
AL “MODELO” LE FALTO UN GOLPISTA
Los Kirchner se han desplazado siempre al compás de oscuras alucinaciones setentistas. No quiero que nadie los baje de su olimpo hablándome de los fondos de Santa Cruz, las valijas de Antonini, la complicidad de Uberti o Jaime o las recaudaciones de De Vido. Hoy me he quedado pensando en los sueños, o pesadillas, según como y de donde se los mire, que han dirigido los pasos del matrimonio presidencial.
Ellos se van. Ni su carácter ni sus miedos le permitirán quedarse y si aún están es porque nadie les ha facilitado la manera de desaparecer de la escena. Y es acá donde entran a tallar sus anhelos y, por que no, también sus arrepentimientos.
Como su imaginación nunca superó los setenta, en alguna parte de su cerebro debe haber quedado la idea residual del Allende suicidado por sus guardaespaldas cubanos mientras un par de aviones de entrenamiento encajaban algunos cohetes en La Moneda. No seamos ilusos, no aspiran al martirio. Han lucrado con la “revolución” pero no son tarados. Solo pienso que a ellos les gustaría un golpe “Light” tipo Honduras que los pusiera en un avión y los sacara de la escena para contar luego su novela de pistolas en la cabeza y patadas en el culo.
Si algo aflige hoy al todavía matrimonio presidencial es haberse rodeado de una lacayuna pandilla de generales, almirantes y brigadieres a los que domesticaron a fuerza de dádivas y látigo, de chanchullos y agachadas, y que son incapaces de mandar a alguien y menos aún de ser obedecidos por gente de honor. Hoy darían algo de lo que se llevan para que, al menos uno de ellos, prepotente y desbocado los echara de manera insolente para, de aquí en más, vivir en coplas rastreras cantadas por tilingos de izquierda, novelones baratos premiados por la Casa de las Américas y temas musicales perpetuados en coros de borrachos.
Pero su carácter los traicionó. Privó más el odio y el resentimiento en sus pueriles esquemas políticos que la razón y el convencimiento que en la República la época de golpes y asonadas había terminado. ¿Por qué convivir, si tenían todo el poder, con algo que odiaban?. Entonces su prueba de fuerza fue quitarle poder a las FF. AA. pensando no en la función específica de ellas, sino en lo que su aversión y deseo de venganza les dictaba.
Hoy, su perpetuo rencor hasta esa parte del sueño les ha hecho perder. A su desquiciada mentalidad setentista se le ha escapado hasta la ilusión que un loco los mandara a la historia y que fueran recordados como lo que nunca fueron. Hoy, eso que tanto han odiado los ha traicionado porque no ha reaccionado como ellos imaginaban. Y éste ha sido el verdadero golpe, el que los ha devuelto a la realidad, a lo que efectivamente fueron, un par de logreros que a caballo de la ignorancia y la desidia de un pueblo hastiado entraron a saco en su propio País.
JOSE LUIS MILIA
Josemilia_686@hotmail.com



















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