
El ministro canaricultor y el pajarito que murió
por falta de asistencia veterinaria en el Tango 02
Algo parecido a "El mandarín y el mirlo" de Sung Pin Miei. Después del poema, toda la historia triste del ave cantora que quería el ministro y pagamos todos nosotros, retenciones incluídas. Sentido Pésame.
Sainete criollo sin pretensiones
.- Soy el ministro De Vido
Y lo estoy l la mando a Ud,
para que me informe a su vez
si sabe, como intendente
si hay algún contribuyente
que cría canarios cantores
pues me han llegado rumores
que hay por allí un pajarito
que canta como un bendito
como si fuera Gardel
De ser cierta esta noticia,
Le doy la seguridad
Basada en mi potestad,
que si me consigue el ave
no habrá necesidad
que yo no pueda remediar
viviendas, pavimento, luces
y hasta p la nes trabajar.
Hay en Trenque Lauquen un criador de canarios que es propietario de un campeón internacional que canta como Pavarotti. Hacerse con él se había convertido, para el ministro, en una obsesión simi la r a la que embarga a Cristina cuando Vuitton presenta su nueva línea de carteras
Frente a esta requisitoria, no escatimó, el intendente Barracchia, su mandado, ni ha la gos ni presiones para conseguirle el pajarito al ministro. Es menester ac la rar que tampoco quería, el ministro, pagar mucho por el campeón. Mejor dicho, esperaba un gesto de alguien, del intendente, del criador o del FPV de la localidad.
Nadie sabe la s intimidades del tira y afloje, ya que el ministro ofrecía desde p la nes trabajar a útiles esco la res, pero parece que para el criador, nada, hasta que al final se sabe que el intendente transó en un p la n de treinta y cinco viviendas y media a ser terminadas antes octubre de 2009. Antes de la vieja fecha de elecciones. La terquedad del criador hizo que el ministro, finalmente, aceptara un canario subcampeón.
Una vez terminada – duró bastante tiempo – la transacción y el pajarito de marras en manos del intendente Barracchia, el ministro, embargado por una inocultable emoción envió el Tango 02 a Trenque Lauquen para buscar el ave canora. Esta fue embarcada junto con una primorosa jau la de procedencia china un día que, según cuentan los lugareños, el pampero sop la ba con inusual violencia. Nunca se supo la causa, si era porque el pajarito no estaba acostumbrado a vo la r, por el susto que se llevó por los bandazos que daba el avión, o por alguna otra razón, el ave murió. La verdad es que al único que se podía responsabilizar de la trágica muerte del pájaro trovador era al ministro, quien, después de haber gastado “sus” buenos dineros en el combustible necesario para un vuelo de 800 kms para buscar un canario no fue capaz de gastar algunas monedas más mandando – además del profesor de música que llevó - un veterinario para garantizar la vida del cantor.
Las treinta y cinco viviendas y media, por supuesto, nunca se hicieron luego del luctuoso percance
JOSE LUIS MILIA



















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