domingo, 16 de octubre de 2011

EL CUARTO OSCURO QUE NOS TRAERÁ “LA NOCHE”.






Un verdadero “adelantado” quien le distinguiera a través de “ese nombre”. En este caso, y como nunca antes, asistiremos cual rebaño, conjunto grande de cabezas de ganado especialmente de ovejas. La diferencia, que hace aún más patética la estampa, consiste en que se nos brindará la posibilidad de emitir nuestra opinión, circunstancia que no cabe a esos animalitos de Dios, cuyo destino final será la esquilma o el matadero.

“Es lo que hay”, suele repetirme mi mejor amigo, en la constante intención de “contenerme”.

No me resigno. En el que fuera mi hogar de pequeño, y en la escuela, mis educadores me inculcaron otra cosa. Me hablaron de valores, y por sobre todo, de esa necesidad y hasta obligación de preservar la dignidad. La vida misma encuentra en ella su verdadero nutriente; ese valor imposible de dimensionar, imposible de ser superado por cualquiera otro.

¿Acaso se equivocaron?; ¿acaso pregonaron en el desierto de la falible condición humana?. ¿Acaso no eran humanos?.

Para Karl Marx, la ideología es el conjunto de las ideas que explican el mundo en cada sociedad, en función de sus modos de producción, relacionando los conocimientos prácticos necesarios para la vida con el sistema de relaciones sociales; la relación con la realidad es tan importante, como mantener esas relaciones sociales, y en los sistemas sociales en los que se da alguna clase de explotación, “evitar que los oprimidos perciban su estado de opresión”. “No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia”.

Hablar de ideología cuando una idea o conjunto de ideas determinadas interpretadoras de la realidad, son consideradas como “verdaderas”, y son compartidas conscientemente por un grupo social en una sociedad determinada. ¡Largo el tema como para pretender desarrollarlo en la “carilla de la tolerancia y la atención”. ¡Debería borrar lo que escribí, pero sigo, como siempre, sin detenerme ni mirar hacia atrás!. ¡Error casi supremo diría, cuando la consigna principal invita a seguir mirando hacia atrás, única manera cuando menos en nuestro país, de seguir sosteniendo semejante vieja idea cercenante. Perdone…¿Ud. entendió algo?. Se lo pregunto porque no es fácil, y seguramente carezca de la capacidad que me permita adentrarme en tan escabroso tema.

De todos modos, ahí estaremos, cumpliendo algunos a “rajatabla” con nuestra obligación de sufragar…¿debería haber dicho acaso, naufragar?. Recuerdo un viejo “chiste” que no viene al caso. Por otra parte, esto en nada se compadece con un dicho breve, agudo, y gracioso. Será largo y penoso. ¡Hasta creo adivinar una sonrisa, dibujada en el rictus cadavérico de Marx!.

Siento que juntos, vamos a extender la partida de Defunción de una Argentina que descansó “equivocadamente”, en la convicción que sus hijos, le devolveríamos en parte, la gracia de haber nacido en ella. En más, podremos alzar la bandera de la ingratitud supina, que algún día nos encontrará reunidos en el facilismo del arrepentimiento. Para entonces, mi tierra querida y generosa, seguramente nos llorará como cualquiera madre llora a sus hijos “perdidos”.

Ricardo Jorge Pareja

parejaricardo@hotmail.com

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