jueves, 4 de septiembre de 2014

CUÁL ES EL VERDADERO VALOR DEL DÓLAR (O DEL PESO)

Antes que nada debo admitir mi error de pronóstico respecto al resultado del conflicto con los holdouts. (Ver en este mismo blog: "En que anda la banda mafiosa de Cristina" y "Cuál será ahora el relato") Lamentablemente si bien el intento de negocio espurio existió, este fracasó rotundamente. No tuve en cuenta que el gobierno podría enviar torpes pichones de canarios a negociar con viejos buitres, tan torpes que creían que ellos eran los buitres y que los buitres eran los canarios. Hoy propongo una reflexión sobre el dólar. Vivimos desde hace años engañados con el valor del dólar, o mejor dicho con el valor de nuestra moneda. Sin hacer un estudio muy exhaustivo ni pretenderme economista, hago un análisis simple de costos teniendo cuenta las épocas de racionalidad económica que me tocó vivir y la inflación de USA en dólares. El costo de construcción de una casa convencional de 100 m2 debería ser unos 30.000 dólares (u$s 300 el m2) El costo de la canasta familiar mensual debería ser unos 300 dólares. Un sueldo mediano bueno debería ser unos 700 dólares Cuánto cuesta hoy el m2 de construcción: $ 9000.00 (9000/300 = $30,00 por dólar) El costo de la canasta familiar es: $ 9000,00 (9000/300 = $30,00 por dólar) Un sueldo mediano bueno es: $ 21.000,00 (21000/700 = $30,00 por dólar) Este razonamiento nos lleva a considerar que el verdadero valor de dólar es $ 30,00 o lo que es lo mismo el valor del peso es u$s 0,033. El dólar blue se vende hoy casi $ 15,00 esto significa que cuesta la mitad de su verdadero valor. Con ese valor va siendo prácticamente imposible exportar, inclusive cereales cuyo precio está sobre inflado. Si no exportamos, no ingresan divisas y no hay forma de pagar la deuda externa legítima ni la interna, tampoco hay dólares para importar insumos y el sistema económico colapsa. Necesariamente debemos inferir que más allá de los trastornos y conflictos que implican una devaluación del 2 a 1 la realidad la impone y más temprano que tarde va a tener que ocurrir. Para que la nueva situación pueda sostenerse en el tiempo y no volvamos a tener una inflación galopante, se impone la necesidad de reducir el gasto público a la mitad como mínimo y con una proyección en un par de años de reducirlo a un tercio. Además deben facilitarse las condiciones para una explosión productiva para que el producto bruto interno se triplique en ese mismo período y crezca año a año. El circulante debe estar respaldado por divisas y debe guardar relación con el producto bruto. Todo esto requiere defenestrar la corrupción a todo nivel y poner la mira en la educación y formación de la juventud (cultural, técnica y moral). M.I. Trinchera

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