miércoles, 29 de abril de 2009

TU MIEDO....


TU MIEDO ME ASUSTA
por José Luis Milia

Días atrás en un artículo el autor hacía mención a esta frase de Shakespeare: “de lo que tengo miedo es de tu miedo”. Nada mejor que esta frase para definir el pensamiento de una gran parte de los ciudadanos de la República. Nada mejor para definir nuestro futuro inmediato. En particular en el tiempo que nos queda hasta fin de año.

Podemos tomar a Néstor Kirchner en broma. Podemos reírnos de su figura de Quasimodo y de su dicción, podemos hacer mil chistes sobre él y reconozco que cuanto más duros y sangrientos más me divierten. Nos puede mover a risa la comparación entre su exaltado mal vestir y la compulsión psicológica de su mujer para - Hérmès, Ferragamo y Vuitton, mediantes – sepultar bajo pilchas caras un pasado de chirucita de barrio discriminada en un colegio paquete de La Plata. Pero lleguemos hasta ahí y empecemos a pensar en serio que es lo que nos depara el destino porque el miedo de Néstor Kirchner a ser desplazado, de ver que el 28 de junio se iniciaría el relato de su agonía, puede tener, para la República, consecuencias trágicas. Porque a él, jamás le importaron la verdad, el consenso, el diálogo y, lo que es más grave, el uso de la razón. Por que él, seguramente piensa - en base a estos postulados de su particular ética – que si durante cinco años ha utilizado con éxito el enfrentamiento entre argentinos para medrar políticamente por que no recurrir a nuevas escaramuzas al encontrarse en la prueba más dura que deberá sobrellevar. Escaramuzas que esta vez, y dado lo que él y sus secuaces pueden perder, no se limitarán a unas trompadas en Plaza de Mayo

NK sabe que es probable que pierda las elecciones, que es grande la posibilidad que a partir de diciembre se encuentre huérfano de alcahuetes en el congreso, que va a asistir a una estampida de gobernadores, intendentes y sobones de toda laya como ningún presidente la vió, pero también sabe que entre el 28 de junio, día de elecciones, y el 10 de diciembre, fecha de terminación de mandato de muchos diputados y senadores median ciento sesenta y cinco días en los que seguirá teniendo a sus órdenes un congreso leal hasta la obsecuencia, que aún tendrá la caja y que dispondrá de la suficiente cantidad de patoteros que saben que después de diciembre entrarán en el dudoso estatus de “mano de obra desocupada”. Por todo esto, SU MIEDO me asusta.

JOSE LUIS MILIA
Josemilia_686@hotmail.com

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