domingo, 19 de abril de 2009

LOS PALURDOS


Amigos y Compatriotas:

El gobierno hace aprestos para revalidar su gestión y su permanencia en el poder, enderazo a tapar sus criminales actividades.
La oposición, esa suerte de quintas columnas del Sistema, se alistan para un reemplazo.
No existen dos bandos, como en una contienda bélica y regular.
Todos, en una suerte de conjunto, procuran un sólo objetivo: La continuidad del Republicanismo.
Los que supuestamente, medirán fuerzas con los K, son un hato de impresentables.
Pero ésa, tan sólo es una visión, diría estética.
La que delinea las formas extrínsecas de algo, que desea aparentar como ¿progresista?.
Un deceso como el de Alfonsín, es analizado en perspectiva, como una dósis de esperánza.
Nunca antes, dentro de este cuarto de siglo, un funeral presidencial concitó a tanta gente.
Creo conocer, de algún modo la idiosincracia de nuestro Pueblo.
Es de naturaleza necrofílica; Rosas, Yrigoyen, Evita, Perón.
Se sigue evocándo a los muertos. ¿Será acaso para que resuciten?.
Estoy seguro, que menos de la mitad de los concurrentes al sepelio y al cortejo fúnebre fueran radicales.
Había más curiosos que adherentes a esta continuidad yrigoyenista.
Es la inercia de las masas, que se movilizan por una connotación más emotiva que racional.
Pero, ésto que en el fondo es una mera trivialidad dentro de un contexto mucho más agudo, nos acredita la ausencia de referentes y por sobre ello, de ideas.
Alfonsín Jr, lejos de exhibir un marcado luto, permanecía exultante y sonriente, ya que el deceso de su Padre, lo convertirá en Diputado.
Así somos.
Mediocres, banales y enfrascados en una charada que no tiene vencimiento en el tiempo.
Raúl Alfonsín, fue el responsable directo, junto a su valijero Nosiglia, en otorgarle a Menem, la posibilidad de la reelección.
En su momento, se afirmó que 54 millones de verdosas razones, aportadas por Luis Barrionuevo al Coty, fueron suficientes, para que el líder radical, le otorgara la derecha al turco, para que pudiese continuar su obra de despojos y lujurias.
Sus exequias se asimilaron a la pérdida de un prohombre, de un Patriota.
Pero no fue en vida nada de eso.
En su momento, cuando su fallecimiento, traté de ser indulgente con su memoria, porque consideré que en esencia, no era un sujeto perverso.
Aún sostengo esa tesitura.
Pero pretendo avanzar más allá del hombre, para introducirme dentro del ideario de sus herederos.
Cobos, Carrió, Morales, Sanz y el resto de las bancadas de esa agrupación, no tienen secretos.
Son los exponentes de una medianía, que se remonta a 1916, cuando saborearon por vez primera el mando.
Nuestros historiadores, en su mayoría devotos de la inobjetividad, no le han brindado a la Sociedad, la correcta lectura de los hechos.
Una línea ascendente de Populismo, fue captada por otra en la mitad de los cuarenta.
La catársis de esa mutación todavía guarda cierta pendencia.
El Peronismo que jamás tuvo una ideología, reemplazó en el pensamiento colectivo, a un yrigoyenismo que tampoco la tenía.
Estos devaneos, que nos acompañan desde hace más de sesenta años, ha dejado sus marcas.
Un gobierno que dice enarbolar las banderas de algo que no se sabe en esencia que es dogmáticamente, se enfrenta internamente a una corriente disidente que es otra olla de grillos.
De la vereda de enfrente, un conjunto de referentes de una vertiente, como la radical, que ignora cuáles son sus principios, se prepara para ofrecer batalla.
El desiderátum de nuestras desventuras se ha postrado en esos acertijos, que nadie se ha encargado de decodificar.
La Argentina, al parecer carece de destino, porque no tiene un perfil ideológico.
Nos limitamos a ver como los candidatos de cualquier orientación emergen, por generación espontánea.
Porque nuestro Pueblo, tampoco guarda compromisos.
Miles de millones de dólares se han dilapidado, dentro de este circuito democrático durante los últimos 25 años.
Sindicalistas, que en nada se diferencian de la mafia norteamericana, siguen timoneándo las decisiones de cualquier administración.
Una prensa complaciente, que sólo cuenta con esporádicos destellos de virtud periodística, ha apañado desde antiguo, estas expoliaciónes sistemáticas.
El sector industrial, que desde siempre ha abrevado en la procura de privilegios, se ha formado en la ausencia de competitividad, icnluso en los interregnos de gobiernos de facto.
Y finalmente el sector Agropecuario, que tolerando lo intolerable, de una presión impositiva confiscatoria, tampoco entiende como gestionar, para reconstruir su independencia como rama de producción.
Esta es, sin pretensiónes revisionistas, una apretada sinópsis de lo que fuimos y de lo que somos.
El gobierno, es muy probable que caiga, si los guarismos electorales, no lo benefician con más de un 35% de los sufragios generales.
Todo indica que así será, de acuerdo a los pronósticos.
Por primera vez en seis años, las encuestadoras, que siempre han percibido jugosas sumas, por sus mentirosas mediciónes, ahora pretenden despegarse de lo inevitable.
Es una señal.
Pero sobre lo que debemos comenzar a reflexionar, es otra cosa.
¿Quien se hará cargo del Buque?.
Cobos, es como dicen los españoles de un timorato, un meapilas.
Si nos trasladamos al escenario de una Asamblea Legislativa, rápidamente observaremos como el peronismo disidente de Duhalde, Solá y De Narváez, secundados por el presidenciable Macri, pugnarán para imponerse a la coalición que seguramente aglutinará a radicales, coalicionistas y socialistas.
Este y no otro, es el verdadero dilema.
Tendremos que elegir un representante de toda esta mersa que toma a la política con esa consigna de pannis lucrandi.
Esta Argentina, que pese a todo aún es Nuestra Patria, carece de potenciales mandatarios.
Al menos, no los encuentro adecuados y confiables, entre las filas de quienes se autoproclaman como los naturales herederos de una forma de gobierno, tan mendáz como nociva.
Todos, insisto, absolutamente todos, han pertenecido a un radicalismo anodino, como a un peronismo pernicioso.
No he escuchado a ninguno, nuevamente a ninguno, formular una autocrítica.
Los peronistas, que como decía acertadamente Jorge Luis Borges, son incorregibles, fueron a su tiempo menemistas de la primera hora.
Léase Duhalde, Macri, Solá, De Narváez y todos quienes los secundan.
Los radicales, hicieron lo propio con la gestión alfonsinista.
Ninguno de estos últimos, ha pronunciado una sóla frase, con respecto a los galpones de Del Conte, aquél Administrador de Aduanas, que confirió beneficios impositivos en favor de empresas inexistentes en Tierra del Fuego y en los pagos de los Rodriguez Saá, irrogándole al Fisco Nacional, pérdidas de más de diez mil millones de dólares.
Tampoco por el asalto al Regimiento de Infantería Mecanizada nº 3 de La Tablada, pergeñado por Nosiglia, que le costó la vida a Soldados y Policías, en la más canallezca celada, de la que hemos tenido noticias.
Mi pregunta entonces, deviene como cuasi obligatoria:
¿Son de confiar estos mediocres, que coadyuvaron con su silencio y/o complicidad directa ó indirecta tantos crímenes contra La Patria?.
¿Se puede validar la circunstancia que el Coty, permaneciera en primera fila, durante el responso de Alfonsín, cuando sus manos están teñidas con la sangre de nuestros Compatriotas caídos arteramente, por un ataque guerrillero?.
¿Cuál es la ética radical que tanto pregonan los que miltan en sus filas?.
El gobierno de estos crápulas K ha gozado de buena salud, durante estos años, por omisiónes de este tipo.
Por el cinismo de quienes dicen representar los valores que La Patria le confía desinteresadamente a cualesquiera de estos palurdos, que se creen candidatos a Estadistas.
Bien Damas y Caballeros, el interrogante, según la leyénda, que Pedro se planteó huyéndo de la Guardia Pretoriana de Nerón, cuando abandonaba Roma por la Vía Apia está más vigente que nunca:
Quo Vadis Domine - Dónde vas Señor-.
Cordialmente Lucio Catano (h).-

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