sábado, 8 de octubre de 2011

VUELVE LA VIOLENCIA


UNA SERIE DE HECHOS ALARMANTES

¿Vuelve la violencia política?

Por Guillermo Cherashny

En las últimas semanas se fue instalando un clima enrarecido por distintas muestras de violencia política. Por ejemplo, está el caso de Malvinas Argentinas, en el oeste del conurbano. Allí, el intendente Jesús Cariglino se presentó en las primarias con la boleta de Duhalde presidente y le ganó al Frente para la Victoria por 5 puntos, o sea, 42 a 37%. Todo esto con un corte impresionante de boleta. Pocos días después del comicio, seguidores del candidato K a la intendencia, Luis Vivona, que es Subsecretario del Ministerio de Desarrollo Social que encabeza Alicia Kirchner, empezaron a agredir a militantes de Cariglino. Luego aparecieron gendarmes vestidos de civil que completaron la misma tarea, hecho que fue denunciado judicialmente por el propio Cariglino. Pero el hecho más grave -que afecta la libertad de expresión- fue el atentado ocurrido el sábado pasado a la torre de transmisión de las FM Mega y Pop, propiedad de Daniel Hadad. Éste incorporó a su grilla una gran variedad de programas políticos pluralistas que se diferencian claramente de la propaganda oficialista y esto, entre otros motivos, habría precipitado una escalada oficial para la adquisición hostil de las empresas del grupo. Por otra parte, Hadad en ningún momento se sumó a la campaña oficial contra Clarín. Éstos y otros hechos motivaron el duro comunicado de ADEPA en su informe anual sobre libertad de expresión.

Señales inconfundibles

A este cuadro se le agrega la continuidad de las agresiones del poder al grupo Clarín, por ejemplo, las presiones de Guillermo Moreno sobre Papel Prensa y el estreno inminente de la telenovela de ficción denominada “El pacto”. La misma se refiere a la adquisición de Papel Prensa a la familia Graiver en 1977 por parte de los tres grandes diarios de entonces (Clarín, La Nación y La Razón) y en la que el protagonista principal, interpretando a Héctor Magnetto, iba a ser el joven actor Mike Amingorena, que finalmente no aceptó el convite, bien asesorado por sus amigos actores.

El lunes pasado, el Auditor General Javier Fernández, un prominente abogado de nutrida agenda en la familia judicial, cuando iba en su camioneta con su chofer fue agredido con tres balazos, en lo que calificó como intento de homicidio.

Fernández fue, a mediados de los 90, secretario letrado de Rodolfo Barra, cuando éste era ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, y en este gobierno su influencia creció gracias a su íntima amistad con Miguel Ángel Pichetto, presidente del bloque de senadores nacionales del Frente para la Victoria. También es mencionado frecuentemente por su influencia en la justicia. Fuentes del Ministerio de Justicia señalan que últimamente hubo algunos choques entre Fernández y Julian Álvarez, el joven Secretario de Justicia, que integra La Cámpora. De ahí que tomen vuelo las versiones sobre un supuesto atentado. Para más datos, ayer en Entre Ríos, sectores que responden al gobernador Sergio Uribarri. O sea, múltiples señales de que desde el poder se podría estar incentivando la violencia política. Esto en momentos en los que empieza a especularse con que el amplio triunfo que obtendría CFK el próximo 23 podría ser utilizado por sectores ultracristinistas para imponer el miedo y convalidar la sanción de una reforma constitucional y un giro chavista.

Al respecto, sería grave -y coincidente con estos hechos- la acusación del senador nacional por el radicalismo Gerardo Morales sobre los antecedentes antidemocráticos del Subjefe del Estado Mayor y Director de Inteligencia del Ejército, General César del Corazón de Jesús Milani. Éste conduce un gigantesco aparato de inteligencia militar al servicio de la ministro Nilda Garré, cuyo resentimiento ideológico es por demás reconocido. El trío se completa con Horacio Verbitsky, mentor de Garré. Hay quienes asocian algunos de los episodios de nueva ola de violencia política con la cuestionada figura de Milani.

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