miércoles, 9 de noviembre de 2016

TRUMP - LA VENGANZA

ELECCIONES EN USA Ganó Trump (El Día de la Venganza) En mayo, Germán Berizzo se declaró sorprendido y fascinado por lo que significaba el 'fenómeno Trump' en USA y su horizonte. Muchos se mofaron de lo que anticipó Berizzo en aquel momento. Otros explicaron que él no entendía sobre la sociedad estadounidense. Por lo tanto, era imprescindible volver a consultarlo: Germán Berizzo en su Día de la Venganza. por GERMÁN BERIZZO El 1º de Mayo, leyendo en un portal norteamericano, detuve mi atención en un artículo de Nick Hanauer, que se refería al runrún que subyacía al crecimiento de Donald Trump. Como me pareció un punto de vista muy interesante, traduje el artículo para poder compartirlo con los lectores de U24, siempre sensibles y atentos a observaciones "no tradicionales". Hoy, con el resultado a la vista, resulta incomprensible que la mayoría de los gurúes de la ciencia política no hayan visto venir el fenómeno Trump. (Trump o cualquiera que con estructura política suficiente se hubiese plantado como antisistema o, mejor, como reivindicador del "viejo sistema"). No haber advertido que Trump basó buena parte de su estrategia en "sensaciones reales" que frustra ban a buena parte de la comunidad, demuestra lo sesgado del accionar profesional de tantos y bien pagados "expertos". Me disculpo por la autorreferencia, pero cuando yo le decía a mi esposa, hace meses, que el triunfo de Trump era altamente probable, ella me preguntaba en que basaba esa opinión, a lo que mi respuesta era que " si yo fuera un granjero norteamericano o un obrero de Detroit" no tendría la menor duda en votar a Trump porque representaba el regreso a los valores clásicos de la economía de bienestar. Entonces ella me decía que yo estaba con Trump, a lo que mi respuesta era que yo no era ni granjero ni obrero de Detroit, simplemente un observador con la capacidad de poner mis ojos en la realidad de otros. Después de meses de sacar patente de protoloco por anticipar la posibilidad del triunfo de Trump, hoy es el día de la venganza frente a todos aquellos incrédulos que no quisieron verlo que mis ojos vieron. (¿Notaron lo mesiánico que estoy hoy?). Vana e inútil venganza. Trump se encontrará desde Enero con realidades totalmente diferentes que deberá articular: Hoy Estados Unidos es, básicamente, un proveedor de servicios (El 80% de su PBI son servicios) y commodities agropecuarias. Tremendo parecido con Argentina. Su estructura educacional no se adaptó con la velocidad necesaria a esta nueva realidad. Tremendo parecido con Argentina. La transferencia del producto hacia el 8% más rico de la población es de 1.000.000.000.000 de dólares anuales. En proporción, tremendo parecido con Argentina. La inmigración ocupó el sector más bajo en la cadena laboral, impidiendo una mejora salarial real. Tremenda diferencia con Argentina que subsidia a la inmigración, Pichetto dixit. < span style="background-color: #ffff00;">La presión tributaria de los demócratas ha hecho perder competitividad a sectores productivos. Sin demócratas, tremendo parecido con Argentina. Su discurso, tiende a prometer un retorno a la industria clásica, al retorno de los capitales para ser "enterrados" en USA, a la recuperación para el americano clásico de los trabajos menos favorecidos, hoy en manos de inmigrantes. Obviamente, va a fracasar porque no comprende, justamente él, que el capital no va a volver ni a palos, la industria se ha organizado en cadenas de valor que requieren las ventajas comparativas de cada país para producir más barato y ningún americano clásico va a querer ir a trabajar por 4 o 5 dólares y encima, pagar las cosas cotidianas más caras que las que vienen hoy de China. Así como vi muy posible que Trump llegara a la presidencia, veo, casi con bola de cristal, que en dos años va a ser mucho menos que un pato rengo, porque el sistema es mucho más poderoso que cualquier presidente, presidente que no va a poder cumplir con ninguna de las expectativas creadas, no por falta de voluntad de hacerlo sino porque es fácticamente imposible volver el tiempo y la realidad atrás. Quizás, nos llevemos una gran sorpresa como con Reagan, pero no olvidemos que Reagan venía de dos superxitosas gestiones como gobernador de California, a la que sacó de una crisis tipo provincia de Buenos Aires y a Trump no se le conocen antecedentes político-intelectuaeles que permitan suponer otro milagro de este tipo. Para terminar, Trump, es el correlato norteamericano del "que se vayan todos" que sufrimos en Argentina. Mucha cacerola, mucho grito, pero al final, se quedaron todos y nos terminaron de hacer bolsa. Con Trump, si sobrevive, va a pasar lo mismo. Aquí aquel artículo de Nick Hanauer: "Hoy hasta el pato Lucas ganaría la interna del partido Republicano" El partido Republicano está bajo fuego y Donald Trump está llevando a cabo la carga. El establishment del partido Republicano, ahora consciente de la crisis existencial que enfrenta, está en pánico. Las élites de los medios de comunicación y la mayoría de la clase "erudita" parece haber sido tomada absolutamente por sorpresa. Pero este giro de los acontecimientos, antes apenas previsible, era inevitable. Esta es la razón por la que llevo escribiendo y realizando charlas sobre este tema por años. Las guadañas vienen marchando y Trump es quien las viene trayendo. Pero creo que el mismo Donald Trump tiene mucho menos que ver con la caída de los republicanos que el propio partido Republicano por sí mismo. Porque desde el punto de vista del típico votante republicano - su 99% -, el partido Republicano moderno ha resultado uno de los más grandes fiascos y traiciones de todos los tiempos. El partido Republicano moderno, como una construcción política, ha sido una alianza entre dos grandes grupos de interés: > las élites económicas urbanas y >las sociedades conservadoras rurales. La razón por la que se está desintegrando el partido, es que ha sobrevendido el pasado y ha fallado estrepitosamente en crear futuro. Si usted es un hombre de trabajo o de clase media, blanco, republicano, con inclinación al partido Republicano, esa inclinación ha permitido que su partido lo haya empernado total y completamente. Si hay una cosa en la que el partido Republicano está plantado y que efectivamente ha cumplido, es en la economía del desangramiento. Esa economía de goteo consta de 3 elementos principales: > Recortes impositivos para la clase más rica, > desregulación para los poderosos y > congelación del salario para el resto, todo en el nombre del "crecimiento". No hay, por supuesto, evidencia empírica de que estas políticas puedan hacer otra cosa que hacer a los ricos más ricos. Sin embargo, el partido Republicano (con la desafortunada cooperación de muchos demócratas) ha sido extraordinariamente eficaz en la promulgación de esta idea. En los últimos 35 años, los votantes de clase media de los 2 partidos mordieron este anzuelo, con hilo, plomo y caña incluidos. Los votantes, persuadidos por esta "teoría del crecimiento" habilitaron políticas económicas que llevaron a una creación de riqueza sin precedentes en el segmento más rico y una aniquilación de la clase media. Al la vez, el partido Republicano teóricamente ha representado los intereses de los grupos sociales conservadores, grupos religiosos fundamentalistas y grupos racistas. Y para este conjunto de votantes y, a pesar de la retórica del partido, los republicanos han fracasado total y absolutamente. A través de los diferentes temas sociales, el país se ha izquierdizado, encaminándose hacia más inclusión y liberalismo.Desde los derechos de lesbianas, gays, bisexuales y transexuales (LGBT) a la legalización de las drogas, los derechos de las mujeres, derechos reproductivos, derechos de las minorías y finalmente, lo peor de todo: La elección de un presidente negro llamado Barack Hussein Obama. Desde el punto de vista de los votantes republicanos, las últimas décadas han sido un desastre. Pero desde la perspectiva del 1% más rico del producto bruto doméstico (los secular mente más centroderechistas, las élites urbanas económicas que han controlado el partido), los últimos 35 años ha sido de una bonanza sin precedentes. Han sido los beneficiarios de una concentración de riqueza y poder sin precedentes y sin el inconveniente de tener que vivir con las intolerables demandas sociales de las que la élite y los granjeros bíblicos del partido ya se habían despedido. Lo que nos lleva a un desafío irresuelto de cara al moderno republicanismo. Desde el punto de vista del 99% de los votantes republicanos, los últimos 35 años han sido un desastre, y su partido fue la causa. Porque si usted es un hombre de trabajo o de clase media, blanco, sajón, protestante e inclinado al partido Republicano, esa inclinación le ha valido que lo empernaran hasta la médula. Lo empernaron manteniendo el salario mínimo. Lo empernaron eliminando casi totalmente el pago de horas extras. Lo empernó su gremio, que fue utilizado utilizó para defender sus intereses. (Los republicanos, claro) Lo empernaron con la pensión miserable que le toca a la clase media una vez retirada. Lo empernaron exportando fuentes de trabajo e importando basura. Lo empernaron con su política tributaria bajando impuestos a los ricos. Lo empernaron en des - inversión de infraestructura y educación. Lo empernaron con la desregulación de los bancos. Lo empernaron dejándolo fuera de su casa durante la burbuja inmobiliaria y su posterior colapso. Lo empernaron con los costos de salud. Lo empernaron con el costo de la Universidad y con la deuda de los estudiantes. Lo empernaron (y mandaron a sus hijos a morir) en la guerra de Irak. Y también lo empernaron con el tema del aborto, el matrimonio gay y la "guerra contra las drogas" y los derechos de la mujer y los derechos de l as minorías y la derogación de Obamacare y todas las demás cosas que culturalmente le importan a Vd, y le dieron a cambio... absolutamente nada. No debe sorprender que un candidato como Donald Trump pueda cooptar al partido Republicano dado el nivel de esta tormenta. Desde 1980, el 95 % de los beneficios del crecimiento ha sido acumulado por el 1% con mejores ingresos. Se triplicó la relación del ingreso para ese 1%, de alrededor del 8% del PBI a alrededor del 22% en ese tiempo. El salario mínimo de US$7,25 por hora, o US$2,13 más propinas, está en los niveles históricamente más bajos; si se hubiese analizado el índice de ingresos del 1% más rico, el salario mínimo sería hoy de US$28 por hora. Las horas extras, que beneficiaban a cerca del 70% de los trabajadores asalariados, ahora benefician a sólo el 9%. La afiliación sindical y los beneficios que devienen de ella, ha caído de un tercio de los trabajadores estadouni denses en 1964 a sólo el 10% hoy y sólo el 7% en el sector privado. En consecuencia, los salarios, como porcentaje del PIB han caído alrededor de US$1 billón (1.000.000.000.000 o 1 x 1012), mientras que las ganancias corporativas han aumentado en la misma cifra. Y si agregamos los ridículos aumentos en la remuneración, premios y otros ingresos para los muy ricos... estaremos hablando de cerca de una estafa de US$ 2 billones al año perpetuada contra el americano medio y la clase obrera. Si usted es un ciudadano rural conservador, su partido, el partido Republicano, ha promulgado políticas económicas que destruyeron a sus comunidades y succionaron sus vidas fuera de sus pequeñas ciudades. Y luego, para agregarle insulto al daño, no pudieron detener a gente que como yo, gana en cuanta cuestión social o cultural que a Vd. le preocupa. Así que no debería ser ninguna sorpresa que un candidato como Donald Trump, que apela a las tendencias nativis tas, racistas y nacionalistas de algunos votantes de derecha, a pesar de sus defectos, a tomar el partido Republicano por la fuerza. ¿Que no? Hoy, hasta el Pato Lucas, con un mensaje nacionalista, ganaría. No estoy de acuerdo con muchas de las políticas preferidas por los votantes de las derechas rurales. Creo que están mal orientados y equivocados. Pero estoy absolutamente de acuerdo con su enojo. Deben estar enojados. Merecen estar enojados. Y el foco de su enojo debe fijarse en las élites de republicanos como Mitt Romney, Paul Ryan y Marco Rubio y el resto del patético grupo de payasos desangradores gota por gota. Estas personas los han empernado y desean seguir empernando al votante republicano medio. Y los republicanos típicos finalmente lo están empezando a notar. Quisiera que la respuesta a todo esto sea que más personas consideren electoralmente a los demócratas en este proceso electoral, habida cuenta de lo que está en juego. Pero a largo plazo, no es eso lo que necesita nuestro país. En su lugar, América necesita un partido Republicano que no sea simplemente un vehículo para que los ya muy ricos vean aumentar su riqueza y poder. Nuestro país necesita un partido Republicano que compita vigorosamente y honestamente con el partido Demócrata para aumentar el bienestar económico de la familia estadounidense típica. Pero no con una estafa como lo es la economía del desangramiento, que simplemente hace los ricos más ricos, sino con ideas que realmente puedan mejorar la vida de la familia media. Así, el mayor reto del partido Republicano es como enterrar el programa económico de la élite que lo financia. Porque abrazar una nueva narrativa económica que realmente provea de bienes y recursos a la gente normal es lo que se necesita para poder competir nuevamente de manera significativa. Pero si usted está filosófica y dogmáticamente opuesto a políticas tales como aumentar e l salario mínimo o elevar el umbral de las horas extras, o el derecho de los trabajadores a sindicalizarse y a negociar, usted simplemente no puede hacerlo. Paul Ryan está en contra de aumentar el salario mínimo porque debe cumplir con sus donantes el oponerse a los aumentos en el salario mínimo. Del mismo modo, Marco Rubio y el resto de la élite del partido republicano. Afirmar que "aumentar los salarios es matar los puestos de trabajo" es simplemente otra forma de decir "los hermanos Koch prefieren los salarios bajos y los beneficios altos". Es la élite de los Republicanos diciendo a la típica familia americana: "Nosotros nos importamos, ustedes no". No creo que podemos eliminar fácilmente los vergonzosos racismos y nacionalismos que estamos viendo hoy en día en nuestra política o que un partido Republicano que trabaje eficazmente para promulgar políticas económicas que beneficien a muchos en lugar de a pocos eliminará el racismo en el partido. La prosperidad no eliminará al racismo, pero sería un enorme factor de distracción. Cuando la mayoría de los ciudadanos sienta que está mejor y que su futuro es seguro, no será tan importante para ellos lo que otros pierdan. La prosperidad compartida puede crear las condiciones como para que alguna poca gente razonable no esté tan enojada como para tomar en serio un payaso como Trump. Esperemos que la actual crisis en el partido Republicano traiga el cambio fundamental necesario para poder reconstituirse en un modo nuevo y más constructivo, uno en el que no todos puedan estar de acuerdo, pero que al menos no cause verguenza. Estados Unidos necesita desesperadamente un partido Republicano que represente a los verdaderos intereses de los republicanos y no sea simplemente un instrumento de los ricos para aumentar su riqueza y poder. Mucho está en juego porque si rápida y colectivamente no se encuentra cómo mejorar significativame nte las condiciones económicas de la mayoría de nuestros conciudadanos, este ciclo político parecerá manso y civilizado con respecto al siguiente.