domingo, 12 de julio de 2009

ESCEPTICISMO




Por Jorge Omar Alonso

Evidentemente la Presidenta y su comitiva tuvieron que digerir sin agua bendita las palabras de Monseñor Villalva en Tucumán, en el tradicional Tedeum por el Día de la Independencia. Monseñor habló de la mansedumbre como gesto de paz y de diálogo. Es una calidad que exhibe aquel que no odia y que “no reabre heridas”. Muy alejado de las actitudes exhibidas por el matrimonio Kirchner, soberbio y contumaz en abrir las heridas de una sociedad que comenzó a hartarse de tanta confrontación.

Y allí la Presidenta sorprendió por la convocatoria al diálogo, en un gesto que podría interpretarse como una respuesta a la homilía o a lo que se ha dado en llamar: el grito de las urnas.

No faltó la promesa de comenzar a andar por la tan anhelada calidad institucional prometida allá por el 2003. Como que también hubo promesas de reformas al sistema electoral. Todo lo cual ha llevado al regodeo de columnistas y politicologos. Reforma política, diálogo “urbi et orbi” y promesa de “aprender y escuchar” a todos. Mucho de bueno para una jornada. Tal vez en su día la Patria se merecía este regalo “real”

Somos escépticos. Cuanto hay de verdad? Son sinceras las palabras de la Mandataria? Que grado de credibilidad hay esas promesas? Ninguna. Y si hipotéticamente la hubiera sería inútil, los Kirchner han esmerilado profundamente la credibilidad de la ciudadanía. No puede dejarse de ver en sus actitudes, una sobre actuación política. Son falsos y evasores de la realidad que no obstante les ha golpeado muy duro en la cara. Esa realidad contra la cual chocaron, como lo graficó el genial Nik.

No puede confiarse de ninguna manera en quienes antepusieron sus intereses electoralistas, por sobre una epidemia que se ha llevado cerca del centenar de muertos.

Se ha producido un enroque, ese movimiento conocido en el ajedrez de cambio de figuras del mismo bando puramente defensivo. De esa manera debe interpretarse la asunción de figuras de lo más consustanciadas con el kirchnerismo: “soy un soldado” habría manifestado Alak, de cuyas “cualidades” podríamos hablar un rato largo los platenses que padecimos su malhadada gestión.

Ahora se pide la cabeza de Moreno. ¿Fue Moreno tan importante, fuera de su falta de eticidad en los modales, cuando bien sabemos que actuó así bajo las órdenes y con el beneplácito de Kirchner? También el impresentable secretario de comercio se definió como un “soldado” dispuesto a inmolarse. Un peón más subordinado a la causa, al modelo, y el modelo lo imponen los Kirchner. De lo contrario deberían efectuar un giro total en la gestión. Lo cual no se vislumbra si vemos que han posicionado a figuras rascando el fondo del régimen por necesidades políticas. ¿Por qué entonces habríamos de creer en el consenso que pregonan?

Kirchner ha de seguir latente en las sombras, a no dudarlo.-

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