LOS DERECHOS DE LA VICTORIA Agosto de 2009
No es usual que quienes alientan el fervor de la libertad y los valores del estado de derecho triunfen sobre una dictadura con apariencia democrática, como ocurrió en las elecciones del 28 de junio.Las consecuencias políticas de esta victoria, esto es, la transferencia del poder desde un aparato totalitario a un orden republicano son de tal magtnitud que no han sido asumidas plenamente por los vencedores entretenidos hoy por el espejismo de 2011.
Es de la esencia de lo político que la derrota de un poder hegemónico produzca efectos instántáneos, lo contrario puede ser fatal para los desprevenidos triunfadores.
La historia reciente de nuestro país desde 1983 hasta el 2009 se divide en dos tramos con eje en 2003.
El primero de 20 años, es el período de una república maltrecha convaleciente después de quince años de violencia; el segundo de seis años, desde el 25 de mayo de 2003 hasta hoy,cuando los subversivos derrotados por las FFAA y el pueblo, asumieron el mando aprovechando el desencuentro de dos caudilos que jugaron la suerte de la república según sus intereses personales.
A esta etapa la precedió una insólita y sangrienta guerra revolucionaria inducida por el enfrentamiento de los dos polos de poder mundial que, a su vez, aprovechó el resentimento de un lider populista y la ceguera política de sus opositores. Así pues, los enemigos de nuestra República de 1853 fueron un híbrido de nacionales y extranjeros que aprovecharon la confusión de la mayor crisis política de nuestra historia.
Después de 1983 el componente militar desapareció de la escena politica.
Si la judialización de la guerra siempre es un contrasentido que solamente aplica el vencedor( ej,Nuremberg) en nuestro pais fue, además, una alevosa traición.
Las FFAA no fueron condenadas por sus enemigos vencidos sino por las dirigencias politicas, sus aliados y mentores intelectuales, las más beneficiadas con el retorno del estado de derecho.
Los militares volvieron a sus cuarteles y los políticos a los despachos oficIales a vivir de los beneficios de la libertad y de las canongías del poder .Desde allí iniciaron la persecución política de las FFAA.
Aquella insólita tropelía fue corregida por Semana Santa.El Congreso Nacional,es decir el pueblo, y un presidente, mediante dos leyes y un indulto le dieron racionalidad a 15 años de demencia y extravío.
La justicia y el sentido común regresaron a la politica y con ello a la paz.
Esas dirigencias no perturbadas ya por ninguna ingerencia militar y sin ninguna contención constitucional se dieron al delirio del la improvisación y a la falsificacion del sistema republicano.
La clave de nuestro desafío politico era la institucionalización del peronismo pero nadie trabajó para ello;en su lugar se inventó el “Tercer movimiento histórico”, perdimos el límite sur de nuestra patria en un increible Tratado de Paz y Amistad plebiscitado fraudulentamente,se sometió la Constitución Nacional al ultraje de un arreglo de trastienda y se alentó la aparición de un rebrote terrorista en la Tablada.
Como colofón, hubo dos golpes de estado civiles y los veinte años culminaron con el soborno de senadores, cinco presidentes en diez dias y un default de cien mil millones de dolares.
Nada de ello es atribuible a las FFAA, fue una responsabilidad exclusiva de las dirigencias politicas, pero nadie puede vanagloriarse de un fracaso cuando la vicitima es nuestra patria y los victimarios los propios argentinos.
La República en girones, el estado desintegrado y la ciudadanía inmersa en el descreimiento y la indiferencia-
Había llegado el tiempo de la reconstrucción, del sinceramiento, del llamado a la participación, era el momento de la magnanimidad política era en suma la oportunidad de la argentinidad.Todos y cada uno habíamos fracasado ahora correspondía el arrepentimiento y la unidad fraterna.
Pero el 25 de mayo de 2003 la Argentina una vez mas faltó a la cita con su destino de grandeza y el infortunio volvió a apoderarse de nosotros.
Un pequeño déspota austral,sin otros méritos que su habilidad para mimetizarse con el poder cualquiera fuera su origen y hacer pingües negocios sobre los incautos y desposeidos asumió, derrotado,el mando del pais y entonces regresamos a la pesadilla del pasado instalando nuevamente la enemistad politica entre los argentinos el tradicional enemigo anterior El nuevo gobernante baldío de ideas y de un proyecto nacional junto a su cónyuge , inventaron el modelo distributivo, una suerte de carcajada intelectual, que ha sumido al pais en el ridículo y la dsconfianza internacional mientras acumula cifras significativas para su patrimonio personal.
Explotaron la cantera del pasado en busca de combustible político hasta llegar a las antípodas,cargaron de cadenas inicuas a sus ancianos vencedores y ocultaron prolijamente su cobardia revolucionaria y su obsecuente devoción a los funcionarios de la denostada década del 90.
El 28 de junio la Providencia dijo basta! porque fue ella la que hizo posible el triunfo sorteando todos los obstáculos y condicionamientos que impuso el gobierno ante el temor del fracaso. Este sigue siendo un gobierno totalitario que, como tal, no reconoce su derrota e intenta, aun vencido, continuar con propósitos que ponen en riesgo la soberanía nacional,como es la peligrosa inclinación de esta política exterior.
Se avecinan “tiempos revueltos” para la región latinoamericana, Chavez con sus insólitas alianzas con Rusia el Iran, más el narcoterrorismo de las FARC. y la extendida in fluencia sobre Centro America Ecuado y Bolivia provocan la reacción de EEUU que considera a parte de Latinoamérica como una hipótesis referida a su seguridad nacional.
Honduras es un indicio de estas turbulencias que exigen un tratamiento mesurado tal como el que inspira a la política exterior de Chile y Brasil y que el nuevo parlamento debe considerar con precaución.
Desde esta perspectiva y con estos antecedentes los argentinos debemos organizarnos para el futuro.
En la politica como “en la guerra no hay sustituto para la victoria”.Más aún cuando esta ha sido providencial teniendo en cuenta que se ha logrado no contra un adversario politico sino contra un enemigo del pais.
El vencedor esta obligado a explotar el éxito de la voluntad popular con el máximo de rigor, en tanto los vencidos desconozcan su condición y persistan con osadía en la misma política que llevó la ruina a la República.
Los nuevos representantes del pueblo deben corregir en forma inmediata mediante la ley los desvaríos de esta aventura que nos ha llenado de oprobio y de vergüenza,para imponer los cambios que exige la ciudadanía o apresurar su final antes de que sea demasiado tarde.
Coronel Luis Premoli
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