sábado, 2 de julio de 2016

PANORAMA

PANORAMA. Panorama político nacional de los últimos siete días El malestar K no se cura con manifestaciones La recepción preparada en Buenos Aires a la señora de Kirchner por los jóvenes camporistas que capitanea su hijo no es remedio para curar los males que ella sufre. Con un ojo en expedientes largamente añejados y otro atento a la opinión pública, la Justicia federal avanza sobre la gestión kirchnerista y sus negocios colaterales, procesa ex funcionarios y ya toca las puertas de la expresidente. La Sala segunda de la Cámara federal exhortó esta semana al juez Sebastián Casanello a “avanzar sin más demoras” en la causa por lavado de dinero, más allá del ya procesado empresario/testaferro Lázaro Báez. “ Las sospechas –sostienen los camaristas- …están conformadas hace tiempo por elementos incorporados al proceso con relación al conjunto de operaciones(…) que involucran a Lázaro Báez y a las más altas autoridades del Poder Ejecutivo, del Ministerio de Planificación y de la Secretaría de Obras Públicas. Hay que avanzar sobre esa línea …” De puntín y al medio del arco. El futuro en Tribunales se muestra tortuoso para la Señora de Kirchner, que deja Santa Cruz después de que varios inmuebles vinculados a ella fueran allanados por orden de otro juez federal. La Señora reaccionó a través de las redes sociales: mostró furia y recurrencia: insistió en interpretar las investigaciones de la Justicia como operaciones hostiles diseñadas por el gobierno para disimular sus propias dificultades y volvió a un relato que, si en otros tiempos le garantizaba éxitos y repercusión, hoy suena desgastado y no convence ni siquiera a sus antiguos seguidores. La mej0r muestra es la pérdida progresiva de influencia del kirchnerismo: bloques legislativos que se van despoblando, gobernadores que no atienden el teléfono, instrucciones que no se cumplen. Después de los videos de la financiera La Rosadita y de la excursión de José López al convento de General Rodríguez el Frente para la Victoria se encuentra en estado de coma y el kirchnerismo ha sido públicamente dado por muerto por muchos de sus antiguos asociados. El peronismo, que fue colonizado por el Estado kirchnerista durante una década, hace esfuerzos para liberarse de esa contaminación y busca el perfil y la dirigencia apropiados para una nueva etapa. Hasta los intelectuales de Carta Abierta empiezan a tomar distancia. No lo hacen claramente, pero ese es su estilo. . Esta semana el grupo rompió un comprensible silencio con nuevo documento y vale la pena observar esta entrega, porque–tal vez por la inspiración de la intemperie política- se inicia un giro hacia la realidad. Que nadie imagine que se trata de un giro rotundo o de alguna definición rotunda. Para descubrir esas perlas hay que nadar por los intersticios de un texto de 3993 palabras que bien podría pesar la mitad si lo despojaran de algunos kilos de adjetivos. Pero, así sea encubiertas por el velo retórico, allí se encuentran admisiones, confesiones, revelaciones. Por ejemplo, es ya significativo que la carta se inicie mencionando a José López y mentando las dudas y titubeos (“El vergonzoso caso de José López podría hacernos vacilar…”); tan revelador como que, sin abandonar el primer párrafo se nombre “la pegajosa palabra en juego: corrupción”. Se trata de novedades, que el lector atento puede distinguir: “Lo ocurrido con López -agrega el texto- nos obliga a preguntarnos, es evidente, por los sobornos”. Cierto aunque tardío, pero más vale tarde que nunca. El texto evalúa, inclusive que “López no sea solo un individuo sino una triangulación, una amalgama, una asociación o una teoría de los conjuntos” (eufemismo para admitir corrupción sistémica) y se compadece de que “el inmenso juicio a cielo abierto y sin anestesia, al que es sometido lo sucedido (…) puede describirse como la violación alegórica de la Nación”. No se pasa del frío al calor súbitamente, de modo que la mayor porción del texto de Carta Abierta es una reiteración algodonosa del viejo “relato”, pero hay que observar lo novedoso, aunque esté escondido. Asordinadas por el alambique literario, hay otros señalamientos. Se alude a “veloces constricciones que amparan nuevas mayorías en Diputados y Senadores” (se refieren así a la paulatina centrifugación de los bloques K en el Congreso o, indirectamente, a la toma de distancia de los dirigentes territoriales peronistas o “transversales” que se mudan del Frente para la Victoria. Y, en fin, casi en puntillas, se esboza nada menos que un cuestionamiento al liderazgo actual de la Señora de Calafate: para el texto el deslizamiento vertiginoso y la pérdida de capital político ocurren, “sin que se evidencien los signos de una conducción general efectiva”. Se nota el pesimismo. Ricardo Forster, una de las plumas de Carta Abierta, viene de otras decepciones. Después de perder aquí su cargo como Secretario de Estado del Pensamiento Nacional, consiguió un conchabo en España como asesor de la corriente de indignados de izquierda Podemos. Los líderes de esta corriente se habían confesado admiradores del kirchnerismo y seguidores de uno de sus héroes intelectuales, el politólogo Ernesto Laclau (que vivió más de la mitad de su vida en Inglaterra y murió un año atrás en España). Forster, en compañía de Axel Kicillof esperaron en Madrid los resultados de la elección española del último domingo, ilusionados con la posibilidad de que Podemos acariciara un triunfo (se planteaban arrebatar al socialismo el segundo puesto y forzarlo a una coalición para reemplazar en el gobierno al Partido Popular de Mariano Rajoy). Pero en lugar de triunfo hubno retroceso: ganó Rajoy y Podemos perdió más de un millón de votos y permaneció tercero. Forster y Kicillof, no satisfechos con los reveses argentinos, fueron a vivir caídas kirchneristas al exterior. Se comprende el malestar. Jorge Raventos