jueves, 27 de octubre de 2016

TRISTE FIN DE UN CLÁSICO

TRISTE FIN DE UN CLÁSICO Buenos Aires Herald: Sobrevivir a la dictadura pero no al kirchnerismo El mítico diario escrito en inglés publicó su último número antes de reconvertirse en un semanario tras 140 años de historia. Se trata de una renovación forzada a partir de la crisis de financiamiento que, como otras publicaciones que dependían de la pauta oficial, sufrieron el ajuste de esa ventanilla tras la salida del kirchnerismo del poder. El cambio implica despidos. De tener un edificio y planta impresora a funcionar en un altillo. "Al final del día", la última editorial del Buenos Aires Herald como diario después de 140 años. La del miércoles 26/10 fue la última edición del Buenos Aires Herald como diario. Tras 140 años de historia el períodico porteño pero escrito en inglés se reconfigura en formato semanal. Se trata de una renovación forzada a partir de la crisis de financiamiento que, como otras publicaciones que dependían de la pauta oficial, sufrieron el ajuste de esa ventanilla tras la salida del kirchnerismo del poder. Buenos Aires Herald es actualmente parte del conglomerado de medios del Grupo Indalo, que lo adquirió junto con otras marcas cuando se quedó con el 60% de las acciones de la empresa de Orlando Vignatti, que manejaba el diario Ámbito Financiero. Previamente, el diario era parte del grupo de medios de Sergio Szpolsky, que también sufrieron el cataclismo que significó la pérdida de la pauta publicitaria K. En el caso del Herald, la reestructuración para convertirse en una publicación semanal que saldrá los viernes también significó el despido de 14 de sus 21 integrantes de su staff. La Asamblea trabajadores de Ámbito Financiero, en conjunto con la de El Argentino y la del Buenos Aires Herald repudiaron las cesantías, que aseguran que se produjeron " de manera injustificada y en términos que rozan la ilegalidad, con indemnizaciones a pagarse en 'cómodas cuotas'". El Herald reflejó esta situación en la editorial publicada en la tapa de su edición final, titulada 'En el final del día'. At the end of the day. Our editorial today is about our final edition as a daily newspaper. https://t.co/rtSpFooLhF pic.twitter.com/gz9cCI42Nf — Buenos Aires Herald (@BAHeraldcom) 26 de octubre de 2016 "El miércoles pasado, la empresa propietaria nos informó que nos convertiríamos en una publicación semanal. Tres días después, el sábado, aparecieron avisos en el diario que anunciaban la nueva era por venir, y el lunes, nosotros decidimos publicar ayer una nota breve dirigida a nuestros lectores en la página 3, con información que aquí ampliamos. Al día siguiente de enterarnos sobre los cambios fundamentales en la publicación, la gran mayoría de nuestros colegas de la redacción fueron informados de que perderían su empleo, lo que ocupó, lógicamente, nuestra mayor atención desde entonces", señala la nota. Fue fundado el 15/09 de 1876 bajo el nombre de The Buenos Ayres Herald, por el inmigrante escocés William Cathcart. Al principio consistía de una simple hoja con anuncios publicitarios en la portada y en su mayoría información sobre "shipping" (entrada y salida de embarcaciones al p uerto de Buenos Aires) en la contraportada. Cuando su fundador vendió el periódico un año después, pasó del formato semanal que tenía a uno diario, ahora sí enfocándose más en los típicos contenidos de un periódico. Durante la última dictadura militar, el Herald fue la primera publicación en hablar de los desaparecidos. Esto le valió el exilio a Robert Cox, su entonces director. Para Cox, el triste devenir del diario en estos años es producto de que "cayó en manos muy malas, de gente que es sospechosa". "¿Quién realmente es dueña del Herald ahora? Es un desastre. Como siempre, los periodistas hacen lo mejor que pueden. Lo que le pasó al Herald fue como un choque de autos: no es responsabilida del diario del todo, o del staff, o de algo de eso. La responsabilidad es del dueño. El problema es el dueño, para mí", dijo en una entrevista con el portal The Bubble. Además de Cox, por la dirección del Herald pasaron James Neilson y Andrew Graham Yool, quien se retiró con el ingreso de Szpolsky al diario. Cuenta José Crettaz este jueves en el diario La Nación, que entre las medidas de jibarización del diario estuvo la venta del edificio de la calle Azopardo en el que funcionaban la redacción y la planta impresora del diario. Allí luego se construyó una torre. "Desde entonces, el diario ocupó un altillo en el edificio construido por Julio Ramos, otro célebre editor, para Ámbito Financiero, ya era propiedad de Vignatti cuando éste sumó el Herald", agregó Crettaz.