lunes, 7 de noviembre de 2016

CHICOS Y DROGA

Herencia S: los chicos consumen droga cada vez a menor edad El gobierno de Daniel Scioli dejó como legado menores que comienzan a utilizar estupefacientes y sustancias ilícitas a los 13 años. Alarmante crecimiento del paco como narcótico preferido de los adolescentes. Especialistas advierten por la inacción K en la materia Uno de los flagelos más grandes que tuvo la Argentina durante la década kirchnerista fue el crecimiento exponencial del tráfico y consumo de drogas en la sociedad. La Provincia de Buenos Aires fue sin dudas el lugar donde mayor preponderancia ha tenido este fenómeno, que se vio favorecido por la inacción, la desidia y la falta de políticas oficiales por parte del gobierno de Daniel Scioli para combatir esta plaga social. Este abuso en el consumo de sustancias ilícitas se ve con mayor fuerza en la franja de jóvenes que van de los 12 a los 20 años. Los números oficiales no hacen más que consolidar esta catástrofe, colocando al territorio bonaerense a la cabeza del país en cuanto a esta problemática. De este modo, es uno de los distritos que más ha crecido en este aspecto en los últimos tiempos a nivel mundial. Un estudio efectuado el año pasado en casi 200 colegios secundarios de la Provincia por la Sedronar (Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico) indica que la edad promedio en que los chicos comienzan a consumir drogas y sustancias ilegales llegó a niveles preocupantes en la década pasada, alcanzando como promedio los 13,8 años. Lo más terrible de este informe es que la sustancia cuyo consumo comienza a menor edad es la denominada “droga de los pobres”: el paco, que en el último año de la gobernación de Scioli trepó a los 12,9 años, habiendo crecido su consumo entre los más jóvenes casi un 300% entre 2007 y 2015. A eso se le suma que la edad promedio de inicio para tomar alcohol llega a los 13,1 años, la de tabaco a los 13,2, solventes e inhalables a los 13,5, estimulantes a los 13,6, tranquilizantes a los 13,7, marihuana a los 14,6, cocaína a los 14,7 y éxtasis a los 14,9, con el agravante de que el 85% de los menores de 15 años dijo haber tomado alcohol o fumado cigarrillos en el último mes, y el 83% confió ser consumidor de bebidas energizantes. Ineficiencia, al extremo En los ocho años de gestión sciolista en terreno bonaerense, el consumo de éxtasis en los más chicos se incrementó un 400%, así como también los delitos por tráfico de estupefacientes crecieron un 185%. La situación es alarmante si se tiene en cuenta que en la Provincia el 70% de las muertes de jóvenes son causadas por el uso de drogas, y que las infracciones a la ley cometidas por los menores de edad, en un 95%, se deben a que están bajo el efecto de narcóticos. La realidad en la Provincia se vuelve aún más dura si se tiene en cuenta que el consumo de marihuana, que a nivel nacional es del 15,8%, en territorio bonaerense trepa al 18,6%, es decir, tres puntos porcentuales más, mientras que, entre los adolescentes, el 27% de los consultados manifestó haber fumado cannabis en el último año. El reconocido psiquiatra especialista en adicciones, Eduardo Kalina, señaló que “solo pensar que hay chicos de 13 años, especialmente en las áreas pobres, que están consumiendo paco, es una tragedia para nuestro país a futuro, porque son personas que se van haciendo daños cerebrales irreversibles y que no tienen otra opción que volcarse al delito, por lo que estamos sembrando más delincuencia para los próximos años”. Para el docente de la Universidad del Salvador (USAL), “durante la gestión de Daniel Scioli en la Provincia de Buenos Aires se vivió una gran inacción. No se generó ninguna política de Estado para erradicar el narcotráfico. No se hizo absolutamente nada significativo y se permitió el accionar del narcotráfico en forma vergonzante, lo cual respondió a negocios que hicieron desde el gobierno con los grupos narcos”. “Que la población promedio comience a consumir drogas a los 13 años debería darnos un sentimiento de vergüenza espantoso y colocarnos frente a la responsabilidad de hacer algo. Lamentablemente, los jóvenes aprenden que las leyes y los límites están hechos para burlarse. Entonces el consumo de drogas aumenta y, al no tener futuro, viven el momento”, sentenció Kalina. Los datos mostrados con anterioridad dan cuenta del preocupante estado en que dejó el kirchnerismo a la Provincia de Buenos Aires, con la droga y el narcotráfico destruyendo a la juventud y las familias. La juventud y la droga, en la era K 13,8 es la edad promedio en la que comienzan a consumir en la Provincia 400% aumentó el consumo de éxtasis durante la gestión Scioli 83% de los estudiantes confiaron ser consumidores de energizantes 12,9 es la media de los años en que los niños empiezan a ingerir paco 85% de los menores de 15 años tomó alcohol o fumó cigarrillos en el último mes 70% de las muertes de jóvenes son causadas por el uso de drogas La destrucción naranja de los CPA El sciolismo ejecutó, como una política central, la devastación de los centros de atención para adictos en territorio bonaerense. La desvirtuación de un plan ambicioso que finalmente quedó en la nada En sus primeros días de gestión como gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli remarcó en diferentes entrevistas sus prioridades en materia sanitaria, y había señalado: “Ante el avance incontenible de la droga, crearemos unidades de Atención Primaria a las Adicciones que terminen con este flagelo”. La realidad mostró que sus palabras nunca fueron llevadas a los hechos y que, por el contrario, se rompió con lo poco que se había hecho en la materia. Dato clave es la virtual destrucción por parte de la administración de los CPA (Centro Provincial de Atención), que habían sido creados en los 90 para atender en forma gratuita y con profesionales destacados en el tema, el perjuicio que el consumo de estupefacientes provocaba en la ciudadanía. Al contrario de lo que pregonaba en sus discursos, desde el poder provincial se llevó adelante el vaciamiento de la mayoría de los CPA distribuidos a lo largo y ancho de la Provincia, por lo cual la gran mayoría debió cerrar sus puertas y miles de jóvenes se quedaron sin la atención necesaria para curarse de sus adicciones. Cambios para peor El pretexto utilizado por la administración que supo teñir de color naranja todos los espacios públicos bonaerenses para acabar con los CPA fue el de descentralizar las unidades operativas, quitándoles así partidas presupuestarias y sufriendo traslados de pacientes a clínicas que no estaban capacitadas para la atención de los enfermos. Kurt Rojas, ex subsecretario de Atención de las Adicciones de la Provincia, dijo que “en los últimos años se sufrió una fuerte desinversión en los CPA, y la aprobación de la Ley de Salud Mental en 2013 agravó esta situación, ya que los CPA fueron convertidos en Dispositivos de Salud Mental y entonces quedaron absorbidos por ellos, quedando no tan visible la temática de adicciones como antes”. “A eso se le sumó que en los últimos ocho años tuvimos una incapacidad total de los gobernantes y una fuerte inoperancia de quienes tuvieron la problemática de las adicciones a su cargo en la Provincia. La antigua Subsecretaría llegó a cambiar un subsecretario por año, con lo cual, fue muy difícil sostener una política para cambiar el avance de la droga en la Provincia”, graficó Rojas. Una situación que pone de manifiesto la falta de interés reinante durante el sciolismo para con los jóvenes adictos a la droga, que se quedaron sin lugar para su rehabilitación, dejando de lado al Estado en la atención primaria y agigantando un gran negocio para privados en el cuidado de los enfermos. “La droga entró impunemente a la Provincia” El constante avance del poder narco en nuestro país ha quedado evidenciado con los crímenes mafiosos que se vienen sucediendo y que han dejado su sello en la sociedad. La “mexicanización” de la Argentina que advirtió el Papa Francisco el año pasado en un discurso puso en alerta a la sociedad ante este tema. Son recurrentes los hechos en donde se pudo ver la marca del narcotráfico en terreno bonaerense durante el decenio anterior, donde la falta de acción política y de control de las autoridades provinciales llevó a que la Provincia haya dejado de ser un lugar de tránsito en materia de estupefacientes, para pasar a ser un territorio productor y exportador de droga. El titular de la Asociación Antidroga de la Argentina, Claudio Izaguirre, aseveró que “en materia de drogas y prevención del narcotráfico, el accionar del kirchnerismo en la Provincia de Buenos Aires, que tuvo como su máxima figura a Daniel Scioli, fue nulo, no se hizo nada, dejando el paso abierto para que los grandes carteles narcos funcionaran en territorio bonaerense”. Para el especialista, “la droga entró impunemente a la Provincia, y desde el Estado provincial no se llevó adelante ninguna política para frenar esta situación. Es dramático ver cómo los chicos se drogan en las calles cada vez a una menor edad y la clase política mira para otro lado haciéndose la desentendida”. “Se le permitió al narcotráfico que operara, que produjera, que exportara y que lavara dinero de la droga, esto es lo que se hizo a lo largo de la última década en la Provincia. No hubo control y se miró para otro lado ante el avance narco, lo que hace que estemos en esta situación”, remarcó Izaguirre. Un problema que afecta a todo el país El impacto que ha tenido la droga en los últimos años en nuestro país ha llevado a que el tema se convierta en uno de los principales problemas para la sociedad, y se piensen políticas activas que tiendan a solucionar una cuestión que avanza a paso firme. La inacción mostrada por el kirchnerismo, que tuvo a Aníbal “La Morsa” Fernández como estandarte para contener al narcotráfico, llevó a que las fronteras se convirtieran en un colador, con un estimativo de cerca de 1.000 pistas clandestinas para avionetas distribuidas en todo el país, y con barcos que transitaron sin control por aguas nacionales. Diversos informes realizados por asociaciones especializadas en la prevención del consumo de droga señalan que alrededor del 10 por ciento de los habitantes de nuestro país está comprometido con algún tipo de sustancia tóxica, y que la Argentina se ha convertido en uno de los máximos consumidores per cápita de cocaína en el mundo. A esto se le suma que desde la Asociación Madres contra el Paco estiman que por día en nuestro país fallecen siete jóvenes menores de 18 años a causa de su adicción a la pasta base, la droga más nociva y dañina para el metabolismo, y que afecta principalmente a los sectores de menores recursos y más vulnerables de la sociedad. Esto puede observarse en un informe realizado por el Instituto para la Medición y Evaluación de la Salud, de la Universidad de Washington, que observó que en todo el territorio argentino el abuso de drogas pasó a estar en el segundo lugar entre los factores de riesgo de muerte de los adolescentes argentinos entre los 15 y los 19 años. Kosziuk