jueves, 3 de noviembre de 2016

POEMA QUE CAUSO PENAS

A MI SABLE Me dio pena la lectura del poema, mientras lo leía. Me dio pena comprobar que tengo razón cuando alego que nuestros "hombres de armas", condición que tanto orgullo produjo en el poeta del sable, fueron orgullosos de portar el uniforme de los "hombres de armas de la patria" y que hasta ganaron una guerra (tal como relata el poeta) hasta que los enemigos huyeron a las ciudades a esconderse debajo de las camas (tal como relata el poeta) pero.... No sé por qué sentimiento y qué orgullo no demostrado, sometieron sables y uniformes a sus propios vencidos, declarándolos vencedores. Puedo entender que un legislador use sus argumentos y alocuciones para intentar derrotar y humillar a nuestros "hombres de armas". Están haciendo lo suyo. Puedo entender que un periodista de pantalla de TV use su imagen y palabra para intentar derrotar y humillar a nuestros "hombres de armas". Están haciendo lo suyo. Puedo entender que un periodista de periódico impreso use su pluma y palabra para intentar derrotar y humillar a nuestros "hombres de armas". Están haciendo lo suyo. Puedo entender que un escritor de libro use su tipeadora para intentar derrotar y humillar a nuestros "hombres de armas". Están haciendo lo suyo. Puedo entender que una madre de subversivos haga marchas tras marchas para intentar derrotar y humillar a nuestros "hombres de armas". Están haciendo lo suyo. Puedo entender que una abuela de subversivos haga marchas tras marchas para intentar derrotar y humillar a nuestros "hombres de armas". Están haciendo lo suyo. Puedo entender que zurdos marxistas accedan al poder máximo de la Nación y desde su poltrona accionen para intentar derrotar y humillar a nuestros "hombres de armas". Están haciendo lo suyo. Cada zurdo empleó su arma para intentar derrotar y humillar a nuestros "hombres de armas". Hicieron lo suyo. Lo que no puedo entender es que nuestros "hombres de armas y uniformes de la Nación y de la Patria" no hayan "hecho lo suyo", esto es, defender "hasta la última gota de sangre" el honor de la nación y de sus camaradas de armas, en vez de lo cual entregaron vil y cobardemente el triunfo de la Patria a los vencidos. Insólito, sin precedentes en el mundo. ¡Escribas y lectores, pueden comprender mi pena y amargura y el por qué de mis acusaciones de cobardía? Norberto Vestidelli