miércoles, 31 de agosto de 2016

MACRI A LO CRISTINA

NARCOTRÁFICO Incomprensible: La posible complicidad K combatida como lo hacía Cristina... El presidente Mauricio Macri presentó ayer un plan de Gobierno para combatir el narcotráfico, que es hoy objeto de análisis en la mayoría de los matutinos porteños, donde se destacan algunos puntos llamativos: la "sospecha de complicidad K con los narcos" en las páginas de 'Clarín' con una iniciativa que no parece estar muy lejos de lo que hicieron los kirchneristas: nombrar a cura al frente y arrancar con el pronto envío de 3 mil gendarmes para patrullar calles y rutas de Santa Fe. Mauricio Macri junto a Lorenzetti. El presidente Mauricio Macri presentó ayer un plan de Gobierno para combatir el narcotráfico, y sostuvo que la problemática avanzó mucho en los últimos años, debido "a la negación del problema por parte del Estado" Presentó el programa Compromiso Argentina sin Narcotráfico, un plan que contempla la incautación de bienes "provenientes" de ese delito, la "erradicación" del paco y la "presencia activa y dinámica" en todo el país de las "fuerzas federales y provinciales de seguridad", entre otros puntos. "Quedó claro, con todo lo que ha sucedido, que esto no es un problema solo del que consume, lo tenemos todos, porque la droga, como se verificó en nuestro país una vez más, genera un aumento exponencial del nivel de violencia en la sociedad", explicó Macri, en un acto en el que estuvieron presentes el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Ricardo Lorenzetti, legisladores, ministros y una decena de gobernadores oficialistas y opositores. La vicepresidente, Gabriela Michetti, remarcó lo mismo: "estamos como estamos" porque "hubo un Estado que no se involucró lo suficiente" en el tema y contó que "hace 8 años, el entonces presidente de Colombia, Álvaro Uribe, se lo dijo al actual Presidente Macri cuando era Jefe de Gobierno porteño". La ministra de Seguridad Patricia Bullrich, explicó que la iniciativa contempla "perseguir y recuperar activos generados por el narcotráfico, para transformarlos en recursos que financien políticas hacia personas con consumo problemático de sustancias y para el equipamiento de las fuerzas de seguridad"; la "erradicación del paco con la detección de cocinas, el aumento de penas para los que venden, la recuperación de los bienes vinculados a actividades delictivas del narcotráfico, la identificación de bandas, el incremento de tecnologías con fronteras inteligentes, la conformación de un congreso federal de precursores químicos para controlar las sustancias que producen los estupefacientes y evitar casos como el vinculado con la efedrina, la transparencia en la lucha contra el narcotráfico y la capacitación policial"; "un mayor acercamiento y mejoramiento en los equipos de trabajo y en las pruebas de integridad contra los que luchan frente al narcotráfico para que no haya cooptación" de agentes del Estado, porque "si el Estado es parte del problema, no lo puede controlar". Esta mañana, Joaquín Morales Solá, en las páginas del diario 'La Nación' comenzó la nota "La versión macrista de La Moncloa" destacando que "no ser como Cristina Kirchner", es justamente "el propósito que más réditos (y algunas desventajas) le dio al gobierno de Mauricio Macri. Vuelve y profundiza esa estrategia cada vez que la política se torna ingrata y esquiva". Ahora, ¿no fueron los Kirchner quienes designaron a un cura en la Sedronar en momentos de crisis? La opción que presentó ayer Macri al lanzar su plan no pareció tan novedosa en algunos aspectos... Juan Carlos Molina, "el preferido de Cristina", cura con aceitados vínculos con Alicia Kirchner y Jorge Capitanich se hizo cargo de la secretaría anti drogas, tras el escándalo que generó un duro documento de la Iglesia Católica, titulado "El drama de la droga y el narcotráfico", donde se denunció la complicidad de "las fuerzas de seguridad, funcionarios de la Justicia y políticos" ante el avance del narcotráfico. Mariano Oberlín es un sacerdote que está hace seis años en la parroquia Crucifixión del Señor en la Seccional Quinta de Córdoba, en una zona roja con presencia de kioscos que venden drogas, cocinas y bandas que se disputan el negocio. Es hijo de padre desaparecido, tenía 2 años cuando secuestraron y torturaron a su papá. El año pasado se reunió con el militar detenido que habría participado de ese crimen de lesa humanidad y el jueves pasado presenció y se emocionó con el fallo del megajuicio de La Perla. "Oberlín se ordenó sacerdote hace 12 años y en ese mismo momento asumió el compromiso de trabajar con y por los más necesitados. A poco de llegar al barrio organizó talleres para sacar a los chicos de la calle y, después, recibió ayuda de la Sedronar. Armó una "casa" donde los más necesitados se quedan a vivir mientras buscan una salida a la droga; desde hace unos meses funciona un comedor para ofrecer más contención a quienes consumen. (...) El gobierno provincial terminó por reconocer la existencia de paco en Córdoba y las miradas se volvieron hacia la zona donde trabaja Oberlín". Morales Solá destacó también el gesto de Macri a la Corte Suprema: "Macri le hizo un homenaje silencioso a la Corte Suprema de Justicia cuando invitó como parte del acuerdo político al presidente del tribunal, Ricardo Lorenzetti. La Corte Suprema fue la única instancia de los poderes constitucionales que denunció, durante el mandato de Cristina Kirchner, el increíble avance del narcotráfico en el país y la porosidad de la fronteras argentinas". Ello ocurrió justo después de que el mencionado documento de la Iglesia Católica ponga el tema en la agenda política. Página/12 remarca que "el “compromiso” del Gobierno se produce días después de que 258 jueces, fiscales y defensores reclamaron “una ley que no criminalice a los usuarios de drogas prohibidas”, la eliminación de las figuras penales que castigan la tenencia para consumo personal así como el cultivo para uso propio, y sugirieran que se discuta la regulación de ciertas sustancias para “quitarlas de las manos de las redes criminales”. “La guerra contra las drogas y sus políticas públicas basadas en la criminalización y represión han demostrado ser un rotundo fracaso”, destacó la Declaración de Magistrados Argentinos por una Política de Drogas respetuosa de los Derechos Humanos. “Es problemático que subsuman en el rótulo de ‘lucha contra el narcotráfico’ las políticas de prevención de adicciones. Todo aparece como ‘compromiso para’ pero no hay ningún indicador objetivo que permita, en determinado plazo, evaluar resultados. Seguimos sin tener un diagnóstico de la situación y si no sabés qué problema estás abordando es muy difícil decir en qué medida vas a poder avanzar”, destacó Tufró, coordinador del equipo de Seguridad Democrática y Violencia Institucional del CELS. “Aparece la idea general de ‘luchar contra las mafias’, pero no hay anuncios concretos de cómo van a reformar las fuerzas federales, sin cuya participación –destacó el especialista– no se explica la persistencia del fenómeno del narcotráfico.”" En tanto, Eduardo van der Kooy, en la nota "Un pacto para la guerra con los narcos", marcó la presencia de la Corte también pero sobre todo la ausencia kirchnerista, casi como un gesto de complicidad con los narcos: "A esta altura ya suena incomprensible y patológico el empeño por el aislamiento que exhiben los K. Podrá justificarse su condena y la no colaboración con el Gobierno sobre las medidas económicas. Pero la ausencia en Tecnópolis acicatea las sospechas sobre los vínculos que el kirchnerismo pudo desarrollar con los narcos en la última década. No se trataría sólo de impericia política sino de posible complicidad. Capaz de conceder crédito a la ráfaga de declaraciones zigzagueantes de Ibar Pérez Corradi. El presunto responsable del triple crimen de General Rodríguez que –según sus confesiones- estuvo ligado al tráfico de efedrina. Un negocio que se filtró en la campaña electoral del 2007 de Cristina Fernández. Pérez Corradi dejó algunas definiciones sorprendentes el domingo en el programa La Cornisa. Dijo que el negocio de la efedrina era de Ricardo Echegaray, ex titular de la AFIP, con protección de Aníbal Fernández. Que tuvo protección del Gobierno de Cristina para estar tantos años prófugo. Que le habían dado incluso tres DNI en blanco. Que trabajaba con la ex SIDE para traficar efedrina con rumbo a México(...)". La Provincia de Santa Fe, una de las problemáticas en este tema, también fue foco de la nota: "Miguel Lifschitz, de Santa Fe, no llegó a tiempo porque la niebla en el aeropuerto de Fisherton lo demoró. Aunque arribó para la reunión de trabajo con la ministro de Seguridad, Patricia Bullrich. El socialismo, sin embargo, llevó a Tecnópolis la delegación provincial más nutrida liderada por el ex mandatario, Hermes Binner, la diputada Alicia Ciciliani y la intendente rosarina, Mónica Fein. Esa concurrencia no respondió a ninguna casualidad. Santa Fe, en particular su ciudad mas importante, Rosario, representa un símbolo de la penetración del narcotráfico en la Argentina. Será casi un laboratorio para la guerra que promete Macri. Pero el vínculo entre el macrismo y los socialistas nunca fue sencillo. Caben dos precisiones para ajustar el contexto. La visibilidad del narcotráfico en Rosario responde también a la decisión de la administración provincial de no ocultar información. Cada muerte se comunica. Distinto a lo que sucedió en Buenos Aires durante el mandato de Daniel Scioli. El cuadro en aquella ciudad santafecina se agravó por cierta indolencia del propio gobierno y la diáspora que generó en el mundo de los narcotraficantes la desarticulación de la sonada banda de Los Monos. Esos delincuentes concentraban un negocio que, con su desaparición, se terminó multicartelizando. Por esa razón existen con tanta frecuencia los ajustes de cu enta callejeros. El inicio del operativo nacional antinarco no sería posible sin una ingeniería política entre el macrismo y los socialistas que empezó a trazarse el último lunes. Marcos Peña estuvo con Lifschtiz y Ciciliani. Había que disipar rencores y trazar un plan de acción. El vínculo entre ambas fuerzas parió de un modo traumático. Ni bien asumió el Presidente se produjo la fuga de la prisión de máxima seguridad de General Alvear de los hermanos Martín y Cristian Lanatta y de Víctor Schillaci. Los tres condenados como presuntos autores del triple crimen. La captura de ellos se produjo en Santa Fe en medio del desorden de las fuerzas policiales y de seguridad y de los reproches entre los gobiernos nacional y provincial. El rumbo pareció encauzarse luego de la primera cumbre en Olivos de Macri con todos los gobernadores. Durante la cual Lifschitz desarrolló un papel protagónico. Fue un espejismo. Hace pocas semanas el Presidente endilgó al socialista ser el mandatario menos colaborador con el Gobierno. Hubo un pico de tensión que el socialismo supo fogonear con palabras que duelen al macrismo: la repetida calificación de “hombres de derecha”. El oficialismo, en general, se siente incómodo y lejos de esa tipificación. Tampoco las voces socialistas son unánimes. El ex gobernador, legislador provincial y titular del partido, Antonio Bonfatti, se empeña en sesgar aquella dirección. Lifschitz acostumbra a ser mas prudente porque está a cargo del timón. Todos esos desencuentros circularon en la mesa que Peña compartió con la dirigencia socialista. Pero se selló una tregua. Que incluyó un breve escrito de tres puntos. El compromiso de los bandos para tener como prioridad la lucha contra los narcos; la colaboración con Santa Fe para promover la producción y el empleo; el aplazamiento de las cuestiones electorales. Al menos hasta el verano. Los socialistas son socios del radicalismo en el gobierno provincial. Los radicales son socios del macrismo en el gobierno nacional. Las legislativas del 2017 resultan ahora mismo un incordio. Tal vez el desdoblamiento electoral –Santa Fe vota separadamente, según su Constitución-- podría significar un atajo para todos. Pero se trata de un obstáculo para actuar en la guerra que Macri pretende contra los narcos. Ese puntapié tuvo una inmediata consecuencia. Lifschitz estuvo ayer con toda la plana del ministerio de Seguridad. La ministro Bullrich, Eugenio Burzaco, Alberto Fohrig y Gerardo Milman. Como para disipar cualquier sensación de retaceo. Comenzaron a diseñar un programa cuyo arranque resulta conocido: el pronto envío de 3 mil gendarmes para patrullar calles y rutas de Santa Fe. Una experiencia similar, instrumentada por Sergio Berni como secretario de Seguridad de Cristina, tuvo pobres resultados. Con derivaciones: los roces con la policía provincial y la falta de una logística para contener a tantos gendarmes. Ahora habrá un adicional: la vigilancia sobre el corredor del Río Paraná que incluye varias ciudades de Buenos Aires. Un colador que el narcotráfico explota. El intendente de Campana, Sebastián Abella, relató días pasados detalles de su cotidiana desventura. La droga ingresa por todos lados. Lo corroboró al ser requisado un automóvil chocado que era trasladado campante sobre un camión de remolques. La pretensión de la guerra contra los narcos llega en un momento crucial para Santa Fe. El jueves pasado una marea humana irrumpió en las calles de Rosario para clamar por seguridad. Hasta policías dejaron sus uniformes y de civil se sumaron a la plegaria. Resultó un sopapo para toda la clase dirigente. Que socialistas, macristas y radicales sintieron con mas fuerza". "Los Monos" es la banda que lleva más de 10 años aterrorizando Rosario como el principal grupo narco de la ciudad. Controlan la hinchada de Newell's y van ahora por la de Rosario Central. Esta mañana, el secretario de seguridad de la Nación, Eugenio Burzaco, dialogó por 'AM 950 Belgrano' sobre el plan y las amenazas a funcionarios del gabinete. "Estamos dando una batalla dura contra organizaciones criminales muy complejas que avanzaron con impunidad durante muchos años y afectó la vida de los argentinos, con niveles altos de violencia y más droga entre los jóvenes", dijo y agregó: "Tenemos que hacer del narcotráfico una política de Estado para reducirlo. Es un combate mundial, estamos trabajando y hemos mejorado mucho." "Hoy nos vamos a reunir con el gobernador de Santa Fe para realizar un plan conjunto y disminuir los niveles de violencia que genera este flagelo en la ciudad de Rosario, donde se producen muertes por enfrentamientos entre bandas", aclaró. "Estamos reequipando las fronteras con radares y aviones porque eran un colador. Hay una vocación seria de ir a fondo en este tema sabiendo que no será de un día para el otro, pero vamos por buen camino", informó Burzaco. Sobre las amenazas que recibieron funcionarios del gobierno, opinó: "Estamos trabajando para detener a quienes las realizan, no hay que menospreciarlas porque son delitos y operan sobre el inconsciente colectivo e instigan a la violencia." "Hay gente que está instalando un clima de temor y odio hacia el gobierno y se tiene que acostumbrar a que ya no está en el gobierno. Tenemos que evitar estas conductas porque solo llevan a la violencia", concluyó.