sábado, 9 de julio de 2016

ASIGNATURAS PENDIENTES

1816 – ASIGNATURAS PENDIENTES – 2016 Malú Kikuchi (9/7/2016) ¡200 años! Ya no somos adolecentes, empezamos a recibirnos de adultos. Lo que no está claro es si seremos adultos éticos, respetuosos de la ley, o todo lo contrario, o más o menos. La filosofía de Minguito, “se igual”. No lo es. El martes 9/7/1816, a las 14hs, en San Miguel de Tucumán, 29 diputados, de los 34 designados (5 no pudieron asistir) - sin tener en cuenta el congreso de Viena de 1815, una nueva geopolítica que no nos incluía, que Fernando VII ya reinaba en España, que sus tropas eran poderosas - sólo con coraje y determinación, se declararon independientes. A puro coraje. No tenían otra cosa. Las Provincias Unidas en Sud América eran pobres, los ejércitos no tenían militares profesionales, exceptuando San Martín, las tropas estaban compuestas por un paisanaje que no sabía muy bien por qué luchaba, pero estaba dispuesto a morir de ser necesario. El 9/7/2016 nos encuentra, después del horror de los años K, vacíos de coraje. Si la educación, la mayor asignatura pendiente de Argentina, necesita más plata y menos sindicatos, el dinero de fútbol para todos no va a engrosar la caja de la educación y nadie le pone freno a la proliferación sindical. En la ciudad de Buenos Aires hay 17 sindicatos de educación. Los diputados que firmaron la declaración de la independencia en 1816, además de coraje y determinación, sin pensar en los costos políticos, hicieron lo que debían hacer, a pesar de tener todo en contra. Hoy nos preguntamos si conviene o no seguir con los juicios a Cristina Fernández, porque el año que viene hay elecciones y eso podría complicarlas. ¿Y la justicia? Sigue ausente del poder judicial. Los diputados de 1816 no se hubieran hecho la pregunta. La justicia hubiera actuado. El 9/7/1816, los declarantes de la independencia, basados en su convencimiento y su ética, optaron por la libertad y la república. Hoy, libertad tenemos, pero una libertad sin ética, es una libertad ramplona, escasa. En cuanto a la “res” pública, la “cosa” pública, hemos permitido que se convierta en la “cosa nostra”. ¿El actual gobierno lo revertirá? De nosotros depende. La presión social es poderosa, hay que usarla bien. En cuanto a 1816, la determinación fue absoluta e inmutable. En 2016, se decide A, hay protestas, se cambia por Z. O se borra lo que se pretendió. En vez de convicción hay bandazos, que sí, que no. Genera inseguridad, y después del desastre K, necesitamos certezas, no andar a prueba y error. La situación argentina actual es difícil, el desastre anterior la hace muy compleja. En 1816 era peor. Eso que algún día sería Argentina, en aquel momento era inviable; un inmenso desierto polvoroso, con algunos pueblitos perdidos e incomunicados entre sí, y sin embargo los 29 diputados lo hicieron posible. Hoy, todo es más fácil, a pesar del desastre K. Se necesita coraje, decisión y sobre todo, ética. Algo que nuestros independistas no nombraron porque la daban por sabida. La ética formaba parte de sus ideales y era tan básica, que no hacía falta hablar de ella. Hoy, 2016, ¿seremos capaces de recuperarla? El 9/7/1816, hubo coraje, decisión, la voluntad de ser, el fervor y la alegría del nacimiento. El 9/7/2016 nos encuentra pusilánimes, indecisos, incapaces de asumirnos con temor a las etiquetas que puedan endilgarnos. Y por haber permitir una fenomenal corrupción, ahora exigimos justicia. Pero como somos fácilmente mutantes, no dejemos de exigirla. Si no terminamos de una vez y para siempre con la impunidad, la corrupción nos perseguirá, mientras el país se nos achicará a pasos agigantados. La desilusión, el descreimiento, la duda permanente sobre todo y sobre todos, nos alejan de esa Patria que pensaron los diputados de 1816. Fuimos, podemos y debemos volver a ser. Con ética, austeridad, respeto por la ley y transparencia. Buscando la grandeza dentro de nosotros, con un pueblo educado, responsable, capaz de dejar atrás el populismo, la gran desgracia argentina. Volvamos a ser. Si 29 hombres, hace 200 años, con todo en contra nos soñaron una Patria, seamos por fin, dignos del legado.