lunes, 28 de septiembre de 2009

SENTIDO COMÚN


Nuestro país está pasando por momentos muy delicados donde impera la confusión y el desconcierto. Mientras todos concentran sus esfuerzos en la ley de medios diariamente mueren personas por hambre, por la inseguridad o el flagelo de las drogas. Y nos enteramos que el único radar que vigilaba -como podía- nuestras fronteras se sacó a pesar de las contabilizadas 141 pistas clandestinas por las que no solo ingresa droga, también entran y salen personas: mujeres, bebés, niños víctimas de la Trata de personas. Porque entre estas mafias se hacen favores. Se habla de disolver la SEDRONAR, se elabora un documento sobre las políticas públicas para el abordaje de este tema con muchos errores pero nadie presta atención. Hasta la Iglesia, acertadamente hizo un llamado de atención sobre todo lo que no estamos mirando, y que pasa. Escucho entonces al decano de la Corte Suprema de Justicia Carlos Fayt expresándose con la simplicidad de un niño: "se necesita que no siga lloviendo droga". Fayt me maravilla porque a pesar del cargo que ocupa sabe expresarse con palabras simples pero directas, muy claras para que todos entendamos. Tiene mucha sabiduría, sentido común, lucidez y humildad porque sé que escucha y aprende del otro aún con los años de experiencia y estudio que posee. Recalco estos valores porque deberían ser comunes en nuestros funcionarios, en quienes tienen una responsabilidad muy grande, a quienes también les dimos nuestro voto de confianza.Sí, estamos dejando que "llueva droga" matando a nuestros niños y jóvenes muchos de los cuales pasaron por la agonía previa de buscar y no encontrar una cama, un lugar donde atenderse. Droga que recorre los barrios, las escuelas, los boliches. ¿Todos tienen vendados los ojos? ¿Cómo puede aseverarse que la inseguridad es una sensación? En vez de trabajar sensatamente se toman medidas apresuradas que el tiempo se encargará de demostrar lo erradas que estaban. Pero lo que no se puede perder, justamente, es el tiempo. Las personas que buscamos nuestra verdadera identidad de origen, que no fuimos adoptadas sino anotadas como hijos propios, con todos nuestros datos cambiados, también corremos con el tiempo en contra. Y observamos asombrados que para la mayoría de nuestros funcionarios Identidad es tener un DNI, nada más, poco les importa si los datos son falsos. ¡Cuánta inoperancia! Pienso entonces en otra reflexión del Dr. Fayt: "meditar las consecuencias de las medidas a tomar". Algo tán simple, sentarse todos, oficialismo, oposición y víctimas (del tema a tratar) e intercambiar opiniones, analizar los pro y los contra y juntos llegar a una decisión consensuada. Eso se llama "trabajar por el bien común" que debería ser la premisa de todos los que ocupan cargos públicos. Por el contrario, cada problemática que se presenta es una batalla que se libra donde hay que destruir al "enemigo", que no es tal, es alguien que piensa distinto. Y nosotros no somos soldados, somos ciudadanos. Así no crece un país. Lo que hace falta es la voluntad política y el sentido común por parte de todos y dejar a un lado los intereses personales.
Graciela Palma (ciudadana sin identidad) DNI (con datos falsos) 16.496.527
palmagraciela@gmail.com

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