sábado, 1 de septiembre de 2007

LOS DEMIURGOS

LOS DEMIURGOS


Es normal escuchar al Presidente y a su esposa, exponiendo en atriles o
actos de campaña, como si fueran Demiurgos, a los que la filosofía platónica
signaba como creadores y ordenadores del mundo -en el caso Argentina- y que la terminología griega marcaba como "el que produce".

Sin duda lo son, pero de palabras futuristas, como si fueran ajenos a
los gobiernos pasados (de los que son y fueron parte) y con léxico que no se
sustenta en hechos o logros palpables para el común de la gente.

Palabras... tan sólo palabras que llegan generalmente a un auditorio
humilde, trasladado u obligado, por favores recibidos, a prestar
concurrencia con el fin de asignarle masividad para el spot o la foto generadora de tendencia triunfalista.

Está demostrado científicamente que todo ser humano (negro o blanco,
pobre o rico, etc.) nace con la misma inteligencia. Su desarrollo suele
paralizarse por distintos motivos, siendo el más conocido la falta de
estímulos que otorga la pobreza a una sociedad con carencias elementales. Una pobreza que el Gobierno ha incrementado e intenta minimizar o se jacta
de combatirla en teoría, incluso inventando estadísticas, al solo efecto
de aumentar su clientela y ser visto como demiurgo.

Quienes, medianamente ilustrados, comprenden la magnitud de los
atropellos oficiales en todos los órdenes, los riesgos de la Nación, los
problemas de nuestros días y los que yacen debajo de los felpudos o
alfombras de la Casa Rosada y Ministerios, comienzan a sentirse atrapados
dentro de una sensación apocalíptica, comprobando la inercia e indiferencia
del pueblo para definir su próximo Presidente.

Apocalipsis que enfrenta la creación de un Estado sano, exento de
vicios y mentiras, pero que algunos -a la luz de los comicios-, de manera
perversa, piensan que, manteniendo una prescindencia participativa, los males ocultos le explotarán a la "electa por el dedo".

Deben comprender que cualquier cataclismo no va a afectar a la cabeza del iceberg (Cristina Kirchner) ni a sus socios, sino que la frustración nos alcanzará a todos y, especialmente, a la República con su inserción en el mundo (aunque nos inculquen que el universo termina en Venezuela), amén de los pobres que han sembrado en todo el territorio nacional.

Hemos vivido un experimento kirchnerista, sumidos en la esterilidad del
viejo lema "Gobernar es anunciar".

El 28 de otubre, superando personalismos, fórmulas que obvian candidato
a Presidente, excepticismos y el remanido verso del "mal menor", la
ciudadanía necesita "desacralizar" la profecía de las encuestas y
tomar conciencia que es la artífice del destino de la Patria y no debe
resultar genuflexa a los que piensan perpetuarse en el poder sin cumplir
su obligación de preservar las Instituciones.

De todos nosotros depende.

Saludos

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