre el millonario alquiler de un barco y de dos helicópteros. A pedido del fiscal Ramiro González, el magistrado imputó al Ministro de Defensa; a su hijo Alejandro; al secretario de Planeamiento, Carlos Vega; al director general del Servicio Logístico de la Defensa, Carlos Lugones, y algunos militares por posibles anomalías en las dos licitaciones que ganó la empresa Transport & Service. Las irregularidades fueron denunciadas por el diputado nacional Manuel Garrido, ex fiscal anticorrupción. Una pregunta que va más allá de las acciones legales es ¿Quiénes se están ocupando ahora del salvataje de las dotaciones de las Bases? Los vuelos si bien no son impracticables entrañan un alto riesgo. Hace poco más de 10 días el C-130 que hacía la campaña antártica tuvo una esmergencia seria, dos de sus cuatro motores se apagaron en vuelo, sólo la pericia de la tripulación permitió salvar la situación, sus vidas y las de alrededor de 30 personas que eran trasnportadas en el avión. La fatalidades pueden ocurrir, pero cuando está de por medio la corrupción sus posibilidades aumentan. Jugar con vidas humanas no es fatalidad sino conducta criminal. Una consecuencia lógica de poner ineptos en cargos de importancia: no actúan como es debido y pretenden una "tajada" de todo lo que pasa por sus manos. Hasta setiembre el acceso a esas regiones es muy difícil. ¿Qué piensa el Ministerio? ¿Olvidarse de ellos y dejarlos a merced del rigor del invierno, sin provisiones ni combustibles? La actitud de Puricelli, que no sólo no supo planificar una campaña antártica sino que tampoco sabe explicar por qué eligió una empresa que no contaba con los antecedentes suficientes como para hacer el trabajo, arriesgando la vida de hombres y mujeres que, con su esfuerzo y trabajo, consolidan los derechos argentinos sobre el Continente Antártico, pone en riesgo el mantenimiento de nuestra soberanía en esos territorios. Por mucho menos otros hubieran sido exonerados y puestos presos.