sábado, 14 de julio de 2012

Reflexiones, por María Herminia Grande Secuestrados por el poder Mientras la economía tiende a paralizarse, la política tiende a encabritarse. Por supuesto, que todo no es lineal. Y no toda la política se encabrita. Las oposiciones, por ejemplo van llegando tarde y mal desde hace un tiempo muy largo. Es más, el vértigo que imprime la presidente Kirchner a su discurso político, pareciera hipnotizarlos perdiendo criterio y a veces hasta la palabra. Es bueno señalar que el pie en el acelerador de la presidente Cristina sólo está en su discurso; sus acciones, sólo las despliega para “poner en caja” a todo aquel que insinúe disputarle poder. Esta semana quedó claro que la Presidente no sólo va por todo, también practica el todo vale. (Luego analizaremos a Scioli en su laberinto). Pero sigamos unas líneas más con la primera mandataria. Suena realmente extraño que Cristina Kirchner trate a Scioli como a su peor enemigo, cuando fue el principal artífice de su victoria en octubre pasado; y no rechace categóricamente y tome medidas serias con su vicepresidente Amado, enjuiciado por jueces de la Nación por corrupción. Hechos que vienen produciendo entre otros, severas lesiones en su imagen. La pregunta para la Presidente es: ¿protege ella todo lo que le pertenece? ¿Por qué Amado le pertenece y Scioli no? A propósito de Scioli, ¿quién es Scioli? Si Scioli es “amor y paz”, ¿por qué vive intentando integrar el grupo “odio y guerra”?…La sensación es que Scioli y Cristina son lo mismo: las dos caras de la misma moneda. Ambos sufren el síndrome de Estocolmo, se enamoraron de su secuestrador: el poder. Ese amor enfermo los lleva a trabajar para la destrucción en un caso, o disfrutar cual sadomasoquista de los golpes, en el otro caso. La gran pregunta, ¿merece una República semejante hedonismo? Y la pregunta que sigue es ¿qué le interesa a los votantes cuando votan? Lo cierto es que los grandes problemas que padece nuestro país no sólo siguen intactos, sino se acrecientan. La inseguridad nos atraviesa de norte a sur y de este a oeste. La inflación se apoltronó de manera tal que destruye el poder adquisitivo a una velocidad imposible de alcanzar por las paritarias. Obviamente que fuera del circuito legal hay vida, una vida mucho peor dado que la no pertenencia cobija al abuso. Tardíamente la sociedad parece anoticiarse, según las encuestas, del flagelo que provoca junto a las malas políticas, el espiral negativo que hoy se padece: la corrupción. Lo que no interesó en octubre, empieza a aparecer seis meses después. Cuando el INDEC vuelva a la metodología original de cálculo estadístico que durante años le dio credibilidad, el gobierno advertirá que otra vez la pobreza, la indigencia, la marginalidad y la exclusión ocupan –entre las unas y las otras- más del 30% de la población. El modelo virtuoso del kirchnerismo pervive sólo al amparo de este INDEC. Finalmente llegó el 12 de julio y apareció el opositor: Hugo Moyano. Tal cual lo adelantamos en distintos análisis, el oportunismo de los unos y los otros, dibujó la pertenencia en los distintos sectores. Muchas son las causas que definieron la integración hacia un lado u otro. En algún caso “pase de facturas” a Moyano. En otros la necesidad de mantener el “pial” económico que dosifica el gobierno. Otros por convicción. Algunos, porque el jefe político de la ciudad autónoma de Buenos Aires ve con agrado el rol opositor de Moyano. En todo caso, todos estos componentes, quedarán subsumidos a la realidad política nacional. Si no hay correctivos para las políticas de inseguridad e inflación, Moyano agrandará su figura y hasta es probable, llegado el momento, que algunos de los que no se “subieron a su camión” estén dispuestos a ayudarle “a cargar combustible”… La pregunta es ¿el camión de Moyano, con su copiloto “Momo” Venegas, tiene como destino final la Casa Rosada? Política en Santa Fe También Santa Fe tuvo esta semana su día esperado por la Casa Gris: el tratamiento de la reforma tributaria. Lo cierto es que la media sanción obtenida en Senadores, dista de lo requerido por el Ejecutivo. Según el senador Lifschitz fue lo posible. Ahora bien en diputados, luego del receso invernal, las cosas tampoco aparecen simples. Hay un pedido de para que el ministro Sciara se presente y a su vez el peronismo el cual está muy divido, piensa analizar pormenorizadamente lo aprobado por el senado, pero ya aparecen voces que pareciera no estar de acuerdo con algunos ítems y otras deseosas de agregarle condimentos. Todo indica, según lo expresó el presidente de la cámara Luis Rubeo, que hasta setiembre no habrá, en el mejor de los casos, sanción definitiva de la esperada ley.

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