domingo, 31 de octubre de 2010

HA MUERTO EL REY !!!


“¡HA MUERTO EL REY! ¡VIVA LA REINA!”
“Me voy, como se han ido tantos,
Que el recuerdo disfrazó de santos.”
*Jaime Ross


Por Malú Kikuchi (31/10/10)



La hipocresía no tiene fronteras, ni fecha de vencimiento. A raíz de la muerte de Néstor Kirchner, lamentable como todas las muertes, se diría que en vez de velar a un político notable, enterramos un benefactor de la humanidad, a punto de ser santificado.

La muerte de Néstor Kirchner persona, ha de significar un gran dolor para su madre, su mujer, sus hijos, la familia toda y los amigos. Nos solidarizamos. En cuanto a la figura pública de Kirchner, por respeto a ese dolor, hemos dejado pasar unos días para hacer memoria.

El ejercicio de la memoria es imprescindible para los pueblos que quieren crecer, ya que es la única manera de no repetir errores.

Kirchner llegó a la presidencia con el porcentaje más bajo de votos que registra la historia argentina, el 21,7%. Asumió en tiempos difíciles para el país, aunque lo peor ya había pasado; la economía nacional estaba ordenada y la internacional venía con viento a favor.

Desde el principio la meta fue acumular poder y con una agresividad sin precedentes, ignoró la división de poderes. Por cadena nacional y encarnando el poder ejecutivo, le ordenó al legislativo que cambiara la Corte Suprema. En un solo acto, borró la república.

Institucionalizó el miedo. Arremetió contra las FFAA, la Iglesia, el FMI (un clásico argentino, a veces con razón) y el Uruguay. Le siguieron el campo, los periodistas, los empresarios, los opositores, los medios encabezados por Clarín. Atacó la Corte Suprema nombrada con su beneplácito. Autoritario y con el insulto fácil, jugó a ser “progre”.

Dividió el PJ, exageró la defensa de los DDHH aliándose con sus peores representantes; nos proclamó universalmente hijos y nietos de madres y abuelas de Plaza de Mayo. Permitió que Chávez le organizara una contra cumbre a Bush; ¡el presidente de Venezuela insultando al presidente de EEUU, en territorio argentino, con la anuencia de Kirchner como anfitrión! No admite comentarios.

Los casos de corrupción se multiplicaron; Argentina está entre los países más corruptos del mundo. A partir de los desaparecidos dineros de Santa Cruz, que anunció: “ya vienen”, “vinieron” y “están llegando”, pero seguimos sin saber qué pasó, dónde están, si se gastaron o no, y en qué.

Y SKANSKA, la valija de Antonini Wilson, la embajada paralela en Venezuela, los extraños negocios con Chávez, los sospechosos aportes a la campaña de Cristina de los laboratorios de medicamentos truchos y la inflación que aumenta todos los días (entre las 3 más altas del planeta).

El aumento patrimonial del 560% haciendo negocios desde el poder, su fastuosa declaración de bienes, teniendo en cuenta que en los últimos 23 años, Kirchner trabajó en la cosa pública. Cristina, también.

Fue 4 años intendente de Río Gallegos, 3 veces gobernador de Santa Cruz (12 años), 4 años presidente y durante 3 años ejerció ilegalmente, el poder sin tapujos. A nosotros nos deja en herencia una inseguridad que mata, viola, roba y secuestra, con total impunidad.

Hoy, la economía funciona aparentemente bien, a pesar de Kirchner. Toda América Latina creció, incluyendo Haití. La demanda internacional de alimentos nos beneficia. Pero nos dejó sin carne y la que hay está muy cara, gracias a una pésima política cárnica.

Aumentó muchas veces la jubilación mínima, jubiló a casi 2 millones de personas que no habían aportado nunca, pero su mujer vetó la ley del 82% móvil. Cristina otorgó la asignación universal a la infancia, pero en Misiones ya murieron en lo que va de año, 206 chicos ¡de hambre!

Le dio visibilidad y auspició los movimientos sociales, les permitió adueñarse de la calle y nunca reprimió una protesta social. A pesar de lo cual murió días después del asesinato de Mariano Ferreyra, PO, asesinado por la patota sindical. Movimientos sociales y sindicalistas desbordados y/o enfrentados, ¿cómo se controlan? ¿con quienes se controlan? No sabe/ no contesta.

Viendo la multitud que fue a despedirlo a la Rosada y lo acompañó hasta Aeroparque, casi, casi se entiende que en la cobertura de la muerte del ex presidente y hombre fuerte de Argentina, todos los medios navegaran más o menos en un mar admirativo hacia “el prócer”, “el mártir” “el héroe que entregó su vida por la patria”. Se entiende. Las multitudes impresionan, y esta fue impresionante.

Más allá de la organización, más allá de los curiosos de siempre, había mucha gente que realmente sintió y expresó su dolor ante la muerte de Kirchner. Eso es innegable y fueron muchos.

Por sorprendente que parezca después de leer tantas encuestas que dicen lo contrario, a Kirchner mucha gente lo quería, o le agradecía algo, o se sentía en deuda con el. Esa gente se hizo presente y fue a decirle adiós.

Pero muchas, muchísimas personas más, no fueron; cumplieron con sus obligaciones o se quedaron en sus casas, miraron televisión, quizás también se asombraron por la multitud que lo despedía y trataron de entender. No es fácil. Kirchner contribuyó con una larga tradición argentina, dividirnos en buenos y malos, amigos o enemigos.

Así estamos, divididos y expectantes. Lo primero se explica, lo segundo, no. Argentina, formalmente es un país con instituciones. Hay una presidente desde hace 3 años, hay un vicepresidente elegido en la misma elección y con la misma cantidad de votos, hay un congreso con sus 2 cámaras, una Corte y un Poder Judicial.

¿Por qué preguntarse qué va a pasar? No debería pasar nada, sólo el tiempo que tome el luto de la presidente. Institucionalmente murió el marido de Cristina, el presidente del PJ (que nadie eligió) y un diputado siempre ausente. ¿Dónde está el problema?

Y sin embargo, todos los argentinos, a favor o en contra, preguntamos qué va a pasar. Nos ilusiona un cambio en las formas, una mayor pluralidad, una mejor convivencia entre todos. El temor es que Cristina encamine al país más rápido hacia el modelo venezolano.

Pero si esperamos cambios, es que Kirchner fue mucho más de lo que formalmente era. Habrá que admitir que gobernaba Argentina mientras Cristina hablaba y viajaba, que Kirchner era el ministro de economía y el artífice de las políticas del gobierno. Los argentinos lo sabíamos. Lo permitimos.

Fue un hecho anticonstitucional. La presidencia era bicéfala, el poder real en manos de Kirchner y el formal en manos de Cristina. Los argentinos somos responsables de tamaño atropello. De nosotros depende admitir o no, aquello que la Constitución permite o prohíbe.
Ahora sólo nos resta esperar y ver que pasa. ¡Que Dios nos ampare!

“¡Ha muerto el rey! Viva la reina”!

*“El brindis de Pierrot”, Jaime Ross, cantautor Uruguayo.

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