
Castellanos - 19-Mar-10 - Opinión
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ENFOQUE
El enfermo es el país
por Ricardo Medrano
ricardo.g.medrano@hotmail.com
Luego del estrepitoso papelón que tuvo lugar antes de ayer en el Congreso Nacional, donde la oposición no fue capaz de juntar los 37 votos necesarios para obligar al oficialismo a bajar al recinto las especulaciones en torno a las razones de esto se dispararon al descubrir que la razón de ese voto faltante era la endeble salud del ex presidente de la Nación, Carlos Saúl Menem.
La semana pasada, cuando sucedió lo mismo, las razones detrás del faltazo del riojano estaban más o menos claras, si bien se especuló con arreglos entre el senador opositor y el oficialismo, la verdad giró en torno al divismo del viejo zorro político, sabedor que su premeditada ausencia lo devolvía al primer plano del apolítica nacional y se cobraba viejas y constantes afrentas. Decía así adiós a un ostracismo que él juzgaba injusto.
Lo que ha sucedido en esta ocasión parece ser distinto, al parecer Menem se encuentra enfermo, en reposo, sufriendo una fuerte gastroenteritis que le ha imposibilitado concurrir ayer a su puesto de trabajo, que no es otro que ocupar la banca de Senador por la provincia de la Rioja posibilitando con su presencia el tratamiento del injusto y unitario impuesto al cheque.
A pesar de estar pecando de ingenuos al creerle a un político de raza como es el caso de Carlos Saúl Menem, y asumiendo que no hay una agenda secreta a la que responde el tema de su salud está en este momento en el tapete, ya que su indisposición ha paralizado el accionar de la cámara en un momento más que delicado.
Si la salud del veterano político es realmente un impedimento para que cumpla su función es quizás el momento oportuno para que dé un paso al costado, permita la entrada del siguiente en su lista, para que con su lozana salud pueda cumplir con la tarea que la Nación le demanda.
El verdadero enfermo en estos momentos es el país, y si algo no se puede permitir son estas demoras para tratar los temas urgentes que lo están desangrando de forma rápida y desgraciadamente eficaz.
El único freno a este gobierno despótico y autodestructivo son los demás poderes, quienes con su autonomía, su apego a las leyes y su trabajo constante impiden a duras penas los delirios constantes de la pareja patagónica.
Para que esto suceda se tiene que constar en todo momento con el número mágico, el 37, que le otorga la mayoría, efímera es verdad, a la oposición para tratar, dentro de lo posible de enmendar los desaguisados de la reina Cristina y el caballero consorte. Menem sin duda ya tuvo su oportunidad, pero de todos modos, es quimérico pensar que el caudillo riojano renunciará a sus fueros en estos momentos delicados, que se retirara por sus propios medios y que permitirá con su renuncia la renovación esperada, por mucho que su actitud egoísta le cuesta a la Argentina y a todos sus habitantes.



















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