martes, 20 de septiembre de 2016

RECTA FINAL

Trump, Hillary y dos visiones muy diferentes de la economía global que entran en la recta final por los votos Por Rubén Ramallo En un final "cabeza a cabeza" y de resultado impredecible, los candidatos explican sus programas económicos. Trump refleja la decepción ante la globalización de la economía y promete bajar impuestos. Clinton intenta seducir con un fuerte programa de gasto público que reactive la economía Como pocas veces en la historia reciente, estas elecciones estadounidenses proponen dos visiones completamente enfrentadas. Donald Trump y Hillary Clinton no son apenas dos contrincantes en las urnas, sino que encarnan puntos de vista radicalmente opuestos respecto del grado de apertura comercial, de las medidas necesarias para impulsar la economía y del rol de Estados Unidos frente a la globalización. Ya en la recta final de la campaña, cada palabra y cada gesto puede cambiar el panorama. Por eso, la opinión pública mundial tiene su atención puesta en varios acontecimientos que pueden incidir en el desarrollo de la contienda electoral. El primero de ellos se producirá el próximo miércoles, cuando concluya la reunión de la Reserva Federal, en la que se analizará la política monetaria y de la cual puede devenir una eventual suba de tasas de interés. Según los analistas, luego de conocerse los últimos números de la economía, las opiniones de los directores de la FED están divididas. En todo caso, lo crucial será saber si tomará esa decisión o lo dejará para luego de las elecciones. Apenas unos días después, el 26 de septiembre, tendrá lugar otro evento de suma importancia, pues ese día se producirá el primer debate presidencial, que puede inclinar a muchos indecisos hacia una u otra dirección. Pero como siempre sucede en toda campaña presidencial, suelen aparecer imprevistos que pueden tener un efecto mayor que cualquier situación previamente elaborada. En este caso parece serlo el desmayo que sufrió Hillary Clinton en la conmemoración del S-11. Para tener una idea de la repercusión de ese episodio, ambos candidatos luego hicieron públicas sus historias clínicas, con el fin de disipar las dudas sobre su capacidad para ejercer el cargo presidencial. Los responsables de manejar la campaña de la ex secretaria de Estado divulgaron una carta de dos páginas elaborada por su doctora, en la que afirma que Clinton "está sana y en forma para ser la presidenta de Estados Unidos". Por el lado de Trump, fue su asesora, Sarah Huckabee, quien informó que goza de buena salud aunque sería conveniente que pierda un poco de peso, ya que actualmente ronda los 120 kilos. ¿Qué dicen las encuestas? Según la última encuesta de The New York Times/CBS News, los dos candidatos todavía luchan para ganarse la confianza de los votantes. Clinton cuenta con el apoyo del 46% de los electores a nivel nacional frente al 41% de Trump. Pero si se toman en cuenta las otras dos candidaturas presidenciales, están empatados con 42% cada uno. Gary Johnson cuenta con el apoyo de un 8% de los posibles votantes, y la abanderada del Partido Verde, Jill Stein, tiene un 4 por ciento. Trump lidera las encuestas entre los votantes blancos con un apoyo de 51% mientras que Hillary cuenta con el 41%. Pero la demócrata tiene el apoyo del 66% de los votantes no blancos y Trump solo tiene el 33%. Lo que sí está claro es que estas diferencias que no son definitivas, teniendo en cuenta lo que falta para la elección. La propuesta de Trump La plataforma electoral del candidato republicano incluye entre otros, los siguientes puntos: • Bajar el Impuesto Federal sobre la Renta, de la tasa máxima del 39,6% al 33% • Permitir una deducción fiscal por el cuidado de los menores de edad • Bajar el impuesto de sociedades del 35% al 15%, y tasa del 10% para la repatriación de los beneficios generados en el extranjero • Mantener el salario mínimo en u$s7,50 la hora • Crear un impuesto de 14,25% a quienes ganan más de u$s10 millones • Retirarse del Acuerdo Transpacífico (TPP) firmado en 2015 por Barack Obama junto a otros 11 países • Renegociar el Tratado de Libre Comercio (TLC) con México y Canadá • Demandar a China por el robo de propiedad intelectual y dumping • Anular el plan climático de Obama y el acuerdo de París. En resumen, se trata de un programa ortodoxo del partido Republicano, que gira en torno a bajas de impuestos, eliminación de regulaciones, fomento al sector energético y denuncias contra los acuerdos de libre comercio, entre otros puntos. En cuanto a la manera de financiar los recortes tributarios, es poco lo que se anunció, más allá de lo dicho por el propio Trump, en el sentido que su plan "no aumentará el déficit ni la deuda nacional". Sin embargo, dejó entrever que se tendrían que reducir o eliminar las deducciones que benefician a quienes perciben altos salarios, e imponer un techo a las deducciones de trabajadores de clase media. Además, también se tendrían que corregir los resquicios de los que ahora gozan los inversores en Wall Street, en particular las empresas de capital privado que se benefician de bajas tasas impositivas. Más allá de estas cuestiones, Trump afirmó que su plan "ofrece algo para todos y que será un tremendo incentivo para el crecimiento económico". En otro orden, el candidato considera que si es elegido presidente podrá obligar a otros gobiernos, utilizando el poder económico y político de la superpotencia y con su carácter, a plegarse a sus deseos y convicciones. Así por ejemplo, una de sus primeras propuestas de campaña fue la construcción de un muro en la frontera sur con México para "taponar los flujos de inmigración clandestina". "México debe pagar el muro", precisó Trump. También propone endurecer las penas para los "millones de personas que vienen a EE.UU. con visados temporales, pero se niegan a marcharse". Por otra parte, es partidario de enviar tropas de su país a combatir sobre el terreno al grupo Estado Islámico (EI) en Irak. Sobre este punto, señaló que la clave para derrotar a ese grupo pasa por arrebatar al grupo yihadista los pozos petroleros que controla en Irak, a fin de acabar con sus finanzas. La propuesta de Hillary Clinton Fría, antipática, de poco fiar, son algunos de los adjetivos que la prensa estadounidense dedica desde hace años a Hillary Clinton. Pero a ella el que más le duele es que se la considere como la candidata de Wall Street, pues sabe que fuera de Nueva York ese es uno de los títulos más difíciles de sostener. Tal vez para mejorar su imagen entre el "main Street" -es decir, el ciudadano de "a pie" que en última instancia es el que vota-, lanzó una propuesta que tiene como corazón un enorme incremento de los gastos del gobierno, del orden de los u$s275.000 millones durante su primer mandato. Su objetivo inmediato es destinarlo a reconstruir los puentes y caminos del país. Durante su campaña, Clinton suele citar un reporte de Moody's Analytics, donde se indica que su plan crearía 10 millones de empleos. Es más, economistas de todas las tendencias consideran ésta la mejor de sus ideas económicas. A esto se suman: • Derogar exenciones impositivas para las rentas personales más altas • Derogar exenciones para empresas que relocalizan empleos al exterior • No aumentar los impuestos que paga la clase media • Incrementar las partidas federales destinadas a la educación • Elevar el salario mínimo federal hasta los u$s15 la hora • Apoyo financiero a la pequeña empresa. • Elevación de las ayudas para pagar matrículas universitarias • Licencia familiar paga, para que los nuevos padres puedan tomarse tiempo a fin de cuidar sus familias sin perder sus empleos. Más allá de estas cuestiones, también propone la abolición de la pena de muerte, más límites a Wall Street y el fin de la detención para las familias inmigrantes. Cómo piensa financiarlo El objetivo inicial es que su ambicioso plan de gobierno sea plasmado en la práctica sin incrementar la deuda ni los impuestos que se cobran a los estadounidenses que ganan menos de u$s250.000 dólares anuales. Para financiar sus planes, Clinton quiere, entre otras medidas, aumentar los impuestos a los ricos. Y ello sería de la siguiente forma: • Quienes ganan más de un millón de dólares anuales tendrían que tributar al menos 30% en impuestos federales. A esto se le llama generalmente "Regla de Buffett" porque el reconocido inversionista apoya esta idea. • Aquellos que ganan más de cinco millones anuales tendrían que pagar un cargo extra anual del 4%. • Se reduciría el monto mínimo del impuesto a las herencias que se aplica a los inmuebles. Pasaría de los u$s4,5 millones a los u$s3,5 millones. En todo caso, para los demócratas, se trata de la plataforma más progresista en la historia del partido, un programa que debería guiar la política de Clinton si llega a la Casa Blanca en enero.