sábado, 17 de septiembre de 2016

FAR WEST

¡BIENVENIDOS AL NUEVO FAR WEST! Calendar septiembre 17, 2016 | Posted by Malú Kikuchi Malú Kikuchi (17/9/2016) La naturaleza es enemiga del vacío, cuando algo falta, otro algo lo remplaza. La inseguridad se extiende por todo el país. El estado debe ser muy eficiente y la seguridad es una de las pocas cosas que el estado no puede delegar, tiene la obligación de hacerse cargo de ella. Se pagan altos impuestos para mantener al estado. El estado no se los devuelve a la ciudadanía en cuanto al tema seguridad. La policía está con las manos atadas para hacer prevención, y muchas veces en connivencia con los delincuentes. Está mal pagada y mal preparada. El poder judicial ha sido educado a lo largo de años en el mal llamado *“garantismo”, que en realidad es el abolicionismo del código penal. Una teoría que reclama la inocencia del delincuente, porque la sociedad ha sido injusta con él. Un disparate en el que creen demasiados jueces. La vida de un ser humano, bueno o malo, respetuoso de la ley o criminal, es siempre única e irrepetible. La justicia por mano propia es un acto que nos retrotrae a tiempos salvajes. La civilización no permite, y eso está bien, que la gente tome venganza, ya que eso es la justicia por mano propia. Pero todo lo anterior se convierte en una utópica ilusión cuando la justicia no aparece. Ni la justicia, ni los ayudantes de la justicia, o sea los policías. Y por encima de los policías están los políticos que no toman las medidas imprescindibles para evitar las reacciones de la gente. La gente está cansada de ser robada, asaltada, violada, asesinada; vuelta a ser robada, asaltada… Entonces un médico harto de que le roben el auto, se defiende a tiros y mata al ladrón. El médico será juzgado por homicidio. El carnicero de Zárate sale a perseguir a los ladrones con el auto, atropella la moto, mata a uno de los delincuentes, y está acusado de homicidio simple. Encima hay que agradecer que ambos hayan sido beneficiados por excarcelaciones extraordinarias hasta sus respectivos juicios. Un dato más, el delincuente Brian González (24 años) muerto por el carnicero, el 24/6/16, había atropellado y matado a otro delincuente que iba en moto, en un ajuste de cuentas. González estaba libre. El carnicero estuvo preso y le espera un juicio. Algo no funciona, algo está muy mal. Es evidente que hasta que el estado haga lo que debe hacer, “tolerancia cero”, la opción es simple: o la gente se deja robar, asaltar, violar o matar, cuestión de no ofender a los “zafaronistas”, ni a las personas “civilizadas”, o la gente se defiende al costo que sea. Y eso no está bien. Nadie sabe cómo puede actuar en una situación límite, ante una emoción violenta, algo que prevé el Código Penal (artículo 81). Entonces el consejo de los decidores de paz y amor a cualquier precio, nos dirán que no hay que tener armas. De acuerdo, siempre que los delincuentes se desarmen. La Iglesia permite defenderse, el suicidio es más grave que el homicidio, y ninguna persona de bien quiere vivir con el horror de haber tenido que matar a alguien. Pero la supervivencia está en el ADN. La puso ahí la naturaleza como defensa, no para que un NI-NI drogado, se la lleve puesta. Lo que pasó esta semana en Zárate, la pueblada que tomó la intendencia reclamando justicia para excarcelar al carnicero, se va repetir en todos los rincones de la Patria. Es un problema enorme para los gobiernos, provincial y nacional. Es tanto o más importante que la economía que los desvela. Si se trata de matar o morir, que es la ley de los delincuentes, los honestos ciudadanos víctimas de los primeros, también pueden aprender a matar para no morir. Las puebladas también retrotraen en materia de DDHH. Se quiere ser civilizado, se quiere respetar la ley, se quiere vivir en paz y con seguridad. Se paga para eso. Hay que exigir que el estado haga su parte. El lejano oeste dejó de ser una tierra salvaje, manejada por malhechores, el día en que los ciudadanos cansados de tanta inseguridad e injusticia, eligieron “sherifs” honestos que respetaban la ley, detenían a quienes debían detener y esperaban la llegada del juez, que no era un juez de “justicia legítima”, sino un juez con legitimidad. Argentina, ¿cuándo va a tener políticos decididos a poner orden; policías honestos y jueces justos? ¿Cuándo? La paciencia de la gente tiene un límite. Ese límite está cerca. *El garantismo respeta las garantías constitucionales, no es esa absurda teoría que predicó durante años el ex juez Zaffaroni, malversando la verdad: el delincuente es la víctima y la víctima es el victimario.