
Enfoques Positivos - 18-Nov-09 - Editorial
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El miedo a tener otro caso como los
de KOSTEKI y SANTILLÁN, fue lo que
hizo frenar a CRISTINA KIRCHNER el
acto de la CGT y los "piqueteros K"
Temieron un enfrentamiento con sectores de izquierda que les son rebeldes.
Se viene una fuerte lucha por el control del espacio público.
La mejor e indiscutible prueba de que los KIRCHNER no tienen todo absolutamente bajo control, ha sido la marcha atrás que tuvo que ordenar la Presidente acerca del acto que tenían preparado para los próximos días la CGT y un grupo de entidades de "piqueteros K", porque el mismo iba a ser, precisamente, una muestra de ostentación de poder, que debería haberse presentado sin ningún tipo de alteración y en orden.
Pero habría obtenido la información, NÉSTOR KIRCHNER -el verdadero impulsor de la suspensión del acto -, de que grupos que hasta ahora no ha podido controlar el Gobierno, se iban a manifestar frente a ese acto, y tal vez aplicando modalidades violentas.
No puede dejar de considerar, el ex Presidente, los casos de las muertes de los "piqueteros" MAXIMILIANO KOSTEKI y DARÍO SANTILLÁN, en ocasión del interinato de EDUARDO DUHALDE en la Presidencia de la Nación, acontecimiento que aceleró el llamado a elecciones y un fuerte golpe a la gestión de entonces.
Y en realidad, a lo único que le está teniendo miedo KIRCHNER por estos días, es a que le "pongan un muerto" al Gobierno de su mujer, con las consecuencias negativas que él ya puede prever. Le teme más a esto -según fuentes que suelen obtener información muy confiable procedente de la Residencia de Olivos-, que a cualquiera de los políticos opositores.
Lo fuerte desde ahora pasará por la toma de la calle, y en especial por lo que pueda suceder el 10 de Diciembre, fecha en que probablemente se organice una concentración importante de rechazo al Gobierno y de apoyo a los nuevos Legisladores que asumirán en esa fecha. Ese acto aún no ha tenido entidades importantes que se animen a avalarlo, pese a que están circulando correos electrónicos provenientes de distintos particulares invitando a su asistencia, por lo que este medio volverá sobre el tema, a efectos de mantener informados a sus lectores.
Es que para la entidad o agrupamiento que lo convoque, habrá una importante responsabilidad, por cuanto allí mismo podrían provocarse algunos desmanes, más allá del ánimo de reclamo pacifista que lo anime. Y en ese desmadre lo que acontezca puede llegar a ser de gravedad.
El control por el espacio público ya ha sufrido varios intentos en las últimas semanas. El Gobierno hace lo propio para no perder protagonismo, pero probablemente no le alcance, porque se está encontrando con que no le es posible manejar todos los hilos del poder, le están apareciendo disconformes fortalecidos, por más que sus socios más allegados, como lo es el caso de HUGO MOYANO, estén intentando neutralizar a determinados grupos rebeldes. En esos grupos hay algunos dirigentes que no aceptan ser comprados por los Funcionarios que les manda KIRCHNER, y que no creen en las promesas que estos les hacen.
La calle, dicho así en el sentido más amplio, tiene que estar manejada o controlada por alguien. Ese alguien, en un estado de Derecho, debe ser el propio Estado a través de sus autoridades legítimas. Si esas autoridades, por puntuales conveniencias que consideraron oportunas sus Jefes naturales, fueron permisivas con los delitos de ocupación del espacio público, y hasta de agresión a los particulares que quisieron defenderlo, no actuaron debidamente, creando con ello una seria confusión que fue hábil y rápidamente aprovechada por grupos de una izquierda radicalizada que ahora costará contener.
¿Cómo se podrá lograr esa contención si no lo es con la fuerza del Estado, con una inevitable represión, por más que la misma, que en muchas ocasiones es absolutamente legal, haya venido siendo descalificada por cuestiones ideológicas que de tan conocidas no se hacen necesario recordar .?
Habrá que ver qué hace ahora el Gobierno, desde esta misma semana, ante su propio reconocimiento de que tiene miedo de exponerse públicamente en un acto callejero.
Y también habrá que estar atentos por lo que también hagan quienes inicialmente pensaron en la organización del acto para el día 10 de Diciembre, que inclusive contarían con un importante "tractorazo" sobre Buenos Aires. Ellos evaluarán los pro y los contras. Están los que aprovecharán este retroceso del Gobierno para argumentar que hay que acompañar un gesto de este tipo para evitar enfrentamientos, y aparecerán los otros, los que impulsarán el acto como única forma posible de enfrentar definitivamente a un Gobierno que resiste los carriles institucionales y avanza sin frenos hacia una explosión del país que por momentos parece inevitable.
Tal vez para nuestra próxima Edición, de esta misma semana, o en algunas de las siguientes, ya hayan aparecido algunas respuestas públicas a esta incógnita.
Lo que sí ya puede saberse, es que la tensión social ha venido aumentando de un modo tan fuerte en la Argentina, que las soluciones a los problemas de la política, ya nunca más serán sencillas ni rápidas de implementar, y que además, los tiempos son cada vez más cortos ...



















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