martes, 30 de agosto de 2016

SI VES AL FUTURO......

¡SI VES AL FUTURO DILE QUE NO VENGA! Con esas palabras y su mano temblequeando e instantes antes de entregar su espíritu, un héroe tan olvidado y cuestionado como Juan Jose Castelli, redactaba su propio epitafio. Pero tal vez, no escribió esa breve cita, meditando en su desastrada suerte, sino en lo que veía acerca del futuro de esta pobre e indefensa Patria nuestra. Castelli, junto a su materno primo Belgrano y a su secretario Bernardo de Monteagudo, fueron los tres solitarios ideólogos Argentinos de un sueño trunco. El de integrar, emulando a los yankees, los Estados Unidos de Sudamérica. Pero con una masonería que, si bien fracasó militarmente con las Invasiones Inglesas, pudo desembarcar pacíficamente a sus espías, quienes de la mano de San Martin y Alvear, reorientaron el plan británico de impedir esa cohesión territorial, bajo una sola insignia, cumplió ampliamente sus tenebrosos planes, para que nunca jamas, fuésemos una Potencia Bioceanica. Nuestra historia -la oficial- se ha encargado de opacar a este ilustre trío, al que desarmaron con la mejor de las herramientas políticas: Su Majestad La Suerte. Al "Generalito Improvisado", como lo clasificó Sabato, se lo llevó la sífilis; a Monteagudo, su asesinato en un oscuro callejón limeño y al pobre de Castelli, un mortal cáncer en la lengua, privándolo de su don mas elocuente como la oratoria. Con un denominador común: la muerte los sorprendió en la más absoluta pobreza y miseria de solemnidad. Para tres Patriotas que dieron todo y más, por sus ideales. Y a los que años después, se sumaría otro incomprendido como Juan Lavalle. En fin, si algo caracteriza a nuestro devenir, a lo largo de estos dos siglos de una supuesta independencia que nos llegó recién en la Batalla de Ayacucho, a más de cinco mil kilómetros de Buenos Aires, fue -para decirlo de un modo apropiado-, la diletancia. Eso fuimos, somos y seguramente seremos, porque no contamos con una identidad ni legítima ni autóctona. Las páginas de nuestro pasado, están escritas cobijadas por la abundancia y el escepticismo que prodiga, precisamente la ausencia del hambre colectivo. Cuando los Alemanes aún retenían el oeste de Holanda y con los Aliados pisandoles los talones, la Wermacht y el pueblo Holandés, se alimentaba de tubérculos de tulipanes, porque no tenían otra comida. Cuando medios siglo antes, una cosecha de papas, se apesto en Irlanda, cien mil Irlandeses murieron de hambre. Releyendo las crónicas de la Batalla de Caseros, lo único deducible es advertir que de combate nada tuvo y que cuanto se dirimía, era la lidia personal y exclusiva entre dos Estancieros y ambos inmensamente ricos. Y esa fue la esencia natural indeleble de todas las mal calificadas "Guerras de la Independencia". Porque solo fueron enfrentamientos fratricidas entre Criollos nacidos en un mismo suelo. Salvo algunos Generales -no todos- que lideraban las fuerzas Realistas, la soldadesca y la Oficialidad, eran Criollos. No como los Independentistas Norteamericanos que enfrentaron a tropas regulares, fletadas por Jorge VI. Por eso estamos desorientados y con una identidad equivoca y errática. Porque quienes jalonaron con sus pellejos esa gallardía idealista, fueron sepultados casi en el anonimato. Se ha rescatado la gesta Belgraniana, acentuando el foco, en la creación de la Bandera, pero apenas como un episodio de color y casi folclórico, silenciándose convenientemente ese espíritu indómito que, si hubiese contado con el apoyo desinteresado de sus pares de entonces, nos hubiese facilitado la posibilidad que el Mapa Argentino, incluyese a Chile, Perú, Bolivia y la Banda Oriental, como Provincias integrantes del Territorio Nacional Argentino. Primero Rivadavia y Dorrego y Mitre después de convertir ese anhelo en una mera quimera. Y al haber acentuado y ponderado el dogma Sanmartiniano, se vetó la posibilidad de cuestionarnos nuestro pasado, tan pletórico de glorias fictas e inmerecidas que, encubrieron los primeros escarceos de la verdadera y primigenia Traición a la Patria. Por ello exclusivamente, pudimos disgustar de los Populismos que tanto daño nos irrogaron. Primero el Rosista, luego el Yrigoyenista y finalmente el Justicialista. Que entrelazados férrea e indisolublemente entre si, nos otorgaron esta actualidad, en la que nadie tiene una pertenencia seria y cierta a alago especifico. Los Nacionalistas que tanta sangre ofrendaron en los Movimientos Libertarios de tantos Pueblos, aquí fueron integrados por una chusma desorientada de cafres de empanadas y vino tinto. Esta kermesse Argentina le debe su génesis a ese espejismo que nos ha precedido. Por ello, adhiero fervientemente a Carlyle, quien era de la idea que la Historia ha sido el producto de las grandes individualidades. Alejandro, Cesar, Carlomagno, Bonaparte, Hitler y también Stalin, fueron eso. Nosotros al barriobajero de Peron -un espíritu inferior- solo superado con creces por su abultada ingeniosidad astucia y temporalidad. Diez años antes o después de 1945, su momento jamas hubiera arribado con la esteralidad de la que infortunadamente goza, entre la facción mas ignorante de este Pueblo ingenuo. Quizás el pobre de Castelli, en esa cosmovisión en la antesala inescrutable de su despedida, pudo divisar algo o mucho de lo que nos aguardaba y nos advirtió con eso de.... ¡SI VES AL FUTURO DILE QUE NO VENGA! Cordialmente Carlos Belgrano.- alarosadatodos@gmail.com