
Por Jorge Omar Alonso
Lo habíamos dicho en OTRAS VOCES del 1º de julio pasado con relación al diálogo convocado por los Kirchner: Van a tener que reconocer a Carrió que no estuvo equivocada al no aceptar el convite tramposo.
Hoy ya estamos ante la evidencia de la farsa dialoguista, preparada por el matrimonio para dejar pasar el tiempo político y lograr tomar aire.
Nunca existió vocación dialoguista en estos farsantes y la oposición que ha caído en la trampa, comenzará a poner distancia o condicionamientos como lo hiciera el gobernador cordobés.
La realidad está mostrando que hay muy poco espacio, para fútiles parloteos alrededor de una mesa con un gobierno duro de oídos.
A estas alturas la República exige que se lleven a cabo actos concretos de rectificación del rumbo y evitar seguir yendo al abismo.
El País es un Títanic que marcha en línea recta hacia el gigante iceberg.
Si nos hundimos no va a ver Carphatia alguno que nos socorra. A no ser que volvamos con "la cola entre las patas", a buscar en los mercados internacionales un financiamiento que nos haga enfrentar la crisis con decoro. Como también volver al FMI, tan vilipendiado por nuestros trasnochados "progres".
Mientras tanto explotó el escándalo de la pobreza. De la que el gobierno niega o al menos intenta disimular con las cifras del "escandaloso" INDEK . Pobreza de la que por unos días van a hablar políticos, empresarios y medios; pero que finalmente ha de pasar al olvido.
Eso sí, pan no hay pero para el circo el gobierno dispone de dinero, para que los fanáticos tengan esa cuota de "opio de las masas" (parafraseando a Marx) que es el juego del futbol.
Los Kirchner nos están llevando al abismo y la oposición tibia y desganada, está dejando pasar la oportunidad que le mostrara el pueblo en las últimas elecciones.
La Nación esta siendo desguazada por los conflictos internos de toda índole provocados por el connubio que la preside. No hay manera de prosperar en este ámbito de batallas políticas generado desde el poder.
Si la prosperidad es ante todo una cuestión de previsión racional y de planificación en el reparto, estamos muy lejos de lograrla ante el despilfarro y la corrupción.
Debe existir orden en la administración de gobierno, porque las posibilidades de progreso tienen mucho que ver con este aspecto, como así también concordia. Sin estos requisitos nunca habrá estabilidad social.
Falta esa visión del "bien común" que en Aristóteles representaba comunidad de vida. Al perpetuarse las disensiones se perturba la sociedad, su unidad se debilita y el bien común es presa de facciones rivales (Julien Freund -"¿Qué es la política?").
El concepto schmittiano de "amigo-enemigo" puesto en práctica por los Kirchner ha hecho perder de vista la concordia interior que supone, contrariamente a lo que vivimos hoy en día, que la enemistad interna ha sido domeñada.
Creímos que el resultado del acto eleccionario del 28 de junio iba a ser el comienzo perentorio de la reconstrucción nacional; de la necesaria restauración de las leyes y el orden.
Nada de esto ha sucedido y la República sigue su marcha hacia un futuro de perturbación. Por otra parte una fofa oposición enredada en sus mezquinas reyertas comiteriles, complacida con la foto del diálogo desapareció de la escena nacional. Aquellos dirigentes de la sonrisa inalterable y la promesa pronta, se han guardado "au dessus de la mêlée".-
CYA



















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