lunes, 17 de agosto de 2009

VERDADERO DESASTRE


VERDADERO DESASTRE QUE ERA PREVISIBLE DESDE YA HACE MUCHO TIEMPO
(El escandaloso papelón del gobierno)

Demagogia es un término que la Real Academia Española define como la “práctica política consistente en ganarse con halagos el favor popular” o también como la “degeneración de la democracia, consistente en uso político de halagos, ideologías radicales o falsas promesas para conseguir el favor del pueblo.
En otras palabras es la manipulación política deliberada para ganarse a alguien.
El matrimonio reinante, Néstor Kirchner y su esposa, son un ejemplo claro y contundente de esta práctica política. Al principio de su asunción a la primera magistratura se pensó que era una forma de incrementar su escasa legitimidad de origen. Pero esta práctica continuó durante todo su mandato y el de la actual presidente.
Es así que evitaron cuidadosamente toda decisión gubernamental que pudiese ser impopular o malquistarse con los niveles más postergados del pueblo que constituyen precisamente el mayor número de electores.
Y es así como los más graves problemas de la economía fueron siempre “sine die”, postergados para “más adelante”.
Uno de esos acuciantes y urgentes problemas era la energía. Casi todos los analistas políticos y en particular los económicos, alertaban sobre esta verdadera bomba de tiempo que se estaba activando a la luz del entendimiento de cualquier persona medianamente informada. La energía disponible se estaba agotando y si no se realizaban las inversiones necesarias, iba a llegar un momento no iba a alcanzar para las necesidades del país.
En un país con petróleo y gas como el nuestro nos estamos quedando sin gas y sin petróleo. Ahora debemos importar a precios infinitamente mayores desde el exterior.
Pensar que no hace más de una década atrás este era un país petrolero. Seguramente muchos recordarán que al sobrevolar la Patagonia de noche, se veían por doquier, los fuegos de las chimeneas de los pozos petrolíferos que quemaban el gas que se venteaba al aire.
El pedido en varias ocasiones, a aumentar las tarifas para fomentar la inversión, fue permanentemente rechazado por Kirchner. En su característico autismo, desechó todas las opiniones de los expertos referentes al tema.
Ello trajo como consecuencia que no se previó el implemento de algún aumento en forma gradual y progresiva para evitar una incidencia grande en las economías domésticas.
Y así llegamos a la actualidad en que Cristina de Kirchner autoriza en la energía eléctrica y el gas incrementos verdaderamente insólitos. Aumentos arbitrarios y groseros en luz y gas que alcanzan hasta el 400%.
Parte de este aumento se destina a un fondo de fidecomiso para obras y para cubrir los enormes costos de la importación de gas desde Bolivia y desde Trinidad Tobago.
Concretamente ese desproporcionado incremento tarifario es para compensar la ineficiencia del gobierno a lo largo de los últimos siete años.
Luego de tener las tarifas congeladas tanto tiempo, súbitamente el oficialismo se percató que había que sincerarlas y deciden hacerlo de golpe, en lugar de proponer aumentos escalonados, graduales y a largo plazo
El malestar e indignación de la ciudadanía y de la oposición no se hizo esperar. Todos esperaban un aumento tarifario de los servicios después de los comicios, pero ni el más escéptico pensó en incrementos de esa magnitud. La reacción de los usuarios fue tan fuerte que el gobierno no tuvo más remedio que echar marcha atrás
En el gobierno hubo una desorientación general. No sabían como volver a revertir la situación. Los aparentemente “sólidos” argumentos esgrimidos unos días antes, tuvieron que ser invertidos en 180º para justificar la suspensión de los aumentos. Un escandaloso papelón gubernamental.
Lo más grave de esto es que pone de manifiesto en forma evidente, lo que todo el mundo sabía: el gobierno nunca tuvo un plan energético.
Como en todas sus decisiones corre los problemas de atrás en vez de preverlos y planear adecuadamente las soluciones antes que los problemas estallen.
Pero lo que es realmente una verdadera negligencia, casi criminal, y constituye una gravísima irresponsabilidad gubernamental, es que este tema no solo es referente a la energía, sino a casi todos los servicios del país.
El postergar los aumentos y subsidiar los servicios públicos es como sembrar minas explosivas en el camino hacia el futuro.
En su descomedida demagogia, el matrimonio presidencial nunca tomó el toro por las astas para no perder el favor del pueblo. Hoy esa incapacidad, ante la falta cada vez más pronunciada de fondos, es imperativo disminuir los subsidios. Pero es tarde para hacerlo en forma gradual y escalonada.
Ya es hora de salir del mundo de fantasía de los Kirchner. Es hora de restringir los subsidios. Debemos sincerar la economía falsa y artificial en la que vive el país y al que nos ha llevado la pareja real.
El Congreso debe buscar a través de un intenso debate no politizado, las soluciones adecuadas. Debe lograr un camino adecuado para sortear el campo minado que instalaron los Kirchner . Se debe debatir libre y racionalmente sin la presión ideológica del nefasto matrimonio reinante, buscando dar una respuesta a los angustiantes momentos que se avecinan.

17-08-09 Dr. ALFREDO RAÚL WEINSTABL
alfredo@weinstabl.com.ar

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