domingo, 4 de septiembre de 2016

CABALLERÍA AMARILLA

EL GOBIERNO DE CAMBIEMOS La caballería viene en camino pero... puede llegar muy tarde Justo cuando intenta demostrar que aparecen 'brotes verdes' en la economía, en un intento de abrir una venta de tiempo más allá del 2do. semestre, la Administración Macri ha quedado atrapada en el debate tarifario, en especial las tarifas de gas, del que no consigue salir y que tiene un corte transversal en la sociedad: inquieta y hasta enoja no sólo a electores de Daniel Scioli y Sergio Massa sino también a muchos de los de Mauricio Macri. Este escenario fue el disparador de la reflexión dominical de Claudio Chiaruttini en su programa "Sin Saco y Sin Corbata". "Es una carrera contra el tiempo, salvo que el Gobierno comience a cosechar logros y éxitos; y que los haga valer en la mesa de negociación." por CLAUDIO M. CHIARUTTINI Sólo en la imaginación frondosa de Jaime Durán Barba, Mauricio Macri tiene más de 60% de imagen positiva. Según todas las encuesta serias, las cifras a favor del Presidente de la Nación no dejan de caer y, para aquellos consultores que abrevaron en aguas del kirchnerismo hasta hace poco, la imagen negativa ya supera la positiva, aunque con una mínima diferencia; confirmando la tendencia declinante. Este resultado no es casual, la recesión ha tenido un profundo impacto en las expectativas de los ciudadanos, tanto aquello que confiaron o que enfrentaron la candidatura de Mauricio Macri. Justo en el frente donde el PRO tenía todas las de ganar, un tema como el “sinceramiento” de las tarifas públicas, contener la inflación e incentivar la producción y el consumo se han convertido en lodazales donde quedaron empantanados las figuras del mejor, supuestamente, Gabinete Económico de los últimos 80 años de la tortuosa historia económica argentina. El Gobierno podrá minimizar el poder de convocatoria del kirchnerismo, como quedó confirmada en el cierre de la “Marcha por la Resistencia” la semana pasada. Sin embargo, no puede ignorar la inmensa convocatoria del cierre de la “Marcha Federal” y el fuerte rechazo que expresaron los 3 secretarios generales de la CGT peronista, luego del encuentro con el ministro de Trabajo, Jorge Triacca. Mientras que Pablo Micheli y Hugo Yasky prometieron un paro general en corto plazo, los 3 de la CGT confesaron que si no obtienen respuestas del Gobierno, el próximo 23/09, el Comité Central Confederal podría decidir tomar medidas de fuerza que, conociendo el ADN peronistas del sindicalismo tradicional, terminará con una huelga general. Este escenarios se produce justo cuando algunos informes económicos destacan que se comienzan a observar algunos “brotes verdes” (como el aumento del patentamiento de autos y motos, la suba de permisos para la construcción, el incremento de las ventas de cemento portland luego de 6 meses consecutivos de caída o que el consumo ha dejado de caer). Pero eso no puede ocultar que ** el crédito al sector privado siga cayendo, ** el Índice FIEL de producción industrial acumule una baja de 4,3% en 7 meses, ** la recaudación fiscal sigue deteriorándose ante la inflación, ** volvió a derrumbarse la confianza de los consumidores, y ** los precios de los alimentos se resisten a ceder pese al esfuerzo por controlar el circulante que realiza el Banco Central. Tantos los informes del IAE Business School, de la Fundación Mediterránea, de la consultora Economía & Regiones, y del Departamento de Economía del Banco Ciudad coinciden que se mantienen las expectativas de fuerte reactivación para el último trimestre o el primero del próximo; por lo cual, se confirma que estamos en semanas de inflexión para el proceso recesivo que lleva 5 años. Sin embargo, para cuando ocurra, puede llegar a ser tarde para evitarle a la Casa Rosada (y a Mauricio Macri en particular) un mayor desgaste y costo político y de imagen positiva, tal como ha tenido hasta ahora. Por escasos $30.000 millones, en comparación con el inmenso Presupuesto Nacional vigente o por el que se presentará el 15/09, el Gobierno ha quedado encerrado en un conflicto inmenso por el “sinceramiento” tarifario que ya ha sido bautizado por el ambiente político como “la Resolución 125 de Mauricio Macri”. Un día después de presentar el Presupuesto Nacional 2017, el Gobierno deberá enfrentar una Audiencia Pública por el aumento del gas que será usada por la Casa Rosada como el escenario para presentar un nuevo esquema tarifario, que puede incluir pautas diferenciales de suba según las zonas del país y subsidios para la clase media urbana. Pero, para muchos de los que pidieron hablar en la sesión, se está creando a una oportunidad para seguir criticando y esmerilando a Mauricio Macri y a la gestión del PRO. Según todas las fuentes consultadas, la Audiencia Pública va camino a transformarse en un inmenso circo donde se mezclarán presentaciones técnicas, discursos politiqueros, quejas diversas, reclamos políticos o intentos de ganar 10 minutos de fama en la televisión o, todo en medio de una nueva oportunidad para crear otro lodazal judicial que postergue la suba del gas y obligue a la Corte Suprema a volver a intervenir. Y todo este inmenso proceso de desgaste político no impedirá que baje el monto de los subsidios a la energía que deberá pagar el Tesoro Nacional, que según algunos informes técnicos que están circulando por despachos oficiales, podría superar los $200.000 millones y con tendencia a subir en el año electoral que se avecina. Ya lo vimos el viernes, cuando por un DNI, la mitad de los $148.000 millones que se subió el Gasto Púbico fue para el sector energético. El escenario puede parecer pesimista, sin duda. Pero tiene condimentos más duros. Uno es la confirmación pública de la pelea entre el presidente del Banco Central, Federico Sturzenegger, y el ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay; sobre el mecanismo para controlar la inflación. El otro, la imposibilidad notable del Gobierno de hacer demostraciones de fuerza o exhibir triunfos políticos o económicos. La pelea entre Alfonso Prat Gay y Federico Sturzenegger puede ser sobre cómo bajar la inflación, pero el reclamo creciente que hay en los economistas ortodoxos, los gremios, los banqueros, los industriales o las fuerzas opositoras es que Mauricio Macri debe mostrar cuál es el plan económico. En otras palabras, además de cómo bajará la inflación, cómo espera el Gobierno crear fuentes de trabajo, incentivar la inversión, aumentar el consumo y regenerar la confianza que había hace 6 meses. La falta de un ministro de Economía que concentre el poder, la ausencia de costumbre de Mauricio Macri de trabajar con “planes económicos”, tal como se lo vio al frente del Gobierno porteño durante 8 años; y el desarticulado anuncio o concreción de medidas económicas; más los “balazos” en el pie y el abuso del mecanismo de “ensayo/error”, crean la sensación de que la Casa Rosada improvisa sobre la marcha, que va corriendo detrás de los hechos y que sólo la realidad la obliga a reaccionar. En el PRO hay toda una explicación técnica de porqué no sirve tener un “plan económico” o un ministro de Economía que concentre todo el poder. Sin embargo, quienes se paran enfrente a Mauricio Macri y sus funcionarios, tienen una larga lista de exigencias y demandas que, en el fondo, implican un plan que reclama respuestas por parte de la Casa Rosada. Tomemos el caso de la CGT. Los sindicalistas fueron con demandas claras al ministro de Trabajo, Jorge Triacca, en especial, exigieron volver a la doble indemnización y congelar las suspensiones y despidos. No obtuvieron respuesta. A cambio, se les ofreció participar de la reforma del nuevo Impuesto a las Ganancias. Aceptaron. Pero mantienen su amenaza de una medida de fuerza en el corto plazo. Las demandas de la CGT no terminan allí. Esta semana, los gremios industriales se reunirán con el ministro de Producción, Francisco Cabrera, con un pedido para que frene las importaciones y defienda el “trabajo nacional”. Luego se verán con el titular de la cartera de Salud, Jorge Lemus, para reclamar fondos para las obras sociales, quieren intervenir en la redacción de la nueva Ley de ART y buscan evitar que los pacientes de enfermedades crónicas o terminales elijan sus medicaciones, según indicaciones de sus médicos tratantes, para que acepten fórmulas genéricas de menor costo. Por fin, cuando llegue de su viaje de China, Alfonso Prat Gay deberá enfrentar a los 3 Secretarios Generales de la central sindical peronista y explicarle cómo es que no ve inflación, cuando los todos los indicadores muestran lo contrario. Otro caso es Sergio Massa. Cada vez que el Gobierno se sienta a negociar el tratamiento de una Ley, debe ceder al Frente Renovador espacios de poder en el Gobierno Nacional o en la Provincia de Buenos Aires. Y cada cargo tiene acceso a una caja que ayuda a mantener la estructura electoral creciente del massismo. Un curioso “regalo” del PRO a la fuerza política que es su principal competencia electoral. Sin duda la forma de Gobernar del PRO y de Mauricio Macri es muy diferente a lo visto los últimos 50 años en la Argentina, pero eso no implica que sea eficiente y eficaz o que genere buenos resultados para el país o para el propio Gobierno. Máxime cuando las fuerzas opositoras y las corporaciones siguen manejándose como hace 70 años. Mientras Jaime Durán Barba y el Jefe de Gabinete, Marcos Peña, quieren concentrar la comunicación pública a través de las redes sociales, la oposición logró copar la Plaza de Mayo, Puerto Madero fue cercado 3 días y las amenazas de paros o nuevas movilizaciones crecen semana a semana. Puede ser que estemos viendo al marketing político del Siglo XXI enfrentando la batalla por el campo político a una clase política formada y condicionada por los años ’70, pero no se puede jugar con la gobernabilidad tan azarosamente, como si fuera un peligroso experimento social. A casi 9 meses de haber llegado a la Casa Rosada, el Gobierno de Mauricio Macri tuvo 3 meses de grandes éxitos económicos, otros 2 meses de buenos logros en el terreno político y, luego, quedó empantanado en la gestión. Anuncios, se han hecho decenas. Ni los propios funcionarios públicos los recuerdan. Sin embargo, las concreciones no llegan. El 10/12/2015 fue el día de mayor poder, fuerza y potencialidad de Mauricio Macri y del PRO. El 10/20/2015 fue el día de mayor debilidad, incapacidad y desarticulación de la oposición. Desde entonces, el Gobierno está cada día con un poquito menos de poder, fuerza menor y con una potencialidad limitad. Por su parte, desde entonces, la oposición avanza en su rearticulación y recupera su potencialidad. En el fondo, es una carrera contra el tiempo, salvo que el Gobierno comience a cosechar logros y éxitos; y que los haga valer en la mesa de negociación.