martes, 17 de abril de 2012

VIVA LA JODA

Máximo Kirchner ‘toma el poder’ en Argentina El hijo de la presidenta y su grupo ultra, la Cámpora, impone su ley a los ministros y copa los segundos niveles ministeriales. De ideología montonera, Máximo es el instigador del renacido conflicto Malvinas y del proyecto de ‘argentinización’. Por una parte, la presidenta Cristina Fernández insinúa que los británicos tienen armamento nuclear en Malvinas. Al tiempo, el secretario de Economía, Axel Kicillof, otro miembro de Cámpora, promueve un plan de nacionalización de empresas extranjeras ‘colonialistas’. Las españolas son el principal objetivo. El problema de fondo: el crecimiento argentino toca techo y el Estado, una vez más, no tiene dinero. La presidenta argentina Cristina Fernández no celebra Consejo de Ministros ni se somete a control parlamentario. ¿Para qué? Los ministros no mandan, el poder radica en los secretarios, controlados por su hijo Máximo (en la imagen), jóvenes sin preparación alguna pero de ideología leninista, ultranacionalista y de tendencias montoneras. Cinco destacan sobre los demás: Axel Kicillof, número dos de Economía, Guillermo Moreno, Beatriz Pagluieri, Oscar Parrilli y Carlos Zannini. Todos ellos puentean a sus ministros y reportan directamente a la presidenta y, antes que a ella, al gran estratega de la política argentina actual: Máximo Kirchner, el hijo favorito de la presidenta y de quien puede decirse que “ha tomado el poder” en la Argentina. La Cámpora es un grupo radical de izquierdas pero ferozmente nacionalista y bastante populista. El problema de fondo es que, una vez más, y a pesar del fuerte crecimiento económico de los últimos años, una clase dirigente corrupta ha vuelto una vez más, a esquilmar el Tesoro Público, quien no tiene un peso. Existen explicaciones más rigurosas pero no más ciertas. Ahora mismo, Cristina Fernández necesita dinero a corto plazo y su hijo Máximo ha decidido ofrecérselo por una doble vía: nacionalismo antibritánico a costa de Las Malvinas y nacionalismo económico, con un proceso de nacionalización de empresas ‘colonialistas’. Por cierto, Cámpora -no se sabe si por exigencias del guión- se muestra especialmente antiespañol, dado que muchas de las multinacionales allí instaladas son, precisamente, españolas. Axel Kicillof, el número dos de Economía es el que pretende nacionalizar empresas extranjeras sin darse cuenta de que eso es pan para hoy y hambre para mañana. Al tiempo, la deriva nacionalista se satisface con la pelea contra Reino Unido por Las Malvinas, donde Cristina Fernández asegura que los británicos esconden armamento nuclear. El asunto de fondo es, simplemente, la falta de dinero y el miedo a un invierno que, por ejemplo en materia energética, se presenta muy duro. A los Kirchner se les acaba el tiempo. En especial a Máximo. Miriam Prat miriam@hispanidad.com

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